jueves, 22 de julio de 2010

UNA NORIA EN EL CAMINO.. NOVELA DEL PROF. VICTOR ARIAS

UNA NORIA EN EL CAMINO NOVELA ORIGINAL DEL PROF. VICTOR ARIAS.


Doña Daniela Arias fue a mi dormitorio y puso la carta, procedente de la Vega, encima de la toalla que estaba en el espaldar de la cama. Al despertar sonreí en forma cuadrada al ver las letras de Margarita Almánzar a la que llamaba Margarita Dalia. Con leer ese nombre me energizaba y aliviaba mis condenas. Parecía que un tornado de buena energía me activaba los pulmones, dándole el contenido inmortal. Sonreí a mi madre, agradecí lo de la carta. Luego de beber café y de recibir las bendiciones, marché para la oficina de educación en la provincia. Tenía comprimido el pecho, era la sexta vez que entraba en una oficina del Estado buscando el nombramiento que como egresado de una escuela de internos, me correspondía… eso decían para maximizar el interés por la escuela y sólo hallaba el tradicional letrero, “No Hay Vacante”, molestoso para los desocupados. En la oficina había poca gente, parecía un día feriado, la secretaria de servicio informó que el señor director regional estaba por llegar. Desalojé el espacio que en la oficina ocupaba y marché a la primera planta para en la paletera esperar al señor Oficial de la educación, comiendo menta o bebiendo frío, frío y mitigar un poco el calor. En la referida paletera estaba la señorita Daisy Ulloa, quien había sido mi maestra en segundo teórico, mientras impartía la biología de ese grado en el Liceo Enrique Emmanuel Ashton de la comunidad imbertolina. También fui compañero suyo, en el aula de redacción y estilo, bajo la regencia del meritísimo maestro, Alberto Malagón. En la universidad Autónoma de Santo Domingo.
-¡Hola profesora!
-¿Qué tal Arias? ¿Qué haces por aquí?
-¡yo busco empleo maestra!
-También yo.
Mientras conversamos ascendía al patio de la dirección regional de Educación un carro rojo, se desmontaron el señor Primitivo Trinidad, director regional de Educación y el joven Diego Gómez, guardián del Liceo. E. E. Ashton y estudiaba periodismo. Era reportero en los medios radiales de la región y en los escritos de Santiago y de Santo Domingo. La maestra ingresó a la oficina y conversó con el director, yo me quedé con el reportero, me había dicho que espera que nos fuéramos para Altamira, donde me dejarían puesto en la Escuela Enrique Chamberlain, donde requerían de un maestro, que tenían 22 días estaban en huelga,.. Que yo era la solución. Así mismo ocurrió.
Mi situación fue mejorando desde el punto de vista económico y emocional, pues podía ayudar a mi familia, en los primeros años de labores como maestro en Altamira. En lo social el diámetro de relaciones se extendía. Comía en donde la señora Adelaida, vivía en un pequeño cuarto que me alquiló la señora Herminia Hernández, conocida en mi comunidad, y especial en mi casa porque doña Milita, como era ella conocida, había sido maestra durante varios años en la escuela de Bajabonico Arriba.
Primitivo Trinidad, director Regional de educación, pertenecía a la cúpula del Partido de Gobierno, en la comunidad de Nagua, de donde era oriundo. Sin embargo manejaba los asuntos educativos, en Puerto Plata, donde era visto por los jefes políticos de su partido, como a un intruso. Cuanto en las escuelas principales de territorio, se producía una vacante, se lo nombraban sobre su cabeza. Le permitían recomendar sólo cuando les convenía. Fue por eso que le permitieron que me nombrara en Altamira. Donde en apariencia el pueblo estaba en arma. Pero por encima de todo el mundo el partido impuso a Rigoberto Sibilia, sacado de academia militar, para imponerlo como director de Liceo Enrique Emmanuel Asthon, en Imbert. También le impusieron a la profesora Ulloa, con la que no tenía controversia, en las aulas del referido centro escolar secundario.
La comunidad de Altamira recibió con agrado mi nombramiento, para impartir las clases en el 5to y en el 6to grados, levantaron la huelga que llevaba 23 días. Margarita allá en Ranchito de la Vega, recibía la carta de contestación que yo le enviaba informándole de mi nombramiento. La madre cuestionó, la pureza de nuestra amistad. Sin embargo Margarita se fue a leer mi carta al dormitorio como en tiempo del internado. Olía el sobre que contenía la carta mía, de esa forma recordaba el rostro mío. Me imaginaba debajo de las verdes sombras del laurel. Ella continuaba la lectura de la carta: “he sido nombrado con dos tandas en la escuela de Altamira, me agradó recibir informe de ti, lo que llenó de mucha energía mi existencia pública. Mi mamá, que no deja de mencionarte, me dijo” si esa carta que lees, es de Margarita, de esta semana no pasarán sin que te nombren”
La escuela, decía en la carta, es muy vieja en sus paredes abundan las marcas de los años y la prisa de las manos del viento. Abundan los letreros en las paredes. De sus grietas, en el techo ventilan, el cenit, las puertas, en muchos casos, están sucias y en el suelo. Hay un anexo en construcción para alojar los grados que en el ayuntamiento mal funcionan. Pero el personal docente y administrativo es agradablemente aceptable, los que funcionan como docentes de la intermedia, son doña Eugenia Bodden, Antonio García, Enrique Mendoza, y Rafael Peña, son gentes buenas, se consideran mundo aparte, de los de la primaria. Los de sexto y quinto colaboran el uno con el otro. La competencia en esta Escuela se siente y beneficiosa para los estudiantes. La dirección recae en la persona de la señora Socorro Montan, esposa del dirigente reformista Choe Canahuate, diputado por Puerto Plata, es una mujer muy cultivada ama la gente, porque ama la lectura. Fuma a cada instante, es de baja estatura, de piel rosada, casi amarilla. Sus cabellos muy olorosos, casi siempre están sueltos, en el portal trabaja un dirigente reformista de nombre Domingo Frías, parece inofensivo, es de mediana estatura, moreno. El sereno siempre cuenta sueños que tuvo en la noche, parece que no se da cuenta… , para no cansarte, Margot, te diré que me he encontrado con personas que se me parecen a otras, eso no es extraño, verdad que si, que no es extraño…, Luisa Ureña, imparte clase en sexto grado, en horas del alba, como yo a pesar de ser morena y tener los cabellos negros también hace cosa que pienso de inmediato en ti, y miro sus ojos que son grandes, hermosos, cloros amarillos, hablan, no como son los tuyos. Mide 5 pies y algunas pulgadas, es dulce. Adriano Vidal Reyes, Maritza Ureña, y yo formamos el cuarteto de los de primaria. Sólo Vidal y yo, somos maestros normales. Ah, y Antonio García, que imparte las matemáticas de la intermedia.
De los estudiantes no hay nada mejor, son de todos tipos, ahí en la escuela, está la manera de comportamiento del Altamirano, hay blancos y morenos… también hay rencorosos, y pesimistas. Muchos son exhibicionistas, pero hay socialistas como los Mellizos y Máximo Rodríguez, pero extra escolares. Fuera de las aulas la gente es buena eso parece. Me refiero a la población de clase popular, la media te observa con cuidado, hace anotaciones… me llevo bien con el camarlengo y el cura, de la ortodoxia católica, son de pensamientos comunitarios. El cura es de Baitoa, de nombre Esteban Espinal, y el secretario se llama Arismendi -ITO- Cabrera Vargas siempre están acompañados por muchachas que encabeza, Taty Frías, Amparo Cabrera Arias, Aurita Bontempo etc., los varones que me visitan y que con gratitud recibo son a Máximo Vargas, Manuel Reinoso, Máximo Rodríguez y su hermano Juan. A Fidencio Colón y a un primo suyo de nombre Emilio.
Ciro Lapaix, natural de San Juan de la Maguana, en el sur de la república, continuó los estudios universitarios y al siguiente mes de haber finalizado los de la escuela Normal. Estando en el campus universitario nos encontramos en el paraninfo de Humanidades donde acudiríamos ambos sin saberlo, a la misma aula y con los mismos propósitos. La Universidad Autónoma de santo Domingo, realizaba el primer curso intensivo de varano para maestro o para estudiantes de pedagogía. Duramos 6 meses, los días de vida del curso, intercambiando opiniones y noticias de las ocurridas especial de la guerra de Vietnam, las consecuencias de los bombarderos. Nunca supe el domicilio de Lapaix, no me lo dijo, no se lo pregunté. Nosotros residíamos en la casa de la señora Hilaria Sandoval, madre de Ramón, De Freddy, de Grecia y tía de Rubén Darío Sandoval, asesinado, este último, en la Cancha, del Club Héctor J. Díaz, por tropas del gobierno Balaguerista. Doña Hilaria de apodo Niña, vivía en la calle Enrique Dunant, no 12 del ensanche la Fe. Cerca de la escuela Fidel Ferrer, desee laborar nombrado por la secretaría de educación por conocer la población educativa, aunque no como la palma de mis manos pero había dado clase en sustitución por enfermedad, de un maestro amigo de Ramón Sandoval. Cuando Lapaix tuvo necesidad de alguna cosa iba a la casa de la familia Sandoval a buscarme. Doña Niña conocía la familia de mía, hasta se consideraban como parientes…ella y papá crecieron en los mismos predios del Bajabonico y de Arroyo Capitán. Por esa razón y otras que no vienen al caso explicar vivía en su casa como en una embajada de un país hermano. Era para mí como para Chichí Tamayo, una Noria en mitad de un camino polvoriento. Hacia la universidad o hacia la trinchera. Ella tuvo siempre una sábana para arropar a los amigos de sus hijos y de la única hija. Nunca faltó la tajada de aguacate, o de mango, o el pedazo de guineo para poner en la comida que nos servía como lo hizo con sus tres nobles hijos.
-Vittor, decía doña Niña- te busca Lapaix, está en la galería, dile que pase. La señora Sandoval comía algo de merienda a las tres o tres y media de la tarde. O frutas o comía dulces jalaos o de maní, que ella o Grecia fabricaba. La llegué ver comer naranjas en hollejos, que desmenuzaba con la delicadeza de su porte de mujer elegante. Yo me iba con Ciro Lapaix, a la bomba de la Máximo Gómez, frente al cementerio, donde departíamos mientras, tomándonos un jugo de frutas o un refresco country club con hielo picado.
¡Caramba Arias, me decía Ciro Lapaix- no has sabido tú, de Ángela Guzmán? La recuerdo, por su piel de café, y por la voz de ruiseñor, ponía tanta melodía, que el arrullo de una paloma parecía.
-Claro que la recuerdo, quien puede olvidar aunque el tiempo se vaya, a sujeto como ella, su nombre era Andrea, tenía un novio de nombre Chicho, era agrónomo, cojeaba de la pierna derecha. Llegué a creer que se interesó por ti, Kleber Soriano y yo, creímos que tú, volverías al colegio por ella,

-Recuerda que te dije, haberla visto el laurel, con el profesor Contreras, pues, era con su Chicho que estaba. Fue desde entonces que me desinteresé de ella. Además supe por José Enrique García, el poeta, que ese individuo tenía solvencia conducta económica. Me reí con la construcción conducta económica, por hallarla impropia. Pero bueno, así es, así es… continuó encendió un cigarrillo de los largos llamados premier 100, al que encontró perfumado, pero demasiado largo.

El recreo había finalizado, los profesores Ureña Martínez, Mendoza y Peña se deleitaron con mi historia. Mañana continuaremos, dijo Adriano Vidal, está bien dije y agarré la silla donde estuve sentado. La desconfianza en que reciben a un extraño, se fue disipando con mi integración a las actividades de la comunidad. No iba a la misa, pero iba al secretariado cural, era amigo del sacerdote Espinal y del camarlengo. A quienes las autoridades gubernamentales y del partido colorado odiaban a verlo morir.
Yo comía en la fonda de doña Adelaida Peña, recibía las tres comidas por un peso diario que pagaba los 27 o los 28 de cada mes. Fue allí donde conocí Julio Pérez Lambertus, agrónomo encargado del proyecto café y cacao de la secretaría de agricultura de la zona, correspondiente a la dirección regional de San Francisco de Macorís, que dirigía el Agrónomo Juan Pablo Duarte García. Julio Pérez era alto, delgado, usaba botas tejanas, y de la correa colgaba un cuchillo de campaña o vaqueros. Usaba camisas a rayas o a cuadrito muy pequeños, y un hermoso sombrero de alas anchas. Julio era muy vulnerable entre las faldas de las muchachas altamiranas, las de su coloquio farandulero… las de más alto perfil eran Aurita, Luchín Bontempo, y Maribel Rivera González, quien era su novia. No bailaba y cuando lo hacía era para complacer a Maribel con la melodía delicada de algún bolero de Lucho Gatica, de Tito Rodríguez o de Leonardo Fabio. Otras admiradoras y eran de su Garden Club, Primavera, Niniviana Alma, Sonia… Maribel era del Garden club, quizá la más débil, la menos arrogantes, quizá la que menos expelía su perfume erótico por prudencia… fue con ella y con Aurita, con quien más pronto me enfrasqué compartía amistad y cariño llegué a emitir mis sueños y quizá escucharon algunos de mis anhelos sociales.
A las ocho de todas las noches me la pasaba leyendo obras como Conceptos elementales del materialismo histórico de Martha Harnecker, leía el tomo uno de Karl Marx, el proceso de producción, el proceso global de la producción capitalista. También de Marx. Esa noche leía a Engracia y Antoñita, tocaron con suavidad la puerta, ni me moví, pero al continuar con cierta periodicidad, abrí, era una alumna vecina, enviada según ella, por sus padres para informarme que estaban a mis órdenes, para los casos urgentes que se me pudieran presentar. Agua fría para tomar o para aseo de emergencia. Lo vi. bien y lo agradecí, Sonia, que era el nombre, de la hermosa alumna, hija de Bernabé Santos, se quedó conversando de cosa nimias, luego de un rato vino su otra hermana y novia del Camarlengo, a buscarla. La noche era calurosa, el cielo estaba como un vivero de estrellas florecidas, no había luna pero los reflujos de las estrellas disipaban los caminos.

Era 19 de diciembre del año 1969, ya yo había cobrado los meses de octubre y de noviembre, eran mis primeras vacaciones como empleado del Estado, parecía que todo iba sobre rueda, me divertí conversando con Lina Moya, con Aníbal Álvarez y con Filgia Amparo Cabrera, quien recordaba que era enamorada o novia de Antonio Morrobel estudiante del Enrique Emmanuel Asthon, natural de Luperón. Moya y Arias realizaban licencia por embarazo en la escuela y Álvarez tenía una escuela comercial en la calle San José al lado de la residencia de la señora Eugenia Bodden y de la policía, tanto Lina como Filgia, realizaron el último curso de secundaria en mi municipio, y fue donde las conocí. Meses mas tarde pasé a laborar en la escuela de comercio de Aníbal Álvarez, para impartir clase de redacción y de corrección en horas vesperales, lo mismo ocurrió en el liceo Luperón, que fundó el profesor Aníbal, con la colaboración nuestra y especial del joven Cándido Silverio, en el liceo entregaba clase de lengua española, de teoría literaria, de literatura española y de historia de la literatura dominicana. Andábamos con el bacalao a cuesta. De ahí se aleja Cándido estimulado por el joven José Augusto Ventura, y fundan el liceo en la comunidad de Palmar grande, que inician con los dos primeros grados. Al alejarse del centro el señor Cándido no repartimos las materias y acepto impartir materias, en una actitud que propia de la corrupción en que nos desenvolvíamos, de las ciencias naturales y sociales. Seguíamos con el bacalao en la espalda.
Altamira estaba acostado en un catre de montaña, en el mismo vientre verde de la cordillera septentrional, aunque había agua eran dos pequeñas arroyuelas, que se escondían en verano, como un reptil en escasas arenas húmedas, oscurecía muy temprano. Las casas de maderas y muy escasas de cemento facilitaban un ambiente, para mi, un ambiente de solemnidad y de tristeza, y de augustísimo misterio. Los cabritos brincaban hacían piruetas en las calles del coco, no muchos perros marcaban con orine su territorio, como en esas fincas grupos de personas humildes marcan solares que luego los burgueses mandan desalojar. Un sabueso, ya muy marcado por la pesada máquina del tiempo, mira para el lado de la derecha, atisbando para ver que no lo miraban los menos viejos, orinaba cautelosamente las paredes de la casa de doña Carmela Vargas, madre del Curarlengo, es decir el secretario de la casa cural. Esta vez lo hizo con libertad, por que los otros fueron correteados por don Antonio Cabrera, esposo de Carmela. Un poco más allá pero en la calle san José, estaban jugando decenas de niños menos que púberos, cuatro de ellos lloraban porque un tal José Luis les había roto las suyas, tan solo porque eran papeles del color blanco… y en esos días de inicio de la década del 70, el color blanco en el Pueblo de Wilfrido Vargas, era prohibido el uso hasta en los juego infantiles. Por el color que use te conoceréis, decían los reformistas. Me acerqué a una de las niñas y la respuesta que tuve fue- “cuando nuestras chichiguas son hechas con papeles blancos Juan Luis, amigo del Juez y de la policía viene y nos las rompe” le dije que era peligroso estar en las aceras a esa hora de la noche cuando se asoma un temporal.

Doña Daniela en el cortijo de los Arias, se hallaba muy alegre, porque me estaba yendo bien en el trabajo, enviaba las ropas limpias con Fidencio Colón, alumno que yo enviaba con las sucias. Colon relataba a mi hermana mayor los sucesos que terminaron con la vida del cura Cortina --Esa muerte fue muy extraña, dijo Colon desgranando poco a poco la información, la comunidad vivió la tragedia, como la de un hijo suyo, ya la gente lo están mistificando. Fíjese maestra, cuentan que el padre se comunica con su antigua feligresía, con tres toques de campanas. Doña Daniela, al tiempo que le servía una taza de chocolate con leche, sonrió. La maestra quería más detalles y Fidencio le dijo- cuando nosotros le preguntamos al profesor sobre lo que creía- El nos dijo que eran, simple charlatanería, de necios mentirosos y de los que piensan así. Doña Socorro Montan, en la reunión decía a los subalternos no piensen ustedes que porque sea yo, la esposa de un dirigente del partido en el gobierno, voy a cerrar mis ojos ante la realidad. No, yo no soy hipócrita. Lo que esta bien, bien está, pero lo que anda mal anda mal. Se que las clases son deficientes no sólo por las carencias de voluntad personal sino por la falta de recursos de los que administramos. No hay mapas, borradores tenemos que comprar la tiza, puertas y persianas en el suelo. Goteras en el techo, niños y niñas sentadas en piedras por falta de butacas… de esa manera no avanza nada. Falta de todo, empezando por el cariño a los y las estudiantes.
Hasta luego expresó colón que se devolvió para decirle a mi hermana, la maestra. —el profesor Arias nos explicó que para ocurrir un fenómeno, era de necesidad de una fuerza superior al fenómeno. Es así- exclamó mi hermana y bajo el brazo que usaba para saludar al joven estudiante que cogió los paquetes y se marchó.
Tres meses más tarde Julio Pérez y yo nos mudamos a una casa frente a la puerta del cementerio de la pequeña ciudad, en la calle Hermanas Mirabal Reyes, de dos dormitorios y de una amplia sala comedor, sanitario retrete, vivíamos más cómodos. Podíamos recibir limpiamente visitas y familiares.
Se me llegó a criticar porque me acostaba muy temprano, pero ahora como laboro en el Liceo me acuesto sobre las doce, ahora comentan que lo hago demasiado tarde. Voy al cine y a los restauranes y hasta las barras de Cheché y de Agliberto Raposo. Ahora conozco donde hay tierra firme y donde movediza. Ahora declamo versos, y bailo en un estilo diferente a los Altamiranos que según apreciación nuestra se sienten ser más santiagueros, que puertopateños. Trato por no dejarme caer por la escalera que mis enemigos quieren verme rodar. Así soy, discípulo de Hostos y de Bosch. Pienso que por eso me persiguen. Muchas veces recuerdo las tertulias de las ventanas de los lagartos, la imagen de Margarita Almánzar, me arranca de lo profundo de mis recuerdos y lo llevó a mi dormitorio y por la embriaguez mi fantasía me empuja al éxtasis. Alcanzando un sueño restaurador de energías. La sueño, como mi amada esposa, con sus verdes ojos esmeraldas, embarazada de un valioso niño al que los amigos del Curarlengo del padre Cortina recitan para pasárselo a María la madre del hijo despierto secando las lágrimas de Dalia Margarita. Pensaba a veces lo escribía, vendrá a casarse aunque sea con nombre cambiado, la recibiré como a ella aunque sean ambarinos sus ojos y no esmeraldinos los besaré por la humildad de su pequeño cuerpo y la sencillez de sus labios, llamarán mi nombre y dentro de mi pondrán su pequeña cabeza de noche sin luna. En la puerta de mi corazón tocará y le abriré en una tarde dicembrina, de octubre o septembrina y se alojará en mí si contratiempo. Podrá para siempre dormir. Miré de nuevo las dos montañas que gemelas unidas parecían, en el espinazo del parque. Era un viejo obrero cansado de llevar el saco de maní a cuesta con la azada al hombro zurdo como burro con las rodillas peladas, en las piernas de la cordillera.
, Desperté, y de la mesita, la dama de las camelias cogí, sonreí para cambiarlo por Barsié, allí dejé las Cosas Añejas y Cañas y Bueyes. Abrí la página 17 y lo que pensé fue que en todo en diámetro de poblado y de su perímetro urbano no había centro de prácticas sexuales, que en el Jamo había una carnicería, una panadería y almacenes para la compra y venta de frutas y frutos como café y cacao. En la carretera Navarrete puerto plata, la bomba de gasolina daba la bienvenida, a los que venían del sur. Al norte del pueblo crecía con fuerza loma damajagua, al oeste las Piedras, en su centro localizábamos en correo postal, la casa cural, la iglesia, el cuartel para policía, entre la pequeña calle San José y la hermanas Mirabal Reyes localizábamos las residencias de Donaciano Vargas, antiguo y actual caudillo Balaguerista, la de Juaninín Vargas, ex sindico Municipal, la de Carlos Hernández, Juez de paz, y la del señor Gallardo, munícipe ejemplar y la de Socorro Montan directora de la escuela Enrique Chamberlain.
Se levanta como un gigante caído acostado, por la carga de los años, llevaba en los hombros el dolor de la pisada de los caminantes… Miré los libros en la mesita y saqué el dedo de la página 17, pero al parpadeo vi el cementerio en las rodillas del caído pueblo cuatri-centenario. En el pie derecho, en la uña del dedo meñique, viejita y desteñida como una cueva de barro impuro bostezando deja ver la escuela Chamberlain. En el pie izquierdo, de los dedos de mayor grosor, como una mula de arena levantando las orejas, el edificio que antes fuera, el partido dominicano, ahora alojan la salud pública Allá en la cabeza, al lado del edificio del ayuntamiento, que la gente de la ciudad le llamaba, el palomar, por el parecido con las casitas de las palomas, avecillas de plumajes níveos, estaba la clínica del doctor Mendoza, prestigioso galeno, que daba servicios a los débiles y a los olvidados. –lo trajeron de Nebraska una copia de las viejas edificaciones tejanas del 1600.














**** Capitulo 2. *****


El 26 de enero de 1970, asistí a la residencia del señor Donaciano Vargas Rojas, fui invitado por el viejo caudillo, era costumbre suya invitar a los forasteros que según sus opiniones venían a atrapar los puestos, que el se dignaba proteger y guardar ya que correspondían a sus ciudadanos. –Óigame maestro- me llamó la señora de Vargas, a que partido pertenece usted, no lo hemos visto, en ningunas de las reuniones hechas por mi marido. Por mi madre que me sorprendí, por la forma que esta mujer me hablaba sin ningún tipo de precaución, y en los términos políticos que lo hizo. De toda manera le manifesté no puede verme usted ya que tampoco asiste a las reuniones que convoca el mío. Es costumbre mía, aprendida de mis padres, no asistir a las iglesias donde el cura cantaba la misa en lengas no hablada por mí, como tampoco iba a fiesta, donde los músicos cantaban bachatas que no sabía bailar. ¿Qué le sucede señora? la veo molesta, si por mi respuesta ha sido, disculpas miles le ruego, acepte usted. Al darme cuenta que al caudillo no le satisfizo mi actitud de buen grado pedí excusas nueva vez.
La casa donde vivían era limpia, espaciosa, como la del tutumpote que era, en las paredes exhibía fotos del presidente de la república, la de los padres de la patria, cerca de la puerta que llevaba al dormitorio principal de la vivienda, estaba la suya y de la primera esposa madre de sus hijos. Luego en l fondo se veían alejados, el licenciado Luis y Yayo… ambos abogados. Dos butacas y un gran sofá casi juntos por el poco uso, estaban frente al comedor. La mesa de éste, era de seis sillas de ébano verde, se ufanaba de haber sido de la guardia de Món, de Jiménez y de Horacio y Trujillo. En esa mesa sólo se servía alimentos para mostrar, no para consumir, propio de la gerontocracia aristócrata, de todos los tiempos. Pero para el día de mi invitación, sobre el fino mantel había cerdo horneado y cerdo a caballo en escabeche dorado en vino de vinagre de tamarindo azucarado. Ensalada de ajíes cachuchas en vinagre de piña y cereza, una olla de fina porcelana sostenía mangos manjosé, tablitas, y creo que huevitos de chivo. La paloma asada, la ensalada verde estaban en otra pequeña mesa de rueda, muy cerca del caudillo anfitrión. Había entre muchas chicharras alimenticias, estaba el cazabe, guineos, rulos y yuca hervida. ¿Qué le sirvo maestro? La señora era un asta de bandera, arrogante, altanera y soberbia. Buscaba mi tendón débil, pero era imposible hallar lo que no ha existido nunca. Ella pensaba que yo dejaría si tenía, todo el orgullo, en la mesa del comedor, con actitudes glotoneas, voluptuosas y gulosas. Pero nunca he sido un cliente de la lujuria. Nunca a un hijo de mis padres abochornarían por usar lo que no nos corresponde emplear y para el caso de comida menos.
¿Le agrada el cerdo, la paloma o el conejo? Preguntó la señora de Vargas.
Sin alebrecarme, ni emocionarme más de lo que un Arias, se puede emocionar, pero por ser mandinga, mis piernas se agitaban y en casos no pocos, los axones de mi espalda, se tensaban como la guitarra de don Juan Lockuard, pero sin delatarme. Le dije- si es que es placentero, para usted, señora, servirme con una hoja grande de lechuga y el pichirrí de la paloma está bien apreciada señora. Con eso tengo yo. Los pobres nunca comemos muchos cuando estamos lejos de los nuestro. Estaré más que complacido, satisfecho. El caudillo escuchaba el diálogo que la esposa sostenía conmigo, hubo casos que subió los dos hombros, y movió los dedos de ambas manos. Su rostro estaba a la expectativa, a veces de agresión. Esa comida, maestro, manifestó el sabueso… es escogida para usted, dándole la bienvenida a este pueblo señor maestro, usando la política de buena vecindad, pruébese el guiso de cerdo o el de conejo.
-No, en mi forma de ser, no existe, no hay vínculos que me permitan transitar triíllos por donde no hay más que una salida. No vamos donde no estamos acostumbrado ir. Pero señor, mis padres, me enseñaron a agradecer, por lo que les agradezco a usted y a su amada esposa, la gentileza que pusieron, en mi persona… lo que como un honor recibo el haber compartido en tan honorable hogar. Siento, que me han distinguido y eso debo agradecer. Y me inclino a sus pies… a los de ambos. Estoy muy complacido… siento el no haberle complacido.
El anciano comprendió que no llegaría a ser amigo de mi persona, oí que le murmuró a la señora: si para comer es tan bronco… imagínate más complicado será para cumplir encargo. Lo vi de soslayo masticar el aire luego le llegaba un bostezo que rechazó. Este muchacho- dijo a su mujer que intentó servirse- es diferente, es de otra cosecha. Tiene objetivos y planes y proyectos. Las vainas se parecen pero no todas guardan lo mismo. Ni comió ni bebió, es otro tipo de individuo. Los hombres de planes son casos imposibles de cambiar. Se produjo un silencio de luto, la señora abandonó en comedor yo observaba al caudillo, que masticaba el aire como los acostumbrado a masticar gomas dulces, a pesar de eso estaba atento a las acciones de ese viejo sabueso. Sin que lo esperara el me preguntó por mis planes y más invitó nueva vez a tomar a la salud del presidente de la república. Le respondí que eran bastantes mis proyectos, el principal es conseguir que los niños sepan quienes son los verdaderos enemigos de sus padres, que sepan distinguir a los explotadores de sus abuelos y ahora de sus padres que aprendan a establecer diferencias de los amigos y de los enemigos que puedan darse cuenta que el que es amigo de su enemigo es enemigo suyo… que el que es amigo de su amigo, amigo suyo es. Je, je, je, je pero señor Vargas el gran enemigo de todos es la ignorancia, es la falta de conocimiento, el analfabetismo, el engaño, la traición. Hemos sido seleccionados para desterrar esos males, en un gran porcentaje de su querido San José de Altamira. Somos una especie de antivirus, flechadores, como decían a los que en mi niñez fumigaban las casa por orden de las oficinas de la Malaria. Combatimos la mentira y a los mentirosos, al engaño y a los timadores, es por eso señor Vargas que a los maestros como Antonio García, y como a nosotros la clase que se beneficia de la ignorancia del pueblo, nos desprecia y emplea todo el dinero del mundo en caso de tenerlo a su alcance para alejarnos del servicio… y pagan para que a nosotros no se nos pague un salario que si quiera podamos comer con libertad. Antonio García y yo somos la muestra, así de simple… así de sencillo. Nosotros odiamos las maniobras maquiavélicas, la sumisión. Mis proyectos y planes, vuelvo y le digo don Chano, tocarán los actos terroríferos y corruptos que pienso que también usted, ha estado en contra, por enanizador de la dignidad del hombre y de la mujer quienes han sido victimas por siglos. Debemos construir un puente entre la luz y la sombra. Para limpiar las malezas de esas veredas heredadas, cadillares, las breñas y furnias impidiendo la penetración de la luz de la conciencia, para la eliminación total de esa sombra monstruosa llamada ignorancia. Estuvimos sentado dos horas en la galería, cuando el bebía ron yo tomaba agua. La luna irradiaba desde la loma La Prieta, trapazaban con dificultad las copas salvajes del bosque, que a esa hora de prima noche, era azulado tirando a cenizo. Se nos presentaba como una torta de cazabe redonda pero amarilla. Disfrutemos de la hermosura de la noche, que en esta calle San José, son Únicas. Saludó al señor Expedito Paulino, que le levantó un brazo y yo saludé al señor Papote Rivera, padre de la señorita Maribel y Gladis la primera lo dijimos ya era la novia del encargado del programa de café y cacao en la zona, Julio Pérez y la segunda maestra junto conmigo en la escuela Primaria Enrique Chamberlaint.
Miré las bellas piernas de la señora, y recordé las de la profesora Socorro Collado, de la escuela normal. Estuvo sentada en la cómoda en el extremo oeste de la galería, pero no pude conocer las intensiones suyas porque una gigante sombra se interpuso al cruzar la mas grande gata que humanos hayan visto. Las descruzó cuando conocía de los cruce de la felina. Después de unos cuantos brindis, me ausenté, pero al retirarme encendí un premier 100 y se lo entregué al caudillo, al que dejé fumando.

-¡Hasta pronto, maestro! Inhaló un poco de humo claroso y tosió cuando ya yo estaba en la casa de la profesora Socorro Montan, la directora.


Semana más tarde estando con los profesores en receso de la mañana, le conté lo sucedido en la residencia del caudillo, quienes me aconsejaron cuidarme de las enredaderas que pudiera hallar, en mis pasos a partir de la fecha. Cada uno, me dijo algo interesante, Vidal Reyes, hermano de doña Olga Reyes, quien fuera maestra en la escuelita de mi vecindario, -¡cuídate, Yuyo! Apodo que el y nosotros intercambiábamos, que ese individuo no perdona ni a sus nietos. Antonio García se rió bastante después dijo- Prof., no se deje coaccionar por la bestia, que usted la conoce, eso es lo que a ellas les falta. Alguien que lo ridiculice. Está bien, que esa bestia muerde y patea, máxime cuando alguien no se dejó patear. Fue Maritza Ureña la que dijo- ¡cuídate, cuídate! también del Juez.

Los lugares que visitábamos eran chequeados como si estuvieran persiguiendo a un puerco con la fiebre porcina, o una gallina con la peste. Cuando entraba al comedor de Adelaida, sentía que me chequeaban, cuando iba a los bares donde Aquilino Frías, o donde Cheché Álvarez. Mis primeros amigos fueron Amparo, Lina, Antonio García, Vidal Reyes, Aníbal Álvarez, Esteban Espinal. Además de Máximo Rodríguez, Fidencio Colón, Negro Arias, José Collado, Nininga Vásquez, Alma Mendoza, Luisa Ureña, Aurita y Luchín, Maribel, Ramón, Miguel y Maritza Canahuate, Ángel, Rafael el hermano de Wilfrido…y cientos de personas queridas que de algunas formas fueron afectadas por ser mi amiga.

A los oídos de los amigos del caudillo llegó la noticia de que nosotros entregábamos útiles personales y escolares a los estudiantes, se volvieron paranoico y me veían en todas las cosas que hacían o en las que dejaban de hacer - Esa actitud de el es muy peligrosa dijo el Juez de paz que actuaba como los jueces de la inquisición. Nos perjudica, bastante es poca cosa, nos desfavorece si permitimos que continúe se ganará a la sociedad de padres y amigos… a los vecinos y hasta gente nuestra los respaldaran. Hay que andar rápido esos revolucionarios son como la verdolaga.
En la tarde del sábado Antonio García me invitó para la Catalina fuimos a dar con una reunión a la casa de Máximo Rodríguez allí nos enteramos de los planes que se urdían en contra de jóvenes de la oposición donde estaba yo y Antonio García encabezando la lista. Máximo dijo han planificado matar al profesor, o echarlo de la comunidad, lo acusaran de comunista, de persona peligrosa para la juventud, han reunido no se qué cosa, preparan una tramoya, para justificar la expulsión del pueblo al profesor García, y la de sacerdote Espinal. Al profesor Mendoza, lo mencionan para desviar la atención, para confundir mejor dicho. También pusieron en la lista el nombre de Agapito, el mío, el Darío Cabrera y de Gisely el de Aníbal, el nombre de Negro Arias, y de Pepe… pero estoy seguro que a ellos lo que le importa son Al Prof. Víctor Arias, Antonio García y a el cura Espinal.
El cura Esteban cuando llegó de Baitoa de la casa de su madre, se entera de los planes Malsanos, del juez de paz, señor Carlos Evaristo Hernández, se movió para mi residencia y la del Prof. García, refundieron las opiniones y los criterios. Ese juez había sentenciado vistiendo la toga negra pero con los pies descalzos, o sea en chancletas, y con una bufanda colorada, la muerte civil de nosotros tres.
Una de las frases que el juez repetía en las fiestas a que este acudía era, -al enemigo no se le alimenta el apetito, se le despierta y nos destruye. Fueron puntos y palancas donde pudo uno y otros apoyarse y en el entorno Altamirano. Entró por el portal de la conciencia de los más preclaros. La llegada mía coincidió con la llegada del Padre Espinal y con la ida del cura Cortina, muerto en un accidente automovilístico en la autopista. Mis amistades sabían que yo me iba para los cafetales con Julio Pérez, o con Antonio García y Enrique Mendoza. Allí oía las charlas que los pequeños agricultores recibían. Aprendí con ellos, a preparar viveros y a hacer podas, de esa forma se desarrolla en mi el amor por sentir de la pobreza, de luchar para romper la esclavitud económica en que nos han metidos los burgueses capitalistas de los predios de los países del llamado tercer mundo. En esos viajes conocía Pedro Mora, a Lucilo Veras, maestros en la zona cafetaleras.

Las comunidades rurales de Altamira, en cada paraje una, tenía células para la revolución y días tras días, el contacto con los campesinos sin tierra, o jornalero busca comidas, busca ropas, se hacía mayor y confiable. Lo que sucedía en los pomos ocurría en los Manantiales, en Hervidor y en La Anacahuita. Pero debía acontecer en los Patos, en Paraíso, en Oviedo, en Peñón, y debía ocurrir por igual, en Hato Mayor, en la Berrenda o en quita espuela, en villa lobo, o en patas de vaca y los Almácigos.
Las movilizaciones regionales eran un éxito, los contactos, políticos religiosos, y didácticos que esas células, dirigidas por maestros empíricos en su mayoría, en las parroquias, de los parajes y secciones y manzanas suburbanas y rurales, estuvieron inspiradas en el pensamiento Boschista y Hostosiano. Alumnos de esos días, que abrazaron la lucha como a un cuerpo al que amaban y protegían con su vida en caso de necesidad fueron: Rafael Nininga Vásquez, Máximo Rodríguez. Máximo Vargas, un hermano de Antonio García, Calixto Veras, Negro Arias, José Collado Henríquez, de apodo Pepe, los mellizos, y Fidencio Colón. Muy antes de mi llegada y de la del cura Espinal al poblado, ya en muchas ocasiones habían ido al cuartel de la policía, acusados de conspiración, los Mellizos, el profesor Ramito Montan, ambos dirigentes del 14 de junio siendo púberos. La familia veras era la verdadera noria en varias jornadas, concluyentes en las recogidas de cafetos, en los cafetales. En ocasiones la residencia del señor Efraín Felipe, fue almacén donde guardábamos las energías de las llamadas conspiraciones, inspiradas en las féculas del Limón y de la Manacla, de la cordillera central. Toda esta acciones que en principios encabezaron los profesores García, Mendoza, y entre otros Chito Felipe, sus hermanas Delmira, Dulce y Marcos Antonio Veras, fueron conocidas por gentes de señor Donaciano Vargas. Entonces atacaban a Esteban y a mi persona, otra persona que tenían en la vista era a Chito Felipe.
Retornaba de las fincas con Julio Pérez, muchas veces cargado de emociones por el cansancio o por los tragos de malas aguas muchas veces alcoholadas, me quedaba en la habitación hasta que me dormía mientras tanto, Julio se iba para el parque, donde Maribel lo esperaba, casi siempre con Aurita y Luchín su hermana. Cuando retornaba a la habitación me hallaba en los filos de un sueño generalmente reparador. Muchas veces con Margarita Almánzar. Gozando al verla caminar como un madrigal, en luna estivalera. Saludaba a los padres de... Debí decir que en el túnel conocí a los padres de Fidencio Colón, alumno de sexto grado, para final de siglo sería el dueño del restaurante El Túnel, y al finalizar ge la primera década del siglo 21, síndico municipal de San José de Altamira. Recordé la primera tarde de mi estadía en el poblado, la que consideré triste. Se me pegó el aroma de la nostalgia del andar, el charlar de los estudiantes entre cancha y pasillos, entre sombras de cocales, y del laurel y de almácigos. Del lavaderos y de las matas de caoba en la cercanía de la Ventana de los Lagartos. La caricia de las miradas de Nuris Santos, de Melba y de Griselda. De Crisálida y de Margarita Almánzar. Me parecía un batallador Cosaco. Nunca me creí ser más… pero recordaba que las enredaderas no eran mayores que el árbol que las sostenías. El diablo conocía el largo de sus alas, como decía mi papá Evaro. Esa tarde me absorbieron y recordé que para estos tiempos se era inteligente por el poder de asimilación que se tuviera, no por haber leído a Mi tío el Empleado, Siglo de Luces, ni a la caída del Imperio Romano, ni a Gargantúa y a Pantagruel, o el Elogio de la locura, a Hamlet o a Fausto… etc., o por haberse graduado en la universidad de La Habana. Se era inteligente cuando nos adaptamos al entorno, a las circunstancias, y ya me estaba adaptando. Ese hermoso ambiente de alturas accidentadas, que impedía que los rayos solares besaran las casas de las aceras de la calle Mirabal, y de los contenes de la calle San José, antes de las nueve. Y en las brisas crepusculares oscurecía, por hallarse lánguida en una máscara a unos 850 metros bajo el nivel del mar. Aquellas horas nostálgicas de embelesos y pastosidades, de lecturas y de observaciones, eran ahora, de archivos en blanco y negro. Tenía a demás de libros con quien pasar el tiempo, la presencia rutinaria de Segundo Reynoso y de Máximo Vargas, de los hermanos Rodríguez, de Máximo y de Juan. De las hijas de Darío Cabrera y de la presencia Inter. semanal de Gisely su hermano. También de ITO y de Filgia Cabrera Arias.
Las tardes enfermizas invitaban al sueño cálido y otras tan bullangueras como un acordeón empujaban a los adultos a cualquier espécimen a refugiarse de alguna manera. Pero el único al que le hacía falta, era a mí, los demás tenían o novia o novio… sino esposa o esposo. – no he sentido esa necesidad, pero, se que llegará… les respondía a los que me querían empujar a la charquita de agua fría. Mis instintos me avisaran. Tengo cientos doce sentidos, y sólo uno ha querido obligarme pero hemos negociado. Sólo yo andaba soltero.
Me acosté y alargué mis brazos y alcancé la carta donde Margarita, me informaba que Pedro Núñez y Yolanda Binet, se habían casado y que vivían en Navarrete. Luego de leerla varias veces, me levanté para continuar con las unidades didácticas del mes de febrero, después me puso a leer los libros que Máximo Vargas, nieto del caudillo, me regalara. Leí el prólogo de la tragedia de Marlowe, no era aficionado a los dramas, prefería las narraciones y los versos, pero me agradaron Hamlet y Fuente Ovejuna. Me reí porque el prólogo tenía sólo seis líneas. Mas o menos sesentas palabras. Recordé a Candelier que decía- sólo los gigantes tienen el poder de sintetizar.
En la tarde cuando salí del comedor de doña Adelaida, me cepillé y me encaminé a la barra de Cheché, donde me esperaba Julio Pérez. Era domingo 5 de febrero 1970, pero en el día, estuve haciendo prácticas de pelotas con Tony Peña, quien vivía en esos días, en el Copey, pues me puse a oír a Leonardo Fabio y a Eleuterio Brito.
Otra tarde, donde el señor Aquilino Frías, la policía entró con armas largas y obligó a Víctor Frías, hijo de don Aquilino, a que tumbara la canción Lamento esclavo, que cantaba Eleuterio Eduardo Brito, luego me marché con Antonio García que me buscaba. Vieja calesita, vieja calesita, era la hermosa camión que Julio Pérez había marcado, pero que la mayoría creía, que era yo quien la ponía. Pero me agradaba por tener Leonardo, voz de tenor. En caso de las voces femeninas, escuchaba a Libertad Lamarque, y a veces al Rayito de sol, Elenita Santos.
En el parque, la gente se reunía, para ver el aparato de televisión, muchas veces no escuchaban los diálogos de los actores, por los inesperados toques de campanas, que salían del campanario de la iglesia, cuando la noche era sin luna, los residentes en el Jamo, y los de La piedra, se marchaban antes de las nueve, mientras que los residentes de Los Arroyos no subían aunque estuvieran exhibiendo la película el gran Chaparral o Bonanza, o el regreso de Correa Coto, películas, favorita en Altamira en esos días de posguerra. Era esa la única diversión que tenía la juventud sana del municipio, en la semana de Patronales, o los deportes de la escuela o pocas veces del Ayuntamiento.
Altamira es uno de los ayuntamientos más viejos de la tierra conquistada, una de las primeras misas celebradas en tierra americana, cantadas por 13 voces donde estuvo el sacerdote Boil en 1492. En la actualidad, esta comunidad entre cañadas y pequeña lometas, es una de las grandes productoras de café y de buenos aguacates, quizá tan sabrosos, como los de Egipto. El clima de los parajes y comunidades del municipio, tienen un clima que garantiza la buena respiración y buena salud. Palmar Grande se perfila como una comunidad progresista, inicia con Cándido Silverio, la educación secundaria, coadyuvado por el joven estudiante José Augusto Ventura, Palmar Grande, es productor de cacao y de viandas alimenticias. Muchas veces lloraba en silencio, en la camita de la llamada emparedada, o lo que es igual Sándwich. Pegado de unas docenas de libros, entre otros estaba la Dama de las camelias, Tara Bulba, Almas Muertas. Me creía estar entre rosas y gardenias entre lirios y jacintos. Me creí el cultivador de las manos pulcras, y entre sembradores de café, de caña y de central Amistad, en La sección Pérez de Imbert, acude a la compra de víveres a la Catalina y a la Lomota o al lilial donde abunda el guineo y los ñames y rulos. Río Grande como los demás poblados rurales dueño de inmensos bosques, entre cortas cadenas de montañas en la misma cordillera septentrional, es un productor de víveres para su consumo y venta a otras comunidades, como es el caso de los habitantes de la frontera con Imbert, que visitan la finca del señor Josefino Moya para la compra de cachirulas. Al entorno oeste del territorio está fundación y Guananico quien logra independizarse y se convierte en el último ayuntamiento de la provincia de Gregorio Luperón. El entorno de alta elevaciones y profundas hondonadas, dan al visitante una gama accidentada de magia verdinegra favorable a la visión entregando una hilera de regocijo de placidez, al llenarse los pulmones de aire purificado que bajan de los copos de las amapolas y de los azahares de los jaguares, no es diferente ni a la Isabela, ni al mamey. Aún siendo La Isabela de litoral, y Altamira totalmente mediterránea. Sus climas son muy agradables. De las raíces de cualquier frondoso copey brota un manantial de frescas y transparentes aguas, dando las alegrías a los bosques, que nunca bostezan en el medio día, pero entre la dos y las tres duermen una siesta romántica. Por eso el canto de los gallos es más armonioso y alegre… y el ladrido de los perros guardianes, protegen con mayor lealtad, la vivienda del amo. En estos contornos el minifundio es una realidad refleja la profundidad de los “cascos y huellas de los caballos de los conquistadores” el se ríe en carcajada y mira la abultada barriga como el que vendió al contado y continúa burlando a su pariente que lo hizo a crédito y continúa arando la tierra a mano, con una pala y con un pico. O halando carretas con sus brazos. Sigue enlodado con el fango del pasado.


**** Capitulo 3. ****

Eran las cuatro de la tarde. Máximo Rodríguez llegó junto a Juan y a Modesto, sus dos hermanos, el salón estaba repleto de estudiantes y padres de estos. Yo soy Leopoldo, y yo Freddy. Máximo preguntó por las características del subdesarrollo a los que le respondí—son indicadores que conocemos con precisión porque viven dentro de nosotros o con nosotros, el minifundio, el analfabetismo, medios de producción anticuados, mala alimentación, enfermedades sífilis, venéreas. Oye Máximo no son 100 los indicadores del subdesarrollo sino, cientos… así que esas muestras que te he dado te servirán para llegar a las demás. Pero anotas estas otras entonces otros se animaron a escribir: falta de carretera, de agua potable, de luz eléctrica, de escuelas, de clínicas, de medicinas, de aguas potables, y si por casualidad hubiera caminos vecinales, es porque beneficia a algún tutumpote. Bajos jornales, no hay comunicación ninguna oficina del estado para tratar asunto estatal, o comunitario. Me calme y bajé la voz al darme cuenta que era observado por una joven quinceañera, de las que andaban con Máximo y sus hermanos. Cuando ella se dio cuenta que yo también de soslayo la atisbaba, se marchó sin dejar algún rastro.
Yo la hallé hermosa, se lo comunique a Julio Pérez quien dio los toques finales a la reunión hablando de la variedad de café conocida como caturra. Habló de la poda de acodo. Al finalizar… Esteban Espinal me llamó, también a Julio Pérez. Llegamos a la terraza de la casa cural, donde el Curarlengo destapaba una botella de vino de cacao y brindaba entre los concurrentes en donde se hallaba la muchacha arisca, que ahora conversaba con una hermana de ITO, que después supe eran primas.
En el parque estaba la banda de música que dirigía el señor Cosme Jiménez, individuo moreno. Delgado, alto, Parecía un lápiz. Era una lata de tumbar cacao, movía sus hombros y daba a creer que eran dos máquinas a partes como un acto robótico. Interpretaban canciones puerto plateña, del inspirado don Juan Lockward, luego de las interpretadas. Se produjo un receso, los que se movían iban a las barras de Cheché y del señor Kilo Frías, diversión del vecindario urbano. Los enamorados permanecían en las bancas de concreto, paralelo a la glorieta. Maribel llamó a Julio que hablaba con el Chivo, uno de sus trabajadores en los viveros, luego me uní a ellos. Me moví para donde Aurita que estaba sola, me recibió sonriente, noté que lo hacía mas con los ojos de abundantes pestañas, que con los labios que eran agradables.
Me fui al dormitorio y me di cuenta que detrás de mí llegaba a donde Cheché, Ramón hermano de Maribel, a quien aprendí a decirle bacalao, como los demás les decían. Se reía bastante y cuando se trataba de trago era un muchacho realmente alegre, muy hacendoso y muy dado a la travesura infantil.
Altamira en esos días de la primera reelección del doctor Balaguer, era un jardín de liadísimas flores. Una cantera codiciada por traviesos aventureros viajeros y peregrinos fortuitos. Muchos eran Navarretinos, Imbertolinos y aunque escasos luperonenses. Pero la creación de la autopista Navarrete Puerto Plata estaba trayendo, peruanos, colombianos e italiano. Hasta había un portugués que se hizo muy famoso en la región por las cervezas calientes que se bebía con carne acabadita de servir en los mataderos o en las carnicerías. Cuando le parecía iba a la barra de Cheché para poner música en la vellonera y poder exhibir una musculosa espalda sucia de tierra de la que movía en uno de los buldózer que manejaba tenía 45 años. El peruano se casó con una de las muchachas mas atrayente del altar Altamirano cuando pasé por la citada barra ahí estaban otros sirviéndose música tabaco y ron, cuando Bacalao entró colocó en la el aparato de ritmos a Cuco Valois, con el 24 de abril, canción de la revolución. Después escuché canciones románticas de Leo Fabio, de Roberto Carlos y de Nicolás Casimiro. Me acosté, el esa noche no hacia calor, del techo caían gotas de rocío, como lagrimas de un cuerpo que se moría de tristeza al oír la canción “La Soledad”.
El peruano llevó una serenata a la una de la madrugada a su enamorada, la guitarra la tocaba Benjamín Álvarez, la voz de un declamador decía:- si por la ventana miraras ángel mío, los rayos de la luna te iluminaran, como una diosa, y yo al mirarte comprendería, lo que las ramas sentían al oír el vibrar de mi guitarra. Las pencas de las palmas canas que en paralelo subían al cielo, en el entorno del alero de la casa, se dejaban describir por el poeta. Pero el peruano solicitó permiso para decir- la hermosura de la luna era para pintor, me gustaría comprender lo que las ramas del caobo sentían, para pedir autorización a los cafetales y a las montañas para poder referir el majestuoso cuadro de Ángeles viajeros en embarcaciones níveas en cúmulos de nieves y de algodón. ¡Están borrachos! Dijo una voz de dentro de la casa, mientras los plateados dedos y la languidez del astro inspirador, peina las madejas verdes de los pinares de las haciendas de los Vargas en los cerros del barrio la Piedra.
En la posada de Adelaida, conocí a Santo Peña hermano suyo, conversamos de las raíces y de la procedencia, ahí me dijo que era un policía retirado sin pensión, se llamaba Toribio Peña y Peña. Padre de Ana María, que vivía en Santo Domingo, de Ramona Elvira, y de Rafael, al que llamaban Fey, su esposa se llamaba Isabel Vargas Cabrera, hermana de la señora Carmela, madre ésta, del ITO el Curarlengo, vivía en la duarte donde el anciano perro marcaba su territorio, con orine. Quince meses después contraje matrimonio con Ramona Elvira, su hija.
Altamira seguía soñando con tener caminos para los agricultores, ser dueña de un gran cunicular y con una gran autovía que uniera la costa norte con la ciudad de Santiago para la comunicación con mayor rapidez. La compañía de ingeniería hacía los cortes en las lomas el Túnel, entre el Copey y la Piedra. Fue el día de mi compromiso cuando iniciaron los trabajos para construcción del túnel entrada o portal de la provincia. La primera vez que visité la casa del señor Santos Peña y de la señora Isabel Vargas, de apodo SABA, me acompañó el profesor Vidal Reyes. Llegamos a la casa a las 4:35 de un domingo de Ramos, la casa ubicada era un cortijo en la parte nororiental de la carnicería de Víctor Cabrera Arias, de madera con techo de cinc piso de maderas cepilladas, con una cocina unida por un corredor rustico con piso de tierra, donde nos recibieron. Doña Isabel salió cuando nos brindó una hirviente taza de café, muy sabroso, que nos invitó a encender sendos cigarrillo. Le pasé una caja al señor Santos quien se guardó después de gentilmente agradecerlo. Elvira salió de los aposentos que limpiaba, cuando su padre se lo solicitó.
- ¡Si papá, yo lo autoricé!
Estábamos sentados en sillas de guanos, vi que debajo del piso jugaba un pequeño niño, piel color amarillo, ojos verdes parecían dos cocuyos, se llamaba Junior, era hijo de Ana María, quien vivía en la cercanía del palacio Nacional de la policía, en Santo Domingo.
Los días pasaban Ana Peña vivía con un señor al llamaban Pipilio, en la ciudad de Santo Domingo, y Rafael pasaba los días en el camino y en las calles del poblado. Elvira antes de comprometerse en amores conmigo, iba día por día a la escuela, y llegaba a mi curso en horas de receso. Tenían varias semanas de novios pero no se habían encontrado a solas, aun no había cumplido los 16 años. En los estudios no rendía ni el 45 por cientos de su poder mental, porque les hacían faltas los medios, tales como libros cuadernos, recursos personales, que estudiantes de clase media tenían asegurados pero ella era hija de un pobre policía retirado sin el amparo que el Estado, debe proporcionar a los que son y fueron empleados suyos.
Adelaida Peña, me fue a felicitar luego de retirar la bandeja en donde había llevado un plato de mondongo al agrónomo Julio Pérez, ella puso elogios en sus palabras y atributos para su adorada sobrina, además de Adela, el señor Expedito Paulino, que allá desayunaba, también elogió la escogencia hecha por mí como si lo que yo hubiese realizado fuese una actividad comercial. Pero esa muchacha, no pertenece a las pulperías, ni a los velorios, ni a las callejas, es una muchacha recatada… pero el señor Gallardo que bebía café con Expedito dijo que Vira, que era como le decía a su ahijada era una paloma cauta y circunspecta. Ya que al principio me sentaba bien al oír que hablaran de ella, ahora me estaba hartando más que el mangú de plátano con longaniza que me terminaba de comer y me marché dejando a Julio, en la mesa de comedor. Tuve esperanza que los halagos y los elogios no fueran una trampa de los agentes del caudillo, pero cuando a mi mente llegó la imagen de Margarita Alcanzar, entonces disipé las brumas que quiso empañar el camino que me estaba trazando lo que la gente común llamaba destino.
Carmela Vargas tía de Elvira esperó que pasara para la escuela para felicitarla y para que le informara de la salud de Negro, su hermano mayor, que estaba enfermo. Eran las 9 y no pasaba la hija de su hermana, se lavó las manos y se secó con la toalla de cocina, continuó preparando el almuerzo. Sí. Llamó a Juan, uno de sus hijos, para que se acercara a los vecinos y conociera la razón que impidió la asistencia de Vira a la escuela.
Pasaron dos semanas sin que fuera a recibir las clases, pero por vía de Máximo Rodríguez, me enteraba de ella y de sus padres, también de Negro, padre de Cheo, marido de Anaida, hermana de Amparo y de Víctor Cabrera, el dueño de la carnicería del Jamo.
Carmela estaba en los cierto, Negro Vargas, había enfermado, de todos, éste era el mayor, pero de las mujeres, la mayor era Isabel. Los que Vivian en la pequeña estancia con empalizadas que los delimitaba eran Negro y Polín, Isabel y Dolores de apodo Lola. Las dos menores eran Carmela, que dijimos vivía en la Calle Hna, Mirabal casi frente al viejo play de pelota, y Fellita, residente en el barrio libertad en Santiago y viajaba a Puerto Rico.
Cuando entré a mi habitaron hallé encima de la Eneida un telegrama donde me invitaba en compañía de Antonio García al congreso… lo demás estaba en clave, que el mismo Prof. García no conocía. Antonio, Enrique Mendoza, y el profesor Rafael Peña y nosotros estábamos enterados de los movimientos que se estaban dando en el mundo y especial en nuestros entornos caribe y antillano. Pero Antonio sabía que ese telegrama era un espejo empañado… que la verdadera invitación era para la casa del fenecido combatiente agricultor, Mario Baldera, muerto a palo por los sicarios del régimen y del imperio en el Hospital San Vicente… yo sabía que la “Ligas Agrarias Socialcristianas” era una huronéela una trampa nos recibió la señora Rosa Mercedes Paredes García, identificada como pariente del Prof. Antonio García. Había mucha gente con camisa negra, era 29 de noviembre 1969. El sexto mes de haberlo matado. Pero cuando llegamos del referido congreso pudimos hablar de Camboya, del Congo, y de Argelia, a un grupo de estudiantes que dirigían Máximo Rodríguez, Fidencio Colón y Diógenes hermano de Antonio García. Muchachos que pertenecían a cinco círculos que como focos eran linternas que prendían en contra de los abusos que desgreñaban las odiosas acciones de los que mataron a Mario Baldera el 29 de Junio. Pero las lámparas mayores la manejaban Ramito Montan, en la Anacahuita, individuo de baja estatura pero ojos transparentes como el melado, sembrador de la semilla del respeto. Sus acciones se internaban como raudo vendaval por los ventanales de los bohíos de pozo Prieto y de Hervidor. En las viviendas del Agua Larga y de los Manantiales.
El padre Espinal recibió esa tarde a dos distinguidos Seminaristas, para los sicarios, eran dos peligrosos terroristas, individuos capaces de hacer doblar las campanas de Emest Hemingway, uno era Antonio Aladino Torres, y el otro Abercio González, el primero de Santiago Rodríguez y el… de Luperón.
Luisa y Maritza se preparaban para los ensayos de la poesía coreada la profesora Socorro Montan era estricta y no llegaba a negociar con sus obligaciones, pero permitió que en los ensayos los participantes estuvieran de colores, o sea sin uniformes. Pero muchos creímos que la señora de Canahuate, se inclinaba para la oposición.
Buenas tarde ITO, dije, pregunté por Esteban, y me senté un momento hasta que el Curarlengo se motivara a responderme. Me dijo que estaba en la terraza y me moví hacia allí, al llegar me encontré con la agradable cara de Amparo, novia del Curarlengo, saludé a los presentes luego me abracé con el cura. Lo mandé llamar me dijo el cura, para presentarles a los seminarista Antonio y Abercio, me gustaría, que fuéramos buenos amigos. Muchos gustos señores, dije aunque de nombres los conocía, el nombre mío lo escucharon ya. Ambos filósofos dijeron palabras e hicieron gestos de cortesía.
Los rayos del sol eran débiles, vestían de cardenal, parecía que un telón desde el mamey obstaculizaba la visibilidad de los caminos del lado de las montañas. Los debates continuaban en la casa cural, si convenía o no en las actividades públicas del gobierno el martes 27 de febrero. Haré un sermón superior al de Antolín de Montesinos que ni el pico de oro me superará. Sonreímos al escucharlo cambiar el nombre del Padre Antón de Montesinos. Pero Espinal era un sacerdote con mucha seguridad, dotado de genialidades y facultades superiores a todos los evangelizadores que hicieron rutas en San José de Altamira. Quizá Cicerón podrá igualarme todos nos reímos. Supe que te comprometiste Arias, dijo más de una vez porque yo hablaba con Aladino Torres, me preguntó que de dónde era la elegida. Le dije que era de aquí, prima hermana de ITO, le llevo 8 años de edad, le dije y cuando me marchaba, Esteban me llevó para su oficina privada, donde me manifestó que necesitaba que le diera cena a uno de los dos seminaristas, sólo a personas como a usted con ideas socialistas puedo pedirle lo que ya sabe. No se si será por dos semanas o si será por seis, la verdad es que nuestra casa recibirá cada 15 días seminaristas para entrenarse en las parroquias, y debo proporcionarles alojamiento y alimentación. A cuál de los dos les envío a ninguno, porque con cualquiera de los dos puedo cruzarme, somos afines, cuando ya sea amo de casa podré darle a los dos. Al cura le agradó mucho que yo dijera amo de casa y rió sin reparo. Puede enviarlos de esta tarde. Entonces me alejé de la casa cural y fui a decirle a la señora Adelaida, que necesitaba comida-cena para uno más.
La tarde reía la lengua rojiza lamía la falda de la loma, que le quitaba el cansancio a los trabajadores de tanto subir y bajar, por las cuestas y vericuetos, del Mamey, de la Catalina y de los triíllos hacia los Pomos. Era zafra para el café había que despalillar 200 mil granos de la aromática fruta para poder recibir el valor de 10 centavos un décimo de peso al día, eran escasas las personas que cortaban el valor diez cajones por día, tendrían que colectar dos millones de la semilla aromática.
Los parientes de Luisa y de Adelaida Peña eran expertos recogedores de café cerezo cuando el tiempo y otros factores les favorecían, recibían hasta 45 pesos a la quincena. Un hijo de Luisa se llama Chúa y en acciones de cooperación acudía a la colecta del fruto rojo, tenia seis pies, era delgado, de piernas y brazos largas caminaba con precisión, con el dinero ayudaba a su madre y el resto lo entregaba para comprar ultimes a los compañeros estudiantes que carecían de medios. Canguro era el segundo hijo de Adelaida, medía siete pies, era fuerte, pero esa fortaleza la empleaba para hacerle propagandas a las casas licoreras de región, de las que había adquirido suma cun laude. Era un gran levantador de cajas de botellas, de copas era un genuino abridor de corchos, y de tapas de las aromáticas cervezas presidentes. Nunca estuvo en los cafetales como sus otros hermanos. No tenían problemas con los asuntos del comedor… pero como eran los asuntos de camas y de caminos… en su mesa no faltó el huevo revolteado ni frito, tampoco el moro de gandules con pipían o el mangú de guineo o de plátano con salami, o los fritos o totones con espaguetis rojos con mucha cebolla, la yuca con mondongo, pero no se cansaban de eso porque la voluntad de su madre Adelaida Peña era de acero. Se iba consumiendo en el horno de la cocina perdiendo la visibilidad para que sus hijos y nietos… tuvieran moro de habichuela roja o negra. Pero llevaba 76 años amantando a nietos y a bisnietos, así se preocupa por ir a los cortes de café.
Máximo Rodríguez, hijo de Juan María García, y alumno, de mucha confianza, estaba en sexto grado, andaba con los bolsillos roncando de menudos alardeando de ser hijo de un poderoso cosechero de café y de cacao de la región. Generalmente lo hacía para llamar a la atención de las admiradoras.. el protegía Elvira como a una hermana menor, el 27 de febrero luego de finalizada la actividad escolar se instaló en la barra de Cheché. Allí me esperó con varias muchachas entre las cuales estaba Elvira y Filgia Amparo. Estaba Luisa Ureña y Lidia hija de Carmela Vargas, tía de Elvira. Era Máximo por momento tartamudoso, pero de una claridad espitual tan blanca como su conciencia. Limpio de corazón y de razón. La profesora Socorro, llamó al personal docente y nos felicitó por el discurso que dijimos que según ella había sido atinado, y la otra recitación que nos brindó fue por habiéndome comprometido con una alumna del centro escolar no ha habido indicios de acciones indecorosas, nos ofreció un coctel de frutas, también felicitó a los demás maestros especial al profesor Antonio García, por las actuaciones que tuvimos en la mañana de hoy. Ella encendió un cigarrillo, deseó que la Patria en su día estuviera bien representada en todos los centros escolares, por personas amantes del prójimo y de la humanidad. Una ligera llovizna llegó a la dirección como una visita eso distanció nuestra salida. Llegué donde estaban esperándome Elvira y Máximo Rodríguez, parecía que de los presentes alguno o alguna cumplía años. Del vientre de la vellonera, salía la música invitándonos a bailar, máximo bailaba con Nidia Cabrera, Chúa bailaba con Alma Mendoza, y Vidal reyes con Filgia Amparinia y yo lo hacía con Elvira luego de retornar del dormitorio. Me había desconectado del grupo para llevar la corbata y unos libros. Pasé dos horas entretenido escuchando música y conversando del día de La Patria. Ese día llovía por retazos, la llovizna iba y venía, por esa razón permanecimos más tiempo allí. Al día siguiente Elvira me envió una comunicación donde decía que su madre “SABA”, como le decía la familia y vecinos, la había echado de la casa por haberse quedado en la barra de Cheché tomando tragos como una cualquiera, me sentí culpable, pero no comprendía la actitud de doña Isabel una persona religiosa, botaba a su hija para la calle, sin importarle lo que el novio, la familia del novio, pudiera de ella pensar, lo que pudiera ocurrirle a una muchacha de poca edad y poca experiencia.
El sentimiento de la patria, se manifiesta cuando un grupo de seis jóvenes me acompaña a realizar el censo agropecuario en el 1971, en el polígono que componían Hervidor, la llanada, Pozo Prieto, los Manantiales y los bajos de boca de Río Grande. Las aguas largas y los Colinfres. En la tarde del mismo 27 de febrero Antonio Aladino, y nosotros, cenamos juntos, en la fonda de Adelaida, sabia que debía agregar 10 pesos el día de pagar. En el púlpito de la iglesia, el padre oraba oblacionaba, su voz fue un rotundo poder, en el orden formativo y en de contenido. Hablaba de la importancia de que los pueblos asimilen el valor de ser independiente, en el sentido económico tanto como en el espiritual, en lo real que es verdaderamente la independencia económica. -A los pobres les quedará el camino de crear otros que lo lleven a los almacenes de las mieles, del poder negado por largos tiempos. Refirió las mujeres detenidas en una cárcel de Uruguay. – son muy pocas las horas que han pasados luego que los Tupamaros, liberaron las 13 mujeres de las ergástulas Uruyayas
Tres meses más tarde me dirigí con Esteban a la comunidad de Guananico en un motor que el cura manejaba con destreza, cada tarde visitada, se convertía en una hermosa tertulia, los jóvenes asistían para escuchar las charlas diálogos que les llevábamos nosotros y los seminaristas. Las comunidades de Palo Viejo y Fundación se beneficiaban de esas jornadas pedagógicas.
*** Capitulo 4. ***
El 3 de septiembre me casé sin mucho esfuerzo entre mariposas y el perfume embriagante de los azahares y flores del cafeto bajo la mirada opalina de la noche, después que Elvira dejara caer varias veces el bolígrafo con que firmara el libro de la carta nupcial recibió mis labios en los suyos. Juré amarla desde el primer momento de haberla atisbado en los pasillos escolares, aquella mañana de cantos de pájaros en bosques, entre manantiales y cañadas, la soñaba todas las madrugadas en los influjos de una hermosa luna encima de la transparencia de sus sueños mágicos celestiales , pero no… era la mujer que llevaría cual bacalao a cuesta la alegría y la fuerza de abandonar sus predios, de dejarlos triíllos conductores a la peña donde lavar y refrescar la piel del hombre amado en otro terruño donde lavar las manos. Elvira era la flor que a los 14 meses dejaría en mis brazos el hermoso fruto de las caricias de aquella noche del tres de septiembre, sin luna cargada de promesas de planes y proyecciones. Un niño al que llamaron Kleber en honor a su gran amigo del colegio, oriundo de las limpias arenas de Azua, con los otros nombres de Wladimir, y de Víctor, por el gigante ruso Ilich Ilianovich Wladimir Lenin, en el mío propio. Cuando llegamos no había corriente eléctrica, ni agua, la sombra en los aposentos escondió la vergüenza, se tragó nuestro aliento, el aliento de ambos, nuestros suspiros de plácidas complacencias perduraron por los tiempos. Los vuelos rasantes de las palomas nos despertaron a las 11 y 45 minutos. Para nosotros no existían los temores, ni espantos, nada nos contrariara ni siquiera la falta de corriente eléctrica. Las imágenes del colegio llenaron su estado sicológicos, poblaron toda la existencia. El recuerdo de un paisaje extraño me fortalecía, al lado de mi Ramona Elvira, era un paréntesis, las flores siguieron perfumando, el amargo no se convirtió en azucarado, las abejas ofrecían las mieles de los panales y las aves saciaban el cotidiano volar entre la blancura, de oriente y de occidente. Los mares daban la virginidad a los marineros y el agricultor ciego de sudor hacía el coito eterno con tierra, para llevar luego las crías al mercado. Los ejércitos imperialistas vomitaban muertes y pisaban huesos de muertos, de niños y de niñas en las aceras invadidas.
-¿Quién es? ¡Espere un ratito por favor! Ya le abro. Ah es usted, pero entre no se quede ahí. Sí, sí… está en el baño. Buscaba agua para el río. ¡Eso es penoso! Si señora es lastimero Por qué no se sienta, usted señora. -¡Sí, no se preocupe, maestro! Muchas gracias. Se lo voy a decir. Se lo diré.
-¿Con quién hablas? Preguntó Elvira mientras yo cerraba las puertas. Era tu tía Adela, vino a traer la comida. Se le veía el paraíso pintado en la cara. ¿Por qué sería…? Los que no pudieron ellos ser, les agrada mucho que los suyos puedan. Es una satisfacción de las almas nobles. Los tíos son así, disfrutan de la suerte de los sobrinos si no de sus hijos. Qué esto, quién lo trajo, y aquello. La almohada la trajo Niña la mamá de Margarita y de Gladys, la plancha te la envió la directora de la Escuela. Luego del deguste de la comida, fueron a dormir pero para llegar al sueño escucharon músicas de Lucho, de Leonardo Fabio, de Libertad Lamarque y de Tito Rodríguez. La tarde fue creada para el romance y para la paz, estuvimos felices, en los momentos de éxtasis se nos crece el amor y la espiritualidad y se empequeñece el apetito biológico y material. Se despiertan los sentimientos humanos y se adormecen los carnales de las bestias. Tuve la felicidad enclavada en los huertos de los dos hemisferios cerebrales, pensaba en la armonía existir en las parejas para que las criaturas, sean dueñas de profundas raíces, fortalecedora y establecedora de usos y de las costumbres y de las tradiciones.
La cena en el curiato resultó muy poca con la llegada de Rafael Espinal, hermano del padre Esteban, pero la magia la multiplicó, y cada uno tocó una pequeña ración. Aladino coordinaba los trabajos esa noche, dialogaban. –qué hora es preguntó la hora el cura. Amparo que buscaba datos sobre la vida y obra de Dante y de Balzac, dilo- son la 7:35. Preguntó por Arismendi y se marchó para su oficina privada. Abercio González comenzó a diciéndole a Honorato de Balzac, pero al recibir el olor a piña madura que salía del pellejo de Amparo, respiró absorbió por la boca para purificar el cerebro. Estoy lista dijo ella, cuando vio la llegada de Arismendi. Honoré de Balzac dijo de nuevo Abercio, es francés, nació en 1779, pero falleció en 1850. Novelista. Escribió 97 novelas, espíritu refrescante y poseía claro sentido de la realidad. Dueño de una portentosa imaginación.. Creador de la novela sicológica, precursor de la escuela realista. Su obra descollante es la Comedia Humana, otras son Eugenia Grandet, Lirio del valle y Médico de aldea.
De Dante le diré que es Italiano, 1265, en la ciudad de Florencia, murió en Ravena, en el 1321, amó la poesía social, lejos de la fantasía, la verdadera y científica. La divina comedia es su obra maestra, Alighieri es prolífero. Al entrar Arismendi lo interrumpió. Muchacho por donde andaba no preocupaste. Arismendi se colocó como si pidiera silencio, el índice en los labios, marchó como lo llamaran al reservado de Esteban. Amparo y Abercio continuaron hablando y escribiendo del autor de la Divina Comedia.
– Dinos lo que te ocurrió, pensamos que te habían secuestrado, pero el olor a cerveza, nos entrega la respuesta. Quién lo iba a imaginar de ti ITO. La puerta se abrió y con ella la persona de Antonio y de Enrique Mendoza. A ITO, se le hizo un nudo en la garganta, al ver que había gentes que se preocupaban por su persona. Había perdido el hábito de hablar. Tenía miradas babas, ilusas, de idiotas parecía de tonto. Estaba actuando o los habían drogado. Supimos, dijo el cura, que andaba contigo- Nininga Vásquez, que estuvieron tomando cerveza en la Piedra. Ya Vásquez está en la sala. Rafael Espinal, fue a comprar café y se lo informó. Nininga entró levantando el brazo izquierdo para saludar, vino donde mí y me saludó de abrazo, me preguntó por Elvira. Está bien le respondí. Se sentó en la silla que Rafael había dejado. Estamos inconforme con el comportamiento de ITO señaló el Cura. No nos ha dicho ni dónde anduvieron ni con quien, sólo pide silencio y deja caer la cabeza como un borracho. Estuvimos en una misión muy especial… Me quedé leyendo el rostro de los allí presentes observé que eran tres las veces que el Curarlengo había bostezado, eso no era normal en el, y me pareció que era un mensaje. No pude darme cuenta, continuó diciendo Nininga, de lo que le sucedió al primo ITO, cuando nos separamos el estaba sano, yo no hallo ni pie ni cabeza, para comenzar… de toda forma la información está aquí en este papelito… que sacó del bolsillo de la camisa negra del Curarlengo. El olor a café salía por las escasas rendijas de la cocina, supimos que los carpinteros han trazado un plan para sacar de la ciudad a todo el que se les oponga en el medio… como simple basura en el camino. -“Los echaremos en árganas en la primera crecida de los ríos” habrían dichos los sicarios del caudillo. La lista- continuaba Vásquez- la encabeza el profesor Víctor- Antonio García, el cura Espinal, y los estudiantes Máximo Rodríguez, Fidencio Colón y la persona de quien tiene el gusto de halarles. Otras personas son Negro Arias y Agapito. Chito Felipe y a Pepe José Collado. Al profesor Enrique los colocan para confundir. Pero al profesor Mendoza lo consideran débil. Pero les odian porque es allá donde los constitucionalistas se alojan cuando por aquí llegan.
El cura espinal estaba muy molesto con lo que acababa de escuchar, creyó estar en la mira del jefe de la inquisición y de Godofredo de Bouillon jefe de las primeras cruzadas. Cómo fue que se enteraron. Estuvimos con Heriberto el hijo del Juez Evaristo Hernández, a cambio de unos tragos nos confesó además que el domingo después de echar la los mencionados en el listado que leí, a los disidentes del partido reformistas y fundadores del Mida, también los locales. Amparo creyó que su novio estaba drogado, aumento su sospecha al oír las incoherencias, que decía el borracho o actor. Su voluntad había dicho era de una mujer violada. Bebe como una pluma, azotada por la fuerza incontrolable de un viento que no era viento sino humo… el profesor García entendía, que Ito estaba dislocado, pero que había que seguir oyéndole y me miró, apuntaba lo que Ito decía, ella decía el actor o borracho, no bailaba en cualquier fiesta, no permitía escogerle la escoba con la que barría, no, no, no tuvieron la menor ideas de lo que querían con él y con el padre Cortina, ellos lo mataron y ahora no desean ver a Esteban ni pintura, y se le aparece hasta en la sopa. Antonio se dio cuenta que ahora el pensamiento del Ito se enderezaba, y si eso es así ha estado fingiendo… Esteban, que no fumaba, me llevó otra tacita con café y me dijo, que le diera un cigarrillo premier, estaba comprendiendo que por alguna razón su secretario se había hecho el loco. Ito continuó diciendo: tienen miedo perder el poder, de eso es que hablo, pero nadie se dio cuenta que en la reunión de la finquita, programaron ahorcar al sacerdote, pero después de lo que dijo el 27 de febrero están reevaluando la situación ya que creen que Esteban cono Antonio y Arias, tienen ya, muchos herederos. Pero no pueden decirle a la niñez porque están borracho de la sangre popular se la han bebido, creyéndose superiores, y dioses de caminos y de encrucijadas. Ensucian las norias para que nadie más, que ellos, cojan agua limpia. Amparo se dio cuenta desde que volvió con Abercio que Ito estaba bien que estaba por alguna razón fingiendo, le encendió un cigarrillo. Entonces…riéndose decir- cuando están en éxtasis levantan la bandera colorada la clavan en las puertas de los cafetales pero no pueden rieles a los ancianos ni a la niñez. Lo que pasa, dijo, y se levantó fumando todavía del marlboro, es que el sermón y las palabras del profesor Arias, los han culipandiados están locos, exclamó y comenzó a cantar. Mi perfume tiene gotas de canela, tiene aroma de limón, lleva alma de orquídeas, refleja mis llantos en cadenas de pasión. Eh, ah profesor Arias. Lo que más le ha trabajado a ellos, el trabajo que han estado recogiendo el café para ayudar a los niños pobres. Amparo salió y llevó a Ito a la casa de su madre. Fue Nidia la que preguntó por su hermano a los Amparo le dijo esta borracho.
Elvira extrañaba mi presencia, había recibido algunas visitas, que deseo compartir conmigo. Aquí estuvieron Julio y Maribel, también andaba Ramón y Laurita. Otras que me dijo que estuvieron en mi ausencia fueron Judith y Fátima, y de Ileana la hermanita de la Profesora Luisa Ureña, con ellas andaban Luchín y Raissa. La comida estaba en la mesa. Le di un beso en la boca y ella se sintió otra persona. Algunas de esas visitas trajeron pequeños obsequios. Me dormí en sus brazos mientras me hablaba luego ella siguió oyendo música desde la cama.
*** Capitulo 5. ***
El 10 junio del 1971, fue de sesos días previstos para nosotros recibir la llegada de la criatura que esperábamos con entusiasmo. Kleber Wladimir Víctor, hijos del cariño y de nuestra esperanza y de nuestros primeros sueños adolescentes para octubre tenía tres meses, la gente de la iglesia católica lo entrenaban para que el papel del nacimiento de Jesús, Elvira estaba muy orgullosa porque su primogénito, en la víspera del medio añito, andaba de brazo en brazo de las doncellas de la ciudad. Un día espinal me recibió para oír las palabras súper frías que amigos algunos se las habría dicho. Si a mi hijito le cayera siquiera una pequeña gripe, prepárese para que reciba, una demanda millonaria al curiato, a la sacristía también y lo haría en una corte internacional. A Esteban les parecieron injustas mis palabras porque al niño lo amaban hasta los enemigos nuestros, quienes deseaban vernos lejos del lugar de donde naciera el pequeño. Por eso no comprendía ya que estaba protegido de las acciones negativas y de los mal de ojos. Me quedé viéndole con la limpieza que ofrecen los ojos de almas transparentes. Entonces dije ha sido una broma como se va usted a enojar con su amigo. Oye Víctor, oye Profesor no es fácil comprenderte ahora es cuando comprendo el valor de los intereses. Me parecía que te gustaba ver a tu pequeño haciendo de actor dramático, ja, ja, ja.
Las calles del municipio eran escenarios de patrullajes militares camuflajeados, exhibiendo en la culata del fusil, una fotografía del presidente Balaguer y en el cañón una banderola colorada. Cada engendro que llevaba un fusil al hombro era hijo de la corruptela nacional.
Nidia llevaba a nuestro hijito, la presencia de las fuerzas militares impedía, que la vieja tranquilidad municipal, esa noche, facilitara sosiego al pequeño, heredero del hambre y de la pobreza, que no cesaba de llorar. Cuando supe de la presencia de los militares por labios de Elvia Cabrera Arias, enfermera que atendió el parto de Elvira, prima suya, hermana de Amparo. Las relaciones mías con esa familia eran filiares, abordé el cepillo del cura de Espinal. Simulamos ir para Puerto Plata, entré a la casa busqué un libro, pero todo fue para despedirme de ella y del niño que dormía. Estuvimos en Santiago. Nos paramos en la casa de Pedro Núñez y de Yolanda Binet, Navarrete a quienes informamos de la situación por la que estábamos pasando.
Los nuevos templarios el desasosiego que Elvira estaba viviendo, al ver que yo la dejaba sola, acabando de dar a luz ponía una sombra negra en la almohadita de que ahora era el varoncito de la casa. De toda manera ella que era muy nueva aun sonrió. El Volkswagen ibamos Rafael que manejaba, iba delante con Esteban, ITO, Aladino, Abercio y yo detrás, sólo Pedro y Yolanda sabían para dónde ibamos.
Llegamos a la comunidad de Pepillo Salcedo nos escondimos en una casa abandonada, propiedad del curiato de Manzanillo, como se conoce a Pepillo Salcedo. Aladino y Abercio buscaron y escogieron los mejores sitios, pusieron la cabeza y se durmieron Espinal y yo, pasamos la noche en velas, no se en que podría estar pensando él pero yo pensaba en mi esposa y en mi hijo, cuidado por mi hermana Lourdes, pero que entendía que no era suficiente, por ese razonamiento no tuve sueño durante la noche entera. Sin embargo San Esteban estuvo de buen humor, cosa normal en su persona, siempre esperando que con un milagro, vendría sacar de la tierra a los enemigos de los pobres, las primeras horas fueron de extremado calor liniero, el sudor corría por las mejillas chocolate de mi piel, ahora acostumbrada a los ambientes frescos, en los primeros años de hijo de pobre educado en los cañaverales. Mi cuerpo fue aposento para los mosquitos y hasta las abejas y las avispas, propia de los lugares donde se cultiva guineos como estos lugares de occidente. Esteban estuvo en la curiatía y trajo algunas cosas de utilidad para el equipo, pero con él vino su piel torturada por el veneno de los zancudos. Estos lo seguían a las habitaciones, y eso que las persianas tenían mallas protectoras.
En Bajabonico Arriba, doña Daniela, enterada de la hégira de su hijo, envió a su hija Lourdes para la casa en Altamira. Patrullas seguían rondando las viviendas de los sindicados como conspiradores. Antonio García, Vidal Reyes y Kenida su esposa, iban donde Elvira y les entregaban la solidaridad que yo de ellos esperaba.
En la residencia del Prof. Enrique Mendoza, lugar donde el doctor Peña Gómez, pernotaba cuando estaba en la jurisdicción escuchaban el y su familia y los estudiantes que les visitaban, el programa radial Tribuna Democrática, de educación y orientación bochista y del Partido Blanco.
La patrulla continuaba con la banderola colorada, en el cuello y en la culata de cada arma larga, en los municipios Altamira e Imbert, como en el sur y en el este, no tenían límites, las amenazas y los insultos, los atropellos y los empujones recibido en la sociedad, tampoco tenían límites
El grupo que huyendo de las olas tormentosas y violencia, llegamos a loma de Cabrera, de quien algunos han dicho donde comienza la Patria, desayunamos en la casa cural. Después de bañarnos en la Toma, Aladino dijo: nos iremos por El Pino, así llegamos a la casa de mis padres. Degustamos de la más nítida y genuina belleza. La Toma, agua verdosa, de arena morena, adorno del paisaje fronterizo, dónde está el monumento a los restauradores, y dónde el arco del triunfo. En la casa de la madre de Aladino, por la manera de entrar, me pareció que andaba en compañía de personas que le huía a la policía, y luego de evaluar la manera de Aladino y de Abercio, me di cuenta que eran izquierdistas con caretas de seminaristas. Esa era la realidad, de los dos filósofos del curiato Altamirano.
Dejó de llover, estuvimos en el cementerio de Santiago Rodríguez, no pude o no quise entrar al mismo, pero en el camino me doy cuenta, que Aladino tenía una pistola de 15 tiros. ITO mientras conducía el Volkswagen manifestó:- como son las cosas creyeron que yo estaba borracho, no se dieron cuenta que era un montaje, por no hablar delante de la muchacha alta que nos asiste en múltiples ocasiones, los recios rayos del sol linieros, iban mientras nos acercábamos a Valverde, bajando los amperes del calor regional. Por la brisa salía de la novia del atlántico. Los aguaceros caídos en los paisajes del Pino, allá en Santiago Rodríguez, me empañaron la virtud de recordar, el fresco rostro de mi pequeño Kleber, pensé en la madre, en la mía, y en las de los compañeros de lucha.
La noche de la salida para el filosofado, la policía agarraba a Nininga Vásquez, a Pepe Collado, y a Chito Felipe, también a Máximo y a Fidencio Colón Bisonó. Me consideré dueño de mis emociones y controlé el deseo de llorar, que me proporcionaba la entrada de Esperanza, porque sentí la presencia energética de Dileccio Tavares, de Celestica y de Rosa Álvarez, pero aumentó esa sensación cuando columbré el pico el Murazo, en la loma de Jicomé, donde vivían mis abuelos y mis tíos maternos, le hubiese dicho me nació mi primogénito y se llama Kleber Wladimir Víctor, y en caso de preguntarme por qué tantos nombre les habría dicho…¡Huh por si no tengo más! Además por sus nombres no lo confundirán. Tío Felipe Torres, me diría es usted un toro.
Rafael Polanco Morel, síndico municipal de Altamira, protestó por los patrullajes exagerados acciones que en lo particular dañaba su imagen, como jefe edil, del ayuntamiento de San José de Altamira.
Dejamos la residencia de Pedro Núñez y de Yolanda Binet, a las 6 de la tarde, en la sociedad urbana de Navarrete, estábamos contentos, respirábamos aire puros de cambrones y de bayahondas, almácigos, de petunias y de azahares. Cada cual pensaba en la población al llegar a la gasolinera de Julio Rancier, vimos que en la pequeña ciudad, haciendo nido en ramajes que no podían dar flores… la gente se preguntaba que buscan esos soldados, lo habrían pedido… pero para qué, nos fuimos desmontando en la cercanía de la casa de un amigo. Me quedé cerca del Prof. García en el entorno al matadero, los seminaristas se quedaron con ITO en la casa de doña Carmela Varga, su madre, pero Esteban llegó como si nada. Rafael se había ido para Baitoa. Pude observar que la gente del pueblo se había recogido en su casa, empujado por el temor que incitaba la presencia militar. El patrullaje que hacían en las dos únicas calles, la san José y la Mirabal, era de tres en fondo, a un metro de distancia. Nada había cambiado. Seguían con la identificación de su priorato del amor en cruz, y con las esencias templarias de las bandas paramilitares vestidas de colorado. Yo recién investido de papi, llegué cargado con el mismo entusiasmo que había salido, con las mismas energías revolucionarias, en el corazón y en mi mente. En la mochila, repleta de dulces y montantes, de los que emplean los curas para avisar de su presencia en lejanos lugares. Los escondí en la letrina, luego saludé a mi familia que enterita me esperaba… con clamor me gritaron. ¡Qué bueno, que llegaste! Gritaron.
-Cómo están, les pregunté y fui a ver al niño que me rió como si supiera de las causa de mi ausencia, para Lourdes yo había salido de un horno espiritual dormí sabiendo que los militares acechaban que al menor descuido ponían un huevo mortal en nido ajeno de la madrugada en adelante estuve en vigilia, esa mañana Antonio y yo supimos que los soldados se habían marchado por solicitud de Rafael Polanco el sindico. La casa donde residía, y la de los considerados enemigos del gobierno Balaguerista, estaban con las mismas vigilancias por proxenetas cazadores, de prebendillas, tragos, y recompensas triviales. Cuando la noche abrazaba con su opalino manto, Lourdes, mi hermana, escuchaba toques en la puerta principal, no dijo nada por no intranquilizar a su cuñada, que en aparente sosiego descansaba. Yo los escuché con menor fuerza porque leía el Masacre se pasa a pie, libro de Fredy Prestol Castillo, que en Dajabón había comprado el viernes. Los golpes crecían cada minuto, con un frecuencia uniforme de tres minutos, me senté al lado de Lourdes, y trazamos un plan estratégico contamos hasta 27 a partir del tiempo último. Ya sabíamos que estarían en la puerta de la casa, en 25 segundos y tres veces fue así. Esta es la metodología, pon algodón en los oídos a ambos, que no se los quiten que en apariencia se caerá la casa. Por la explosión cómo te diste cuenta. No le respondí. Dile que proteja al pequeño sin asustarse, que nos quieren joder. Que es a ellos, que ahora les toca asustarse, que confíe en nosotros. Espera no pierda tiempo, fui y traje el arma, que no era otra cosa que montantes, de esos que usan los curas para anunciar su presencia y día de misa. Mi hermana como Elvira eran fuertes y seguras. La coloqué en las dos persianas, cuando se aproximaban a molestar aterrorizando las personas serias, que abusos no aceptan y muchos menos persecución ni vejámenes. Mi hermana cumplió con la parte suya, miró el reloj y cuando las agujas completaron los minutos acordados:- TOM, TOM, TOM, las explosiones por poco causa la muerte de los proxenetas agresores que más que corriendo volaban dejando un camino de excremento, que creyeron ambos que sangre era. – ¡Ese hombre-dijo Juan Luis- es el mismo diablo! Hasta ametralladora tiene, también tiene sangre de Maco.
Eran las 11 de la mañana mientras retiraba el algodón a su hijo Kleber Wladimir Víctor, recordé los tropiezos sufridos en los Pomos y las manaclas de Altamira, en los tres días que estuvimos en esos contornos montañeses levantando el censo agropecuario, con mis felices ayudantes, Máximo, Pepe, Negro Arias, entre otros que ya hemos señalados por circunstancias similares, no menos leales. Ahora vivimos en el Jamo a Bajo, realizo la revisión de los cuadernillos de los empadronados. El 16 de agosto estuvimos, en representación de la escuela primaria, en los salones del ayuntamiento, puse criterios que contradecían el pensamiento imperialista y oligarca de las autoridades del gobierno central y de la región. Fui considerado subversivo e irrespetuoso ante las autoridades presentes y de las ausentes. Yo había dicho –señores de la mesa ejecutiva, pláceme, en representación de la institución a la que me debo, cosa que me agrada, y del mío dirigirme, a tan elevadas y muy distinguidas personalidades… el caudillo le reía complacido a Carlos Evaristo Hernández… entendiendo que lo que yo decía les convenía. En esta hora que los dominicanos estamos sirviendo honras a las memorias de hijos limpios, transparentes y buenos que en su presente forjaron la consciencia de la nacionalidad. Tendente a crear un camino que nos llevara al crecimiento y a poseer un verdadero juicio de Nación, sin temor, con humildad y sin prejuicios… cargados de heroicidad y de energías liberadoras. Sin embargo en barrios, en los callejones de campos y bateyes y en algunas avenidas los cadáveres de inocentes se pudren… como los de ayer lucharon contras mismas causas ahora, en estas horas repito, luchan por lograr respeto a la dignidad de los hijos de Duarte y de Gregorio Luperón. Los caminos están sellados de cruces a partir de la guerra fratricida como puñales que hieren la idiosincrasia de nuestro pueblo adormeciendo el vientre a los diferentes de juicios y de razones. Cómo es posible, continué diciendo ahora en voz menos enérgicas, que celebremos con alegría uno de los gloriosos días de la Patria… en tanto las cárceles resguardan en su vientre de piedra, los cuerpos de opositores, pero que sicarios esbirros llaman delincuentes con el patrón imperialista desdeñador de cualidades para sacar ventajas con la fuerza del bisturí. Sabiendo el mundo entero que son políticos de la oposición. Cómo señores, que la escuela no tengan mobiliarios y los hospitales no conozcan las camas, y las colchonetas… dónde está el dinero, dónde está la honradez… para que las hijas, los hermanos, las cuñadas y las tías den a luz a criaturas con decencias e higienes… y no en el frío cemento sucio de excrementos y orinas de salivas y de vómitos. Empero el buen vino en la mesa de funcionarios analfabetos, se desparrama como el cuerno de la abundancia. El despilfarro, la dulce vida, los viajes por islas y por ciudades a realizar actividades pornográficas, en las playas y avenidas extranjeras, poniendo la moral de la nacionalidad en dudas. El caudillo, desde el centro de la mesa, miró la boca y mi cara, molesto por la extensión de los aplausos más que de lo que yo exponía, sacó de una de las gavetas un largo revólver y en trémulas amenazas, decía que me sacaran del sagrado y honorable altar. Que para él, sólo con mi presencia, se ensuciaba. Máximo Vargas nieto del caudillo viendo a su abuelo tan agitado, saltó como felino y cayó delante mía, luego el señor Luis Vargas Abogado, se colocó al lado de Máximo Vargas y del mío para protegerme. Pero el caudillo continuaba escuchando los aplausos de un pueblo delirante que demostraba estar de mi lado. Vidal Reyes y Luis Vargas, me convencieron a abandonar el recinto municipal. Al llegar a la calle la expresión en aplauso se maximizó. Quizá mi Juventud y el entusiasmo energizado por mi cerebro, se cegó e ignoró el diámetro que alcanzaban mis ideas que luego sirvieron, para jusficar el allanamiento hecho a mi residencia del Jamo. Y la separación de mi cargo de maestro de aula. Quitándole la protección económica a mi débil familia.
El 12 de enero fue, en la vida de la república, un día de tropiezo de sueños frustrados de incendios en la alcoba de niños de meses o una noche de truenos, y de relámpagos, de torturas en vidrieras, de caídas de antorchas encendidas encima de la casa- bohíos de pajas donde duermen minusválidos de la guerra cotidiana. ¿En cuál otro lugar de la tierra se está celebrando… se estará efectuando otro doce de enero… como otro 24 de abril, como otro 25 de septiembre? ¡Dígame usted! En cualquier país donde el imperialismo es accionista de la muerte, en los lugares donde es hipotecarios de funeralias y sus accesorios. 12 del primer estadio del año en una cueva en el sendero que sirvió de abrigo a cuatro hijos de la Patria, a esos también el caudillo hubiese sacado pistola en manos de sus salones edilicios, en esos también hubiesen allanado más que las residencias, y ultrajado a su pequeño de meses. A 14 kilómetros en las América, pero en la escuela Enrique Chamberlain ese mismo día yo recibí de autoridades del sistema venal, el tiro agraciado, para quitarle el pan de su hijo y de su esposa. Porque no acepté bañarme el pozo de la corruptela, porque no acepté el regalo envenenado en la residente del señor caudillo, porque dejé encima del decoro la bandera que había en su escuela hostosiana. La escuela de Bosch, la de doña Herminia vida Pimentel la escuela de Amarilis y de Contreras, la de Marino Henríquez y de Bruno Rosario Candelier, la de Ivelisse Pratt de Pérez, y de Altagracia Vda. Suncar Heredia… la escuela de Jesús de la Rosa, y de Alberto Malagón, la de Malaquías Gil y la de Castro Casimiro. La bandera que mis padres me entregaron. A 14 torce kilómetros en las América había cuatro hermosos que repudiaban los delitos, y las atrocidades que se cometían en las gavetas de CEAGANA, estuvieron en contra de los cambios de estampas. Estaban seguros que la cueva no era más que un refugio sabían que sus pertrechos no eran suficientes, sabían que las aspas no eran brazos y sabían también que el enemigo no era sólo el gobierno y el presidente de la república, el alto mando de la célula militar revolucionaria, o era sencillamente esos los jefes del comando de la resistencia. Eran ellos los Palmeros, o no, por qué los mataron. ¿Eran delincuentes como dijeron de Cayo Báez, y de Fidel Ferrer? ¿Violadores de los intereses del gobierno balaguerista? Ese 12 de enero enviaron en calidad de traslado, al profesor Antino García, acusado de agitador, maestro del marxismo y de comunismo internacional y al cura Esteban Espinal para el arzobispado, como se ve no fue nada improvisado, existían vínculos superiores a los portales del caudillaje localista. Había dicho el Juez de Paz que al cura y a mi nos tenía las camas arregladas en la oscuridad del Túnel porque éramos dos forasteros advenedizos subversivos. En sus planes tenían como actividad cortarnos las alas y el pico para que dejáramos de volar. Esos tres deben ser exiliados de esta ciudad. Ya te dije hay que echarles a ambos.
*** Capitulo 6. ***
La policía no tenia donde poner a las prisioneros por es caso nuestro… Imbert continuaba encendido por sacar de la dirección del liceo al señor Sibilia. Aprovechando los sucesos de las Américas acusaban a todo ciudadano que diera muestra de solidaridad con Antonio García, con Esteban Espinal y conmigo, eran acusados de terroristas comunistas. Nininga Vásquez había sido golpeado junto a Negro Arias, y a José Pepe Collado Henríquez. Acusados de enlace del movimiento los Palmeros. Quienes cayeron “abatidos el 12 de enero de 1972, enfrentados a un centenar de soldados del régimen balaguerista.
Al otro día pero en la tarde, fueron puestos n libertad, por intervención del Periodista Ramón de Luna y de su esposa Minucha, ambos directores y productores de la Situación Mundial.
El humo en el 14 de las América, era una pipa de tabaco muy fuerte, era el humo de la vida, las energías espirituales de German Aristy, el pabilo vital de Bienvenido Cerón Polanco, la fécula de Leal Prandy de Virgilio Perdomo Pérez… los Palmeros. Por muchas generaciones las mariposas volaran con el hisopo de energía espiritual de los mártires del 12 de enero. Amparo laboraba en la escuela Padre García en el distrito nacional residía con su hermano el Capitán de la Policía Cabrera Arias en el barrio para oficiales de la Penitenciaría Nacional.
Las calles de la población se nutrían con la presencia de patrullas civiles de la resistencia estudiantil, que venían de Imbert y de Navarrete, para darnos solidaridad. Pedían el retiro del profesor Rigoberto Sibilia, director del liceo secundario Enrique Emmanuel Ashton, y la reposición de los maestros y del cura Espinal. Nicolás Henríquez, Ismael Cruz Bonilla, llenos de amor solidarios venía izando la bandera siendo antorchas irradiando fuerzas de apoyo al movimiento de Altamira por la reposición al puesto docente de mi persona y la de Antonio García y la del Cura Esteban Espinal. La lucha cada día estaba mas fuerte iban tres meses, comerciantes estudiantes, amas de casas de comunidades vecinas, chóferes intermunicipales mantenían el apoyo en todos los ordenes.
Fui convencido por amistades y asistí con Sibilia a la inauguración de la escuela primaria e intermedia del municipio Luperón la gente se le acercaba al ministro como las moscas a la miel pero éste rehuía, y miraba por sobre los hombros de los que le solicitaban ayuda que al verlo forjó esperanzas.

Rigoberto Sibilia, repudiado por los estudiantes del liceo Emmanuel Ashton estaba muy confiado ya que sus intereses de salario no habían sido afectados como los míos, que me repudiaba el Estado, travieso y antihumano.
El como yo, se daba cuenta de la forma empleada por el ministro de educación daba al pueblo que le recibía. Entonces me dijo Vámonos, que este pendejo quiere que le cosamos el pantalón que se les descosió, cuidado si lo que quiere es que le limpiemos las gafas. Estoy de acuerdo manifesté y nos marchamos. Semanas después, fui invitado por ese ministro que la escuela de Luperón lució engreído, petulante y altanero, recibiéndome con insultos y ofensividad, luego encendió un bombillo de esperanza… llamó al señor Camilo Amarante, director regional de educación #2 de Santo Domingo. En el despacho de ese superior que emitía energía capitalista burguesa, me sentía en confianza por la presencia de Freddy Sandoval, que era periodista de la cartera, y el era mi otro hermano. Me pidió que me quedara en casa de doña Niña, su madre en la calle, Enrique Dunant, donde yo había vivido.
El 14 de febrero los estudiantes de Altamira levantaban la huelga al saber de mi reposición y lo hacían como si hubiesen ganado el último round de una batalla larga, entre lágrimas y aplausos. Me despidieron junto a mi familia entre regocijos y llantos agradecí el apoyo que la comunidad altamirana, me brindó antes y después de mi cancelación. Salimos a las dos de la tarde, el día de la amistad, nos acompañaba el profesor Gisselys Cabrera, hermano de Amparo y del Capitán Cabrera Arias quien prestaba servicio en la Penitenciaría Nacional, en la Victoria, donde residía. Elvira estaba alegre, llevaba en sus brazos a Kleber que dormía… de sólo seis meses de haber nacido, y la vida lo arrojaba al exilio. Ella, vestía de azul, estaba muy hermosa, era la primera vez que visitaba la capital de la republica. La vivienda ubicada en la calle José Soriano # 55, en la Victoria, no tenía conexiones eléctricas, las habitaciones las condicionó Amparo en la mañana. Llegamos a las 10 de la noche, el día de los enamorados, valentinianos, día de la amistad. Tenía dos pequeños dormitorios y uno algo más grande, sala encogida como la cocina y el comedor que era una misma cosa. Nos instalamos con muchas energías positivas, la señora de nombre Cariño Báez, esposa de un pensionado de la policía de apellido Guzmán… nos facilitó una lámpara husmeadora, en ese momento pensé que debíamos agradecerle ese gesto hasta la quinta generación de los Arias Peña.
La Victoria que es un pueblo de antes de la restauración de la república, tiene varias calles cortas y tres bastante larga en término relativo, la José Soriano es la más larga es la prolongación de la máximo Gómez, según como se mire y desde el ángulo que el observador desee mirar, je, je. Si quiere llega a Monte Plata o a Guanuma, parte las comunidades por donde pasa de sur a norte. La otras son, la Duarte y la Altagracia que concluyen en el campo santo y en los carriles que van hacia la comunidad de los Rojas del Ocho y del siete. Las tres comienzan en el barrio policial, otras son de nombres significativos como Padre Páez, Juan Evangelista Adón.
Días después conocí algunos parajes de la comunidad como Mata Mamón, el Aguacate. San Joaquín, La Culata, Reventón, La Ceiba. Cruce de Berraco, la Piña y los Castillo, y Primavera.
La casa era de madera, de cemento y de cinc, propiedad del señor González, quien vivía en la calle San Antonio esquina Duarte, al lado del antiguo edificio del Partido de Trujillo, y que ahora funcionaba la delegación municipal. Tenía la manía de, los días que se le antojaba, ir a sentarse en el patio, como era el dueño, había que permitírselo,… pero ahora era yo quien vivía en su propiedad que por contrato el me pasaba en alquiler. Ese día que lo hallé sentado entre retrete y cocina, teniendo yo un media cinta en la mano derecha, le pregunté con poca cortesía, quién es usted don, qué busca, qué le ocurre, que está en propiedad ajena, rompiendo la dignidad de una familia, que compra tranquilidad alquilando bastante caro una vivienda.
El señor González respondió diciendo… pero bueno maestro, esta casa es mía.
Sí es suya, ¿es suya…? Cuando alquila un alhaja, pierde los derechos físicos de la referida…
El señor González era una persona de cierto talento, comprendió que era de innoble gusto y muy molestoso lo que hacía, jamás volvió ni a cobrar cuando por algunas razones me atrasaba por días con el pago de la renta. Viví en su casa hasta octubre de 1975.
El lunes en la oficina de educación en la calle Duarte, entregué el telegrama al señor Elías de la Rosa, secretario de la inspectoría, me recibió con la banda de música del mismo infierno, y antes de leer el telegrama lo hizo trizas. Lo miré de soslayo pero con deseo de pleito, con la sangre de mis abuelos a los cuatro vientos. Preferí ofrecerle la espalda para encabronarlo más y lo hice así, una mujer de cabellos rebeldes recogió los pedazos, del telegrama y me los pasó a la persiana donde me hallaba. ¡Gracias señora! Pero me quedan varias copias, por si las malas polillas, me los destruían. Ella dejó que yo mirará la dulzura de sus labios negros, y que creyera que era un gran portal de ébano que almacenaban unos dientes confundibles al reír con la perla.
María, limpia por aquí, hazlo por favor, habló con voz avergonzada y puso dulzura a las palabras cuando le señaló que tuviera cuidados con los pedacitos del telegrama. Lo hice y disculpa le pido… para saber si era cierto de lo que me informaron de su persona. ¿Cuál es su interés de confirmarlo señor? El señor Elías manejaba con firmeza las hilachas de la intriga como los de la inquina era docto en el escenario de la simulación. Manejador del camaleonismo sabía entrar y salir con buena precisión y precocidad de los charcos que el mismo enturbiaba. En apariencia era un hombre de nobleza, pero su consciencia emulaba el color de su piel, era dueño de un jardín de flores que con hermosas manos y lenguaje bien labrado, entregaba. Con las mujeres ordeñaba hasta las ubres de las piedras, pero al menor descuido del o de la cliente, del compadre o de la comadre, estaba en boca de la caldera. Ahí salía como un Salvador. Ay dios mío, decía… si no hubiese sido por usted. No hacía muchos que había terminado de leerme los Intereses Creados de Jacinto Benavente, y algunos juicios de José Fouché. Me dí cuenta que se creía superior a los directores de las dependencias educativas de la parte norte de Santo Domingo.
Sustituí a la profesora a la profesora Isabel Domínguez, de quien me habían hablado muy bien, pero eso, no me iba ni me venía. Ella pasaba a la Ramón Matías Mella, en Villa Mella. Con sus mismos presupuestos. Yo andaba con pantalones campanas, camisa con pequeñas bolitas de fondo azulado, corbata azul con cuadritos blancos, cabellos bien recortados y bigote juvenil.
Estamos informados de que toda su vida, por lo que los cancelaron en Altamira. Sabemos que es una persona de grandes recursos imaginativos muy peligrosos, que su lengua corta más que una navaja de barbería. Aquí en esta oficina, simuló en las gavetas buscar un papel, tenemos su curriculum de agitador, sus movimientos. Para que vea, que lo que le digo es cierto, dijo y parecería encender un cigarro, que utilizaba cuando manejaba los recursos de la maledicencia, dio más vuelta que la que da un cancerbero antes de sentarse. Continuó diciendo el día del allanamiento usted desafió un Policía a que apostaba su vida a la de él, que no hallaban arma en la casa, como había sido denunciado. Usted ganó la apuesta, pero cuando las autoridades que efectuaron el acto judicial, informaron que lo que usted poseía era libros subversivos,,, el allanamiento se replicó en la casa de un hermano de Samuel Reyes policía que labora en la Penitenciaría, si lo que digo es cierto que le cuesta a usted decirme el nombre del profesor donde tampoco encontraron nada.
Nada de lo que usted apuntala, es falso, porque mi vida ha sido de cara a los rayos transparentes del sol. Tadas mis actividades son conocidas por todos. Pero el nombre de esa persona es Adriano Vidal Reyes Rodríguez. Su esposa, de nombre Kénida lloró esa tarde hasta al otro día. Yo estaba cansado de oír tantas babosidades, que en nada impediría la marcha de los nuevos acontecimientos, el daría muchas aguas para tomar, y muchas llamas para quemar las basurillas y los junquillos que impidan el crecimiento de las sanas flores del jardín de la solidaridad, de huertas justas y más humanas. Perdí mi empleo allá en los aleros de la casa de mis abuelos. Donde mi mujer y mi primogénito compartían la Verdad y la beldad del universo pero cuando el empleo se pierde se pierden otras cosas, que como ese son importantes. Nada como la fraternidad, como la tranquilidad familiar, de la abuela, del abuelo, del comerciante que despacho a crédito. El bien la alhaja, la parte moral como consecuencia de una cancelación… la moral familiar se resquebraja, se infecta con la pus, de la intención malsana, del patrón sea público o sea privado muchas veces tragamos salivas sentir que el estomago se vuelve un bolsillo encogido escuchando las masturbaciones espirituales, del esbirro, peor que Carlos Evaristo Hernández. Sentía deseo de pelear, de la otra forma que yo conocía pero cuando sucedía una tos seca se interponía evitando caer en los pies del enemigo, me llegaba a la mente la figurita de mi hijo y el rostro indefenso de la leal esposa, que confiaba en mis acciones ecuánimes. Ahí mismo me pasaron nuevas imágenes del camino recorrido desde Navarrete hasta Altamira. Eran las 10 de aquella noche del 11 de Febrero me desmonté en la autopista Navarrete Puerto Plata o santiago Montecristi. Para dónde cojo, me pregunté… para mi casa, para el cuartel de los policías que me han atropellado. Seguí rumbo al norte orillando la pista que estaban construyendo. Estoy cancelado, sin dinero, una esposa, menos de año y medio de haberme casado, un niño de meses. Caminé por los cerros de Cañada Bonita, donde las casa construidas a orillas del camino, formaban un ocho, o una equis, cuando creemos haber salido de aquel laberíntico sendero, quedaban varios recovecos y a la izquierda la matita de guayaba donde Jaime se había ahorcado cuando la mamá le dijo que Augusto Lora no era el segundo líder reformista. Me lo imaginé calzado, colgando de la rama de guayaba moviendo la lengua. Yo quise fumar, los fósforos estaban mojados de sudor. Recordé que en las Aromas se decía que cuando se ahorca alguien en la cercanía del camino este se la pasaba en pena hirviendo los víveres que robaba hasta que otro del lugar muriera. Ese olor de yuca hervida se me incrustaba en el pellejo como un perfume favorito. Mi miedo aumentó. Luego se fue mezclándose con el de mancha de plátano y de guineos recién cortado. Pero el amor mata al miedo. A lo lejos se veía la luz del túnel estaba retirada de la mata de Jaime ahorcado. Se acercaba un caballo a juicios de los resoplos tan ásperos, era el Babieca del Cid Campeador, pisaba fuerte y el jinete traía casco como el de los conquistadores, “reluciente” no lo distinguí porque la noche era negra.
¡Muy buenas noches! me dijo, con fuerte y clara voz.
¡Buenas! dije turbado yo, se movía con más frecuencias que las de un trompo de madera. Se pasó el cansancio y el temor. ¿Qué hora serán? Pregunté. Me dijo yo, soy el tiempo no necesito reloj.
-Es de madrugada. Venga suba. ¿De dónde viene, y para dónde se encamina?
Yo estaba sorprendido porque estaba en el puente de la bomba cerca de la casa de Darío Cabrera Arias. Lugar donde me dejó… agregó aunque estos no son tiempos de andar a caballo, mientras exista el dolor de parir, andaré en mi bronco prieto. Mi nombre, señor, Pedro el Cruel.
¡Se lo agradezco, señor, muchas gracias! Conté lo ocurrido a Vidal Reyes, y me explicó e misterio de don Pedro el Cruel.
Tuve tiempo para reflexionar y recoger los pedacitos del telegrama poniendo en práctica el poder de la razón, del silogismo y de la mayéutica ante la hipocresía de los agentes de la maledicencia. Había que aprender de ellos, y de cuando en vez aparentar sumisión.
… el 3 de septiembre usted se casó con Ramona Elvira, hija de un ex policía.
Busque en mis bolsillos tres telegramas y los puso encima del escritorio como si estuviera contándolos y en vez de irme a la casa fui a conocer la escuela. Comuniqué lo ocurrido a Amparo, quién molesta dijo, vamos a la dirección.
-Mucho gusto profesor mi nombre es Víctor Arias. He sido nombrado en este centro escolar en sustitución de la profesora Isabel Domínguez que pasará a Villa Mella.
-El gusto es para mí, dijo extendiendo el delgado brazo, me llamo Juan Calzado de los Santos. Déme el telegrama, por favor. El original lo dejé en la oficina del distrito.
-¡El señor Elías- dijo Amparo—se rompió en la cara!
-¿Cómo, cómo que lo rompió, que otras cosas hizo ese honorable señor?
-No hizo, sino dijo cosas de privacidad familiar. Me dolió mucho agregué.
-¡Oiga! No le haga caso, estemos atentos para cuando el inspector llegue ir a conversar con él a su oficina.
Ya me retiraba pero fui llamado para presentarme ante el personal docente, o para que conociera el grupo de maestro que tendría como compañeros.
Tres días después del mal momento, recibía 68 alumnos para el primer grado y para el segundo 79, niños acostumbrados a ser malqueridos, humillados, vejados, dejados a su suerte, con un alumno como un pastoreador de burros, burras y bueyes y vacas, terneras y becerras. La profesora Isabel Domínguez, no dejó libros de registros con algunas observaciones señalando individualidades y particularidades de ambos grados.

*** Capitulo 7 ***
Era 21 de febrero, utilicé los finales días del mes para aprestar a los estudiantes y para el mío propio, como si fuera el primer día de clase, también para familiarizarme con los entornos y con las individualidades, así mismo con el nuevo ambiente. No tenía interés por conocer otro por el momento. En esa etapa, pasé 12 días laborables, conocía que entre conocer y aprender del lenguaje del lugar asimilaba de los alumnos, aspectos connotativos del idioma, la manera de hablar de los niños y niñas que vivían en las cuencas de los ríos Yuca, Tosa, y de Cabón. Fue necesario realizar y producir una nueva revisión evaluativa, para el nuevo planeamiento. No recibí de doña Isabel ni un documento de los alumnos a los que ella educaba. Ni siquiera el cubículo, que a solicitud mía Juan Calzado, me dio otro. A penas rótulos como mesa, ventana, puerta, silla tirados en una caja sucia de cartón. Encima de una silla que la maestra Isabel Domínguez empleaba como mesa… si esos son los buenos maestros de este país nos jodimos dije en silencio. No había historia del curso, no existía archivo escolar. Faltaban 4 meses para terminar el año. Había que hacer algunas cosas y yo tenía la energía necesaria para hacerla trabajaré aunque tenga que dormir en el curso, lo dije en la tranquilidad de mi pensamiento. Miraba las caritas de las y de los niños, con labios resecos y cenizos cabellos con meses sin lavar y lejos de conocer el peine. En ocasiones tuve que limpiar con el pañuelo las mucosidades a pequeños de siete y ocho años, también corté las uñas, eran navajas endurecidas con mieles de perezoso, para emplearlas como armas de defensas personales. Los más formales de ese mismo entorno, amolaban los colmillos con limas de acero, de las que emplean los cortadores de caña y leña para afilar los machetes u otras herramientas de labranzas. Recordé a los alumnos del Liceo Gregorio Luperón y la Chamberlain de Altamira, esa no era, ahora, mi realidad. Aunque tampoco esta pensé en las tertulia de las ventanas de los lagartos, en Morrobel, en Luis Ureña, y en Máximo Holguín, que se mantenían en las tertulias presentando como una realidad escolar ese tipo de problemas.
Días después descubrí que mis muchachos se sentían bien cuando lo mencionaba por los apellidos de sus padres. O por sus nombres propios no por apaletivos molestosos muchas veces ofensivos pero en realidad no fue un descubrimiento, ya que conocía el valor socio pedagógico del hecho. Pero seguí aprendiendo uno por uno los nombres incluso de las madres. Recurso de mucha utilidad en el proceso enseñanza aprendizaje. Al niño travieso cuando lo llaman por su nombre y le pregunta por sus padres, la actitud es de cambios. Los de buen comportamiento los mantienen, en cambio cuando el maestro o la maestra emplea motes como por ejemplos- mira tu para ¿dónde crees que vas? ¡O escuchas mequetrefe! El alumno se hace más rebelde y enemigo hasta del entorno familiar.
Mi casa estuvo desde mi llegada a la escuela llena de visita, de la comunidad y de estudiantes de todos los niveles incluyendo universitario. Interactuando me movía entre los grupos de la sociedad urbana entre los grupos culturales, estuve en la sociedad mutualista, de cuando en cuando, iba hasta la puerta principal de la Penitenciaría Nacional. Llegué a compararla con una fábrica, pero no quise decir de qué… anduve las calles cortas del barrio policial, ningunas tenían nombres, se diferenciaban con el número ordinales, de primera, segunda… etcétera. Saludé a Samuel Reyes quien en principio no era del todo franco conmigo ni con mi esposa, pero que poco a poco fue entrando como los demás al ceno de mi núcleo familiar. Yo nunca quise dejarme llevar por los prejuicios, comprendía que era policía no reformista. Y as esposa Nereida Cruz Lendof, era maestro de sus hijos e hijas. Era Samuel el menor de los hermanos Reyes Rodríguez, de casi una decena de varones. Jugadores todos de pelota. Se le decía el Mateito Puerto platense.
En el receso, estuve en la dirección donde el profesor Guarionex Del Orbe y del Orbe decía que el presidente de la república era buen gobernante decía por ser un manejador de pedagogía de las imágenes. Ponía como ejemplo el caso del general Elías Wessin y Wessin, para que vea- decía- llamó al alto mando militar y le ordenó sentarlo ante las cámaras de televisión de canal oficial, aparentaba estar crucificado, amarrado con los brazos en el espaldar de una silla común frente a los televidentes…acusándole de conspirador impenitente. Esa actitud del presidente de la república ocurre luego que el general Wessin dice que un general deseaba asesinarlo.
Pero profesor-señala Calzado- eso no asegura ni aclara nada, no ofrece luz que nos manifieste cualidades de un buen gobernante, del que con tanto empeño usted habla… suspende la exposición para mirar al profesor Manuel Antonio Prenza, apodado Manolo, quien dejó caer una moneda, le guiñó un ojo a Ramón Antonio Quiñones, de apodo Negro, en ambos halló la sonrisa cónsonas con su parecer. Me miró pero me dí cuenta que creyó que mis apuestas estaban a su favor. Entre el director y el profesor del Orbe existía magníficas relaciones, empero las diferencias de criterios ideológicos eran kilométricas. Las de Manolo y de Negro maestros con una sola tanda eran buenas, además era nativos de La Victoria. Calzado aceptó como buena mi actitud, era un captador de relaciones públicas. No podía equivocarse con mi manera transparente de actuar.
Pasaron unos días comenzamos a conocer gentes, ibamos en la prima noche a la casa del director Juan Calzado de los Santos en la calle Vista Alegre # 12, ahí doña Gladys Sugilio, su esposa, nos trataba con afecto de viaja amistades. Ibamos a ver un capitulo de la novela Sombras Tenebrosas a las 7 y 30 de lunes a viernes. Doña Gladis y Calzado eran de la parte este del distrito nacional entre Vila faro y Mandinga, padres de Yeya, Raúl y de Jhonny. Guarionex vivía en la José Soriano no. 33, a escasas casa de la nuestras. Su esposa se llamaba Juana Frías, de color blanca sus venas eran azules, natural ambos de la Vega. Padres de Felipe, Víctor y de una de alrededor de 6 años. Todos fueron mis alumnos. Del Orbe había sido policía pero en el aula no era arbitrario.
Mi esposa era pariente de Amparo como también nosotros. La victoria tenía una población flotante y viajera. Algunos se iban quedando con el aire de Ozama y de Yuca y Tosa.
En clase con los niños de segundo, del primer nivel, pregunté a una niña… ¿dónde vive, Julia? En la Virgen. Uno de los parajes más cercano al conglomerado urbano.
-Yo – dijo Emilio- vivo en el Aguacate, pero no voy a esa escuela, porque ahí, no se da casi nada de clase.
-El conejo vive en primavera- manifestó, Rogelio, sin que se lo preguntaran.
-¡Profesor, profesor! Casi voceaba Carmelo, quiero decirles los nombres de los muchachos que vivimos en la Culata y en San Joaquín. No nos quedamos allá porque el trigo que allí cocinan no huele como el de aquí.
-Unjúuu, manifesté con picardía yo.
-¡Ansina es profe!
- Qué es eso de ansina…
-Carmelo se rió y dijo Sí,
-dime cómo lo cocinan aquí.
-¡Anja, Anja! Con recao, con ajo, picapica y con carbón y además lavan los platos. Aquí hacemos filas para comer. Nos sirven a todos los niños y a las muchachas.
- nosotros traemos “nutras cucharases” me quedé sorprendido por la forma de hacer la concordancia, y recordé las razones dije: son históricas, sociológicas y hasta económicas.
La Padre García, se nutría de escolares que se movían desde los más remotos lugares como Rancho Arriba, de Los Moreno, de la Ceiba, de la Culata, de la Caoba, de la Virgen San Joaquín, del Aguacate y de Mata de Mamón. De Rincón Dorado, de los Rojas Reventón, de siete, del Ocho y de Santana. La victoria es mucho más grande que provincias del lejano sur fronterizo.
En Primavera no había centro docente, ni en Santana, el siete, el Ocho y en Los Rojas, la población escolar era muy baja. Las casas esporádicas tenían un pequeño jardín o algunos patojos de saraguey o de guayabas palo de leche y jobobanes, brozas y basuras por el influjo de los cañaverales del central Ozama. Pero era tierra excelente, abundaban las lombrices en las raíces de los guayabos y del palo de leche. También a orilla de los triíllos y carriles, caminos reales, las sombras de altas matas de mangos de varias clases, era para bendecirlas.
Amparo encendió un cigarrillo, yo la miraba de soslayo, después le pregunté – ¿qué piensa de esta población? Que voy a decirte si en cualquier parte del universo, a esta hora, hay un niño llorando y otros jugando. Victimas de las muelas del latifundio, ahogado con y en su propio sudor. Con la cosecha de inocencia y propiciado por el imperialismo, han aprendido a ignorar, y la lámpara de la imaginación se les ha apagado. Y si la escuela no anda rápido oscura se quedarán. Exhaló el último aliento que le quedaba del cigarrillo, y continuó con mayor interés escuchando lo que le decía. Ella quiso interrogarme pero hacía rato que caminábamos a pies por carriles y triíllos, la noté cansada como lo estaba yo, entonces al llegar a una sombra, en la entrada de ir para la Caoba, le di la espalda y en una piedra rugosa me senté. Ella enumeró razones y consecuencias de las penurias e ignorancia que viven tantas gentes en los cinturones de las grandes capitales, en los contornos azucareros.
La Victoria es un pueblo maravilloso, eso pienso, cargado de energías físicas, moral y espiritual, podría encender todos los electro-domésticos de la casa. Yo sonreí, entonces, ella agregó- eh, qué es lo que estás dejando de decir, y eso dice. Ahora y quien sabe cuantas han sido las veces que no te he entendido. Hágame el favor de aclararme eso. Porque lo que he escuchado es imposible. Óigame comadre, en cada individuo existe un universo, duermen millones de libras de energías muy buenas, que podrían encender el cambio y trasladar su hacienda. Ennoblecer en realidad dejando la oscuridad que ha vivido por siglos impidiendo cual muralla opaca, los rayos luminosos del foco o eje de la toma de consciencia real de los entornos familiares, cabe la máxima… la unidad fortalece si nos uniéramos buscando recursos físicos romperíamos la referida muralla opaca, y si no… producir los agujeros para girando alrededor de otros y esos de otros de otros… generaríamos millones de toneladas de calorías que las generaciones dejamos escapar. No todos generan, esas calorías con idénticas intensidad, claro que existen las limitaciones, muchas son podridas, contaminantes ensuciadoras, las aristas del núcleo universal. Hay parásitas generadoras de fangosidades gelatinosas que son demoníacas. Unjú es bueno decir también, que existen las dificultades que hallamos en el medio, las trabas de las fuerzas sociales, las trabas de los intereses, algunas natas y otras artificiales, virus enviados por los enemigos de la autogestión. Mediante las inferencias entre las interconexiones cotidianas. Pienso dijo Amparo, que tiene muchas razones pero esos detalles, casi nadie los observa. Sonreí y fumaba oyéndolas. Me acomodé en la roca donde estaba. Podía desde allí ver las cristalinidad del agua de río, desee refrescar mis pies.
Las miradas de los paisanos se detuvieron en el edificio de la fortaleza, pensaron que era un viejo almacén propiedad de los Manzuetas, de los Adón, de los de la Cruz… quién lo diría… era del pueblo de la nación donde guardaban a la gente que rompía las normas y las leyes buenas costumbre. Estaba pintada de blanco. ¡Qué horror! Y que lastimero- dijo uno de los caminantes- que se detuvo a encender un cigarrillo con los fósforos de Amparo que volvía a fumar. Comencé a tirar virutas a la noria. ¿Qué mira que le parece horroroso? Al darse cuenta que el coronel Molina se acercaba, se marchó sin responder. Iba a decirme quizá el hombre devora al hombre, ha creado el terror para matar al hombre. Y no lo asusta lo humilla. Con las galletas ya abrigos de acero-piedra. Hierro y acero. Eso es lo que es lastimero, pudo haberme dicho. Es también horroroso apoderarse de sus bienes y propiedades luego de haberlo devorado. Con torturantes manojos de engañifas.
¡Ah carajo! si te lo iba a decir, desde que llegamos al puente, pero al pasar de Molina y la maestra Rosa Mabrano, su mujer, se me olvidó. Algo ha ocurrido el vientre de roca ese… que anoche trajeron 123 policías para fortalecer la seguridad del penal.
¿Cómo lo supo comadre? pregunté como un inocente e ingenuo sirviente.
-Lo supe por mi hermano que es uno de los responsables de la custodia del penal.
Esos infelices se convertirán en crisálidas que volaran como mariposas entraran por los ventanales de la libertad, y abrirán los corazones del pueblo así el tirano se arrodillará en los hormigueros con una piedra en la cabeza… ¡je, je, je!
- ¡la tiranía tiene mas vida que un gato?
-¡Pero no mas que un Pueblo?
- ¡Eso es cierto!
¿Y de la reelección qué me dice?
La historia la condenará, dijo Amparo y lanzó una piedrita a las aguas que parecían no moverse. Se dispuso a lavar el pañuelo blanco que estuvo usando durante todo el trayecto. La circunferencia que se hizo con la piedra lanzada. Entonces preguntó
¿Por qué se forman en el agua tranquilas esas ruedas, Víctor? Dímelo que desde niña me estuve preguntando, pero nadie me deja satisfecha.
- Esos círculos se forman con la caída de un cuerpo en las superficies de aguas sosegadas, charcos, estanques, lagunas… me contaron que en ese almacén llamado fortaleza, hay una piscina que la usan para hacer torturas diabólicas, introducen al preso como agarran un pollo por el cuello o por las alas para sacrificarlo, lo zabullen la cabeza llevando un collar metálico utilizan las frecuencias de esos círculos, como los de la chaquetita. Arrojan un acumulador energético, mejor dicho una batería de doce voltios o dos de seis produciéndose de inmediato la conversión de corriente DC a corriente AC. Los prisioneros, que como pollos están, bajo del agua del charco, si no hablan explotan como un torpedo navideño. Vi que desde sus ojos se desprendían dos hileras de lágrimas que circunvalaron todo su moreno rostro ovalado de mujer sensible, apasionada y revolucionaria.
-Ahí hay muchos hombres de grandes calibres y de quilates. Pero a quienes ellos van a torturar es a Maximiliano Gómez Horacio.
-¿Quién Maximiliano Gómez¡ preguntó esta vez avergonzada.
-Todo el mundo sabe que ese es el Moreno, le dije en tono didáctico y familiar mostré una sonrisa amplia. Cuentan que no lo han matado porque un padrino sin rostro protege.
-Ahora soy yo la sorprendida. Porque son muy pocos los días viviendo en el entorno ya conoces tantas cosas.
Me sorprendía porque por momentos me tuteaba y luego cambiaba con actitud de compadre y de comadre.
-Lo que sucede… que lo conocí cuando estando interno en la finca de Juan María García en la Catalina que se llevaron preso a Máximo Rodríguez, a Nininga Vásquez a Chito y Diógenes García. Ya tú vivía aquí con Papi, tu hermano. Pero, está bien así… permíteme preguntarte por dos personas que les prohibieron visitarme que deben ser amistades tuyas.
- ¡Amistades mías! Manifestó mientras exprimía el pañuelo que puso encima de la roca que se estaba calentando co el sol de las 11 de la mañana.
- Sí, son Pacheco y Hugo de la Rosa. Dicen apreciarte sin reservas.
- Pacheco no deja de visitarme tres veces a la semana. El y Hugo me informan de cosas que pasan por un filtro. Han creado la red de multiplicadores de la verdad.
- Pacheco es un individuo de mucho respeto. Dijo ella.
Creen que es el hombre sin cara, el padrino del Moreno. Lo escuché que dijo a mi mujer, que era oriundo de Santiago de los Caballeros.
¿Cuál es el interés que el tiene contigo? ¿No crees que podría ser un infiltrado?
Claro en dos ocasiones advertí eso que me ha tuteado aunque recoge las expresiones de inmediato.
¿Cuando conociste al señor Pacheco?
-Era Sábado, Senin lo acompañaba yo cruzaba por los Tanos iba sin rumbo fijo quizá, me llamaron y fui, conversaban de asuntos prohibidos, en esa circunstancia le conocí fueron muy amable se lo agradecí.
-¿Pero para qué te llamaron?
-¡Ya te lo dije querían conocerme en la cárcel está el mismo reportaje de mi persona que el de la inspección. Las gentes de la seguridad del Estado, forman una red de información muy poderosa, deseaba tratarme brindarme un trago. No quise sentarme ni beber. El viejo leía el cristo de la libertad, me preguntó si lo conocía y le respondí que era una basurita comparada con La mañosa el me miró y no se si escupió por lo que dije, o era por maña, de fumador. Le dije que no era en contra ni del libro ni del autor, sino a favor de la verdad. Es buena pero para compararla… no puede ser con los libros del profesor Don Juan Bosch. Son libros originales… al siguiente día me visitaron. Hugo dijo que respetaba y apreciaba al señor Pacheco como a un abuelo, también dijo ser amigo de Papi y de ti.
La verdadera familia de Senin es su abuela de nombre Linda Cuevas, natural de Neiva, a la que yo quiero, por el parecido que lleva con tía Juana Arias, la mamá de Danilo Gómez el que vive en Los Llanos de Pérez. ¿Verdad que se parecen?
-Sólo la miré, produje un movimiento con la cabeza.
-Con qué dejo eso de mí, cuando está ebrio me enamora y lo hace sin importarle donde se halle. Pero oye Arias de quien debe cuidarte es de Elías y del Luis Martínez, (Chino).
-Te lo agradezco. Le dije dejando que viera en las blancuras de ojos pardos. Y besándola dulcemente en las mejillas.
--Finalmente ella dijo—debemos cuidarnos de los alumnos y de los familiares de estos. Vámonos.
La vivienda en la calle José Soriano, era frecuentada por alumnos de todos los niveles, por todos los sectores y castas de la comunidad de la Victoria. Yo le daba respuesta a las inquietudes de los que me solicitaban ayuda. La presencia diaria de tantas personas había roto la costumbre y manera de los usos familiares de mi esposa, mi madre Doña Daniela Arias, proporcionó una caja con alimentos para sobrevivir por los tres meses que el Estado dura sin pagarles a los maestros cuando ingresan al sistema. Pero por las visitas de que estábamos recibiendo los referidos víveres no llegaron a los primeros 23 días.
El miércoles de ceniza en horas de la tarde, recibimos la grata visita de los señores Mario Calvo Román y de David Ortega López, enfermero y dentista respectivamente. Miembros de la comisión ejecutiva del Partido Revolucionario Dominicano.
-Buena tarde profesor- saludaron con afectos.
-buenas tardes señores, pasen y siéntense respondí.
David manifestó que para ellos era de muchas simpatías estar conociendo a nuestra familia. Es de enojo y de malestar que acontezcan casos como los sucedidos con las autoridades de educación. Hemos vivido y ofrecemos nuestros compromisos por eso estamos por aquí trayéndoles la solidaridad que en estos casos ameritan. Les damos la bienvenida. Además dijo el señor Calvo, que estamos a su servicio, en lo que modestamente podamos. Elvira estaba en la cocina colando café para brindarles a los visitantes, el olor saciaba la esperanza de tomarlo, abría el apetito a los fumadores desde antes de saborearlos.
-Buenas tarde dijo Amparo que venía a traer a Kleber que se lo había llevado para donde Nereida la esposa de Samuel Reyes. Si interrumpo excúsame y si no también. Llevó al niño y se lo entregó a Luz Vargas hija de Polín tío de Elvira.
Mario hablaba conmigo, y al ver a Amparo, dijo Pase usted damisela. Mientras que David con aire de hombre de corrida manifestó- “muchacha bonita al pasar la barca, no paga dinero” Nos reímos.
Cuando Elvira trajo el café la presenté, ella sonrió a flor de labios como era su costumbre. David saludó con la cortesía y respeto, pero el señor Mario tuvo una actitud extraña se asustó porque Elvira se le pareció a su hermana Marina Calvo, que hacía 15 años había fallecido en un accidente. El señor Calvo solicitud excusas por su actitud inusual.
-Me da gusto conocerla manifestó al final, Mario Calvo, algo avergonzado. Encendió un cigarrillo y bebió un trago de café. Que bueno ha sido que hayan venido a esta que a partir de ahora será su casa. He sido honrado con ello. Sabiendo que tienen los mismos compromisos sociales que nosotros, nos llena de energía a mí y a mi esposa. Para despedirse David dijo- vivo con los míos en Duarte 58, mi compañera se llama Hilda, somos de la ciudad de las Hermanas Mirabal Reyes. Mario guardó la cigarrillera cogió del café que quedaba en la cafetera, hizo un par de trago luego… dijo --en forma jocosa me voy halagado, contento y satisfecho de conocerlos, y saber que somos de “pualla”. Somos como usted profesor de un campo llamado Cayuco, de la sección Cabía, del municipio Imbert. Entonces señor Mario, le dije, conozco a su papá, y a su hermano Quico, hicimos el octavo grado en la escuela Ravelo de Imbert. También a don Aníbal Calvo.
Por otra parte he sido ofendido por fuerzas trogloditas del poder, pero al final terminan queriendo que les seamos padrinos o compadres. Los tres reímos en forma circular.
Cuando se marcharon Calvo y López Ortega al instante llegaron Luis Martínez el Chino y su hija Digna que era alumna de octavo grado. Esa misma tarde conocí a Daniel Moreno, de apodo Shirin, quien permaneció hasta tomarse una tacita de café, era el señor Moreno dueño del poder económico y por ende del comercio de interés del lugar y de sus contornos. La gente lo veía como el salvador. Llegué a ser amigo de sus hijos. Sin embargo de Danilo que no fue mi alumno… resultó ser con mi familia más leal. Alfabetice a su hijita Kelly Moreno Mercedes, de Daniel Moreno Javier y de Belarmino fui en tercer y cuarto teórico. Daniel era maestro y llegó a ser director del núcleo escolar no. 17 en la Hacienda la estrella. El diámetro de amistad crecía como un ramo de auyama o de verdolaga llegaba al oeste de los campos de caña de Guanuma, y noreste por Chirino san José cruzando a Yabacao llegaba a Mal Nombre.

*** Capitulo 8 ***

Espéreme, deténgase, dijo Juan Francisco Moreno, en esa sombrita. Lo esperé mirando la extensa llanura con su larga espalda verde en ambos lados de la carretera como columna vertebral que desde el cruce de la Gina se encamina al Batey Guanuma pasando por Mata Redonda y el barrio y arroyo Sanguíneo. Cuando llegaron Juan Francisco me dijo-mire ese bosquecito profe, ahí apareció el cadáver de Yolanda Guzmán, junto a otros cuerpos que no se dieron a conocer, porque les habían sacados los ojos, y otros órganos vitales. Amparo escupió. Le encendí un cigarrillo y se lo pasé. ¿Entonces esto es mata redonda? ¡Caramba! Dije, ¡esto es Mata redonda! Aquí arrojaban a los que mataban. Y le prendían fuego simulando ser basura de tala para conuco, sequé mi sudor y los compañeros creyeron que lloraba. Los cinco seguimos para el batey, nos detuvimos en las casa de Sanguíneo, caminaron hasta el puente sobre el río Guanuma, en la carretera Guanuma Las Luisas. En la mente de Amparo revoloteaba el hedor de los cuerpos ejecutados, invadían sensiblemente el organismo de su poder imaginativo obligándola al desmaye. Vi que las alcantarillas, las barandillas de los puentes, los troncos de árboles y palmas estaban como el ruedo de las casas pintadas de colorado. Eran los fantasmas de José María Julián Mariano Escrivá Balaguer y Albá, creador del OPUS DEI. La brisa del río de sosegadas aguas despejó la mente de los viajeros y el vuelo de las blancas garzas llevó pureza las salas de edificio mental de Amparo Cabrera Arias visiblemente recuperada. La portezuela de la memoria de Amparo se abrieron y señaló en tono amistoso:- Pero pendejos esperen a la única princesa de la colmena. Nos detuvimos, le tomé de la cintura, le coloqué un cigarrillo en sus labios morenos y poder borrarles los mefistofélicos recuerdos de Mata Redonda. Por ahí yo no regreso… ¡jun.! Por ahí no vuelvo. ¿Y por dónde presupone que iremos? Yo me voy por la tita, por la Luisa Blanca y la Tita. Entonces Juan Francisco Moreno comenzó a aclarar la situación…
En Bajabonico Arriba, doña Daniela recibió una carta que yo le enviaba dándole informe de nuestra situación. Estamos bien sólo que aun no nos han pagado en primer cheque, desde febrero, y estamos en llevándola despacio suerte a tener a Amparo la sobrina de Danilo Gómez, de la que le conté, me buscó la casa nos ha cogido comida a su nombre. Me despido de ustedes deseando estar junto a todos. Bendición para Papá y un beso para usted y abrazos para mis tíos y hermanos.
… ¡ah! dijo J. Moreno vámonos por Mal nombre, por sierra prieta. Estábamos en la barandillas del puente sobre el río Guanuma, a escasos metros del Batey, desde aquí podíamos ver ondear la bandera nacional enastada en el cuartel de policía. Volví la mirada para los cañaverales, y me encontré con líneas de garzas garrapatívoras, me deleitaba con el paisaje intenso de la profundidad del verdor del cañaveral. Era un mar de lanceros verdes que se movían en la música inaudible para mí, más que para muchos, de vientos celestiales. Pensaba en el puente de acero que se llevara el río Bajabonico hacía 5 años. Arrastrando los pernales de acero por el batey la Grúa en el central Amistad.
Juan Francisco aun era alumno del octavo grado, muy despierto, e interesado en la búsqueda del saber con la franqueza que tenía explicó – si tomamos la retaguardia, caminando despacio en 45, si continuáramos hacia la Luisa, llegaríamos a la Hacienda la Estrella, propiedad usurpada por Trujillo, encima de las 12 y 6 minutos, y si fuéramos por la Bomba carretera Villa Mella, estaríamos en Haras Nacionales Otras de las finca expropiada por Trujillo, en 123 minutos. –señores manifestó Amparo, los puse a razonar, los puse a pensar, me hizo mucho mal haber oído, la masacre de Mata Redonda, pero estamos preparada, asimilar las tragedias que faltan escuchar cometidas durante esa maldita intervención del 28 de abril. El camino del infierno es más corto que el de la Gloria. – he estado en estos contornos pero no conozco El proyecto Haras, Juan Tomás y la Caoba. En la Ceiba, hermoso lugar cañero de la parte noreste de la Victoria, en casa de la familia de Ramón y de Héctor Pastor, quien aún era un púbero, cargado de un aura de espiritualidad infantil anormal. Su padre estaba enfermo. Mi guía era Juan Calzado de los Santos, mi director y superior. También en la excursión, andaban otros maestros, de la Esc. Padre García. En casa de Serapio y de Pastora Mercedes.
Llegamos a la hora prevista por Juan Francisco Moreno, y Elvira al verme salió a la galería, tenía en los pechos a su hijo Kleber. Estaba contenta le habían entregado el televisor Toshiba Blanco y negro, que yo había solicitado a crédito en una agencia de la ciudad. Ya no tenía que visitar a la hora de la novela a donde Gladis que con mucho amor cedía un momento y un espacio todas las tardes de prima noche, la presencia suya en el hogar era paz y bienestar, aire refrescante en el comedor y en los aposentos.
- El miércoles en la noche, comencé a laborar en el Liceo nocturno, era privado, lo dirigía Cosme Jiménez, pariente, luego supe, del maestro de música de Altamira el señor Joaquín Jerez, funcionaba en la planta física de la Padre García. En el primer y segundo grado impartía la lengua española, teoría literaria e historia de la literatura española, en el tercero. Y en el cuarto historia de la literatura dominicana e hispanoamericana. En los cursos había alumnos que eran de mi misma edad, el caso expedito de los maestros Juan Antonio Moreno y de Julio Adón. Pariente cercano del héroe restaurador Juan Evangelista Adón. Había policía y maestras y maestros, que pasaban mi edad, estaban Luis Moreno (el sastre), una persona de cualidades humanas ricas en relaciones y sensatez, Aquiles Figueroa joven de amplio criterio sobre los medios de producción, Pupito Mercedes, era un joven que andaba siempre con la luz de la prudencia encendida, arrojaba chispas de respeto cuando ponderaba alguna situación. Los alumnos pagaban cuotas de 4 pesos mensuales, era una labor de rescate preconizada por el profesor Jiménez, quien laboraba en las Fuerzas Aéreas Dominicanas, labor de rescate de una juventud ávida de progresar buscando las razones de verdades escondidas desde los días cuando llegaron, en los caballos de los conquistadores, el corazón de la maledicencia. Juventud que necesitaba levantarse de las cenizas centenarias heredadas de los invasores, desde los pobladores de negros y la matanza de nativos.
El profesor del Orbe daba las sociales y el profesor Calzado, que terminaba la licenciatura en Matemáticas en la Universidad Autónoma, compartía las matemáticas con el profesor Jiménez. Ramón Antonio Quiñones, entregaba las ciencias naturales y Manuel Antonio Prenza geografía de la moral y la religión de primer grado.
Elvira me dijo- no tarde Víctor, que experimentó miedo. De qué sientes miedo, le pregunté por el niño, por qué no está en la casa a estas horas. Está donde Mensa lo llevó Luz y Toñita. Pero amor… estas no son horas de que un pequeño de meses no esté con sus padres. Tan pronto como terminé mis labores de esa noche regresé sin perder minutos en las calles. Al entrar a la casa vi que tres sombras se movían con descuido. Buenas noches, dije. ¿Quiénes son ustedes y qué hacen merodeando en el entorno de casa familiares? Buenas noches al unísono respondieron. Yo soy Papito Mazara, secretario general del Partido revolucionario Dominicano. El es Felipe Vidal Moreno y yo soy Leocadio Guzmán. Estamos por aquí para solidarizarnos con usted y su familia. Y ponernos a las órdenes y darles nuestro respaldo.
Pídale excusas por no poder presentarle a la compañera esposa ya que se halla con el niño que comenzó a dar los primeros pasitos al parecer llena de goce se quedó dormida con él. Despreocúpese teníamos esta visita programada dijo el señor Leocadio Guzmán, lo malo fue que salimos muy tarde. Porque sabíamos que estaba en la escuela. Nosotros señor Guzmán brindamos nuestra gratitud con empeño, a ustedes y aprecio. Estoy contento y les brindo la sala de esta humilde casita para si desean reunirse, aquí pueden. Finalmente dije- aquí como en otro lugar donde he vivido los hombres revolucionarios encontraran una cobija y se convertirán en miembros de la familia, especial las mujeres y hombres que defienden la dignidad de los pobres del universo. Estuvieron ayer, el señor Calvo y el señor López. Intercambiamos ideas, y tomamos el pulso a los acontecimientos. Por último Leocadio refirió nos informaron desde el comité municipal de Altamira, la categoría política suya, de servidor social que posee, y de otras cualidades como ente político y dirigencial. Además nos pusieron al conocimiento de los maltratos que al llegar tuvo en la persona del secretario de la oficina principal de Educación de aquí. Papito dijo que volvería para conocer a Kleber. De mi parte enmendaba Vidal Moreno, me solidarizo con lo dicho por mis compañeros, en lo personal brindo apoyo, de los Vidal Moreno, y de los González Vidal que no somos pocos. Además ¡bienvenidos! Felipe de apoyo Pechuga, era vehemente en sus expresiones poseía tantas energías que al reír dominaba… rió a carcajadas sin abandonar el cigarrillo que fumaba. Leocadio Guzmán se levantó para marcharse, esperaron en la galería a Mazara que venía del baño. En la vivienda del Teniente Guzmán, encendieron bombillas para cerciorarse de los que estuvieron en mi casa a esa hora de la noche.
En el receso de la escuela Padre García, conocí a la profesora Rosa Mabrano, de origen Italiano, esposa del coronel de ejército Rafael Molina Díaz, es una mujer alta, gorda, con atributos físicos y espirituales que la singularizan, entre las maestras y mujeres del entorno, fina en el gusto y exquisita en el trato amistoso y filial. Molina Díaz como sus amigos les conocen es alto, de piel amarilla, cabello escaso y muy fino. Nariz alargada. Es del mismo lugar de Calvo, del que es pariente, sobrino de Ramón Díaz, el esposo de Gelón Ozoria. Quien es también como yo de Imbert. Molina Díaz es dueño de una de las fincas que el régimen de Trujillo arrebató a los fundadores o a los herederos de los fundadores de la Victoria hacía alrededor de 400 años. Molina la utilizaba para la crianza de ganados y trajo desde Sabana Grande Boyá a su tío, con su familia, para la Victoria. Hay quienes aseguran ser dueño legitimo de esa tierra, los Morillo, los Adon, los Moreno, los Herrera y los de la Cruz. Los Mansuela y los Brazoban. Que el régimen de Trujillo usurpó a familia de la Victoria en la cercanía de la Virgen y de la Penitenciaría. La utiliza para la crianza de ganado Vacuno y trajo a si tío Ramón Díaz desde Sabana Grande de Boyá donde residía con su esposa Angélica Ozoria y sus hijas Digna, Morena, y los varones Saturnino alía Pelucho, Leonardo, Gris y Disso, para la casa de la calle Altagracia con el Barrio policial.
Mi relación de amistad con la señora de Molina, es fenomenal, muchos no entendieron la fusión de cariño entre ambos. El grado de cultura latina de ella, era uniforme, tenía definido el gusto por la literatura, hablaba de la Divina Comedia, de Dante Alighieri y de la Eneida de Publio Virgilio Marón. Hablaba de las grandes epopeyas clásicas, sus labios temblaban y humedecían cuando hablaba conmigo de Agamenón y de Pompeyo y de Ulises.
En la residencia de Ramón Díaz en la calle la Altagracia, cocinaban en la mañana con la salida del sol, hervían la leche y el olor de huevos fritos inundaba el cuello de botella de la calle Altagracia con el camino hacia la Culata, y con el Barrio policial. –¡Buenos días señor! ¿Cómo está señora? Respondió el ágil vaquerizo. Quien subió al caballo Melado. Llamó a su hijo Leonardo para decirle que le informara a so mujer que en la Escuela Padre García trabajaba yo… el hijo de Evaristo Cruz y de Daniela Arias. Dile que hace varios días que trabaja como maestro aquí. –Hola mucho gusto. Dijo Leo Ozoria a una señora que lo miraba asombrada. ¿Cuándo fue que se mudaron? Preguntó un señor que llevaba una carretilla llena de frutas. Leo recogía hojas secas de plátano, que el viento había llevado desde el ventorrillo del señor de la carretilla, a la vivienda de doña Gelón su madre. –anoche a las 10 contestó Leonardo. Al no haber corriente en las calles nadie se dio cuenta de nuestra llegada. El olor a leche quemada, que la paila de la cocina de Gelón, dejaba salir, tenía el vecindario excitado estaba al volar. Para muchos era agradable pero para otros, era desconocido. Cuando la hervían con sal o quemaban primero un poco en el fondo de la paila de hierro el sabor que toma es muy agradable. Es muy diferente y populista. Ahora destapó una lata de sardina y la echó al caldero con sazones añejo como a Ramón le gustaban las pica picas y las sardinas, la mordida de calor a los pedacitos de cebollas y de lechaza nueva, previamente hervida, la tapó con hojas verdes de plátano y como una olla de presión y con tres minutos los lagartos del entorno quisieron ser invitados. Ese olor tan de mañana nos va hacer mucho daño, nos van a matar.
-Estos cibaeños son trabajadores pero comen como una lima de acero.
¿Mamá quién se llama Varo?
¿Cómo que quien se llama Varo, pues se te olvidó… tanta pesetas que te dio y contigo llegó a mandarme clavaos, que quién es varo. Así el que tenía la mulita chipiadota, en el ingenio Amistad. La madre sonrió.
¿Por qué lo recuerda?
Fue mi papá que me dijo que le dijera que un hijo de Varo trabaja de maestro en la escuela Padre García, de aquí. ¡Dijo que hay que buscarlo!
Los días pasaron y las dos familias se buscaron con cariño, y se llevaron como hermano, como padre e hijos.
Al año de impartir clase en el liceo, fui obteniendo nuevas experiencias y adquiriendo nuevas amistades, alumnos de otros centros al enterarse de la adscripción con el liceo de Villa Mella que dirigía Andrés Fortunato Victoriá, vinieron a fortalecer la matrícula y por la atracción que ofrecían figuras como el profesor Jiménez, Prenza y Quiñónez. De la hacienda Estrella, llegaron los hermanos Nancy y Salvador Mejía, Ceferina Rodríguez y Ramón Rodríguez Recio.
Juan Antonio Moreno y Julio Adón laboraban en las escuelas de Batey Reventón y en el Batey Mata Mamón, respectivamente. Ambos estaban en las aulas del Liceo. Entre los alumnos del primer año, que ponían brillo al aula, por su afán de investigación y el anhelo de conocer la verdad científica y filosófica estaban José Miguel de la Rosa, Luis Moreno, el Sastre, Natividad, alía Morena, José Francisco, Daniel, Josefa Mieses, Radames Moreno, Mario Moreno, Joaquín, Mártires, Maritza González, Único Pupito, entre un centenar de brillantes de ambos sexo que recordamos con calor y aprecio. Las hijas de Jiménez eran aplicadas, Mimina impartía como nosotros clase en los cursos de la secundaria. Jiménez estaba en espera de la llegada de su hijo Zeucis que vendría graduado de Teniente de la Aviación de realizar cursos en el Canal de Panamá.
25 de noviembre, la policía de la dictablanda Balaguerista me sacaba del aula del liceo mientras explicaba el valor social y política de las Mártires de ojos de Agua. La noche estaba tan clara como el pensamiento de Minerva, tan transparente como la consciencia de Patria, y la cordura de Teresa. –todos los seres son sabios… decía cuando el Teniente Ureña daba las ordenes de llevarme, de sacarme del aula, los entornos reflejaban soles y estrellas, pero el agente permitió que yo concluyera la expresión filosófica. Los policías observaban el orden que yo mantenía en el aula. Como si hubiesen estados pegados al aula, el aura de un alto poder de espiritualidad que los contagiaba a quedarse escuchándome. La cara de los estudiantes era de confusión, había sido, su altar sagrado, intervenidos por fuerzas policiales, entrar en contradicciones era la lucha de huevo contra la piedra. Se quedaron sin su profesor. El aula adyacente estaba dirigida por Manuel Prenza, y en la otra Ramón Antonio Quiñónez, impartían su clase ordinaria. Ramón Antonio, enterado de lo ocurrido en el aula donde yo impartía mi clase, decidió continuar con el tema que había dejado, sin importarle las consecuencias. Comenzó a desarrollar el tema Represión Policial, conciencia Patriótica de Minerva, vamos a hablar para que nos lleven también, como a Arias y a Prenza. Después de enviar al estudiante Arturo Lantigua a los pasillos para percatarse de los nuevos acontecimientos, y al enterarse que regresarían por él y por Calzado, se marchó acompañado de Francisco de la Cruz, de apodo Frank, estudiante de comunicación social en la Universidad autónoma de Santo Domingo, estuvo observando como otras veces las clases del liceo. Una minoría de estudiante vociferaba en la calle Altagracia el Amen de Mariposas que minutos antes habían grabados. ---“cuando supe que habían caído las tres hermanas/ supe que había muerto la sociedad establecida/ las Mirabal no pueden morir/ hay columnas de mármol que como las mariposas/ y las Mirabal no morirán”…
El grupo de adolescentes llegó jadeando al parque, tuvieron ser invertidos por toros colorados salidos de un corral de piedra llamado Penitenciaría nacional.
Enterada de la prisión, por la solidaridad del director de la escuela primaria, y de Guarionex del Orbe, Elvira, se comunica con su prima Filgia Amparo, y llega al cuartel de policía, a llevarme café y cigarrillo que el sargento Gil Rodríguez se opuso a que me lo pasaran. Tres días después cuando entré al aula fui recibido con vivas y aplausos se diría que había resucitado, recordé al poeta Fray Luis de León habiendo regresado de prisión cinco años después al iniciar sus labores de Maestro: dijo “Como decíamos ayer”. Así lo hice yo… algunos estudiantes pensaron que 24 horas en el cuartel me habían vuelto loco. Como decíamos ayer…” las hermanas Mirabal eran tres rosas, salidas de un manantial y como tal refrescaron con su perfume, los entornos y contornos nacionales, salidas de un manantial de flores de aromáticos pétalos, y estambres que rociaron las aristas del perímetro nacional y los contornos extranjeros. Sentí fuerte escalofrío con los aplausos de Juan Antonio Moreno, la tiranía entró a la puerta del infierno, cuando marchitó las cálices y los pólenes de esas, minerva fundó junto a Tavares Justo el movimiento 14 de junio, que denominaron 1j4. Allá en mi casa, estaba Mario Calvo esperándome para ofrecerme la solidaridad, cuando llegué sonriente y regocijado al verle, el leía en la galería. ¿Cómo está señor Calvo? El respondió que estaba bien. Estoy aquí, le manifesté de inmediato, porque me informaron que deseaba conversar conmigo. Dejé los estudiantes deseosos de plásticas. Elvira nos sirvió café, para fumadores. ¿De qué quería hablarme don Mario? Supimos que estuvo detenido en el cuartel de policía, se detuvo para saludar alumnas del liceo, que tenían deseo de ver el rostro de Elvira mi mujer, y dejaban la Duarte, hacían un viaje más largo. … y estoy por enterarme de el trato que les dieron, esas gentes en los recintos son fieras enjauladas, tienen los colmillos afilados y parecen Vampiros.
En término relativo me trataron bien, pero el sargento Gil, que decía ser amigo de las familia de mi Madre, no permitió que Elvira me llevara al niño que deseé ver… tampoco que me pasara los cigarrillos y una taza de café. Con el profesor Manuel Antonio Prenza fue por igual.
¡Así son ellos!
En el cuartel fue relativamente de respeto, pero en el aula fue de bestias eróticas en celos el deseo de saciarse lo manifestaban en los gestos y las maniobras. Hirieron mi santuario, me violaron en la formalidad de la dulce pasta llamada educación. De la solemnidad del sagrado parto de las ideas. A ellos como a tales les agrada lo mostrenco, lo doloroso, lo dañino, el aborto, el sacrilegio… los jefes envían a los peores, a los bizcos, a los tuertos, los mandan con pinzas y tenazas, tendente a cortar de un solo golpe, el ombligo de la mensajería social.
Estoy confundido con la forma de los profesionales de esta, nuestra generación, porque estando detenido Prenza y usted… los otros siguieron impartiendo clases. ¿Qué tipo de manifestación es esa? ¿Qué hay ahí?
-Para eso amigo… se requiere del conocimiento, es cuestión de clase, comprende usted. Es no enredarse en las patas de las ideas como en la de la yegua de la burguesía que algunos montamos. En muchos casos se quedan en el aula para dar a luz a las ideas, y que no nazcan estas en manos de parturientas… Mario me interrumpió y me hizo saber que era eso lo que el creía que ocurría… fingiendo continuar el proceso los involucionaban. Es verdad uno de los fines de la tiranía es tener lámparas apagadas. Muchas veces debemos apagar algunas para que no alumbren monstruos. El maestro tiene oportunidad de abrir nuevas habitaciones así se encienda la antorcha de la toma de consciencia que para eso sirvan las humillaciones a que hemos sido sometidos algunas muertes son semillas vitales que logran como un vivero germinar en gametos de libertad. Y mil veces se rompen los huevos y se encienden nuevas lámparas.
No debo marcharme maestro, sin oír la opinión suya sobre el concepto conciencia… ¿dígame es un objeto o es un sujeto?
Oiga doctor Calvo, hay concepto muy complicados como son muchos órganos complejos en el trato… la conciencia entra en cualquier apartado del saber humano… la sicología define la conciencia como la capacidad de valorizar el momento real, quiero decir el presente, de ahí hay que decir que hay una conciencia individual, otra social o colectiva, una temporal, y la conciencia emotiva o empática… que se acerca a la Ética… de manera que lo bueno, lo malo todo esos puntos de vista y categorizaciones son propia de la o de una conciencia. Algunos la tratan como el estar despierto, alerta, el conocer. Me rasqué la cabeza, pero cuidado si lo estoy confundiendo. Quizá no le es comprendido. La consciencia. Se detuvo y puso de norte a sur el índice en la boca como si fuera a pedir silencio. También debo señalar que este es un de los concepto con mayor enemigos, unos gratuitos, que como en los merengues, lo fusilan, ahorcan los merengues de Tatico Henríquez. Mario abrió los ojos fuera de orbitas no esperaba que yo fuera conocedor de los temas folclóricos, si los fusilan. Con el picadillo hacen un locrio con auyama y longanizas, coditos, con cogollitos de yucas y pipian de pichirrí de garzas fingiendo ser de paloma. Pero sin ambages le diré que conciencia es mucho más que conocer y que comprender, que saber y entender, como algunas escuelas han enseñado a emplearlo. Es la aprehensión de valores y de características categorizadas. Individualizan a un objeto físico, moral, o espiritual. Formar juicios de valores humanos dijo un padre a su hijo—cuando tenemos seguridad de ser dueño, o no podemos asegurar que hay, una conciencia, porque dominamos en su esencia, ese objeto. Lo podemos comprender luego de haberlo descompuesto. Ejerciendo un poder sobre los sujetos u objetos sociales morales, ético, religioso y políticos. Es dominar la naturaleza. Conociéndola. Es conciencia del maestro conocer la naturaleza del educando, la esencia y los intereses lúdicos y biológicos. El señor Calvo sonrió y se movió en el espaldar de la silla como cuando se rasca un cerdo en una jabilla. Dejaron la galería huyendo a una ligera llovizna que se desprendía del cortijo la solana, se instalaron en la sala, por unos minutos porque en una “calladita” aprovechó y se marchó para la clínica que funcionaba en la misma calle José Soriano, en una casa que rentaba al señor Daniel Moreno. Luego nos acostamos cuando la llovizna arreció… los goterones me recordaron las viviendas de Bajabonico y de Altamira, y entre regocijo y penas nos dormimos. Pero aunque no era totalmente cierto creíamos estar en el exilio arrojados a un destierro parecido al de Rodrigo Díaz de Vivar, pero sin Babieca. Alejados de nuestras familias de tíos y de hermanos y de abuelas y de padres, de madrinas y de compadres. De los árboles, de las chorreras de los arroyos y de los ríos, de los olores a sudores del cuerpo del abuelo, alejados de los cerros de las cordilleras. Del ladrido del perro, y del canto del gallo y de cascareo de las gallinas que ponía los huevos que acompañaban el pedazo de víveres o el plato de moro. Alejado del pito del ingenio o de la sirena del viejo muelle. Desperté y cerré la persiana que dejaba pasar brisa humedad y llegaba al catrecito de Kleber. Recordé la cara de Mario cuando encendió el cigarrillo al marcharse que el humo dibujaba autopistas y recovecos. Y dijo que la lluvia era una de las maravillas del universo, la consideró como una manifestación útil de maravilla de la naturaleza. Es de las conciencias mas noble que nos desvuelve cada gota viaja con el velo místico cubriendo el rostro del misterio. Los antiguos, me explicaba, la simbolizaron la materializaron en figuras de aves y comportamientos de adolescentes muchachas, la llamaron las Nereidas hijas de Nereo o Nero. Esposo de Doris padres de cincuenta Nereidas. En tiempo de sequía los antiguos creyentes, la convocaban a los ritmos eróticos, de las cinturas de las hijas… iniciaba la sagrada caía de un éxtasis al parecer era su orgasmo. El espectro de su anhelo caía al reverdecer los sembrados y al refrescar las cosechas. Me quedé dormido nueva vez.
**** Capitulo 9.- *****
En la clínica el señor Calvo no podía dormir, eran la 1 de la madrugada… pensaba en el orgasmo de la Nereidas. El aguacero superó a las horas anteriores, pero la brisa era muy fría. En la casa del vecino Teniente Guzmán las luces se encendieron, se apagaban y se encendían. Despertó Elvira y comenzó a darle el biberón a Kleber. Me senté en la mesa del comedor, escuchaba el concierto de la lluvia, besando la lisa piel del techo arrugado, sentí vergüenza al recordar la cena que era de harina de maíz y habichuela verde con ensalada de repollo y aguacate y no pude invitar al paisano que quizá hambre tenía. Leí unas páginas del imperialismo Negro, y como se había dormido Kleber volví acostarme.
Permanecí creo que hasta las tres despierto, recordando lo que me habían dicho que en la casa del profesor Del Orbe, un contingente de maestros colorados, miembros del movimiento escolar duartiano, de nombre MED, fracción del partido reformista, se había marchado de la casa del referido maestro, por la fuerte oposición que había tenido a que continuaran humillando y vejando a sus compañeros de aula. –no acepto, no acepto, ni atropello, tampoco ultraje, contra los profesores de la escuela o del Liceo. Y si continúa, vayan consiguiéndome el traslado de inmediato. Entre los que estuvieron escuchando las energías endiabladas se hallaban Elías José del Rosal, Prudencio Chinito Martínez, Odalis, estudiante de primer teórico, pero con inquietudes periodísticas, manifestaba en la glorieta del parque:-“pienso que es encomiable la actitud del profesor del Orbe cuando solicita su renuncia del MED. O el traslado si continúan maltratando a su compañeros como fue la prisión de Arias y de Prenza.” El parecer mío señaló Estragildo González, va dirigido a la capacidad de simulación que muchas personas tienen, como pose pantallezca, emplean la máscara de doña María Ramos. Ese es mi parecer. Dijo Raúl González, estudiante universitario. De quién están hablando preguntó Carlixto Almánzar. Tú sabes de quién estamos hablando. No te gaste tanto, no te gaste tanto. Bombardeó Ramón Rojas. ¿Cuál es el nombre del profesor nuevo? Se llama Víctor Arias, respondió Johnny Calzado Sugilio. ¿Cómo es el? Qué te pareció la actitud cuando de regreso al aula dijo “Como decíamos ayer” preguntó Natividad-La Morena- y siguió hablando de las hermanas Mirabal… sin importarle el precio que tuvo que pagar. Es un individuo honesto con muchas disciplinas- aclaró Danilo Moreno. Estudiante universitario. Fíjate que toda frase ajena la entre comilla. Mientras Danilo hablaba Toñita la hija de Otilio, pasaba cerca de la glorieta del parque, se interrumpió para preguntarle, oye Toñita, para dónde iba el profesor Arias. Iba para la María Montés, para el velatorio de un primo suyo, que mató siendo policía, la policía.
¡Cómo! ¡Cómo!.
Así como suena. Dijo la prepúbera.
En la casa 194 de la María Montés, la señora Buenaventura Torres, recibía mis palabras y mi sentir de sobrino adolorido. Yo sufría en mi carne los lamentos de mi tía, quién una vez me albergó como a uno de sus hijos, con el apoyo del mayor a quien velamos en medio de llanto y dolor. Ay hijo mío, ay mi hijo, pedacito de mis entrañas. Por qué me lo mataron, si a nadie le hacía daño. Ay mi alma, mi cielo… y ahora, ay sobrino, se dirigía a mí, y a Martín, hijo de Francisco su hermano. Mataron a Juanito. ¿Dónde está Salomón? ¿Y Papo? Su otro hijo… decía tía Buenaventura entre llantos y queja. ¡Qué dolor! Quitarle la vida a Juanito. ¿Por qué? ¿Por qué dios santo! Miraba a una imagen del corazón de Jesús, ¡dímelo tú Dios! O es que tampoco lo sabes… ¡ya veo… ya entiendo, que ni tú lo sabes! La palabra de mi tía herían mi esencia humana, y la acompañé en los sollozos. Lloré con mi tía la ida de Juanito. Lo mató la democracia de la burguesía, porque no quiso cooperar… en qué no quiso, no permitió qué, el cruce de qué. El olor de rosas y a nardos putrefactos, me hizo retirar del altar. Y fui a parar a la calle Ernesto Gómez y regresé para volver al hogar de la José Soriano de la Victoria. Llegué cargado de energías endemoniadas en mi pecho, como salidas de un pozo de vinagre sudor y sal. Estuve la tarde entera muy excitado. Y fue el doctor Calvo quien me asistió dándome un calmante contra el dolor de cabeza que me dominaba. Esa misma tarde me entero que sería padre de gemelo. La noticia borró los nubarrones que traía del sepelio de la María Montés. Disipó la bruma que me había impregnado el asesinato del primo Juanito.
La información del embarazo aminoró el peso brutal de la arrancada de la familia de Juan Bautista Baúl Torres. Elvira tenía 17 años y yo 24, su dorada piel, como las hojas secas de las margaritas, de cabellos tan negros como noche sin luna, largo como las colas de Nereidas, ojos azabachitos protegidos por copiosas pestañas, los dedos de las manos y de los pies eran gruesos y cortos. De estatura 5, 7 pulgadas. Daba miradas tiernas e infantiles. Yo observaba la barriga de las dos criaturas, el abdomen llegaba a los senos y muchas veces se ahogaba, ofrecía la majestuosidad digna por el respeto a la consideración de la faena rutinaria, la había convertido en una mujer activa y hábil, pero llevaba 23 libras en el embarazo. Filgia Amparo la estimulaba a sentarse, le pedía que trabajara menos no le hacía caso alguno. Te buscan dijo Amparo. Te esperan en la sala. Era Nereida Cruz Lendof, esposa de Samuel Reyes. Hermano de Olga la profesora de Bajabonico Arriba. Leía la revista Caminito. Se saludaron. Intercambiaron afectos. ¡Qué bella está muchacha! Esa barriga, te levanta, a pesar que eres hermosa. Y es cierto ¿qué es de mellizos? Según el médico son gemelos idénticos. Filgia Amparo llevó café a la salita y del colmado de Papote trajo cigarrillos. Sólo en la cama pierdo el aliento, pero me levanto y les doy unas nalgaditas y se adormecen. Elvira preguntó por Samuel. Ahí en esa maldita cárcel, estar laborando en una prisión es como estar preso también. ¡Tu crees? ¡Sí lo creo! ¡No compare eso! Tú ni te imagina lo que es tener, dijo Elvira, prisionero un doliente, a un hermano, a un hijo, a un esposo. ¡Eso es grande!
¡Ya me voy pero qué es de Víctor? Me hubiese agradado verle.
¡Anda para San Pedro! Dijo desde el aposento, donde acomodaba a su hijo Kleber que con el humo de los cigarrillos había tosido. Ahí- dijo Elvira- en la mesita hay un bolígrafo y una libreta… úsalo si desea dejarle algún recado. Que te buscará cuando sepa que estuviste buscándole.
Estuve en casa de José Miguel de la Rosa, hermano de Senin, alumno del 3er teórico del Liceo compartí por varió minutos con Altagracita Amador, quien fuera compañera nuestra en el colegio Teodoro Henequén de Licey, provincia Santiago. Estaba en el último año y yo en el primero. Hacía 5 años que no nos veíamos. Nuestra amistad se fortalece cuando estando yo, en situación negativa en la dirección del colegio ella junto a Otilio Marte, Kleber Soriano y Luis Ernesto Mejía, arriesgando las becas apoyaron mi actitud. Conocí, que Altagracita poseía condiciones humanas en un corazón solidario. – supe que te casaste, me dijo luego de hablar de la vieja familia de ambos… como si las conociéramos. Sí le respondí. Anjá le pusiste Kleber a tu hijo por el Pelú de Azua. Le reí. Ella entró en jaranas, cantó la flor de la canela, para recordarme que con esa arma fue que atacó al director para liberarme de el poder inquisitorio… fumó, también hice otro tanto.
* * * *
El Prof. García estaba sentado a la derecha del secretario general, releía los últimos párrafos de “La Historia me absolverá” del doctor Fidel Castro Ruth. La discusión prosperaba sobre la dureza del gobierno miserable del doctor Balaguer. Antonio memorizaba los párrafos que más le agradaba de la “Historia me absolverá” ¡… A los señores magistrados, mi sinceras gratitud, por haberme permitido expresarme libremente sin mezquinas coacciones, no guardo rencor en cierto aspecto han sido humanos, se que el presidente de este tribunal es de limpia vida no puede disimular su repugnancia por el estado de cosas reinantes. En cuanto a mí, se que la cárcel será dura como lo ha sido, nunca para nadie preñada de amenazas, de ruindades y de cobardes enseñamientos, pero no temo, como temo a la furia del tirano miserable que arrancó la vida a 70 hermanos míos… comandante no importa, la historia me absolverá” Fidel Castro.
El quería verte colgado-dijo- de la mata de ciruelito y dio órdenes para que junto a las cervezas guardaran tu lengua, envuelta en una funda plástica. El día que dio las instrucciones el presidente leía tu columna, levantó los ojos ya cansados miró a Pérez Reyes. Hay que quitarle con qué redactar, dio ordenes de sacar las cervezas, para poner tus dedos. Antonio se agarraba el estómago descompuesto… miraba el agua del Río Higuamo. También dijo que esa era poco agua para hacértela beber de varios tragos. ¡Pero amigo! Dijo el fantasma del Higuamo pagaron 3 mil pesos para que te amarraran en el Charco del Padrino con un block de ocho después de ahogarte. Tú dijo Guido, está más loco que la locura, el profesor García se sentía muy incomodo le habían invitado para un simposium y lo que hasta entonces escuchaba era cascareo de gallinas culecas y risotadas de lechuzas.
En la zona este las lluvias son menos frecuentes que en el Cibao, pero Antonio Observaba que el cielo era espacio para que las negras nubes pastaran como ganado entre maizales en éxtasis de verano. Las calles de San Pedro de Macorís estaban en barbecho, los terraplenes y montículos esperaban a que Juan Marichal subiera a lanzarle a Ricardo Carthy aunque sería imposible correr sin salir lesionado, entre barrancos y recovecos urbanos. Los buhoneros llevaban carretillas y hasta carretas desde el mercado a los centros de consumo o de expendios. El edificio Almentero que parecía un ciempiés por sus múltiples puertas, tenía en el caballete un letrero con el año 1923. el mar estaba lleno de veleros, y de un chorro de humo azul negro salido de las chimeneas del ingenio, contaminando el cielo. Las calles Duarte e independencia mostraban un rostro juvenil afeitado limpio dándole la bienvenida a los visitantes. En el club Federico Bermúdez, donde Antonio García combatía la responsabilidad de impartir la conferencia sobre el perfil del revolucionario auténtico, con los dirigentes del movimiento revolucionario fusionados con fines educacionales de la población militante, en organismos de dirección e instituciones de inclinaciones socialistas y de centro izquierda.
En el liceo de la Victoria, charlaba con los estudiantes, antes de entrar al aula, me refería a los contenidos de la clase de la semana anterior, los que ignoraban a Fray Luis de León, creyeron que me había vuelto loco, en la prisión con 72 horas de permanencia. Ya en el aula dije que Fray Luis de León era el poeta Lírico español del 1527, en 1672 fue hecho preso por los inquisidores introducido en una cárcel del santo oficio en Valladolid, acusado de revolucionario contrario a la Vulgata… para esos días España vivía algo muy parecido a lo que vivimos en los contornos del imperialismo Yanquis, caza de dirigentes oposicionistas, y allá a las que llamaban Brujas ante las “desviaciones de los protestantes” individuos de la condiciones de Fray Luis de León, tenía que ser visto como una espinita en el zapato y había que eliminarlo. Y era el fiero Tribunal del santo Oficio… en 1576 es liberado y se manifiesta con mas vigor y energía moral aunque algo enfermo… y partir de allí es que en la clase que impartía en la universidad de Salamanca: “decíamos ayer…” dejando ver que había triunfado sobre la actitud necia y violatoria de sus enemigos. Para finalizar con el gran poeta español del siglo 16, ponemos estos versos de unos de sus mejores poemas. “La envidia y la mentira/ me tuvieron encarcelado/ dichoso el humilde estado/ del sabio que se retira/ de aqueste mundo malvado/y con pobre mesa y casa/ en el campo deleitoso/con sólo Dios se compasa/ y a solas sus vida pasa,/ ni envidiado ni envidioso”
Altagracita escuchaba mi clase y hacía anotaciones, de la “vida retirada” es una queja desgarradora de quien se aleja de los momentos tormentosos y busca sosiego en la soledad de los laberintos de la propia soledad. Cuando terminó fue a conocer la esposa y a Kleber un pequeño niño de 11 meses. Hablaban de los amigos que habían visto en el andar citadino… le dije que me reunía con Ciro Lapaix en la vivienda de doña Hilaria Sandoval tía de José Rubén Sandoval asesinado en el club Héctor J. Díaz, le dije que me veía con Alejandro Solano, y con Otilio Marte. Aquí en esta vivienda estuvo Ada Drullard.
-¡coño! dijo cuando supo que Solano era Oficial mayor de la secretaría de Estaco de educación. Como va ser.
¡Claro ahí está ejerciendo ese puesto, nosotros así lo veíamos pintado de colorado.
¡Carijo, carijo! Manifestó sorpresas, y dio 23 vueltas de las que dan los sabuesos antes de sentarse, a observar alguna cosa. ¿Tu certifica ese creer?
¡No lo certifico sólo lo presumo!
¿Desde cuándo labora en educación?
-Desde el 1969, cuando Ciro me visitaba donde doña Hilaria Sandoval, en la calle Enrique Dunant, del ensanche La Fe, en santo Domingo, ya el trabajaba para el alunizaje del hombre… el me busca para que le hablara de Josefita.
-oye por qué no dices nada de ti y de los tuyos.
Yo laboro en Hacienda La Estrella, a siete kilómetros de aquí. Me dijo… la vi menos morena, pero con los cabellos descompuestos, las uñas bastantes largas, manos aceitosas, senos como dos hermanos limones custodiando el corpiño de ébano pero eran dos alfiles blancos en un tablero negro, los dientes seguían con el aspecto espumoso, pero de un noble acero.
¡Ay vitico! me dijo… así siempre te dije en el colegio.
Le sonreí y les tomé las manos.
Me está llevando el mismísimo compadre del Diablo, tengo dos niños cuando los veas te vas a sorprender.
-Oye Altagracita, ¿qué sabes de Emiliano de la Rosa?
-No se nada, ¿qué debía saber? ¿Qué sabes tú vitico?
-¡Nunca supiste que el daba su vida por la tuya?
- No, nunca supe, cuéntame ven decía dejando ver las muelas de atrás de satisfacción. Echa para acá dijo, sacó del bolsillo una menta de licor y me la obsequió tarde algún tiempo para tomarla porque me pareció sobornado. Permanecí hablando de otro tema hasta que se me pasó la pesadez que me causó el obsequio de la menta. Emiliano nos decía a mí y Alejandro, que en mi óptica, eran como hermanos. De sus preferencias amorosas y políticas. Emiliano, le decía a Amador, engordaba la voz, que luego parecía que la iba amolando con una lima de flores de gamuzas, mira esa flaca, refiriéndose a ti, y luego de honda respiración me ponía la mano zurda, en el hombro y casi sollozando debe de ser dueña del poder sureño. Reía a carcajadas cúbicas.
Emiliano vivía enamorado- dijo- mientras miraba el humo del cigarrillo subir por sus blondos cabellos- de Rudy, además vitico, el era un tímido soñador, comprende Arias.
Estoy claro que estuvo enamorado de Rudy, pero la hallaba muy pequeña.
-¿Qué es el poder sureño?
-¡Yo no lo se, imagínate qué voy a saber yo si soy norteño!
-pero vitico Emiliano y yo fuimos compañeros tres años juntos, el me conocía. Lo tenía era mucho Temor. Era un viejo prisionero como esas nubes que se pasaron de la vieja cárcel de fango, lodo y varilla de hierro.



***** Capitulo 10 ******
Antonio García había salido al colmado, compraba un bolígrafo, y ya de vuelta al club Federico Bermúdez, la sorpresa fue espantosa, al sentir que le ponían un peso en el hombro. Era nada más que el cura espinal. Pero hombre de Jesucristo, por qué me asusta. ¿Qué hace por aquí? Ambos preguntaron lo mismo. He sido convocado a participar en la conferencia “Perfil de un auténtico revolucionario. Que se está desarrollando en el club Federico Bermúdez. También he sido invitado dijo el Cura. Para hablar de la fuerza de la fe, en la mente del revolucionario. Entraron sin dejar de mirar de soslayo como si buscaran a un expositor que no se veía, pero se escuchaba la voz amplificada. Hablaba de la vida y obra del doctor Guido Gil, defendió a los obreros azucareros,… de centrales del Este. Valentín Calvo vino y saludo al cura Espinal y luego al señor García. La pierna de la que cojeaba se la fracturaron en 1963. Huyendo de la policía del consejo de Estado. Estuvo seis días en una solitaria. Pero Gil se energizaba con los atropellos y con los golpes que les infringían los esbirros y sicarios de los primeros años PRE y post revolución.
Tengo hambre dijo Espinal anoche mi cena fue un vaso de agua caliente y un pedazo de pan. Es cierto que mi estómago se ha acostumbrado a descansar como el de los oligarcas de este país. Se despidió de Antonio y luego llegó a la casa de Otto Moralidad Efressio, en el ensanche Luperón, de la Capital.
-¡buenas tardes!
-¡buenas tardes! Respondió una voz femenina desde dentro.
-¿Qué deseas a usted señor?
-¡busco a Efressio, soy el ex cura Espinal.
-Espere un momento señor, dijo la señora que se ponía los lentes en la punta de la nariz. Es estómago del cura producía un concierto de sonoridades dítonos como un acordeón en manos de principiante. Y le pareció simplemente un mal responso. La señora de las gafas dijo—pase señor y espérelo que termina en diez minutos.
Antonio hablaba de los medios de producción y de las diferentes clases sociales, de la relación precapitalista. Fue al bulto y buscó tiza a color dibujó un árbol proletario, en su proceso mientras el latifundismo crecía el campesino se empobrecía. El profesor lo repitió como un mantrá y como en el salón había más de 300 personas lo hicieron un eslogan. Los aplausos de la motivación hizo énfasis en las características de las clases sociales del país.
Espinal levantó la mirada cuando escuchó que unos pasos se aproximaban.
¡Caramba, discúlpeme por la demora, caramba! No sentí tu presencia, expresó el hijo de Aquiles Morales. Ambros expresaron su sentir y luego fueron a sentarse. Permanecieron tres horas conversando.
Vi en la agenda del día, espinal, y como iba imaginarlo, que podría ser tú. ¿Qué fue lo que sucedió que dejaste la iglesia?
Era párroco en la comunidad de Altamira, comunidad de gentes buenas, sin embargo en la ciudad había una cloaca abierta pútrida peor que un volcán en actividad, me agredió el caciquismo, que no soporta críticas. Me impulsaron junto con el profesor Víctor Arias, porque asimilábamos los dolores públicos, abrazaba los dolores de los necesitados del pueblo humilde y labrador de esperanzas. Déjame confesarte, lo que no he dicho todavía, llevo tres día sin pasar algo por mi garganta y pienso que a las cuarta no llego. No estoy en penitencia…
Lo que me dices es que tiene hambre.
Quiero decir no. Tengo hambre. Quiero comer.
Efressio dejó el asiento y se dirigieron al comedor donde estaba la comida suya, era locrio de carne de cerdo y lo halló manilo. Fue a la cocina.
En la Victoria Filgia Amparo colaba café en colador de tela, Elvira dormía a su hijo Kleber Wladimir, el olor del café llegaba a la carnicería de Otilio Fortunato, en la cercanía de la calle Padre Páez, donde Altagracita pesaba una libra de Calanche, el olor era penetrante que la obligó a olfatear como sabueso sureño, levantó las narices y en minutos estaba en mi casa fumando y bebiendo café recién colado. El señor José Regino, esposo de Eleodora, vecina de la casa de la calle José Soriano, la acompañaba.
Otto llegó al comedor donde espinal esperaba, llevó una docena de botones de plátanos verdes, huevos revolteados con cebolla roja, leyeron, descansaron luego salieron para encontrarse con Antonio García que terminaba su última participación en el Club Federico Bermúdez.
Tomaron asientos en la cercanía del pódium, atento al trabajo que Marcos exponía… el revolucionario tiene como responsabilidad, cuidar a sus compañeros estudiar y defender el método, evitar la las acciones personales, el individualismo, y los prejuicios institucionales, debe tener el don de ser crítico reflexivo, debe respetar las ideas porque cada idea conlleva a otras nuevas. La solución de un problema genera el resurgimiento de nuevos problemas. El padre estaba excitado al oír la voz timbrada de Marcos. Escuchaba con suma atención palabras encima de palabras, las que colocaba en sus archivos espirituales, con la lucidez y la delicada pasión de cuando fuera seminarista. Pero como si la frisara fueron “el orden es principio de higiene mental” conducente a la liberación si deseas ser libre debe ser ordenado. El principio número uno- uno, de los revolucionario es ser disciplinado y poder pensar. El que no acepta la realidad, se perfila como un derrotado de los suyos. Para programar habituándonos a ello, evitando los imprevistos, las rutinas, el triunfo sería más fácil y más seguro. Moralidad Efressio, anotó que provocaron cosquillas en el cuerpo de Esteban. Para concluir manifestó Marcos- hay que aplicar los conocimientos adquiridos en las altas y cada jornada de trabajos en los cursos y talleres, en los consejos para bien de la revolución. Quiero concluir con un pensamiento de José Martí-“…un principio justo desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército” los convidados aplaudieron, cálidamente poniéndose de pie para saludarlo.
En la entrada del club se hallaba Ciro Daniel Lapaix, me buscaba, nadie le pudo informar… vio pasar al jefe del movimiento y sus acompañantes, a los que saludó levantándose la gorra Caamañita Ciro continuó algo detrás se detuvo y esperó. Otto saludaba a la muchacha que lo besó en ambas mejillas le dijo algo al oído luego los tres viajaban en el saltamontes conducido por ella rumbo a Santo Domingo.
Antonio y Esteban visitaron a Demetrio y le informaron la decisión de abandonar por unos días la lucha en el movimiento porque según su parecer existían dos incoherencias en la praxis. Demetrio le pidió que asistieran al almuerzo que estaba preparado en la casa de su madre en Los Mina. Acuden al referido almuerzo y allá estaba Ciro, que se les acerca y le pregunta por mi persona. Esteban le dijo que yo vivía en la calle José Soriano en La Victoria. – el es maestro en la escuela Padre Páez. Esteban atendió una llamada. Labora también el liceo nocturno. Cómo supo que éramos amigos de Arias, Ciro sonrió gradualmente, se sentó donde estuvo el cura. Me lo informó Demetrio. Me dijo que eran del pueblo de Arias. Estuvimos dijo Ciro en la escuela Normal durante tres años sabe señor. Ciro dijo estar enterado de los sucesos del 12 de enero en la comunidad altamirana y que esos hechos coincidieron con el crimen contra los palmeros.
Se detuvo fue a escupir algo que le había caído en la boca. Volvió fumando Antonio comprendió la simulación por el tabaco. Arias y nosotros, dijo Ciro, quedamos convidados a la reunión y al almuerzo. ¿Qué le habrá sucedido? Que no da señales de vivir.
Muchachos me marcho y les invito que lo hagan conmigo… andamos mangas por hombros. Así está las izquierdas revolucionarias, unas subes y la otras bajan. Ojala no choquen. Saben ustedes cuál es el siguiente paso de movimiento, la aplicación del plan Hilda Gautreau, una militante del movimiento catorce de junio y después del MPD, abogada defensora de presos políticos. Se unió a la revolución del 65, en el comando Médico, estuvo en la batalla del puente. Muchas son las personas que se oponen a ese método.
-oigan dijo inesperadamente Lapaix, por qué después que comamos, no nos vamos para donde Arias a La Victoria. Media hora mas tarde estaban en la José Soriano en la casa de Elvira y de Arias. Era las 4 de la tarde, me hallaba en la casa del señor Ortega López, dirigente del PRD Elvira escuchó que preguntaban por mí dejó la cama y al ver que el que manejaba el cepillo Volkswagen era el cura Espinal salió para esperarlo… vio que de los tres estaba Antonio García. ¿Qué buscaran? se preguntó en silencio- ¡Cuántas suertes de verles de nuevo!
-¡Cuántas sentimos también! respondió el sacerdote. Se desmontaron y les presentaron a Ciro que según Antonio, quien había sido profesor de ella, había crecido bastante en corto tiempo.
-¿cómo está profesor Antonio? Me da mucho gusto y placer de verle en nuestra vivienda. Siéntense por favor. Mucho gusto señor Ciro.
-¡El gusto es mío señora!
-Ayer estuvo Víctor hablando de usted con Altagracita Amador.
-Dice Víctor que en cinco minutos estará aquí. Mencionó Toñita.
-Estoy aquí, doña Elvira, dijo el cura más por el niño que por ustedes, dónde está el pequeño actorcito.
-Todo está correcto, al venir de usted Padre, el niño anda de paseo con su madrina Filgia Amparo.
-¡Verdad, dijo Antonio, cómo está ella? Me agradaría verla, está por llegar.
-¿Cómo los han tratado nuestras espinas…?
-¡Mal, muy mal! Respondió con humildad Elvira. Pero Arias les explicará.
En la casa de David, este Luis Alcántara, Mario, Papito, Pechuga, Miguelito Adón y Emilio Tejada, el pocero, comentaban la tragedia del penal, yo estaba al lado de la anfitriona doña Hilda, pedí excusa y me ausenté a recibir la visita inesperada de tres compañeros. Procedentes de Altamira y de San Juan de la Maguana.
-Debe ser mentira había dicho el Pocero, en el momento que yo dejaba la casa de David. Debe ser una macancoa.
-¿A qué se refiere usted compadre? Expresó Doña Hilda.
- El rumor público dice que fueron 4 los prisioneros políticos que anoche mataron. Me enteré por un anónimo a la prensa la enteré yo manifestó el Pocero. Fue con las culatas que mataron a Pérez Guillén…destrozaron su cabeza, primero lo golpearon en el hospital, lo torturaron…

Esteban a la vuelta mía, andaba con Kleber dándole una vuelta en el cepillo, no estaba seguro si abrazar a Ciro o a García primero, estaba unido a los dos por una esencia muy pesada, la idea de la revolución, entre Ciro y nosotros, estaban los intereses de la escuela Teodoro Henequén de Licey allá en Santiago. La diferencia era muy sencilla pero sensible. Le explique lo que había escuchado de cómo había sido la muerte de Rafael Pérez Guillén… por el apellido los “conoceréis” ¿cómo anda la cosa por mi tierra profesor García? ¿a quién pusieron por nosotros? ¿Quiénes se beneficiaron? ¿A quiénes premiaron? Con la salida suya y con la mía profesor. ¿Quiénes cobraron las quinielas?
Había y todavía se ve muchas gentes muy contentas. Lo que se dice beneficio hay muchos amigos nuestros. Con nuestra muerte nacieron vidas.
¿Serán para bien, de los altamiranos?
-Arias, me llamó Esteban con quien me abrace sin cortapisas – qué grande está nuestro Kleber, y me lo entregó comiéndose un helado que había comprado don Shirin Moreno.
-Sí está grande y despierto, expresó Antonio García.
-¡Conócelo Ciro- es Kleber Wladimir Víctor!
-¡Wladimir!- se sorprendió Lapaix Butteen, será un gran hombre si aprecia sus nombres.
Elvira llegó del colmado con cervezas y cigarrillos, Filgia Amparo le acompañaba. Saludó y conoció a Lapaix Butteen. Se quedó unos minutos abrazada de Antonio y un poco menos de Espinal. Las actitudes maquiavélicas e intrigantes de parte del secretario de la inspección, en contra de Arias ha ido aminorando, esta es otra realidad social… el partido Revolucionario lo visita como a un hijo. El caciquismo de aquí es moderado. Si Arias no se lo ha dicho, le he ahorrado ese placer. Pero en menos de un año lo han llevado ocho veces al cuartel detenido, como a un cualquiera. No es nada diferente en el fondo es igual… es posible si peor. Ustedes son diferentes y al caciquismo le gusta lo que para ellos es igual o actúan como tal.
En la mesita ahora había una picadera de fritos botones y entresijos y chicharrones de cerditos… las cervezas estaban aun muy fría. Cuando Lapaix cogió el vaso, por quinta vez, notó que en la madera de la mesa de ébano en bajo relieve se veía el rostro de Peña Gómez como una obra de arte del ebanista. La tarde estaba calurosa. Fueron a la sombra del almendro, entre la cocina y los canteros de repollos y molondrones.
-Aquí estamos mucho mejor dijo el cura. Con el aire que de las fincas llegaba, calentaba la cerveza. Escuchaban las canciones que venían desde el casino Los “Tanos” propiedad de los esposos “Castillo Mateo” luego que Ciro y Amador estuvieron en los “Tanos” conté a Espinal y García lo ocurrido en la fortaleza anoche. Los esbirros del mal saciaron su sed de sangre con la vida del luchador antiimperialista y democrático, Pérez Guillen. Hablan de otros tres muertos en la tortura en el hospital pero no tenemos los nombres. Y la certeza de esa realidad como la de Rafael P. Guillén. En la celda conocida como Vietnam. Pero no todo ha sido dolor encontré una noria en el camino. La solidaridad del pueblo es comparable con la que recibimos en Altamira. La diferencia es obvia… no tengo la curia a mi favor como allá. Ni está la experiencia del profesor Antonio. Aunque he hallado las de otros. Como la de Manolo Prenza y de Calzado director de la primaria. De alumnos como Luis el sastre, de Pupito, y sus hermanos Aura y Joaquín. De Vecinos como Enemencia y Eleodora, y de la familia Díaz Ozoria, oriunda de Los Llanos de Pérez, residente en la calle Altagracia de esta comunidad.
Ahora que conocen del embarazo de gemelo de Elvira lo toman como excusas, y se aparecen en la vivienda, pero sabemos que ubican detalles. No todo es infierno tengo de amigo a un amigo de 87 años a quien le prohibieron visitarme, sin embargo Pacheco, que ese es su apellido, no se acuesta sin traerme una noticia de importancia del penal. Así el secretario del alcaide de nombre Hugo de la Rosa, y como el senescal Pacheco, nos halaga con su presencia. Ellos son otras norias en nuestro desierto. En el orden de la profesión los compañeros y los alumnos son muy comprensivos unos e tolerables otros, El director es muy competente, y eficiente amigo y compañero. Además tiene ideas socialistas. Con dotes filosóficos y hondas sensibilidad humana.
-Dime Arias, dijo Esteban cómo te lleva con los de la iglesia.
-Esas fue de las primeras bandera que Icé estuve en el entorno de la casa cural y hasta participé en actividades que ella programara. Pero esta es una Iglesia alejada de los humildes vivos, En caso de estar de cerca de los humildes, esa prefiere, a los muertos o dormidos ni los resucita ni los despierta. El cura se llama Clemente María, le hablé de usted, de Antonio Aladino y de Abercio González, pero leí en las páginas de su rostro señales de desconfianza y desdeñables.
Altagracita y Ciro permanecieron en el casino Los Tanos, la música llegaba a los que estábamos en el patio de la casa. Amparo fue a decirle que en una hora, el cura deseaba marcharse para el interior de la ciudad. Venga Filgia, dijo Ciro, para que se tome una cerveza con nosotros. Altagracita presentó a Ciro a Orlando González, su marido.
-Pues sí se llama Clemente María, oriundo de Salcedo, no es humanista, pienso que es aritmético. Conocí a un seminarista que con mis puntos de vista llegará a Camarlengo, ese si ama a la gente, es un humanista completo. Antonio García se rió y luego dijo- eso es ahora, cuanto llegan a la colmena, la miel los ahoga. Hay que ser muy humilde para, que la riqueza del imperio, no lo corrompa. Su nombre es Lorenzo Vargas, nos llama compadre a Elvira y a mí, que será padrino de los gemelos. Dijo que era su amigo. Espinal sonrió levemente. Bueno la iglesia con la llegada suya es menos burguesa. Se ha abierto a la comunidad. Era una iglesia fría y amargada. Cerrada para evitar que los la hermosura de luces no irradie los corazones de los humildes que debieran ser hijos del mismo Dios del padre Clemente María, los aromas de aquí se esparcen y se quedan en los recodos del altar de adoración de imágenes sin llegar a la comunidad hambrienta de los barrios de los Guandules. A Espinal le gustaba el estilo libre que yo ponía a mis ideas.


*** CAPITULO 11 ***
Antonio leía tranquilo en la sombra del almendro, levantó la mirada para recibir de una pequeña niña, de pelo negro, una hirviente taza de café, solicitada minutos antes por él. Pero tú eres de Altamira- la niña movió la cabeza y los cabellos taparon su rostro. Sí… con timidez dijo- soy prima de Elvira, hija de Polín Vargas, me llamo Luz. Claro, clarísimo casi grita el profesor.
En la casa de David hablaban de las madres que veían caer a sus hijos en la calles sin estar en un campo de batalla. Fíjense la muerte de Eladio Peña de la Rosa, y la de Amin Abel Asbun el 24 de septiembre del 1970. El pocero dejó caer la taza llena de te de jengibre cuando vio pasar por la puerta de la casa de David al asesino de Amín el señor Luis Hermógenes López Acosta que pululaba las calles de la Victoria días después de haber cometido el horrendo asesinato.
En la calle Duarte de la Victoria vivía el señor José Sánchez Acosta, secretario de la cárcel y Hugo Senin de la Rosa, ambos conocían en lo más profundo el quehacer penitenciario conocían las sensibilidades del penal. Sabían por qué vomitaban las dos prisioneras luego de cenar, y por qué tuvieron diarreas las presas y por qué no nació la niña de la mujer que el ocho de marzo protestó por la muerte de su marido en el club Héctor J. Díaz. Sánchez A. recibió una visita del 14 de Junio y una del MPD, todo quedó como estaba, nunca acepto prebendas ni regalos envenenados, estaban limpios. Ofelia buscaba a Hugo Senin de la Rosa, conoció a Miledis Encarnación y a sus dos niñas pequeñas aún. Esa tarde no bebía, recibió un sobre lacrado de mano de Ofelia que le pagó con una hermosa sonrisa. Lea con muchos cuidados los nombres que tienen asteriscos son los que canjearemos, a cambio del auyama… me gustaría decirle señor Hugo, que al movimiento le agradece que le haga llegar el mensaje a quien usted sabe. Señaló y se marchó. Llegó a la casa de Pacheco y le hizo saber de la visita de Ofelia.
Ciro se marchó sin conocer al niño Kleber pero prometió volver a conocerle, sabía que llevaba el segundo nombre de Wladimir y deseaba conocerle físicamente. Además hizo amistades con Orlando González el esposo de Altagracita, quien le presentó muchas gentes que consideró amables muy humanas. Eso mismo les pareció a Esteban Espinal y al profesor Antonio García. – en apariencia son gentes como las de otras partes, empero son afectuosas con los extraños.
Para esos días la delegación en manos, de los Reformistas, la presidía la madrastra de Hugo Senin, yo la conocí como la madre de José Miguel, de Lenny, de Carlos, de Aurys, de Nerys y de Rossi. Era una mujer recia, vestía con sombrero y botas tejanas, pantalones Ranger, y en la cintura una correa de tiros sosteniendo un largo Colt. Parecería que el trabajo administrativo la había desarrollado en poses masculinas. La delegación funcionaba e el antiguo Partido Dominicano, frente al parque.
El 22 de mayo de 1867 Decreto No.1037, se erigió como un puesto militar, común de la ciudad de Santo Domingo. 77 años después el 23 de noviembre, en 1944… pero supresión de la provincia Monseñor Meriño, pasa a Ciudad Trujillo. Pero bajo la delegación del 1973 las calles son sierras de cortar y a ambos lados la fauna y la flora desesperaban a los nativos Y desinteresaba que iban al cementerio, al santuario y a la Solana. Luego de las visitas a las cárcel, de fango, lodo y de hierro. Los más sorprendidos eran los pozos del cuartel de la Duarte y la entrada de ir hacia el Ocho, y en la José Soriano entre esa misma entrada y la familia Bidó, cerca de la Solana. Luego cerca de Julio Adón y Chachito Figueroa y en la calle San Antonio casi Altagracia camino a San Joaquín. Lo que para mucho era dolor de cabeza era urticaria en la espalda de un viudo huérfano de padres y de hijos e hijas, falto de leche para un niño de meses la Victoria era victoria.
La Victoria esperaba ese día en que los nativos y los visitantes, en la paz del sol naciente…comieran del mismo pastel del progreso que estaban fabricando los hijos verdaderos de Juan Evangelista y de Gregorio Luperón. Así hablaba Juan Francisco de la Cruz, en la charla conferencia que dictaba en el club de los Castillo.
-Estamos abierto a todas las manifestaciones positivas vengan del este o de oeste…
Compartía con Frank de la Cruz, la mesa de dirección, de la semana de orientación, que el club San Antonio realizaba, en el territorio de la Victoria. Pidió permiso y con cuidado se marchó para la casa donde Elvira daría a luz.
Era 8 de febrero en la mañana, quizá como las olas del mar, estaban agitadas como la angustia del pueblo dominicano, en tumultuosidad y desesperación podía explotar y salirse de la madre el calor desesperaba a los cortadores de caña, en los campos de cortes de la Ceiba y de Mata Mamón. Las mujeres embarazadas daban a luz en el suelo. Médicos malhumorados discutían y en vez de ayudar a construir los alumnos saliendo de la Padre García, de la Salomé Ureña, de la Patria Mella y de la Teodoro Henequén, y de cualquiera otra del país. Elvira vio cuando llegué y le pareció que me habían cancelado. Mis ojos administraban, muchos sentimientos de dolor, y de profundo pesar.
¿Qué te ocurre?
¿Cómo están? Dije, puse el oído en el ombligo, van a venir con las guerrillas, con la fuerza de Caracoles, quieren parecerse al guerrillero solitario. Me di cuenta que por el momento no daría a luz, fui a la cama y le conté la llegada del Coronel Caamaño, con ocho guerrilleros, acompañantes por la costa de san José de Ocoa, en la ensenada de Caracoles. Le hablé de los planes y de los propósitos para el derrocamiento del gobierno del doctor Balaguer. Que aplanaba como a una cucaracha los intereses de los humildes hijos de la Patria. La esposa era como yo, conocía la situación de deterioro que estaban los padres de los campos, de los barrios y de los bateyes y de las ciudades.
Cuando al doblar en la esquina de la casa de señor policía pensionado, Teniente Guzmán, lo saludaba con la cortesía que él deseaba.
– ¿Cómo está oficial? Y el respondió
-¿Supo del desembarco del coronel Caamaño?
-No, no supe nada, me hizo recordar a Rafael Blanco Sosa.
-El guerrillero Solitario.
En la casa de Hilaria Sandoval, Marcos y Demetrio, esperaban a Ofelia, que llegara de la misión de la Victoria. Hablaban de desembarco de playa Caracoles, escribían en una pequeña pizarra, los nombres El lucero, ponían un vector, luego coronel Caamaño, las estrellas y una circunferencia, escribía a Lalane José, José Pérez Vargas, Toribio Peña Jáquez, Hamlet Herman, Claudio Caamaño. Cuando llegó Ofelia, de la circunferencia, escribieron la consecuencia de un desembarco guerrillero.
Por la calle Ramón Cáceres, casi nunca se movían aparataje militar, ni a pie ni montada. Ofelia que iba para el colmado y de inmediato informó que un fuerte contingente estaba en las paredes de la fábrica de sal, la soldadesca conocía que sólo era una escaramuza, o simplemente terror al por mayor. En el colmado donde Ofelia había ido a comprar, las concurrencias la pitaban, los de menos edad se acercaban a ella para respirar el perfume que brotaba de su pellejo. Para Salomón era Ofelia era una Noria en el camino. –con sólo tu presencia, los guerrilleros de Ocoa, tumban al gobierno de esta Maldita Blanda. Ofelia sonrió… pagó la encomienda, y se retiró los concurrente tenían una estrella de cinco puntas dibuja en un papel de estraza. En cada punta, tenían escrito Ramiro Matos, Pérez y Pérez, Emilio Jiménez, Rafael Seijas. En la quinta estaba Los incontrolables. Ofelia endulzó el café, le llevó a doña Hilaria, que cosía una bandera municipal, volvió al sofá. Repasó los nombres, entonces preguntó por qué no estaba el nombre de Beauchamp Javier. Demetrio y Marcos hablaban con doña Hilaria, de la lluvia que se acercaban para bañar las huertas de la república, ella con la tranquilidad de los años agregó- no se preocupen que así se lavaran las cloacas, y las pocilgas, los fangales que en muchos palacios y tiendas abundan, talvez con la posible llovizna que se avizora.
-Dime Ofelia, dijo doña Hilaria, ¿qué supiste de Arias?
-Supe que su esposa tendrá gemelos. Dicen que dará a luz del trece al quince, pero comunicarme no pude. Me lo informó el enlace del movimiento en la penitenciaría. Amigos de las partes.
-Tendré que aparecerme por su casa, ese muchacho es… como si fuera hijo nuestro. Hugo de la Rosa y el señor Melaneo Pacheco, no finalizaban de revisar los nombres de los prisioneros. Que había que cuidar, con esmero y cierta tolerancia. Aprovecharon que estaban solos en el patio para seleccionar, aunque les parecía una actitud de ganadero, a hechizar. Número 14, Rafael Chaljúb, 15 Rafael Tavera, 22, Plinio Matos, se detuvieron cuando llegaron al nombre del difunto Rafael Pérez Guillén.
La señora Zoila Cariño Báez y el Teniente Pensionado Germán Guzmán, eran especialistas observadores, en cuestiones de visitas en vecindarios, que por cuestión de amistad, llegaban a pernotar conmigo hasta tarde de la noche. Hacían apuntes cuando veían llegar a la galería de la casita o cuando pasaban a la sombra de la mata de almendra, entre la cocina y la huerta. Pero ambos sabían cuantos lagartos acudían a las matas de plátanos, para beber del rocío mañanero, estuvieron al tanto de mi vida y de mi familia, hasta para ayudarme. Cuando Elvira dio a luz de los gemelos el 14 de febrero, la primera en llegar a buscar los pañales para lavarlos, fue ella. Era una costumbre que en la Victoria se mantenía hasta luego de la venta y uso de las toallas sanitarias y pámperes.
Mira Zoila, dijo el teniente Guzmán los perredeístas están reuinidos en la terraza del doctor López Ortega, la casa está llena hay que enterarse de lo que planifican-dijo el teniente Guzmán a Zoila Cariño Báez, su mujer y secretaria. Cómprate una libreta para que podamos tener los nombres de esos conspiradores, anda, que acaba de llegar el secretario general y el director de organización. No pierda el cuidado, porque esos tipos no son tontos. Sí, sí ya escuché, observó la esposa que llevaba en las manos una cartera colorada. El teniente se acomodó en una silla de guano y madera en la sombra del Tamarindo, desde donde podía columbrar los cuatro costados... hay que llevarlos pisados a sogas cortas, apocilgarlos, murmuró en silencio. Mientras veía la falda de su mujer mientras se entraba en las ranuras de la glutanía. Hay que llevarlos a puntos metíos. Cuando pasé por su lado me dijo supo que fueron cinco los que murieron el la prisión, le respondí que no sabía, sin dejar que copiara mis sentimientos faciales, y le dí la espalda, hice como si no escuchara. Le aplicaran la ley de fuga- gritó desde el tamarindo. Es mentira agregué para que Elvira me oyera, lo mataron en el patio y ahí mismo lo enterraron fueron sacados del hospital moribundos por eso al capitalismo imperialista les agrada y le conviene que haya apagones, lo sacaron del patio y los llevaron a la doctor Báez frente al Palacio de la República, la casa de los aljibes, la casa de las estacas afiladas, en los túneles de la casa de puntas de aceros. Le dije a Elvira que esas quedaban en la calle Doctor Báez, ahí funciona la secretaría de la Mujer.
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Era cierto pero así lo sintió ella cuando estuvo encinta de Kleber, lloró delante de todo el mundo cuando el hombre que arreglaba una puerta en la casa donde vivíamos en Altamira, se desayunaba con batata hervida, y café, ella quería la cáscara de la convolvulácea y cuando la fue a coger del suelo que era donde la había tirado el obrero, estaba en una ralá de gallina. No se la pudo comer porque se les ensuciados los dedos. Lloró a cántaros pero en nada afectó a Kleber, porque tenia de gestación sobre los 4 meses, ahora que me escuchó llegar quería que me sentara en el borde de la cama para que echara en su boca, el humo del cigarrillo que yo fumaba, ese fue su antojo el de los gemelos, después de un gordo beso Altamirano, así quedaba saciado el apatito por fumar en su segundo embarazo. Cómo te haces cuando estoy para el trabajo o simplemente no estoy, le pregunté una tarde… me dijo he aprendido esperar. Simplemente también espero que tu llegue. Recordé lo que me contaron de una de mis ancestros madres, según doña Vittotina Hernández Arias, se antojó del prepucio de un ovejo llamado el Bello Narciso. ¡Cuántas cosas! Y según la historia hubo que comprar al Bello Narciso para castrarlo y luego cocinar el órgano del antojo. La vi reír y cuando le pregunté simplemente respondió que era de Altagracita que reía. Que le contó que su madre se antojó de las cachazas de los pies de su suegro… para comérsela frita como si hubiese sido queso blanco añejado. Esa mujer es un volcán. Tiene dos hijos no te lo dijo, no, no me lo dijo.
Elvira no tenía los ojos verdes, eran negros azabachinos ni el cabello rubio, pero en mi ego la alimentaba como Dalia y como Elvira, hasta que aprendí a borrar de su cara el verde de los sueños colegiales. Era mi fantasía de adolescente colegial… pero llegó Elvira de mirada tierna, de ensueños y de anhelos, la de cabellos negros y ojos opalinos. Estaba durmiendo me acomodé en sus costillas y dormí hasta cuado despertó Kleber, y dijo: mamí, mamí, mamí acentuaba la última silaba, después me dijo en voces aconjadas y desnudas quejas prosopopéyicas, doña Elvira dejó con dificultad de la cama buscó al primogénito que la esperaba sentado en la cunita. Toñita lo escuchó llorar y llegó en segundo y al decirle que eran las tres de la madrugada dijo “Amor con amor se paga”.
De regreso al hogar desde la escuela el teniente Guzmán me detuvo y me dijo: amarraron el toro, lo amarraron. Cómo vecino dije yo con voz de “Maco abobao,” no le entiendo. Mataron al coronel Caamaño. Lo dijo en un tono de mar tranquilo. Mientras yo hervía en mi caldera de hierro colado, viéndole que fue cambiando con ruindad. Como un tránsfuga batracio. Pensé en el “Arte de vivir” de Andreev Morrois, Y en la simulación por la vida de José Ingenieros, la simulación de la locura del mismo autor. Fingir no entra en mi mundo, en los pórticos de mi teatro real, en los escenarios míos.
Y cuándo fue que lo ultimaron pregunté, no le di el gusto de que de mis labios escuchara la palabra matar. Como venía de trabajar llegué a mi casa sin detenerme al regreso del baño encendí el televisor, pero en algunos de los canales hablaron del asunto. La pena que emitía mi corazón no me permitió comer nada, tiré mi cuerpo hecho viejo encima de la cama, puse encima de mi abdomen de padre que tenía que callar el sufrimiento y la pena por la muerte, por el asesinado coronel fiel y leal representante de los humildes y de los pobres de América del caribe, el más noble príncipe de nuestro pueblo, el de final de siglo… Desiderio Arias y Demetrio Rodríguez, a principio de siglo. Las manos del imperio. Bajé la voz las paredes continuaban oyendo… nueva vez en menos de unas horas Juan Ruiz de Alarcón. Cosme Jiménez director del Liceo, con la experiencia de los años, salió temprano de su casa para evitar que tanto Prenza, Quiñónez como nosotros, no fuéramos al centro docente hoy. Y por separado nos lo dijo:- quédense leyendo no vaya hoy. Es mejor que te agarren asando yuca en una balsa apagada, voy a despachar temprano. Te veré luego, me dijo. Jiménez tenía pensamientos liberales. Era superior.
Cuando veía una película llegó Senin y el señor Meláneo Pacheco.
-¡Buenas noches Profesor! Manifestó Hugo Senin de la Rosa. ¿Cómo le va señora? Se inclinó simulando formalidad oriental
-¡Buenas noches! nosotros respondimos.
-¡Profesor! ahí le devuelvo la obra, es lo mejor que he leído.
-¡Toñita tráele café a los señores, por favor!
-¿Supo de la tragedia de Ocoa? Preguntó Hugo al tiempo que pasaba el periódico donde estaba el cadáver retratado. Con un balazo en la frente

Tenia la boca llena de sangre, peritos en cuestiones bélicas, aseguraron que le dispararon mientras Caamaño fumaba… mientras le encendía otro el cigarrillo.
Si le dije, me enteré por el señor Guzmán que según mi aprehensión me atosiga. Quizá queriendo ordeñar las ubres de la madre del purgatorio sin haber parido, pero me contuve.
-oiga profe, señaló Pacheco- tengo que decirle la historia de dos amigos que son como si fueras mis hijos. Pero dígame si las paredes de esta casa tienen orejas, ¡jajajajaja!
-Uno no sabe, nunca se sabe, mejor hay que ser prudente.
-Con la muerte de Otto Morales- continuó Melaneo, con la de Mariana Pineda, y de Homero Hernández, y los Palmeros, la muerte de García Castro, de Sagrario Díaz. y las desapariciones, de la tragedia de Nizaíto, la muerte de Lalane José… en fin con los caídos con el coronel, los buscadores como carones en el río, en la embajada del imperio visa, con el propósito de lavarles las verijas a los yanquis, podrían ser utilizados como caza recompensas de jóvenes que piensan distintos a ellos. En caso de que hubiera una brecha para Cuba continuaba Melaneo, esos distintos, yo mismo me marchara a buscar la pensión que en capitalismo, me ha negado.
En la casa, doña Hilaria S. Bonilla, con las ventanas cubierta con un paño negro, y el invisible morado, je, je… gime en su pecho los disparos, que a mansalva recibiera el líder constitucionalista. Ofelia debo salir buscaré a Marcos aunque volar tenga, se levantó del sofá y dio un abrazo a Demetrio dándole un largo beso de 32 quilos. En lo que espero leeré estos tres capítulos que son bastantes cortos. La brisa entraba por una persiana que ella abriera con tales fines, y una ligera sin ser invitada cruzó los aleros de la casa. El fluido eléctrico no apareció en toda la tarde, y leyó con lámpara de gas.
En el liceo Juan Pablo Duarte, en el Simón Bolívar y en el Onésimo Jiménez, y en los otros centros escolares nocturnos de la ciudad capital, las movilizaciones, por la muerte del coronel de abril. Pero en los municipios del país teñían de negros la puerta principal de los cementerios. A Demetrio lo llevaron al cuarten de San Carlos acusado de ser el preconizador de la idea de luto en los camposantos. Les rompieron las ropas, golpearon los brazos.
Lo supe, dijo Ofelia, cuando acudí al colmado, a comprar velas y velones, me lo dijo don Salomón.
¡Qué hermosa se ha vuelto Ofelia dijo en silencio Salomón, viéndola sosegado. Tanto tiempo que no te veía me dijo. Le di la gracias, pero según mi aprehensión el se sentía ofendido. Luego de mirarme sin malicia me preguntó si había sabido de la muerte de Gregorio García Castro. ¿De qué Gregorio señor? Del periodista que fuera secretario del Doctor Balaguer en el exilio. En la José Contreras lo mataron, me quedé pensando. ¿Por qué me pregunta…? Me pareció que me miró intrigado. Entonces haciendo muñequitos en el papel de envolver que encima del mostrador había como un mantel, dijo-conocí a sus padres en un campo de la Vega, se llamaban Israel García, y Ana Dolores Castro. Fue siendo un joven todavía diputado y director de Radio Caribe. Yo no lo sabia, tampoco lo sospeché, Salomón, era un horcon, un esqueje económico y moral del movimiento revolucionario. En la búsqueda de los cambios. Era uno de los nuestros.
---****** Capitulo 13 *****----
En el 1966 García Castro se convierte en relacionador público de la secretaría de Agricultura. Le dije que iba, pero sin que me dijera que no me fuera me sostenía por una fuerza invisible de espiritualidad inexplicable. ¿Qué será lo que este hombre posee? cuando intento dejarle ahí salía don Salomón con algo de mayor interés que lo anterior. Me introdujo a la salita donde hacía siesta, y allí me dijo partes de sus secretos. Tienes que confiar en mí. Demetrio está en el cuartel de Villa Francisca, y lo han golpeado, no está bien, está muy cerca de aquí te lo dije ya, en el cuartel de Villa Francisca en la cercanía del Mercado Nuevo. Me dijo levanta la moral y dale ese papelito al Coronel Torres Marrero, que es mi primo hermano. La duda que tuve de ese hombre parlanchín, de habían disipado y trastocando en seguridad y afectos. Cuando llegué el oficial se marchaba, hacía la última inspección vespertina, en su rutina diaria, me le acerqué al lada que acariciaba el vidrio delantero con una pañoleta blanca. Le pasé el papelito que le enviara Salomón Torres, lo leyó me acarició con una recia pero comprensiva mirada de miel. José Torres Marrero, era de estatura estándar, grueso, piel amarilla, cabello muy fino, pero escaso, rostro caucásico con mancha de barba menos que de espinillas. Individuo de buen trato familial y con todo el mundo en general. De gestos afables, ademanes rectos y sin rodeos, respetuosos y en mi parecer limpios. Me atreví a creer que ese policía estaba ligado a los humildes por la cadena de lo justo y de lo correcto. El fango corruptor del capitalismo asqueroso, no había marcado a este policía, era un hombre sano de los que quedaban y que la circunstancia lo mostraba como un nacimiento social. Ya confiaba en Salomón como en un padre bueno. El policía de alto rango me miró sonriéndome, me invitó a conversar en su oficina, me dijo lo mismo que Salomón me había dicho de Demetrio. Pienso que en la mañana era el mejor momento para que se lo lleve, miró lo negativo en mi cara se levantó me dio la espalda y en la persiana permaneció segundos, regresó a la mesa con la llave del lada en la mano derecha. Me dijo en voz muy baja –venga lo llevaremos de inmediato. Lo llevaré por la Ovando, espéreme en la Bomba de la máximo Gómez. No mejor en la bomba de la Máximo Gómez con puerta del camposanto. No apagué el motor. Respiré tan profundo que sentí que el aire circunvalaba en las avenidas de los riñones. Eran las energías espirituales que desde el colmado de Salomón Torres, había recibido con su trato conmovedor. Yo quería ver a Demetrio…, cuando entramos a la casa de Doña Hilaria S. Bonilla, en la presidente Cáceres número 50, yo agradecí con un beso en la cara, y palabras de beneplácito- Soy Ofelia Cabrera, me devolvió un juego de afables sonrisas capaces de enfriar las balas más calientes de algún esbirro o del policía de nombre Masámbula. Puedo asegurar que es un ejemplo de buena voluntad y de humildad, por eso en los sectores donde administra limpieza social la delincuencia huye, se evapora y la muerte por intercambios de disparo disminuye y se termina. –quiero que sepa Ofelia que Demetrio es hijo de una mi hermana Hilaria. Quedé paralítica con la confidencia, en menos de 15 minutos he recibido informaciones, que otras circunstancias he necesitado meses.
Eran las 11 de la noche cuando Demetrio Sandoval entró a la habitación de Ofelia compañera de lucha, había cenado, en el cuartel por orden de su tío Torres Marrero. Cuando te vi en el cuartel, el dolor se fue a las plantas de los pies y por arte de magia a los dedos sin hallar explicación alguna. Pero ahora me duele la cabeza, mira mi cara y mis manos, mis brazos los tengo hinchados. Me dieron una paliza de los esbirros de los templos colorados. Con la mano derecha, mírala, que hinchada la tengo, tuve una ruda pelea con Tránsfuga, anda con los incontrolables de doña Emma, me pegó con una cadena, pero se descuidó y le coloqué el puño en la mejilla izquierda y le saqué dos muelas. Excúsame Demetrio, debo llamar a Marcos, por no poder asistir a lo acordado. Yo debería estar con ellos.
En la mañana recibimos la visita de Emilia y de Marcos, yo estaba en el sofá. No me dolía como antes el puño, pero donde Masámbula me pegó con la culata del fusil aún estaba bastante inflamado y me dolía. Doña Emilia calentó agua y me pasó encima de las partes infectadas. Marcos me llamó para preguntarme por el parentesco del oficial de policía. ¡Cuántas sorpresas! Primero, Ofelia es tu amante, prima de Arias, tú y Arias Primo, ahora sobrino del coronel y doña Hilaria, la madre de Grecia, de Freddy y de Ramón, ejes de movimiento. Emilia es mi tía, ahora no es mi tía sino mi madrastra esposa de mi viejo, viuda de tu padre padre, aclaré. Aún muchas cosas faltan por verse, le dije a Marcos. Esperemos estudiando, para que los hechos, no sean motivos de descaimientos, debemos prepararnos, aunque la muerte de García Castro no fue una sorpresa por ser la continuación del terrorismo gubernamental, lo que es sorpresa, Marcos, es que fuera asistente del presidente Balaguer en el exilio.
Para mí no señaló Emilia sería sorpresa, el día que me dijeran… que marcos tiene novia, sería una linda sorpresa, y lo bueno Demetrio, me reí, que me haría muy feliz.
La puerta de las habitaciones de Ofelia permanecían abiertas, el ruido de las calles del barrio y de latas arrastradas, por perros y por gatos dirigidos por bandas coloradas infantiles pagadas, unas protestaban por la muerte de García Castro.
-¡Buenas Mañana, dijo don Salomón.
- Buenas mañanas, respondió doña Emilia. Qué desea señor, soy amigo de Ofelia y vine a saber del enfermó. Cuando me enteré que Salomón me presenté a la sala, hola vecino, dije. Cómo se siente usted. Sentémonos. Hágame el favor. Demetrio, don salomón vino a saber por ti. Dije muchas Gracias. La bendición Tío Salón, dios te bendigas, me respondió y permaneció al lado de doña Emilia, comparaba el perfil de su abuelo, con sus recuerdos, con el de su sobrino, el parecido era enorme. Mi tío Salón estaba contento con los resultados del cuartel de su primo Torres Marrero. Cómo estás qué sabes de Bernardo. Estoy bien, todo se lo debo a usted por haber combinados los esfuerzos para mi liberación. Tío Agustín dijo que vio a papá el jueves, y que estaba bien. Me informó Ofelia del trato que usted, tío le ha dispensado. Le presenté a Emilia y a Marcos, el dijo que sentía placer, pero para mí eran conocidos, tío Salón se paró y los abrazó.
Vine por un objetivo y he alcanzado varios, que bueno, pasen buena mañana, dije al tiempo que pasaba la taza, donde tomaba café. -¿Qué es usted, de Demetrio? preguntó Emilia. -Soy pariente cercano, respondí. Ofelia me obligó a quedarme trayéndome un platillo de dulce. ¿Cómo te trató José Agustín? Me trató con respeto observando mis derechos. Entre el coronel y yo hay un tejemaneje, que ni el ni yo lo hicimos, pero somos primos, compadre, soy padrino suyo y es mi sobrino nieto, qué es sobrino nieto. Me preguntó. Es el hijo del hermano del abuelo. Pero casi todos decimos sobrino segundo. Dígame si es cierto que es pariente Freddy y de Ramón los hijos de doña Hilaria. Soy tío abuelo suyos y también de Grecia. Es decir son mis sobrinos nietos. Es una categoría genética moral y filosófica. Para irme le deseo que se mantengan en la casa por unos días porque las enredaderas están por atrapar las ramas de los árboles que las sostiene empleen el tiempo para que lo entiendan, pásenlo leyendo, manejando algunas cuentas, evaluando la situación mundial. Habrá terremotos en los partidos. Por qué dice eso tío Salón. Los años no pasan gratis, cuando la veje es compañera de la observación entonces es profética y lúcida. Esas divisiones ocurrirán en todas las iglesias es un problemas de madurez social. Se derrumbaran las ortodoxias, se derrumbaran los dogmas humanos y los celestiales. Y los fragmentos serán esquirlas peligrosas amigos, por viejo no por Diablo, se lo digo. -Vuelva cuando lo desee me dijo Ofelia, al tiempo de besar a Demetrio, delante de todos.
Marcos me alcanzó y me preguntó cuando podía ir por mi despacho, yo le respondí que fuera por el colmado que era donde podía atenderle, para engordar las haciendas no se debía estar lejos de esa. Lo llevé a la salita donde atendía Ofelia, me preguntó por una tal Esperanza Mota, ¿Esperanza Mota? Esperanza Nota repetí muchas veces aparentemente sorprendido. Después dije. —dicen los que la visitaron en Llanos de Pérez en los alrededores de el central Amistad, en Imbert de los Cañafístoles, me detuve un poco para pensar en los vecinos suyos y recordé a Rufo Gómez, iba a continuar y recordé al profesor Javier Cruz y Cruz, y a su padre Damian, amigos de la Mota… dicen los que de ese Diablo oyeron decir algo, infierno o Purgatorio, que es un Nagual, que es una Nereida, otros la confunden con un súcubo o con un íncubo. Que cuando el sol se esconde es porque Esperanza se convirtió en un íncubo, pero cuando es la luna la que sale huyendo de la realidad, es porque se convirtió en súcubo. Marcos estaba boquiabierto dejando caer ligeros hilillos de babas espesas. Se le paralizó la circulación. La sangre se le se acostó y para despertarla hubo que darle algunos masajes. Lo único favorable que de Mota dicen es que puede ser vencida por los niños o niñas gemelas. Se paraliza cono si se le durmieran las energías diabólicas, huye de allí, o simplemente no se convierte en algo, y las plumas se les caen. Marcos no estaba seguro de haber escuchado o no estaba aún atónito o babeando a chorros. Ven para acá esta es tu casa no te preocupes. Escucha y hazlo con atención. No has sido el único, también ese hechizo infernal convertido en belleza atacó a Tácito Henríquez Polanco, y a Lorenzo Sánchez Efresio y al final a José Ignacio Pineda. Dejó azorado a un primo de Rafael Pérez Guillén. Como puedes ver, los afectados están vinculados al movimiento catorce de junio, o al MPD, Arturito Roble, anduvo barrios por barrios y con las seña dada por el, nadie la conocía. Me dijiste que estuvo en la casa de doña Emilia, también estuvo en la sala de doña Hilaria Sandoval y se llevó a José Rubén Darío Sandoval el hijo de Nanán su hermano. Pero miraba con buenos ojos a Ramón que estudiaba Medicina. Pienso que hubo una confusión ella era menos poderosa que el poder de Freddy el otro hijo de Hilaria. Si… me dijiste que se te sentó en una de tus piernas, que bebió café… y que se marchó dejando en la sala el perfume, y a pesar de haber pasado tres meses, lo lleva en el pellejo, sin darte tregua. Pero no es cierto que te pondrá loco, no eso es lo quieren que tu creas. Pero esa aroma hipnotizante hoy se queda en el fondo de tus recuerdos. Tienes que sacudirte. Eso que se parece a una mujer, te lo dije es otra cosa, en un Súcubo es un espíritu que por superstición de los pueblos se relacionan sexualmente con un varón usando trucos como parecerse a una hermosa mujer. Los jóvenes que cambiaron su vida, que estuvieron en el basural, o pudieron serlo al sentimiento hacia el capitalismo, por ser gente de enderezo de producción proletaria, debieron ser proxenetas mercenarios, convirtiéndose en pabilo de las lámparas de la revolución. El perfume embauca a los tontos, ni por sexo dañoso, toxico. Hay que evitar las frecuencias con desconocidos. Detrás de esa máscara se incuban los gérmenes del terrorismo. Es un virus. Hijo de un simulador. Son agentes del imperio. Cojean para cuando por solidaridad se les acercan echar la mordida. Así son los terroristas mercenarios del capital. Es un simulador que adquiere por los influjos del placer, algunas informaciones aunque los medios sean las vidas de inocentes. Por eso apareció la muerte de Abel y la de Díaz Santiago. No la siga buscando que no existe, es una sombra, es una ilusión, eres joven con poderes emergentes, tienes buen gusto… piensas que te sobra talento y encontrarás en cualquier camino la noria, que te sacie la sed masculina de ser lo que deseas ser.
Yo escuchaba al señor Pacheco como si estuviera bajo los influjos de Esperanza Mota. La atención que le prestaba era magia. Señor Pacheco le dije, cual es su parecer, sobre lo que se dice del Nagual o del Toral. Bueno amigo Arias, me dijo, en la mitología Nahual, es la representación del espíritu de una persona o de un cualquiera… en muchos lugares cambia de nombres para que se le aclaren las ideas, es lo que muchos llaman Galipote, otros denominan vacá. Pero todo eso es simple falfullería, enredo desmoralizante. Es muy especial para los o las que les ponen atención. Nagual…Je je, je, ji, eso es mentira. Puso las miradas acostumbradas. Mi percepción amigo Arias, es que esos muchachos son infiltrados del PRD, en las organizaciones de izquierda, puede que sean simuladores, impostores. A qué se refiera señor Melaneo, pero bueno, y movió en cruz la cabeza, usted es más inteligente que lo que aparenta. Búsquese la respuesta. La tiene cerca. Por qué me rehúye, no amigo profe, no es que huya, es que en su partido al que usted y todos mis hijos pertenecen, es el tollo más grande que humano haya creado. Es un locrio de orejas de cerdo, de chivos y de lengua de conejo. Mondongo de aves, con arroces, trigo, millo, harina de maíz, fino y grueso. Ese mismo locrio tiene habichuelas, blancas habas, caraotas. ¿A qué sabrá ese menjunje profe Víctor? Nunca se lo he referido a nadie, óigalo por primera vez usted. ¿Cómo puede el partido de mis hijos, y el mío también, hacer la revolución que este país requiere? Dejamos morir al coronel Caamaño en Caracoles. Pero profe, esta última pregunta la voy a responder, haciendo, quizá más de un planteamiento interrogativo. Volvió el señor Pacheco a bajar la mirada para continuar viendo a una caravana de hormiguitas arrastrando un pedacito de pan muy parecido al locrio. Sonrió murmuró entre dientes. ¿De qué manera se podía sentar en la misma mesa que don Fernández Mármol, don Secundino y don Antonio con celestino Vásquez y con Jacinto de los Santos? ¡Comiendo locrio vestido en blanco de galas? ¡O en etiqueta del coronel? En ceremonial de estilos. O simplemente del obrero. Para donde esta el secretario general. ¿Cómo, cómo, cómo? ¡Cómo no, está en el ensanche haciendo un locrio de picos y palas, con los compañeros y compañeritas de Gualey. ¿Dónde está el gran líder preguntó Pacheco. En el hotel Embajador. Y el presidente de organización dónde anda, está en el Matún. Pero Pacheco,- le dije- en el PRD no hay presidente. Volvió a entregarme esa mirada pálida… es cierto que no se ve. Pienso que anda para el cementerio llevando una corona a los muertos del 19 de diciembre en la batalla del Matún en el 1965. Especial al coronel Juan María Lora Fernández, jefe del ejército constitucionalista, héroe del puente Duarte y de la toma de la fortaleza Ozama. Mi partido se ha convertido en una hacienda, donde los obreros y capataces están al servicio de los llamados dueños. Los militantes al servicio de los secretarios, auto definidos dirigentes, como miembro de esa tremenda escalera, llegan al último peldaño, a limpiar las botas a los de mayores acciones en la compañía. ¡Bendita compañía! Sabe señor Pacheco. Sus reflexiones son buenas, para una ponencia en un taller de críticas y de auto críticas. Y bueno sería con la presencia de los instaurados jefes. Podría ser un instrumento de lucha donde hay capitalistas usureros, como se combate el capitalismo… chiriperos unidos, obreros y obreras estudiantes y minifunderos, conuqueros con los patronos en las mismas mesas comiendo del mismo locrio, como si las ovejas fueran pastoradores lobos. Señor Arias, déjeme continuar hablándoles de los amigos de Marcos y de Salomón.
Don Melaneo me continuaba haciéndome la historia a mi y a Elvira, nos hallábamos estimulado se había quedado en la salita del colmado. Marcos habría dicho Salomón, vuelve con tus amigos y espera, no busque mas ese demonio te puede volver demente en cualquier momento, habla con Ofelia, con Emilia no, muchos menos a lo del Nagual. Coméntalo con Demetrio el se sintió lavado con esas palabras, y se cree que estaba listo para no pensar en ese fantasma. Se quedaron sorprendidos cuando Marcos le contó, lo de Esperanza Mota. Desde su habitación Marcos decía como una letanía, esa mujer debe morir en mi memoria. Debe salir de mi corazón y de mi mente. Te cansará de buscarme y no me hallará porque llevo el anillo del bien en mi mano izquierda. Llevo la cadena de lo justo en mi cuello. Así sermoneaba Marcos, desde el rincón de su atolondrado estado emocional, levantando ambas manos al cielo. Bebió café y se había bañado las manos, fue para la casa de sus amigos a la casa de doña Hilaria Sandoval, no pudo llegar a poner los pies en la acera y retorno con la lengua en los bolsillos de la camisa negra que se había puesto. Cerró la puerta detrás de si, parece que vienen a allanar la casa. Ofelia salió a mirar y a quien vio fue al coronel tío de Demetrio, entonces sonrió y al verse de inmediato él se acercó y preguntó por su sobrino. ¿Cómo están por aquí. Y Demetrio sigue mejorando o qué? Está casi curado coronel. Por qué no pasa para verlo, y lo saluda en persona y de esa manera borra alguna pesadez que las horas le han traído. Estuvo en la cama del sobrino cómo te siente muchacho, dijo con un dejo paternal veo que mejora con rapidez, Demetrio lo miró y le extendió ambas manos y sintió un ligero dolor en el hombro derecho donde recibiera los culatazos de Masámbula. Tenca coronel bébase esta tacita de café de pilón y en el platillo hay jalea con pan de maíz amarillo. ¿Qué has sabido de Bernardo? Marcos estaba en la sala, pero el malestar que tenía no era por Esperanza Mota, sino por la indiferencia que lo estaba tratando Ofelia y Demetrio con respecto al policía que ahora departía en secreto en la habitación de su tía. A pesar de todo Marcos lo sentía lleno de otra energía muy diferente a la de los otros del sistema balagueriano, no era un agente para la torturas, física ni mental, ni para muerte. Es un individuo de luces, cubre los entornos cercanos y los ilumina con sus actos. Posee positiva grandeza. ¿Quién es ese hombre en certera verdad! Por qué no me lo presentaron. En otra circunstancia Demetrio me dijo marcos… policía es mi tío, no es otra cosa, es hermano de mi papá, es el coronel que está en Villa Francisca, donde me llevaron por dos horas, y con la ayuda de don Salomón que también es mi familia, estoy aquí. Yo no lo conocía, me dijo Demetrio, hasta ese día, cuando te lo íbamos a referir saliste para donde Salomón y al regreso estuviste hablando solo en tu habitación de la nagual Matos. No quisimos interferir en lo que nos pareció un acto invocatorio a Yemayá o a Oshun Ja, ja, ja, ja me dio gusto reírme.
Después en la casa de familiares de Efraín Sánchez Soriano estaban reunidos David Ortega, Rafael Orozco, Mario Calvo y yo, nos acompañaba don Pedro Arseno regalado de apodo Pedrito, diferíamos en si participarían en los planes Hilda Gautreaux estudiante universitaria y militante de MPD y del 1J4, planteado por el movimiento popular dominicano. No hacía cinco minutos de haber dejado la residencia del compañero Sánchez Soriano, para que me alertaran de que mi esposa estaba en Maternidad las Mercedes, donde dio a luz de los gemelos Iván, solo pudimos llevar uno a la casa porque el de menos libras sufrió roturas en el cuello, el pequeño cráneo, en la clavícula y en el hombrito izquierdo, la prevista alegría esperada como un grato regalo de amor y de amistad, se ensució de brumosidad en el dolor que experimentamos al conocer la desgracia del pequeño Iván, nos la mató el sistema. Las manos del descuido, de la irresponsabilidad del subdesarrollo metal y tecnológico, mataban la vida de un ser que era un vector era proyecciones familiares y de la sociedad, no le permitieron reír ni saciar el hambre que al nacer traía, esas manos les proporcionaron, sólo dolor no vio los auríferos rayos del sol, que debía salir para todos. Apagaron las luces y murió a las tres semanas. Lo mató la incapacidad, el capital del imperio. No podía permitir que creciera más de uno… dijeron Uno o ninguno. Dos son muchos para un maestro revolucionario. Quítenle el que esté más sintonizado con el, destrúyanlo, dos es demasiado, con la muerte de Caamaño, se le pasará. Lo llevarán al cementerio, volverán a la José Soriano número 55, repartirán mentas y maíz tostado, repartirán tragos de café y de guarapo, y jalea, no se apurarán por saber que muriera quién, que cual muriera. Son imbéciles, cuando pierden un pariente muy cercano se ponen idiotas, bobos, en la contienda del ir y venir. La contienda de la tarde. Ofrecen rebotas que no tienen, así somos los tontos, no te diré más nada, lo declararán con nombres rimbombantes, la clase media le encanta impresionar a los de abajos y a los de arribas y a los vecinos que beben de la miaja que vomitan los poderosos, le llamarán por Iván Patrovich, y al difuntitos Patrovich Iván, en honor del neurólogo y fisiólogo que descubrió los reflejos condicionados y los absolutos o incondicionados.
**** CAPITULO 14 *****

Cuando dejamos el cementerio, donde enterramos a mi Patrovich Iván, las nubes cambiaron de plateadas a plomizas, y permanecieron dos horas dejando caer lágrimas sedientas, yo no conocía la costumbre y realidad del lugar, no sabía que debía comprar bebidas alcohólicas, maní tostado y mentas, bagatelas para obsequiar a las visitas que espontáneamente se presentaban a acompañarles, pero era costumbre tocar tamboras, maracas, guiros y timbales pero hacía falta mi autorización.
Pedí a los vecinos que nos liberarán ya que padecíamos el gran dolor causado por la pérdida de nuestro pequeño quien queríamos como si hubiese tenido 46 o simplemente seis días, era nuestro hijo y esa no era nuestra cultura. En el dormitorio ella lloraba en silencio la punta de la espina de la muerte clavada en medio de su alma de madre. Le habían quitado el derecho de verle crecer, era un niño normal. ¿Por qué destruyeron su vida de infante? Todo era perfecto, los ojos marrones como los de su padres. El gorro de cabello negro como los míos, como la noche enlutada. ¡Ay caramba mi pequeño! Yo entré a la habitación y la acaricié en las interioridades, junté mis mejillas a las suyas, la dejé fumando ya sosegada.
Filgia y Toñita y su madre Enemencia servían a los que llegaban maní tostado, jugos de frutas… yo no conocía la costumbre del Baquiní, palabra de origen africano- es el velorio de un niño recién nacido o de pocos meses, “en el que se cantan tonadas de carácter piadoso”,
José Regino tocaba la tambora del conjunto que improvisó algunas canciones para la ocasión.
En el palacio celebraban el triunfo del partido reformista, para el presidente Balaguer esa mole era su madre, lo abrigaba en los álgidos momentos de la paz, y en los cálidos de la guerra. Era una nodriza cuidadosa de las sodómicas acciones, lo endiosa fortaleciendo los deseos caninos vampíricos algunas veces en las luces de los faroles del sol. Doña Emma su hermana, rifaba entre tómbolas de árganas de militares que fueron amigos del tirano. En la Hacienda Nuevos Templarios, en la vega donde explotaran los serones de dinamitas en el bautizo, en las primeras décadas del siglo pasado, en una finca del Higüero… en los entornos de la ciudad de Cotuí, a las 10 de la mañana de un sol muy comprometido, con los esbirros del jefe, en la pantomima colorada. Era pomposa la hora de orgía donde comían hasta desafiar la gula donde un grupo hambreado que deseó saciar en carne de cerdo en longaniza, y en morcilla el anhelo de verse la panza cual paila donde los inquisidores chicharronearon los cuerpos de sus opositores, terminaban en orgías gulas y planes lujuriosos, despilfarros trillonarios urdían la búsqueda de tesoro cual gambusinos para la nueva reelección. Y qué había en esas árganas... qué podía haber… era una verdadera hermana conocedora de las debilidades, y evitaba que el lente del pueblo lo enfocara y lo sellara, con el aliento de su magia socialista, por eso le auxiliaba en las aristas y en los anillos del poder. Los poríferos y corchos, amasaron enormes sumas como los verdaderos dueños de la cruzada del amor. Orden nueva de la civilización del carnaval político balaguerista. Necesitaba el corazón de inocentes para hacerlo vibrar con maraquitas, banderolas coloradas y espejitos, donde los obsequieros, no se atrevían mirar el entorno del vidrio donde descansaba la sangre de Elcira y de Tingó, muerta el 9 de noviembre. No se atrevía a mirarse porque en los bordes estaba la patente de su gemela banda colorada.
El amor crece con las semillas de las huertas, carentes de plagas y contaminantes sociales, las rencillas, el odio, la intriga fermentan el árbol del cariño y les putrefactas, hay que hacer una guerra al odio, y a sus oficiales la envidia y la intriga. Para poder ver crecer los lirios y los geranios de la hermandad como de la virtuosidad pero en verdad la vida de los hijos de los pobres, de los que nacen en los hospitales, o en las clínicas, sería mejor continuar con las comadronas. De esa manera crecen como los tulipanes y las petunias, como las violetas y las begonias, como las hortalizas. Para creer sobre de las rodillas de los caídos con la esperanza del nacimiento del fénix desde la ceniza. ¿Cuál o cuáles cenizas? ¿Las de mata redonda? ¿Las del palacio? ¿Cuál de los palacios? ¡Tú sabes!
En la Victoria, en Villa Consuelo, en Villa Mella y en San Luis, como en millares de Parajes, es en horas del almuerzo, cuando escuchamos… ¡Balaguer sin ti, se hunde este país!, y así en cualquier sombra, del universo. Ponle Duvalier sin ti… ¡Somoza sin ti se un hunde Nicaragua! Gritando y gritando van a la fiesta de los nuevos templarios. Mientras Balaguer respire aspirará, había dicho Juan Bosch. En la presidente Cáceres número 50 hogar de la señora Sandoval, recibían a Ada Drullard, y al Tiznao, a Pedro Mendoza, y a otros estudiantes de medicina compañero de Ramón. Ofelia amiga de Freddy hablaba con él de periodismo que era la profesión que el más pequeño de los Sandoval, ejercía.
¿Quién era Lajara Burgos? Preguntó Francia la sobrina de Ofelia. Que estuvo enferma tres días y fuera internada en la clínica, “La Humildad” golpeada por grupos de los incontrolables del Rey. Luis Lajara Burgos es un militar en el campo del retiro. Se devolvió de su hermoso camino recorrido para participar en la pantomima del año 74, el 16 de mayo. Obteniendo la abultada árgana de 175 votos machos y hembras. Por qué no me lo aclara tía Ofelia. Mas claro de ahí no canta una paloma, ya lo que fue, fue. Nadie participó en esas elecciones del pasado mayo, Balaguer consiguió oficializar su candidatura con la del Contraalmirante de Luis Homero. Ofelia estaba cansada y deseaba irse a dormir, había seleccionado a su tía para obtener la respuesta de una de las preguntas más engorrosas que a ningún revolucionario degustaba responder, porque para ello, había que revolver a escarbar entre los huesos de compañeros de faenas por la liberalidad del mundo. Finalmente qué pasó para que al presidente le renunciara el Estado Mayor, la aparente ingenuidad de la niña sorprendió a los tertulianos en la casa de Hilaria Sandoval. Donde celebrábamos el aniversario de la tragedia de Nino Sandoval. Muerto en el club Héctor J. Díaz. Nos referimos a José Rubén Darío Sandoval, sobrino de doña Hilaria.
Los jefes del Estado Mayor renunciaron por estar opuestos al nombramiento de Rafael Nivar Seijas como incumbente de la Policía, la diferencia estaba marcada, desde la muerte de Las Hermanas Mirabal, desde los últimos lustros de la tiranía, ahora del parto sin dolor pero para cazarlos en la Banda Colorada se sienten con mayor acentos las contradicciones que se han profundizados, los que son acérrimos y no se toman un vaso de agua en la misma mesa son Pérez y Pérez. Ah bueno, pienso que acabo de comprender, señaló Francia, dejando ver sus mejillas núbiles cargadas de placer.
Demetrio y Ofelia volvieron a su dormitorio, luego que felicitaron al doctor Ramón Sandoval, hijo de la señora Hilaria, se acababa de graduar de médico, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Al llegar fueron odiosamente sorprendido por una canasta navideña, en junio. Que por vía de don Salomón se la enviaba a Demetrio, el coronel Torres Marrero. Demetrio, no comprendo la buena fe del regalo, le tengo afección a los tuyos, y muy especial a él, sentía que el regalo tenía algo que no aguantaba. Me parece amor, que esto no es un regalo familiar, es un obsequio político. Qué me está explicando linda, yo no puedo comprenderte, cómo es posible que digas que no comprende, te juro que tiene ese envío. Observa Demetrio, pero con cuidado, no estamos en Navidad, de dónde sale ese juguete, pienso que de las entrañas del Opus colorado, del corazón de los nuevos Templarios, que regenta la hermana del señor. En este país, estamos en campaña electoral permanente. Cuántos días tendrá esa canasta en poder de los tíos. Todavía no comprendo Demetrio. Oye Ofelia, los que me golpearon están en el entorno, y en el contorno de todos, especial del colmado de Salomón que ahora los chequean, es probable que se mueva entre el mismo recinto. Entonces que hace mi tío, simplemente enviarme una canasta, con la que no está de acuerdo, al que liberó como muestra de que he cambiado. 2, 3, 4, y cinco veces, quizá lo calculó. Me parece oírlo decir Brincaron la cerca. Están de nuestro lado. ¿Qué te parece? -tengo que reconocer que lo dicho por el profesor Arias es un realidad. Ahora más que nunca, el dice “No hay que caminar tan lejos para el hallazgo de respuestas, las tenemos encima, o muy cerca del entorno” tu lógica Demetrio no le sobra sentido, y como consecuencia sabiduría, a veces te pone resbaladizo. Lo que me observa lo acepto como noble y bueno y muy especial ya que nunca no habló ni por las orillas una sola palabra que ubique sentimientos o colores o gustos. Eso lo enaltece y lo llena de nobleza. Pienso que es un táctico. Pienso, Ofelia, que debiste decir estratega expresé. Me reí, cuando me sacó la lengua tan roja que creí que era la punta de una cinta de carne. Y tan fina que pensé en la punta de un bisturí ensangrentado.
Como soy una mujer generosa, pienso que debo premiarte, con una noche de placer, en los brazos de una Diosa, en el jardín de los almohadones y colchonetas de mullidas rosas recibiendo los encantos cálidos, de tu adorable compañera, la que envía caricia en emanaciones desde el mismo fondo de su enamorado ser, de mujer seductora y revolucionaria, no hay nada tan parecida a la felicidad como las caricias que las manos de una revolucionaria puedan dar. Volví a reírme, esta vez, por lo presuntuosa y segura, que se manifestaba.
¿Dónde conociste a mi primo Arias?
- Arias vive en La Victoria, pero bueno, ¿por qué te antoja de el ahora? Es que no lo conocía por Víctor Constantino. El es, mi primo hermano, manifesté. Es hijo de tía Daniela y de don Evaristo Cruz, pero para él soy Félix Gregorio, a veces me dicen Félix María. Pero dime ¿lo recuerda? Si claro que lo recuerdo. Vive en la calle José Soriano 55, con su esposa de nombre Elvira y Kleber Wladimir de un año y meses eso creo, y Iván Patrovich, de tres meses gemelo ausente, ya que a su compañerito lo mataron los médicos de la maternidad La Altagracia, lo conocí en la casa del señor Melaneo Pacheco, en la calle Duarte. Al señor Pacheco le prohibió que lo visitara pero el creo que su edad, no le hace caso y lo visita ínter diario… y dice que si le da la gana se irá a morir en la casa del maestro. Ese mismo día conocí al sargento Luis Hermógenes López Acosta. Camina en las calles de la pequeña ciudad, como un buey pastando en su potrero. ¡Qué lástima, qué barbaridad! Que el día que conociste a un hombre para la vida haya conocido también uno para la muerte. Un esbirro de la oscuridad. Es lastimoso. Para mucho es un indicador de equilibrio. Ella manifestó cuando se abren puertas y ventanas por donde la luz entra vemos salir las piltrafas y malesencias, desde los escombros y recodos. Muchas se quedan encriptadas como un lobanillo en lo preciado de nuestro cuerpo. Iremos a la casa de tu primo me dijo, pero esta noche recibirá las caricias de tu amada compañera. Pero Demetrio será que te has vuelto un nagual… leíste mi pensamiento. Deseaba entregarte el cetro de mi pasión para que subiera al caballo del viejo romance y trajera desde la cabecita de la montaña, quejumbrosa, el calmante para este pasional apetito que liberación permaneciendo junto a ti en la esperara hora donde la luz no aparezca, sellándonos el canto del silencio eterno. Fueron al dormitorio al compás de sus corazones donde el aroma de azahares, y de rosedales, era el respiro de una sábana blanca en la pureza y castidad de una inmácula virgen. Reímos, hablamos, cenamos. Dormimos despertamos con claros objetivos. En la tranquilidad de la alcoba recordé a mi abuela, al abrir el precinto sellador de mi corazón le di libertad para llorar, liberé una descarga de energía traducida en lágrimas “cuando un hombre llora se mueve una estrella allá encima de los cielos, y el corazón libera una gelatina y lo convierte en más humano. Mi energía, la de ambos servían, rompían el tedio y creaba camino en la brega cotidiana. Consumíamos no producíamos. El secuestro del coronel nos excluyó, nos chequean las correspondencias, nos las violaban, la deuda telefónica estaba en los perímetros, tuvimos que actuar con rapidez, Ofelia llamó a su padre a los EEAA. La oí que decía – ¡hola papi, la bendición! ¿Cómo estás…? ¡Estoy bien! ¡Qué es eso de cómo te hayas! Muchas veces no se si me lo dices con doble ele, o con YE, gracias al cielo… ¡Dios te ayude! ¿Es cierto que la policía te has golpeado y quitado el motor? ¡No papi, no es cierto! Me encuentro bien, hace tres meses que algunas cosas tuyas no me llegar, ¿por qué? ¿Qué ha sucedido señor? ¡Te cansaste de tu primera y única flor…! Tú sabes que no, búscalo por villa Mella, esta misma tarde. ¿Tendrás algún problema para recibirlo? ¡Ten cuidado que el Diablo no duerme y cuando lo hace… lo hace caminando!
Tres meses después del tercer período consecutivo del presidente Balaguer, un grupo de jóvenes del movimiento 12 de enero, secuestró a la consejera de los Estados Unidos de norte América, la señora Bárbara Hutchison, usaron como escudo mortal al cónsul venezolano Gregorio del Corral, los jóvenes obtuvieron como recompensa un salvoconducto para Panamá, el país no salía de la maldita preñez, en noviembre del 1974. la sangre cundió los surcos del campos, inundaba los predios de yucas y de batatas y viandas las calles olían a hemoglobinas y los mercados de productores, hedían y los productos sabían a sangre, en los Guandules de Capotillos, en las Cañitas, en Villa Consuelo, ahora en los campos de Villa Mella, el aire era sangre, en las hojas de los piñones de los potreros, en Santa Cruz, la sangre llegó a los siropes y Guayados de hielo y caña, en los vinagres de piña, naranjos guineos y de limón. La sangre de Florinda Soriano Muñoz, la hija de Santos y Señas, la madre de las cerdas papacotas, de las gallinas prietas y de los gallos quiquiriquíes, de los japoneses… la mató la anarquía de los 12 años, el desorden esclavizó la vida, y favoreció para enriquecerse, y el ansia de sangre no calmó corrió como cañada, y llegó a las verduras y se quedó en muchos bohíos pero el polvo la rechazó. Nacida del vientre de sierra prieta y sierra blanca, de Sierra donde sea, en las proximidades de la Malena, y entornos de Pedregal, y de la Cuaba, el viejo manantial de rencor creció, entre peñas y cadillos, entre arrabal y maíces, entre arroyos y piedras, y entre las sienes de los trabajadores, de las obreras labradoras de hondonadas y covachas, de esas y cualquier otras colinas. Que antes no tuvieron linderos, y nació el odio contra el acero, contra las espinas de acero, las púas matemáticas y geométricas contra las fronteras impetuosas impuestas entre yaguaciles y yautías, ñames debajo de las matas de guáyigas y de las pisadas de Pablo Díaz. El liderazgo de doña Tingó, no se comprendía en Villa Tingó, ni en Villa Florinda, ni en Villa Soriano Muñoz, pero sí en ciudad Pablo Díaz, ella pudo ser luminaria en AYALA, al lado de Zapata, y por eso apagaron el pabilo de su esencia vital, evitando la disipación de brumas en quebradas y ecúmenos rurales, en barrios, y luego en los ensanches de las ciudades grandes, separó neblinas y vio la necesidad de seguir la lucha contra el imperio de la fuerza y el de Pablo Díaz. Para volver en realidad el postulado que “la tierra es del que la trabaja” del que la convierte en madre, disciplinando su fe. En las reuniones enunciaba-“hay que poseer la tierra” su hija Bonifacia, la recuerda con su lenguaje de bejuco de indio decía, cuando el agricultor abre un hoyo en el costado de la huerta, es como cuando un toro encinta al becerra, y el ganado entero…” pero hay que observar la diferencia, el buey desconoce que las cría que nacerán no saben de las consecuencias de la preñez pero el agricultor sabía como Mama que las mazorcas y las vainas, resina, racimos o granos, sostendrán a las familias. De aquel hoyo salía la salvia de la vida. Doña Tingó dijo un vecino hablaba del regocijo que le provocaba el trabajo, pero su meta era el trabajo colectivo, sin establecer quien era, lunes o viernes, no le interesaba el género. Para el trabajo somos cualquier cosa, no soy ni hombre ni mujer, soy trabajadora únicamente eso, lo importante era la producción. Me olvide que era mujer, hembra paridera, no estoy segura si siento como mujer, o si siento como madre, segura, segura no estoy… decía moviendo de izquierda a derecha la cabeza, si soy guandul, o frijol, lechoza o mamón… ¡je geedgee! Yo me río de mi lo que digo, a veces ni me escucho. Pero de esa manera es que me doy cuenta de los dolores de mi cuerpo. Pero pienso que cuando vuelvo a la casa, que era para mí…, un palacio que me esperaba y me recibía, por las glorias que llevaba del quehacer, de los días o de las horas ausentes. Mis amigos, decía Bonifacia, se sentaban en círculo, para escuchar las historietas de mi mama, un día refiriéndose a Felipe, su segundo marido, señalé cundo mi marido murió fue cuando mayor cariño le puse a la tierra, el amor que me unía a ese hombre se lo puse a la tierra, al quedarme sola encontré calor en el cuerpo de los surcos. Otro día mama dijo: amolemos las azadas, las mochas la batalla comienza muy temprano hay que hacer la tala, mira que hermoso es el maíz al dejar las hojas la tierra, más bellas son las matas cuando están preñadas de múltiples mazorcas. Los convido para mañana ir a la parcela de Hato viejo. Esta tierra me la dejó mi marido aquí en esta jurisdicción de Yamasá. A mí el sudor me corría hasta por el sexo, honrando la memoria de Felipe, en los surcos, ya ustedes ven que si aquel honrado fue este también lo es… ¡campesinos honrados! Je, je. Jesús María, me junto con usted porque como yo ama la tierra, mientras tenga tierra, no necesito cariño de hombre, usted me perdona si no puede entender lo largo de mis palabras! ¡Je, je! ¿Qué cree Jesús?
A esa comunista le quitaré la tierra, se la quitaré. Si no, no me llamo Pablo Díaz. Lleven los tractores, búsquense 15 guardias que yo hablé con el coronel Morel, llévense todo el maíz que comienza a espigar, eso sí, que deben hacer las cosas que le digo… no otras, ahí está la llave saque una caja de 1852 del caregato, dénsela al sargento que va con los guardias… y esos sobrecitos. Cuando terminemos haremos una fiesta para los vecinos allá en hato viejo… mataremos tres novillos pero Guarin, no quiero ver en esa fiesta gente que no sea compadre o comadre, leales a la diabla de Tingo.
32 días más tarde en la enramada de bajío aprovechando que estaban borrachos lo fue llamando de tres en tres, para dominar con seguridad al grupo de leales de mama. Señores pongan sus nombres en este papel, y cuando terminen pasen a buscar un sobrecito donde Sergio Leyva así continuaran la fiesta, recíbanlos a nombre del Patrón. Cuando los primeros tres se levantaron para estampar la firma, surgió como de la nada machete en manos doña Florinda, la presencia inesperada de la madre de la tierra, frustró las aspiraciones de don Pablo Díaz, los 23 agricultores que estaban en la enramada saltaron de sus asientos a pesar de estar avergonzado se acercaron a su líder que decía- un momento compañero qué es lo que están o pensaban hacer, desde cuando debemos pagar, por lo que es nuestro, me gustaría que el muy distinguido señor Díaz me demuestre que es nacido en esta tierra, o que su madre o su padre, fueron o son de estos predios. Entonces señores, si prueba ser heredero… un disparo de escopeta 12, rompió en pedazos el discurso de doña Tingó, unos salieron a protegerla, otros dejaron la enramada para guarecerse en los troncos de caobo y de palmeras. Otro disparo despertó a los nativos aliado a doña Florinda, comprendiendo entonces, que una vez más les habían tomado el pelo. Nos volvieron a engañar, nos dejamos engañar. Hemos traicionados a doña Florinda. Hicimos algunas cosas mal, nos íbamos a engañar unos contra otros… no aprendemos, nos cegamos con el maldito “ron caregato”, ya hemos perdido la honradez y no somos garantes.
Así hablaba Higinio Sosa, quien llamó a proteger a la líder. Ella levantaba la constitución de la república, y movía el brazo izquierdo donde tenía el machete relumbrando. Estaba lista como el último combatiente, para continuar defendiendo la tierra o para entregar la vida. Primero dejamos la vida que dejar la tierra. Defendemos lo nuestro por respeto a la verdad. Formamos un escudo circular, el esbirro agente abandonó la finca y los muchachos salieron con mama al hombro cantando el himno nacional. Cuando el tercer disparo los campesinos gritaron – ¡“siempre Adelante, siempre Adelante…!” ¡A luchar, a luchar! ¡Luchar! “… a imponer los nobles principios que reclama la constitución.” Pero yo fui a luchar hasta los tribunales, llevé mis temores a los escritores de las autoridades y hasta dije- señor Juez esa tierra es de mi propiedad, puedo demostrarlo los aplausos arroparon el salón. Me agarré la cabeza cubierta con un paño blanco que nunca dejé en contraste con mi piel y vi que al señor juez lo disgustaba, lo llevaba de la barba a la quija. Muchas fueron las veces que no se presentó para no tener que verse conmigo que era la verdad. Cuando días después me enteré que el capataz del tal Pablo Díaz había hecho pedazos las sogas de los marranos, salí a seguida detrás de mis cabras y de mis cerdos, no hacía mucho calor, el sol se vendó los ojos para no ser cómplice, de la locura del senescal de Pablo Díaz, el sol sabía que Ernesto Díaz, se lo había robado, sabía por demás que lo ultimó a cartuchazos. Estoy molesta dije antes de salir, no hallé la biblia tenía necesidad de jurar sobre esas páginas que decían mientras las lágrimas bañaban los senos de la madre de ocho hijos. No pude discernir el sabor de esas lágrimas agridulces y muy calientes. Mi cuerpo se energizó, pero el miedo ese día creció, creí que era el de la cara de la muerte. Hice la señal contra las maldiciones, agarré el machete y fui en busca de los cerdos y oí que algo más se había llevado ese hombre malvado. En la vieja hondonada en el bahio donde hacían la fiesta, ahí estaba la más vieja de la sombra del universo. Estaba ñangotada, como una ciega gata escondida y sin aspiraciones- pero era un cuatrero primitivo, escondido detrás del matorral como los miembros de la comisión ejecutiva del mismo diablo. Tenía en la mano izquierda el aparato de la muerte, y aun no saciaba la sed de salitre y sangre quería matar a una mujer dada al diálogo. A mí me mató la anarquía, el desorden la desfachatez religiosa y política de 12 noches de sombras hediondas a hemoglobina. Me mató el capitalismo usurero, fatal, inhumano. Llegué prurriado los animales… Prut, Prut, Prut, Prut, yo caminaba a pasos largos llamando mis animales y no callé hasta que llegué a la sombra de la cañada volví y dije Prut, Prut, el ruido invadía la selva, disolvía la tranquilidad de la tarde del campo, pero no me podían escuchar ya estaban violados y muertos con la escopeta 12 de y alguna cosa más de Ernesto Díaz miembros de los incontrolables. Giré hacia la derecha, luego fui a la izquierda... Caminé de frente, pero Darin me estaba apuntando con el aparato de matar, ya me tenía a la boca del arma oí que dijo “ya si te jodiste alfarnate, infierno de mujer. Apuntó, disparó con cuidado y precisión me dio en la cabeza, yo casi ciega caí arrodillada como un racimo de palma, sequé el sudor peor que el de parir… levanté el brazo sosteniendo mi machete lo iba partir en dos, fue ahí que me destruyó el pecho, llegó la sombra y me quitó la vida. Dejé en mis labios una fina sonrisa, para el recuerdo al ver que una piara de cerdos blancos se llevaba por encima de la podredumbre y la hediondez, creada por Darin por encima de la pocilga podrida de miajas y de fango.
**** CAPITULO 15 ****
Antes que muriera el pequeño Patrovich Iván, Filgia, lo llevaba con tanto amor al hospital, en la casa del niño, la alegría, a pesar de la enfermedad, era relativa, Filgia buscaba días por días la salud del infante y esa actitud copó hasta los pasillos del Penal. Yo lo declaré con los nombres del filósofo y neurólogo creador del conductismo. De a cuerdo a mi parecer ese nombre facilitaría las aureolas del fundador ruso de la referida escuela. Obtuvo premio Nobel en 1904 por los estudios de las glándulas digestivas y de los reflejos. El liceo de la Victoria, era ahora un foco de encuentro de vértices de los diferentes ángulos del saber, mi aula era una fábrica de cosas planificadas y de circunstancias, las imprevisiones no la eludíamos, no las obviaba, las empleaba como motivaciones de la unidad pedagógicas, y didácticas.
Tengo desde varios días interés de obtener respuestas de preguntas que me acogotan y añusgan mi garganta. Podría quedarme en el ahogo. Haga la primera le expresé.
¿Cuáles fueron las causas que motivaron al Prof. Bosch, a retirarse de PRD y fundar el PLD? Pienso señor Luis Herrera, que motivos tuvo el profesor para dejar su organización donde luchó por muchos años. Primero se hallaba acorralado, en lo que algunos consideraron potrero… donde se revolcaban burros y borregos. Segundo… había asumido otra concepción de las elecciones, y las consideraba como un Matadero electoral, donde descuartizaban al participante como a uno de los borregos mencionados. Tercero… el partido se había convertido, en una gran colmena donde había dos o más reinas, no podía haber más de una dirección. De ahí amigo Luis, salen las llamadas corrientes de los jóvenes y de los viejos. Pensamiento obsoleto y el pensamiento vanguardista. De izquierda y del centro y de derecha. Bosch no cabía donde no se le obedecía, no podía perder prestigios ni autoridad. Optó por marcharse y funda el Partido de la liberación dominicana, las contradicciones se profundizan enorme e interesantemente. En la sociedad universal ocurrían múltiples manifestaciones, que agilizaban el proceso y otros hechos que lo detenían. Juan Bosch era un individuo con una visión del cosmos, que sobre pasaba el entorno donde se desenvolvía, había escrito obras de objetivos puramente sociales y políticos e históricos como es el caso de la dictadura con respaldo popular, pentagonismo sustituto del imperialismo, juventud de muchas luces, lo ve como el camino a seguir, pienso que la dictadura con respaldo popular, abrió los portales, a una época del pensamiento, de los grandes cismas entre el viejo maestro, y el alumno preferido adelantado, la historia recoge varios ejemplos como este que usted trajo a clase. Don Juan insta a la abstención electoral en el 1970, habló de los más de once mil muertos de los hechos chilenos, de la muerte del Coronel Caamaño. De la colmena se quedó como rey el doctor José Francisco Peña Gómez.
Nunca dejaré mi organización que es y ha sido la de mis padres me mantendré a su lado hasta la muerte. Defenderé con mi vida los principios que le dieron existencia- expresó Hatuey Decamps Jiménez, con voz enérgica. Seré el primero, en renunciar a mi aspiración como diputado… yo expresó con cierta parcimonia Jacobo, estaré del lado de la mayoría. Me quedo dijo don Antonio y propongo alianzas hasta con Augusto Lora, miraba por la persiana. Vicente habló de las movilizaciones en todo el país, estaría de acuerdo que se hagan grandes acuerdos cívicos con alcance telúricos. Movilizaremos el país durante los días X a las mismas horas, lo que en Jimaní estemos haciendo a las seis de la tarde, eso mismo se hace en Altamira y en La Victoria o en Imbert… en los municipios del este o del sur. En los parajes y comarcas con bandera los sábados y los domingos en las avenidas de la salida de los pueblos. Secundino Gil Morales y don Fernández Mármol estuvieron con todos menos con acudir a las elecciones. Mármol respiró con suma prudencia y con muchas profundidad, y al sentirse al lado de José Francisco Peña Gómez, que se comía una aceituna de las que estaban encima del escritorio. Continué hablando del Acuerdo de Santiago, con el tercer curso donde estaba Luis Herrera. Lo estudiantes ortodoxo como Cabin no entendía que el doctor Peña Gómez pactara con Elías Wessin, ni con el MIDA.
La represión aumentaba con el paso de las horas y el acercamiento de la contienda electoralita, el dolor andaba por calles ensangrentadas con los muertos y con los heridos, con los cañones y las culatas de los fusiles, de los incontrolables, de la banda colorada. La fábrica de pintura ya no fabricaban de otro color, querían, ese era el propósito, teñir de sangre hasta las rocas y arboledas de las nubes, pintaban las cortezas y los troncos de palmas y cocoteros, las barandillas de los puentes.
En las cárceles de los pueblos guardaban prisión dirigentes y líderes regionales, municipales, la muerte emergía con la guadaña llevaba la bufanda colorada y se ufanaba de llevarla. Hablaban de la obligatoriedad de quedarse en el poder a “jachas y a machetes” ay que estar en el parque antes de irnos a la revista del doctor. Si voy desde que amanezca. Yo también… llevo 23 vehículos forrados de rojo cuando se termine la pintura roja lo pintaremos con la sangre de los presos políticos y los estudiantes revoltosos de la universidad autónoma.
Yo recibía las preguntas de los alumnos, como un regalo el día de mi cumpleaños, ya que para ellos era un familiar, me lo había ganado, así me veían, así lo sentía yo… dije adiós, y me fui a la casa para luego coger para la de doña Hilaria Sandoval, de paso, a la de doña Emilia, para saludar a Ramón Demetrio y a Freddy Marcos, ambos graduados de Medicina y de comunicación, en términos respectivos. El olor a maní tostado y a Jabón Palmolive al llegar a la Ovando, me llegaban por los ventiladores galopando como yeguas llevadas por vientos otoñales, en horas vesperales. Ofelia estaba en el baño arreglaba las habitaciones, a Hilaria le agradaba verla limpiando los baños y lavaderos, no le agradaba ver que su hijo se comprometiera todavía. Miraba a Ofelia, con buenos ojos pero no para nuera. Es una gran mujer. Fue mientras pensaba para la cocina y frió los plátanos, el salami, los huevos y las batatas. Pienso que es franca y leal, posee dignidad y grandeza de espíritu las cualidades que más admiro en un ser humano. Gemela de lo noble, adornos que busco para Freddy Marcos. Pero a quien ama es a Ramón Demetrio. Qué te ocurres tía, tienes la cara de maestra viuda nerviosa… Estoy molesta porque me interrumpiste pero, por haber sido la primera vez voy a perdonarte.
Demetrio sintió que el corazón lo golpeaba con los puños de Teo Cruz, cuando vio los hombros desnudos de Ofelia la buscó y le pareció que levitaba en la habitación. Me di cuenta que si continuaba produciría reacciones emociones eróticas y no había condiciones optimas y mucho menos apropiadas. Devuelta a la sala le dije a tía si no te interrumpo hubiese dejado aburar las frituras y todavía, aúlla como lechuza celosa. Me gusta lo que me dice Demetrio porque conozco tus intenciones… pero debo ir al espejo. Tía Emilia qué vamos de comer en el almuerzo… usted anda cucutiándose demasiado los terminales de los sostenes. Cúa, Cuá, Cuá… tu si te atreve conmigo sobrino. No hombre tía es para no ponerme a llorar. Sin embargo estás diciendo la verdad. Lo que no se, y lo consultaré con Ramón, ahora que es nuestro médico familiar, por qué sólo me ocurre en el seno izquierdo. Pero yo la miraba y mi tía era hermosa solo que iba entrándose a los bejucales de quinta décadas, mas, no había sido estrujada y nadie me lo ha dicho… creo que entra en calor cuando nota que Demetrio y Ofelia de acarician, no por envidia, no sino cuestión de la naturaleza que es voyeurista… yo se que cuando Marcos y yo comenzamos hablar de huevos de guinea terminamos hipoxifílicos y eso es un peligro, vengan que se ponen duros los fritos… son plátanos mocanos, ¡jum, ya saben! Quién sabe si tenemos huir para las montañas… nuestra risa llegó cuadrada a la casa de doña Hilaria, donde Arias terminaba de llegar.
La llegada de ESMERALDA, desde Venezuela, cambió la rutina, y, el ambiente en alguna cosa fue diferente se puso más ameno y meno pesado.
¡Ofelia, Demetrio! dijo Marcos, tengo el gusto de presentarle a María Esmeralda, es amiga de Emilia y nuestra anoche llegó de Caracas, donde reside. Muchos gusto, contestamos agregó Ofelia bienvenida a su país nosotros, estábamos contentos y quisimos brindársela a Esmeralda.
El gusto también es nuestro, y es de buen agrado conocer a los amigos de los míos. Me encuentro entre familia. Yo agarré las manos de Marcos y me puse de pié… yo Emilia doy gracias a Salomón que supo orientar a mi sobrino a olvidar las diabluras de Esperanza Mota. Fui a la despensa y Ofelia y yo salimos de compra fuimos en el saltamontes. Yo iba con miedo ninguna de las dos llevábamos cascos.
En la casa de Hilaria sólo se hallaba su hija Grecia acompañada por una vecina, desgranaban gandules, decidí marcharme pero regresé con la repentina aparición de Ana Sandoval, pequeña Morena de rudos cabellos cortos, de limpias sonrisas y de claras miradas. Ana como yo, éramos de Bajabonico Arriba, paraje de la sección Pérez, en el municipio Imbert de los Cañafístolas, nos tratábamos por los cuatro costados como familia cercana. Sus Padres: el señor Néstor Sandoval, hermano de la señora Hilaria de apodo La Niña, y la señora Francisca Silverio Tavares, amigo y pariente de Evaristo Cruz, mi papá. Hablé con Ana del arroyo Capitán, del señor Quintín Bonilla primo de Néstor y de Hilaria. Cuando le vi llevando una falda en luto me contó de la muerte trágica de Alisio, su hermano mayor. Asesinado en extraña situación aun no aclarada. Habían pasado los primeros 7 meses, y “yo como sabes tú, continúo viviendo con tía Niña” supe que tienes dos y que eran tres niños, tía Niña nos explicó lo trágico del pequeño Iván. Echa las cáscaras en esa cajita pero no me las votes que las empleo como abono de las flores. Está bien Grecia. Me voy, hasta luego vecina.
En la casa de Emilia unas botellas de gaseosas se cayeron y se migajaron, para mí tía volvía a la adolescencia cuando veía escenas de enamorados cerca suyo. Vimos televisión luego de cenar, era costumbre ver las Sombras Tenebrosas, esa noche la principal escena fue donde el protagonista se enfrenta con unos vampiros. Pues al verla tan entretenida nos fuimos a las habitaciones. El encuentro con Arias, en la residencia de los Sandoval, fue suspendido, para luego de la celebración de otro aniversario del asesinato de Abel Amín Abel, del 24 de septiembre. Los planes volaron como palomas blancas, entre plomizas nubes, entre viajeros carros, entre chatarras de campus universitarios. Entre virutillas de aserraderos donde las huellas quedan marcadas en las caobas y cedros exportados con los bellos troncos nacionales, entre vuelos del olor a sexo nos quedamos dormidos sabiendo que no eran plumas sino sábanas donde compartíamos caricias en vez de estar viendo telenovela o analizando los acontecimientos de la víspera. Los hechos electorales. Despachamos al profesor y no fuimos por el entorno del penal. Ahora éramos cuatro. Compartíamos caricias en parejas. Doña Emilia convidaba las manos a poner ternura y caricias tiernas a los terminales de sus pechos ardientes. Pero yo a pesar del ambiente sentí varias deflexiones, la flacidez porque llegaban a mi mente los 175,000 votos de Luis Homero Lajara, lo consideré como un fracaso de la oposición que duraría por década para curarse o restablecerse. Cruzaron otras ideas en escenas, las más notorias el fusilamiento del coronel Caamaño y de los otros guerrilleros en Nizaito, la muerte de Allende en el Palacio La Moneda, al llegar la madrugada pudieron más la manos de María Esmeralda y de Ofelia que las enseñanzas revolucionarias. Doña Emilia pasó la noche durmiendo, tuvo un sueño recuperador en los tiernos brazos de Morfeo. La mañana favorecía más a Marcos y a María Esmeralda, que a Ofelia y a mí… en la práctica sexual sin arbitraje, donde la concentración de las partes competidoras es buena y normal, para recolectar el éxtasis, los frutos y cosechas de la placenteridad cabal.
Hablen con el profesor Víctor, a él le agrada hablar de esos asuntos, me quité del vector y giré hacia la izquierda donde el Prof. Del Orbe no pudiera verme, cuando venga en su hora interróguenlo. Lo saludé. Buenos Días profesor del Orbe. Buenos días Prof. Víctor, me miró.
Los muchachos no me interrogaron sobre ningún lo hice y pareció que cayó por arte de magia. El tema era doña Florinda Soriano. Escribí la Podredumbre humana, 40 minutos eran poco para desarrollar un tema tan atractivo en las aulas de la Victoria, donde había estudiantes como Salvador Mejia, Francisco Fabián, Daniel Javier Moreno. Expliqué casos de corrupción y de dobleces. El curso estaba en celos. Buscaba ser satisfecho, me habían seleccionado como semental, no, semental no, como partero para ayudar a dar a luz… y ahí estábamos pariendo sobre las butacas de tercer teórico. Los alumnos estaban encinta y pasaban la edad del nacimiento de las criaturas, había que andar con rapidez para no dejar morir el feto. Muchas veces nos hartamos de frutas fuera del ciclo correspondiente apropiado para la conservación del estado saludable de lo que engullimos, si esto está en mejor estado, pues le hará bien en el criterio clínico, si no será un veneno matador de las células nobles, de nuestro organismo.
Los matadores de doña Tingó en los predios de Hato Viejo ebrio de sangre quisieron dar una muestra de lo nocivo que era luchar por la tierra, era tan asquerosa esa borrachera que se convirtieron en escenario de un Harén de necrofilia sardónica. Envuelto en excitante zoofilia, en la mente del capataz de Pablo Díaz se habían apagados las decencias convertidas sencillamente en cajones de inmundicias pútridas. La impureza perjudicaba la comunidad, se quedaba en los triíllos de huellas delgadas, del asesino y violador, del triple violador, habían cambiado la sangre por pus en vuelo de virus y vaho, del maléfico rámpano emanación de su mente carcomida por la ambición y la gula. Proveniente de las respiraciones mefistofélicas de un alma monstruosa menos que animal. Estos actos se llenan de misterios envueltos en quejas y alaridos, de mentirosos combinados de rencor y de maledicencias, de venganza y de vengadores. Bonifacia en el velorio, parecía un madrigal, comentaba “la vieja vivió trabajando y murió sin haber vivido” nos miran y nos creen perros es podredumbre, se pierde la dirección de los valores espirituales. La matan y asisten a nuestros bohíos a darnos el pésame. Eso es violación, descaro vampirizo, sadismo y necrofilia. Puercosidades, suciedad. Que dolor es perder a la madre, en circunstancias tales, y tener que caminar por donde los matadores de nuestros seres queridos se revuelcan. Verlos en las cuatro esquinas, es podredumbre corrupción Estatal. La ciudad que fuera ayer Atenas, ¿qué es hoy? ¡Circo agua y macanas? Así podrás gobernar. El individualismo nos va pudriendo entre bares y cantinas… soportando el hedor del violador que arrastra el lodo ensangrentado entre excrementos de sexo ultrajado… míralo sentado a tu derecha, alardeándose de haber matado además de la dueña a cinco marranas vírgenes, encalorizada por un berraco del cerdo pero el aberrante accionar se convirtió en un monstruo asqueroso. La piel de este salvaje de apodo Durín, era una cloaca repugnancia, la gente le temía, emitía señales demoníacas, aires putrefactos pestilentes y de retretes. Los estudiantes se movían y anotaban conceptos. Al siguiente día en mi clase se discutíamos titulares de periódicos: Asesinan a líder agraria, Familiares lloran la ida de mamá Tingó, Nietos de Heroínas pisotean y destruyen corona enviada por el gobierno… la que fue “Atenas del nuevo mundo, ahora es cueva de fieras” o de fiestas de vampiros, la mataron los descendientes de los que mataron a Jesús. No importan los espacios de las categorías de estos. Más de 12 mil han muertos luego de la guerra de abril glorioso. Les escribiré sólo seis nombres que de las calles se llevaron para no volver a verlo: Guido Gil, Henry Segarra, Eladio Peña de la Rosa, Homero Hernández, Ramón Emilio Pichirilo, Otto Morales y a Mirián Pinedo
Quiero que me lleve después del desayuno a los lugares donde cayeron los últimos dirigentes que el pueblo no olvidará jamás. Los más destacados en los doce años, dijo a Marcos, María Esmeralda. Mira ese contén aun ensangrentado ahí mataron a Eladio Peña de la Rosa, siguieron andando y con la punta de un lápiz señalaba los indicios del horroroso crimen, ahí fue, lo dejaron moribundo y ya en el hospital Ceara dijo adiós a la vida, porque criticaba el comportamiento gubernamental. Al propio presidente Balaguer, le sugirió marcharse del país si no podía controlar, si no puede dirigir en país en sentido democrático abandónelo, si no puede controlar a los guardias y policías y a los aparatos afines usted debe renunciar y marcharse junto con ellos. La intolerancia, el abuso de poder el sistemático golpeo, era radar dirigido con rencor y con odio, y sarcasmo ácido contra los limpios periodistas no venales. Protegían a los mercenarios, el odio se multiplicaba como la verdolaga y las cizañas, esparcido por colinas y cañadas por los barrios y bateyes, en todo el territorio donde las brisas llevaban el vuelo de las mariposas, entre ensanches calles triíllos y montañas. Molían toneladas de odio por eso en las doce noches de largas pesadillas aparecía en cualquier esquina el cuerpo sin vida de hombres de mujeres revolucionarias, estudiantes, mujeres hombres, no respetaban el sexo ni la edad. Buscaban la prebenda, el endoso para retirar la paga. Había un pacto diabólico de campaña, que al subir al poder entregaban la vida de opositores como si sencillamente subir a una mata de palma o de coco y meterle un cuchillo para que el porquero recoja los racimos y los lleve a la pocilga. Marcos aclárame eso que dice del pacto. Je je, no me hagas caso es un parecer… de una mente afiebrada… conoces la historia de Fausto, la historia que Goethe, narra de un médico. Claro. Algo parecido…ah bueno, aquí los candidatos hacen promesas de entregar el almas diablo si este le favorece en las contiendas electorales… cuentan de muchos que en su gobiernos pagan con la carteras de oposición, pero luego hablaremos de eso y continuemos, que ese temas tiene sabor a chambre de charlatanerías. Esmeralda me dio un beso y dijo yo no dudo nada de eso y hasta creo que es así y en muchos países se ha dado. Es un método. Los hijos del pueblo en los altares de los chiriperos, por eso se ahorcaban los acreedores del banco agrícola, por eso la siembra fue atacada por las manos de los incontrolables.
María Esmeralda era estudiante de comunicación social en Maracaibo en Venezuela, le interesaba los hechos de muerte ocurridos después de la muerte de tiranos y la tiranías, y para hacer el monográfico debía ir a Cuba por lo mismo, luego de la caída de Batista y en Nicaragua después de la muerte Somoza. Así mismo en Haití y en Venezuela. Debo analizar esos gobiernos que devastaron la economía de cada pueblo. Vamos a escribir las fecha de los asesinatos que creas eran dirigentes de preeminencias, con presencias progresistas. El 16 de marzo de 1970 matan a Otto Morales, el 24 de septiembre de ese mismo año matan a Amin Abel Hasbún, el 23 de mayo del 1971 matan envenenado en Bruselas, a Maximiliano Gómez, el 22 de septiembre, de 1971 matan a Homero Hernández Vargas, el 22 de septiembre de ese mismo año matan a Elsa Peña Hernández, el 12 de enero del 1972 matan a Amaury German, a Ulises Cerón, a Bienvenido Leal Prandy la Chuta, y a Virgilio Polanco. Los Palmeros. El 27 de marzo de 1973, matan a Gregorio García Castro, el 9 de noviembre del 1974 matan a Florinda Soriano Mamá Tingó, el 17 de enero de 1967. El 15 de marzo de 1975 asesinan a Orlando Martínez.
****-Capitulo 16- ****
En la tarde después de hacer siesta, continué conversando con María Esmeralda, de los oficiales de la cruzada del amor, que asesinaban a mansalva, como si quitaran el pabilo a una lámpara de petróleo o de aceite de gas, a opositores y de los secuestros como fue el caso de Virgilio Gómez Suardí, de apodo, Billo, al ingreso al barrio inesperadamente, fue a dormir a casa de los suyos, fue secuestrado y hasta el presidente Balaguer negó que estuviera preso en una cárcel del palacio de la policía. Fue el quien descubre a la madre desde el fondo, de las mazmorras de esa honorable institución, a Homero Hernández lo ametrallan en plena accionar de las gentes entre nueve y cuarenta y cinco y las diez y quince de la mañana del 22 de septiembre del 1971, desde el interior de vehículos de la policía nacional
Marcos levantó ambas orejas formando un arco de complacencia. Yo que estaba conociendo a Esmeralda lo escuchaba levantó la cabeza y con el lenguaje enérgico, pero suave dijo- era una pantomima donde los actores contradecían lo que lo que ensayaban en los gestos y las señas. Personeros inorgánicos fueron puestos antes el espejo del crimen roto y empañado viéndose luego en multiplicidad con deformaciones que lo mismo dueños filtran una fea batalla por no aceptar. María Esmeralda estaba satisfecha con las informaciones recibidas en su mente juveniles estaba la consciencia de la tiranía después de la muerte del tirano esa continuaba viva en la mente de los cuarteles, y de las cárceles del territorio nacional. ¡Esa era la cuestión! en mi casa en la José Soriano al regreso encontré a Luis Alcántara, apodado Fito, con Agustín Herrera y su hermano Teyo, y con José Herrera, y con Daniel Moreno dándole las notas de condolencias a Elvira, por la muerte del pequeño Iván Patrovich. Ella se sintió halagada con la presencia de persona de alta estima. No era por los mellizos era por lo significativo en término épico y social. Era la aristocracia de la sociedad victoriana era la ortodoxia de la imagen ancestral del árbol genealógico de los fundadores del Cantón de Tosa y de Yuca. Cuando Fito y los demás que nos acompañaban, se marchaba llegaba el coronel de Villa Francisca, como se conocía a mi tío José Agustín Torres, hermano de mi madre, con el la señora Antonia y sus hijos. Delante de los presente dije la bendición Tío, y como no teníamos prejuicio respondió de inmediato… ¡dios te bendiga! La familia es la madre de la sociedad. El oficial compartió con los vecinos y amigos que nos visitaban, cuando entró inesperada la tarde antes de marcharse le presenté al señor Pacheco jefe de la cocina de la prisión. Tío conocía a Hugo de la Rosa y a la abuela, doña Linda de la Rosa. Marcos y Esmeralda estaban a su izquierda y a la derecha estaba Antonia su señora a quien abraza de medio lado, y pone un beso en la frente. Elvira me trajo a Kleber y se quedó con Iván. Tía Braulia llegaba desde la residencia de la señora Gladis Sugilio, Ofelia y Demetrio estaban en el casino Los Tanos, estaban con Filgia Amparo, bailaban los merengues que de la vellonera dejaba escuchar, de don Johnny Ventura y de Cuco Valoy.
Fui al estante donde guardaba aquellas obras que fueron mis compañeras en los primeros meses de mi llagada a Altamira y saque con cuidado la Ilíada y El Paraíso perdido y se lo entregué a los primos Leo y Antonio. Tenga doña Elvira- dijo mi tío- ese es mi teléfono puede llamarme a la hora que sea, en caso que mi sobrino tenga problemas con las autoridades, usted conoce el vuelo de su marido y como ellos no tienen alas la del desean cortar. No lo alcanzan, por eso le tiran porque no le soportan. Antes de irse Marcos y Ofelia, Esmeralda Demetrio, Pacheco y Cenín, hablaban del secuestro del agregado aéreo de los estados Unidos en el país, Teniente Coronel Donald Joseph Crowley. Estaban bajo la sombra del almendro al lado de la casa que daba al patio de una casa de una mujer pariente de la señora del sargento Monsanto. Y de José Regino, el papá de Nilo y esposo de Eleodora… señor pacheco, gentil anciano mío, yo le diré que toda reacción obedece a una acción previa, nuestro propósito de estar donde mi primo Arias ha sido el pretexto, la realidad es de verles a ambos, y aquí estamos juntos. Para extender agradecimiento de parte de comité central del partido, a favor de uno y de otro por la participación que han tenido en los sucesos del canje… usted sabe de que me refiero. Nosotros, murmuró Pacheco, mirando al suelo y haciendo canales entre la grama con un palillo de guayabo, con los ojos cansados… sólo fuimos una noria en ese camino llamado prisión. La comida ya Cenín le dijo, era porquería lo que servíamos. No, no, no decía dando a entender que estuvieron contra su voluntad. Lo conocí en la escuela Argentina en el quehacer de la guerra. Pude comprobar su grandeza espiritual, conocí su envoltura humana, yo lo conocí dijo Cenín nueva vez, siendo mi padre policía cuando lo detuvieron durante las movilizaciones del 1963, cuando fusilaron en el limón y en la Manacla a los seguidores de Aurelio Tavares Justo. Al quedarme en compañía de mis dos hijos y de mi mujer recordé a Kleber Soriano y a la Ventana de los Lagartos, sonreí y esa fue produciendo un largo camino de tristeza, en la línea de mi recuerdo estaban las filas de camas con los ganchos para pone los mosquiteros. Otilio conversaba con el profesor Contreras, y las lágrimas bañaron su amor propio, no pude aclarar las imágenes, fue ahí cuando vi a George Ulerio sentado en la cama retrotraje las escenas, cuando tuvimos contradicciones e intolerancias y nos peleamos. La llegada de Pedro Núñez, enturbió mis recuerdos. En el árbol de las lavanderas, Humberto tocaba el clarinete, y Kleber Soriano y Griselda de las manos contemplaban la belleza de la rosa de Perú. Recuerde que estoy recordando escenas de la Ventana de los Lagarto, buscaba el rostro de Margarita Almánzar y quien me llegaba era el precioso de Melba Pérez, con el de Irma y el de Nilda, de María Dionisia. Papi, papi expresó el pequeño Kleber Wladimir, me arrojó de golpe a la José Soriano, súbeme y con la manitas señalaba la finca de caballos de la Solana. Era costumbre ir con él a hombros todas las tardes a ver los animales en el cortijo al noroeste de la casa donde vivíamos. De repente me di cuenta que había vuelto a la realidad a un paso de Elvira con cuerpo físico y sentimiento al alcance del deseo sin salir a la calle. Llegué a la puerta de la solana, llevando el niño en el cuello, como en silleta de una bicicleta.
La casa de la calle José Soriano era del señor González, lo había dicho en página anterior, opté por mudarme a la de la calle Duarte cercana a la escuela Padre García, propiedad del señor Cándido Herrera, apodado Cando, había sido alguna vez colmado, esta era de madera y zinc , pero mas grande que la anterior. Ya Iván tenía tres años. El 28 de diciembre del 1975 nació Irwing Pavel a quien Cenín dio como apodo Viví, 9 meses después de la muerte de Orlando Martínez. Yo continuaba impartiendo clase, en el colegio de comercio de Arturo Lantigua, comenzaba a la 5, 15 hasta la 6, 45. Pasado meridiano los sábados y los domingos compartía con mis hijos y mi esposa jugaba partida de ajedrez con Emiliano Pérez, con Johnny Calzado, con Saturnino Osaría y Earns Antenor exiliado haitiano, también me visitaba con esos y otros fines el profesor Rafael Mateo Escalante, esposo de Cecilia Paredes maestra de la escuela Rancho Arriba, y alumna nuestra en el tercer y cuarto teórico. Con el nacimiento de Viví compré una nevera y un televisor de 12 pulgadas, Elvira era católica, pero no militante, mantenía su fe, me llamó y me dijo:- vamos a llevar a los niños a conocer a los abuelos, le pregunté cuándo piensas partir, me gustaría a final de mes, dijo ella, en caso de que no hayan obstáculos. ¿Por qué no nos vamos todos? Por que hoy ya no es como ayer. Esperemos que sea la cartera la que señale el camino. Hay que seguir al compás de su comportamiento. Tres años viviendo en La Victoria, y no habíamos asistido a la primera fiesta social, ni a la primera graduación juntos, tampoco a alguna celebración de cumpleaños, ni en casa de amigos cumpliendo con la política de buen vecino. El domingo anterior estuvimos en la inauguración del Gabi Bar, de Aquiles Figueroa, fuimos blanco de todas las miradas. Elvira llevaba los cabellos sueltos estaba feliz, alumnas ayudaban con los niños cuando fuimos a bailar a veces Kleber e Iván corrían en la pista de baile, pero se detenía para vernos bailar. Casi a media noche llegaba Giovanni para ir con ella a la casa a llevar los niños a dormir, prefirió no volver ellos. Los encaminé hasta la José Soriano yendo por la Marcos Evangelista Adón, era corta respondiendo los saludos pero era amable con el que se decidía serlo. Con delicadeza y simpatía. Al regreso al bar Gabino, buscó la compañía de Mario, David, de Calzado y de Del Orbe… compadres que ya tenía, estuve jovial saludando alumnos y tomando tragos y conversando, de temas variados. Me detuve con Crucito Arias, oriundo de Baní residente en la calle mutualismo desde los primeros días de la muerte del Generalísimo. A la derecha de la mesa donde pernotaba estaba reservada para la familia de Aquiles, a la izquierda la de don Dimas Moreno, le acompañaban Shirin Moreno y Agustín Herrera, era una gran mesa le acompañaba Víctor Doñé, y Víctor Silva.
A la mesa nuestra llegaron doña Juana y doña Gladys el salón terminó de llenarse, a la mesa llegó don Pedro Arceno Regalado, pariente de Félix Jerónimo Escaño, caído en las guerrillas del Limón también el señor Cruz y Cruz. El olor a cigarrillo y a alcohol tenia con deseo de vomitar a una joven que hablaba con el doctor Calvo Román desde antes de doña Elvira irse con los niños, estaba embarazada, le agradaba beber tragos y bailar, pero no soportaba el perfume del tabaco, mucho menos el humo, cuando empezó la orquesta, la pista se llenó, la joven que conversaba con el doctor, movía los dedos de las manos en la mesa, el doctor Mario consultó con el doctor David, le dijo tómese ese traguito si se puede haga dos, deseará bailar, fumar y hasta beber, ella aceptó y en cinco minutos estaba, fumando y bailando, se había curado. ¿Qué tendría? ¿Sería simulación? ¿Sería cierto? Lo del embarazo era simulación o presunción. Mariana Belén bailaba y lo hacía bien, los ojos de las mesas vecinas así lo comprobaban, yo y el doctor David hablábamos de la muerte de salvador Allende. Frank de la Cruz hablaba de Caamaño, los concurrentes respiraban regocijo y alegría. Yo explicaba que había más cuñadas y cuñados que novias o novios, esposas o esposos que comadres y compadres que ahijados y ahijadas, y que más huellas que caminos. Que había más muertos que esbirros… algo extraño al tema primario. David me remenió la espalda con la fuerza de un huracán, mientras Crucito Arias alegaba que había más de todo que algunas cosas. ¿Qué le ocurre compadre? le pregunté al doctor López Ortega, entonces el me dijo ¡mire para la puerta de entrada, hay un hombre alto y delgado! ¡Si lo estoy viendo, se peina el bigote!
-- Efectivamente ya veo que, es usted un sabueso buceador, ese individuo que ahora se peina las pestañas, es Luis Hermógenes López Acosta, el asesino de Amín Abel Hasbún. Habíamos que el difunto Amín era hijo de Mahoma Abel y de Emiliana Hasbún, tenía dos niños con su esposa Mirna Santos. Oiga compadre por qué está en lugares público, debería estar preso. David tenía una naturaleza liviana, y actuaba con la franqueza de un ser sin mácula. Me cuesta mucho compadre Víctor, aceptar verlo. Este pueblo quizá sea la galería, donde se guardan los delincuentes. Algunos cumplen condenas y por la seguridad de la población se quedan y hasta escogen pareja es su noria en su camino… se da usted cuenta de que le estoy hablando. Yo moví la cabeza no podía articular palabras, era deshonroso opinar siquiera. Porque quizá terminaría diciendo disparate y expresiones mediocres muy interesadas. Son turistas del mundo. ¿Y los otros dos quienes son compadres? Son policías, el más oscuro es el tal azuano, cuentan que protagoniza las principales películas de terror que durante los doce años colorados se han filmado en el corral de penitencias. Es el principal del largo metraje del Pollo al Carbón, exhibido, en los pasillos de la muerte. El otro es Benito Pérez, llamado en los cuarteles, Tipo Tanque- cuentan que es por el tamaño, o porque aplasta lo que pisa. Pero compadre, quién es ese que saludó a Luis Hermógnes… ¡Compadre! dijo David, casi inaudible y rozándole los oídos para evitar ser escuchado, ese es nada más y dada menos que el teniente Luis, es el custodio que los presos, más desprecian. Sepa usted que le corta las muñecas con las esposas que les pone. No los empujas, tampoco emplea palabras negativas en su contra…es vergonzoso ser amigo de gentes como esas.
Yo, que maestro, de sus hijos soy, le digo a usted, que por eso andan juntos. Son lechuzas que ponen en el mismo nido, duermen es el mismo palmar y son hojas el mismo paquete. Giovanni llegó a la mesa y me dijo que Elvira se quedó con los niños que en apariencia tenían miedo, está bien le dije llévale frituras de la señora del sargento Monsanto al lado del Bar el Polvazo, frente del colmado Kelly de don Shirin Moreno. Los diez centavos son tuyos. Mire compadre mire, Hilda mira como baila, mira para este lado. No, no, no ese no, el compadre se cree que es un tiguere joven, dijo doña Hilda haciendo un barrido horizontal con la cabeza. Los hombres casados bailando de esa manera son malos ejemplos para sus hijos y por ende para los fines éticos de la sociedad. ¿De qué forma Hilda, de qué forma? Así como lo hace el compadre Mario. ¡Je, je, je… ay coño! Esta mujer si es peligrosa. Es un fresco, Ju, Ju, Ju, David se reía de burla queriendo enfriar la situación calentada por él minutos antes. Doña Hilda conoció que eran cuña y astilla del mismo palo y dos bueyes del mismo yugo en la misma carreta. Sabía ella que para ninguno hubo ventanas altas, ni río fuera de centro. Lo conocía más que sus madres.
La gente que estaba muy alegre en el pasarato, demostraba cierto disgusto, con la corporación de electricidad, en media hora habían interrumpido el servicio eléctrico 14 veces, dejando el salón como la consciencia de un prestamista y la del fondo monetario internacional. En las calles y en las casas encendían velas y veloncillos, aquí en la inauguración había una planta de emergencia. Los tóxicos ayudaban a morir a los niños desnutridos y a los envejecientes. También el cielo estaba apagado, los truenos recordaron a los que tenían sobre los 45 años cuando en la penitenciaría usaron la ametralladora 30, y el pueblo creyó que eran truenos, pero no, era cazando a un grupo de presos políticos, que para todo el mundo era falso, las autoridades dijeron que se habían fugado. Pero la lluvia sería buena para la agricultura y la salud pública. ¿Qué tipo de salud? ¡ Salud política, emocional, económica, mental, o espiritual? Cuando llegaban los truenos franqueados por relámpagos coincidieron con la planta de emergencia.
Vivir en la Victoria era hermoso, los ciudadanos bailaban, bebían tragos, no peleaban, no se conocían las riñas ni por celos, ni por negocios, era hermoso vivir en la Victoria. Por eso se quedaban los forasteros, ex presidiarios cumplidores de oscuras sentencias entre Tosa y Guanuma, entre Yuca y Tiro al Blanco, sierra Prieta y la Bomba, y hasta en la Luisa, la Estrella Vieja y la Hacienda. Pero ahí estaban los jardines del Santuario y el cortijo la Solana. Quedarse en estos predios después de haber pagado a la sociedad, una condena justa, o por haberle pagado un favor al jefe civil y al policial. Era hermoso y se agradecía. Al lado izquierdo de la mesa donde me encontraba junto con el señor Cruz y Cruz, hablando con Crucito Arias, llegaba un señor de rara contextura, de movimientos especiales, le llamaban Tizón, Asalon, mozo al servicio… le buscó una silla. Tizón era de mediana edad, tenía vicio de ponerse el índice derecho en la boca como si pidiera silencio, a veces lo colocaba en la frente y movía el cuello con gestos plumíferos, levantaba los hombros cada minuto aunque no estuviera conversando como cuando decimos ¡Qué importa! Tenía un tic nervioso, saludo a sus amigos, y a parientes, llegó a la silla de tipo Tanque. ¿Quién es ese policía pregunté. Es el popular Tizón me dijo Calzado. Sus anécdotas están a la luz solar. Mario continuaba bailando con María Belén. Danilo Moreno, hijo de Shirin, jovial, rico en energías positivas, saludó a los profesores, y a las amistades que acompañaban a su padre. Doña Juana Frías, la esposa de del Orbe y doña Gladys la esposa de Calzado fueron a comprar fritura, y volvieron comida para recueros. Todos comieron menos yo y Mario que seguía bailando, era costumbre mía no comer cuando bebía tragos, tampoco después. Lo hacía antes.


*** Capitulo 17 ***

Octubre era un infante todavía, los maestros de la PADRE GARCÍA, se reunían en cualquier lugar de ese centro docente. Comentaban el comportamiento del profesor Felicito Alfa Matos y Matos, delante de todo el mundo. –era penoso recordar como los vómitos ensuciaron las zapatillas de la muchacha con que bailaba, manifestó Lolita Flores. Lo he aconsejado pero ese hombre no oye ni a sus padres, no cambiará… eso creo, además no se lleva de nadie, tanto que se lo he dicho, enmendó Patria Cuevas. Hay personas que cuando beben pierden la consciencia de hijo o de padre, y se vuelven animales. No le digo más, no señor no le vuelvo a decir, decía el profesor Quiñónez a Fela, tu sabes que me dijo que lo que él gastaba era suyo, por qué me fuñen tanto, mi dinero es como mi vida déjenme que la gaste a mi modo y ganas donde y con quién lo desee. Me dolió en lo más infinito, porque lo creí indefenso, señalaba Fela a Quiñónez, le grité así es como me paga las atenciones que he tenido contigo, pero me doy cuenta que era a burro con quien desperdicio mi tiempo. Dicen que está cancelado por la muestra de inmoralidad que escenificó en el parque donde se durmió luego de sacarse el bicho y orinar delante de inocentes alumnas de esta escuela. Habiendo hecho lo mismo en la fecha de inauguración, del Bar Gabino. Todos lo veían permaneció durmiendo hasta el medio día, en el banco que mas cerca le quedaba a la iglesia San Antonio. Estando una noche en los Tanos, al dejarlo no sabía si el norte era sur no tenía noción direccional. Lo llevé a mi casa y lo acosté con mi hijito Kleber, parece que a las tres de la mañana sintió hambre comenzó a comerse la almohada, me di cuenta de eso porque escuché ruido y al abrir lo que en principio vi fue, a un animal comiendo plumas de gallina. Parecía estar poseído por un lobo o un perro de montaña. ¡Cómo? se manifestó Manuel Prenza. ¡Así mismo papa, le dije, tenía la boca llena de pluma, cual perro gallinero, pienso que como he sufrido en carne y espíritu, los latigazos de la cancelación. Pienso que en caso como ese, el Estado, debiera encargarse… el timbre no permitió que yo terminara mis juicios enviando puntos de vistas comprometedores. Pienso que hay que evitar que estén cerca de las aulas. Estábamos en la dirección, el 7mo. Se hallaba sin maestro, los alumnos se habían alborotado el director lo calmó. En hora del receso apareció una señorita alta delgada, cabellos lacios sueltos, cintura avispal, de 24 o 25 años. Ojos de cerveza, tenía un parecido con Libertad Lamarque. De nombre Josefa Camilo Amarante, venía sustituir a Felicito Alfa Matos y matos,
El director recibía los créditos que aseguraba que era egresada de la escuela normal de Licey Al medio municipio de Santiago. Prietito portero de la escuela convidó a cada maestro a la dirección. Los último en llagar fuimos Quiñónez y nosotros, llegamos fumando y nos detuvieron en el pasillo. Vi a Josefa entre la puerta del baño de los profesores y la dirección. Reconocí la silueta suya, recordé la Ventana de los lagartos, a Melba, a Irma y a Nurys Santos. Víctor Arias, eres tú, dijo la maestra que esperara que el director la invitara a pasar. Fui hacia ella, camarada del viejo Licey al Medio, donde intercambiamos intimidades, alegría y sufrimiento. Soy yo, grité… ¿y tú, eres tú? ¿Eres la Flaca Camilo? Entramos a la dirección satisfecho de haberla encontrado, de habernos cruzado al otro lado, siéntense, siéntate, mandó el director, siéntense, y continuó es de agrado que esta escuela, reciba en este momento un producto de la calidad de la escuela donde estudió el profesor Arias y Fela y Quiñónez. Me alegra saber que ha terminado una licenciatura además. El gusto que experimenté al ser aceptada me complace y me llena de simpatía, estoy a gusto con ustedes, que ya por referencia conocía, por la consagración de cada quien, pero en lo particular déjeme sentir halagada por el recibimiento y permítanme darle un abrazo de hermano, a Víctor Arias, a quien llevo dentro como se que me lleva, nos quisimos como hermanos en el colegio, convivimos los tres años, de internado que más luz hemos recibido. Josefa después compartía con los demás, como si tuviese varios meses tratándose, era hostosiana como Yo y Quiñónez. Somos productos postrimeros a la tiranía. Nos quisimos, nos aceptábamos nos respetábamos y nos auxiliábamos continuaba hablando de nosotros. Yo hablé poco con ella en la escuela, era mía la costumbre del primer día comer poco y hablar menos, pero a mí me sobraban las razones para estar alegre, con la llegada de Josefa Camilo. Ya en la casa hablamos y comimos juntos, conoció a Elvira y a los niños, me preguntó si había visto a muchachos del colegio… nunca nos dijimos compadres pero era un ejemplo de emulación. Bota el cigarrillo para que no te ahogue cuando te entere de lo que a decirte voy. En la secretaría de educación me encontré nada menos que con Alejandro Solano. Ya conociendo mi dirección no hubo fin de semana sin que Alejandro Solano dejara de visitarme, y sólo para preguntar por su adorada y pasional, flaca Amarante,.. De toda forma le agradó saber de él no por cariño erótico pero si filial. El es oficial mayor de la secretaría de Educación. Pienso que es dirigente colorado. ¡Ay dios, que desperdicio, Carimba! Dijo ella. Después de conversar de otras nimiedades, fue a la cocina y tomó café con Elvira que terminaba de conocer. Dime del trato que te da mi camarada. Era un romántico en Santiago, escribía versos, que compartía con Luis Ernesto y José enrique García que también los eran.
-Somos una pareja, el me da lo que yo le doy, soy su mujer y su hermana. El ha sido mi hermano y mi esposo, mi camarada… y el sabe hacerlo. En muchas circunstancias también ha sido mi padre, me trata bien. Adora a sus hijos y no se duerme no se duerme sin contarle alguna historia o cantarle una canción de la que según el aprendió en el colegio. Es recio duro de carácter, pero ya le conozco. Como esposo y padre es muy respetuoso y responsable. Exigente con la higiene y el cuidado de los derechos de sus hijos, muchas veces me ha dicho:-“démosle ahora lo más que podamos” luego les exigiremos cumplimiento de sus deberes. Josefa, el es así, muchas veces lo noto alejado, hablando o escribiendo de las margaritas y de las dalias… sin caer en infidencias, me ama y lo hace apasionadamente, es un devoto enamorado de su carrera y de su familia, conocedor de su raíces.
Después de enterarse que mi primer hijo se llamaba Kleber Josefa habló de esta… tuvo un amigo llamado Kleber, creo que su mejor de sus amistades, encendió otro cigarrillo, le paso el último a Elvira, que como ella lo hacía con frecuencia, Elvira contaba que hacía, no mucho tiempo, que Kleber Soriano había ido accidentalmente a la casa, pero después de un tiempo estuvo con nosotros en una tarde entera acompañado de su familia. Cuando se vieron frente a frente parecían dos prófugos que se encuentran creyéndose muerto. Los abrazos era efusivos muy emocionados eran dos novios, dos enamorados, repetían las acciones, se levantaban. El nombre de la esposa se nos perdió pero era tan agradable como sus hijos y como él. Víctor dijo mi primera hija en caso de tenerla le llamaré Yumidla, entonces Kleber dijo:-“Mira Víctor, ella es Yumidla, y Víctor la abrazó, me pareció Josefa, que entre esas dos almas hay una corriente afines.
Josefa movió la cabeza se levantó para marcharse, no laboraba en horas de la tarde. Estábamos en la galería, de la salida de la casa, señalando las matas de cocoteros de la Solana, manifestó ¿qué te parecen, qué te recuerdan? Me recuerda las líneas de cocos de colegio. Entre las diferencias están las verjas, las de allá son de ladrillos y estas son de púas y alambre y estantería de madera. Es casi la una les quité la siesta. Debo irme. Vuelvo para continuar hablando… esta bien, nos abrazamos y deje que imágenes de las ventanas de los lagartos llegaran a los circuitos mnemotécnicos.
Papá, los que mataron a tu nieto, fueron policías, mandado por un coronel de apellido Jiménez, por que no quiso participar en la quema del cine Ketty y del bar de Juanito Collado en Bajabonico allá donde viven Braulia y Daniela tus dos hijas. Nuestro hijo no estaba listo para matar ni gallinas, mucho menos si les veía ojos de inocencia, pero lo último que al coronel Jiménez, le pareció peligroso fue cuando mataron a Mirian Pinedo. Que al Juanito embriagarse, no asistió y lo mataron. Estos momentos dijo Buenaventura, son peores que cuando te golpearon las tropas gringas para el 1916. Mataron a mi hijo porque dijo que era cierto que Virgilio Suardí de apodo Billo, estaba prisionero con nombre falso en la prisión de la policía. Aquí en el país donde nacimos, padre, se emplea el poder para ofender no para defender la dignidad de los hijos. De la sociedad más pura y más sana convirtiéndola en cloacas y alcantarillas en gusanera, nauseabunda utilizan a los policías para su bien comprometiendo la institución y así matar el futuro de la nación. Si hay instituciones limpias de los crímenes pero de esa surgen grupos buceadores, en núcleos deportivos y culturales, llevándoles las sustancias letales a la salud individual y colectiva, destruyendo la salud de la Patria.
La señora Buena Torres madre del policías asesinado, dijo—en varias ocasiones lo incitaban a ejecutar acciones, en contra de familiares, que ella y otros familiares les habían sembrado en le corazón. Mi hijo Juanito dijo la señora Torres era policía, no para ser verdugo, no, sino por tener un empleo y como era chofer entró. Así me ayudaba a ir hacia delante sin romper voluntades y honras ajenas. Cruzamos al otro lado. Lo mataron como a muchos que se opusieron, a la cacería de inocentes…
En la Esc. Padre García, hablaba con Josefa de la muerte de Juanito mi primo, y lo hacía con sumo cuidado por la presencia de cuervos colorados que en receso iban al merodeo político. Y a la práctica de confidentismo, al servicio del secretario Elías de La flor. Como no, le dieron seis balazos en la dos en la nuca y los otros en las extremidades, lo acusaron de “Buen Ladrón” vestido de agente policial. Ese día en la tarde, recibí al Prof. Negro Quiñónez quien tenía interés de conocer de la profesora Josefa. La intervención que tuve para que se efectuara el cariño amoroso entre el y Josefa, fue elemental, me parece que simplemente abrí la puerta y lo demás lo hicieron ello. Le dije todo lo que conocía de ella, y a él le pareció buena e interesante. En fin se metieron en amores y se casaron. Recuerdo que le dije sentado en la cancha grande allá en la escuela esa tarde, “es la pureza hecha falda con cabellera de mujer” noble y humilde, que puso la Teodoro Henequén en mano de la sociedad. Es disciplinada, buena estudiante. Digna de la profesión escogida, cariños. No tuvo intimidades en el colegio, las intimidades son líneas y fronteras de púas que protegen los recodos y vericuetos vedados en los caminos de arenas movedizas con altas dosis de sustancias atómicas. Me dijiste lo que debía saber, me atrae, la sentí cuando te abrazó en el pasillo. Mi corazón ritmó asustado con mayor fuerza y frecuencias. Nos despedimos. Había finalizado el receso. ¡Voy hacia la fila! Le dije, nos veremos mañana. Las 4:37 minutos.
La población de la Victoria, era superior a la de San Luis, de Guerra, y que la de Andrés Boca Chica, pero con la entrada de Josefa la jornada Pedagógica es más competitiva, aunque en término numérico se había roto el equilibrio. Somos cuatro varones y seis mujeres, para romper la bruma de la ignorancia, por el momento es mejor. Había que andar sobre los rieles del progreso para ello debíase que tener maestros y maestras de líneas claras comprometidos y comprometidas con los fines teleológicos de la nación. El director no es un pragmático marxista, es conocedor de los preceptos elementales, de los sucesos y cambios fenomenológicos que empreñan la sociedad. Es conocedor de los conceptos dialécticos, poseedor de un capital enorme, tiene conocimientos y las experiencias que nos falta a muchos. Me quedé cavilando zabullido en la laguna del pasado pedagógico de la escuela normal… qué le sucede maestro, preguntó la niña del segundo grado, del primer nivel Xiomara Castillo Mateo, me creyó perdido en el bosquejo de su razonamiento. No es nada, sólo pensaba. No me ocurre nada. ¿Por qué me lo pregunta? La niña no respondió pero se pasó la lengua por los labios para humedecerlos, sonreía afablemente y continué la clase al terminar las labores, fui donde el director que me llamaba para que le respondiera un cuestionario sobre la persona de la persona de Camilo Amarante desde cuando conoce compadre a Josefa, me di cuenta que las investigación que el director hacía no tenía carácter oficial porque me llamó compadre. La conozco desde el 24 de octubre 1966, en los tres días de convivencias en el colegio Teodoro, donde estuvimos tres años juntos sólo separados para dormir. Según mis caprichos de investigador es una mujer completa. Me reí por lo de mujer completa, talvez no era ridícula expresión pero en primera FACE me ocurrió, por qué dice usted completa. Porque me parece posee dominio del sexo creo que es de las que dejan en el ropero las condiciones femeninas y se enganchan el machete en la cintura. Carece de complejo de machos fíjese que la subrayo, me parece íntegra. Por eso ya lo admiro director, y respetarle por las condiciones propias de las que debe poseer cualquier dirigente. La observación maliciosa y prejuzgada arroja resultados mentirosos interesados falsos, casi siempre criminosos. La observación suya crítica y evaluativa fortalece el crédito y la opinión del investigador. Debo- repito- confesar su admiración hacia usted, señor maestro. No por la profundidad de sus juicios sino quiero que no sea visto como paga o compensación por lo suyos a mi favor, sino haciendo justicia poco abundante en persona de escasa espiritualidad. Son condiciones signe qua non, parecemos una rueda respectiva no lo es, los pigmeos y enanos y mediocres carecen de visión y no comprenden esa realidad, en vez de ayudar al desarrollo colocan codos que se convierten en valladares, adjunto a las sombras. ¿Qué piensa hacer mañana? Primero quiero coincidir con su parecer en las opiniones vertidas sobre el carácter de Josefa Camilo Amarante: ¡Anja, ya veo! Pues de ella diré lo mismo esa es de las que guardan las faldas y se ponen los pantalones cuando hay que tenerlos puesto, se amarra el sable en tiempo de contiendas y los libros en tiempos de paz y sosiego. Mañana voy a leer el libro Lolita de Wladimir Nabokov, primero debo terminar la Nausea de Jean Poul Sartre. ¿Qué desea decirme compadre? Me sería de agrado que viajáramos por los contornos de la escuela, para que conozca el paisaje de la Ceiba, de Primavera, de San Joaquín, y el del ocho y de Mata mamón. Conocería las floras de los ríos Cabón, de Yuca y de Tosa luego llegaríamos a Yabacao y al otro extremo a Guanuma… saldríamos de La Ceiba por el cruce de Barraco en Primavera recogeríamos mangos de los llamados de puercos que son muy dulces hablaríamos de Copérnico, de Giordano, de Marx, Federico Engel, de Montessori, de Pestalozzi de Epicuro… lo interrumpí y dije me gustaría incluir en el listado, a Giovanni Papini a Maquiavelo Einstein. Nos despedimos las horas de clase terminaron y llegamos a la casa fui con Kleber a la Solana, a mostrarles los animales. Cuando llegué a la puerta, sentí estima cuando nos acercamos al cementerio, y di un vistazo al sepulcro de mi hijito Iván lo recordé adolorido y no hallé las lágrimas sin que el pequeño que en el hombro llevaba se diera cuenta. Las lágrimas desembocaban en las desnudas rodillas. Miro el entorno del sepulcro de su hijo, entonces se detuvieron de golpe aquellas lagrimas tibias al ver a dos ancianos lagartos haciendo el amor… recordó el pley de la escuela normal, el gigante verde oscuro llamado laurel, escucho las canciones “Michel y la noche de un difícil” los serruchos la cierra de vuelta cortando los hombros a los combatientes de Nazito… y las lagrimas regresaron pero la controlo levanto al hijito que estaba sentado en la lapida de su hermano minutos después llegué a la casa por la Duarte.
En la tarde del día convenido, los profesores entraron por el sendero que conlleva al central Osama hasta el puente tosa. De los Santos le explico lo peligroso del río y yo le comunique que a pesar de solo tener quince días en la ciudad conocía el entorno geográfico de la parte norte, anduve junto a filjia amparo por el entorno del río y evitando que un niño se ahogara me lance a ayudarlo.

- Le ayude a salir y esa fue mi satisfacción humanitaria en la comunidad, al regreso, la puerca quiso retorcer el rabo, me encomendé a mi abuela que ha sido la linterna, mi guía en situaciones difícil nade con mucho tino y logre salir, es un río muy complicado y mucho mas cuando no se conoce el terreno, de un río sin playa.
- Esa es una enorme verdad dijo, Juan Calzado de los Santos.
Continuaron por los triíllos de los Rojas absorbiendo el aroma de los piñones, el le mostró los caminos del siete y para llegar al ocho – yo comenté los ríos de estos lugares parecen construidos con pico y pala, tienen la misma características de una regola o canales sin playa, pero con matorrales a ambos lados, posiblemente sean criaderos de alimañas mosquitos y reenes, mariposas, grillos y cucarachas.
Hablaban de Giordano Bruno y Giovanni Papini, pero observaban el vuelo de las garzas reales y el curucucu del cuervo blanco en las palmeras.
Profesor, le dije, que podrían decir las profesoras flores y Pérez sobre la vida de Rosita Luxemburgo. Piensa usted que esas maestras tendrán la menor idea de Juan Enrique Pestalozzi y de María Montessori.
- Es muy posible- respondió Juan Calzado de los Santos-que sepan… a esas les importa la cosmetología, y fíjese que la segunda es hija del Doctor Freddy Prestor Castillo, autor del libro “El Masacre se pasa a pie” ahí no se conjuga lo dicho “De tal palo, tal astilla” el director sonrío y me paso una menta para que endulzara el filtro del cigarrillo. Estos son sitios delicados para fumar cualquier chispa genera un incendio de limites incalculables.
- La pobreza y la desolación eran indicadores de ka cercanía de un batey, según nos íbamos alejando del central azucarero iba alejándose la cara de la miseria y de la pobreza.
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- ***** CAPITULO 18

- En la cercanía de La Estrella, el color de los árboles era distinto, les favorecía el verdor, los racimos más lozanos y las pulpas más jugosas y sanas. Para los batalles la pobreza eras leal y fiel compañera inseparable de los jornaleros del central Osama, las viandas: batata, yuca y yautía donde la sembraban crecía con tanto vigor que la envidia la sacaba entonces vino el mito, la leyenda servia de compañera y morían. Sin embargo La Victoria era rica en leche y pescado, al sur sureste la adquisición de alimentos en términos de fundos y predios agropecuarios eran muchos mas asequibles esa era la realidad que nadie podía obviar lo del pequeño fundo pensaban en su cocina, en los crios, para ellos no existía los bueyes ni las carretas con sus yugos ni los alcahuetes ni los balsones y mucho menos las garrochas y los bastones. Ambos veíamos con asombro como cambiaba la naturaleza al alejarnos del central azucarero, las casas en la cercanía de los rieles son inclinadas indicando que el piso es de tierra. Techo de Sin pintado de rojo, las demás son de tejas. – observe, profesor Calzado, que las niñas en su totalidad están desnudas, descalzas con el abdomen salidos y labios cortados, cuando pasamos por la Virgen y Juan Tomas, lo mismo que por primavera y los Castillos el aspecto personal es diferente y así mismo debe ser el rendimiento escolar, las niñas usan sostenes y refajos almidonados decentes, mientras que en los bateyes el abandono de la crianza es casi antihumana, no ponen cuidado al pudor infantil, a la moral hogareña, la moral privada a muerto por allí, dijo el director Calzado, eso no significa que no tengan respeto, no, simplemente han copiado de los extranjeros.
- Juan Calzado de los Santos era un enamorado de la naturaleza, observador pertinaz, desde el rompimiento de la piel de una semilla que se convierte en cotiledones, es decir en hojas hasta la mutación de cualquier reptil. Tenía un motor Kawasaki de doble mufler en el que se movía por la orilla de los bosques contemplado el andar de la naturaleza como saborear el ritmo de los gritos que según él escuchaba al emerger los brotes de los vástagos.
- Algunas veces lo acompañaba una joven de nombre Felcinia Mosqueira, como otras, Antoninia do Santos, paseando las orillas del Ozama mirando por encima del asiento del Kawasaki el vuelo de los peces voladores, don Calzado por ser pariente del triunviro Emilio de los Santos… se le conocía como un individuo de estirpe noble y de venas respetuosas a las divergencias del pensamiento político religioso, económico y filosófico. Así era el y así dirigía la escuela padre García. Los que amaban el empleo de la fuerza lo hallaban muy flojo, pero el se inclinaba al lado del respeto ajeno de esa manera cosechaba sosiego en su mayor parte. Como él no había nadie que tuviera su delgadez ligero al caminar, de zancadas largas como sus extremidades, zapatos casi siempre negros, media seis pies, cabellos antillanos, narices europeas, con ojos de paloma, cristalinos, combinados con cara seca y huesuda pero agradable, los dedos de las manos eran delgados y ligeros, diestros y hábiles para acariciar las cuerdas del Tres y las fibras rítmicas de la guitarra valenciana. Emanaban música de ventanales y de troncos y sombras, reía música de trova y de ensueños adolescentes. Continuando con los dones artísticos de don Calzado de los Santos, con su guitarra Valenciana hacía música, que le cantaba a su esposa doña Gladys, y a medio voz a sus alumnas ofrecía las curvas melódicas en vesperales y horas nocturnales. Escuche profesor Víctor por favor óigame esta canción es la que más llena de regocijo los túneles de mi existencia, muy posible más que la satisfacción que un banquero experimenta al contemplar repletas sus arcas, pero la real satisfacción ocurre cuando el ejecutante soy yo, escuche de nuevo me dijo, -“le fui a dar una serenata a mi adorada…” le canté con voz entrecortada, se detenía para reírse… nunca supo por qué se detenía, lo decía como si cantara, me porté como un verdadero tenorio, omitía Juan, se detenía de nuevo para reír luego… oiga para mi es una noria en el camino entra a mí como el aire y me regocija, me alegra y alivia mi naturaleza. Yo le escuchaba entusiasmado estaba ante un individuo desigual amador de lo bello y de lo bueno de lo verdadero. Cuando llegamos… en mi casa estaba Arseno Regalado cariñosamente el pueblo lo llamaba Pedrito, hablando con Elvira y que me sonríe al columbrarme. Buenas tardes don Pedro. Como está, espero que bien, buenas tenga usted maestro, me va de mil maravillas tengo media hora que le quito tiempo a la señora Elvira. No hombre señor, que va. Aquí como me ve profesor, para entregarle mis agrados por haber recibido a mi hijo con la energía y el raport que los maestros deben poseer. Ser maestro no es multiplicar y sumar, no es teorizar encima de la pocilga de un cerdo, ni del intestino de un enfermo, ni calcular el área o el volumen de un espacio, no es conocer las geografías los distintos aeropuerto del universo o la cantidad de minas de oro de la Falcombrí en Bonao y de Cotuí, o los ritmos de una estrofa poética y musical, eso puede hacer un carpintero, un médico o un carnicero un albañil o un relojero. El ingeniero, el policía o el alcalde del lugar. Ser maestro es sonreír al conversar, es enjugar las lágrimas del inocente que llora de penas por no saberse la tarea… es evitar que caiga en caminos equivocados. Es enderezar, es abrir el corazón envolviendo en un abrigo el dar afecto y el dar cariño. Es el motivador, y allanador de sendas para continuar con el desarrollo del ser. Al rubio como le decimos en la casa, ningún profesor lo quería por ser muy travieso, hasta nosotros lo admitimos como tal, pero su actitud ha roto esa falsa asimilación. Profesor Víctor, ha puesto en él lo que nosotros no pusimos, dice cosas de usted como si fuera de mí, lo hace con apego y con enamoramiento, estoy muy contento porque ya lee en todo lo que halla impreso, ya no se devuelve porque está motivado. Me parece que ha sido una noria mágica en la vida infantil de mi pequeño hijo, y lo reconozco como el mayor de los méritos, ha encendido el pabilo del deseo de aprender en el Conejo. Si le agrada que yo le diga Conejo.
- El director me pidió que lo llevara, a mi curso de oyente y ya vemos los resultados, lo hemos conseguidos pienso que es a él a quien hay que agradecer. Me gusta verlo saltar como a una gacela de un pabellón a otro. Me doy cuenta que en los saltos se parece al conejo. Cuando le pregunté por el nombre del su maestro me dijo que no tenía, que lo miraban con malos ojos. Cuántos hijos tienes Pedrito, me dijo que cumpliría nueve, cuando le terminé de ponerle la camisa, dijo no tengo madre, al oír que dijo eso lo abracé y le dije cámbiate y vamos para mi curso, días después ya sabía leer y escribir, lo llevé al cuarto grado porque sabía las reglas matemáticas, multiplicaba por cuatro cifras, restaba y localizaba fechas conocidas, conocía las direcciones cardinales, este, sur, oeste, el norte. Sabía seguir direcciones y mandos, el orden de las cosas, puntual, era higiénico, actuaba en algunas cosas como un adolescente. Era maduro se relacionaba con estudiante de su edad, pero con hembritas de edad superior a la suya. Pienso que era un privilegio ser maestro de Pedrito el conejo, porque además de su brillante inteligencia era dulce y educado. Los hermanos y su madrastra le ofrecieron mayor cariño cuando terminó la primaria en menos de cuatro años. El señor Pedro Arseno permaneció en la casa hasta las once de la noche. Me voy dijo- y echó un abrazo en mi hombro, salimos abrazados hasta la pequeña galería de la casa. Cuando ocurre esta visita aun éramos residentes en la casa de la calle José Soriano.
- Cuando Josefa Camilo tenía seis meses en la escuela Padre García, sus relaciones con los educando eran tan buenas como las que tenía con el profesor Quiñónez, eran solteros eran novios, todo el mundo lo sabía, parecía una partida igualitaria. Elvira y yo recibimos con beneplácito el ofrecimiento de bautizar a Iván uno de los dos gemelos que cuatro meses antes había quedado huérfano de su difunto compañero hermano mellizo. Éramos en menos de tres años compadres de cinco familias y ahora de Josefa y de Ramón Antonio Quiñónez.
El padre de Pedrito era mecánico diesel, vivía en un cortijo en primavera, era dueño de una hermosa y muy cotizada parcela, vendía leche y hortalizas cultivaba repollo, lechuga, ajíes cachuchas y cubanelas conocedor de la empresa agropecuaria y así sus hijos incluyendo al Conejo era quien araba en un multicultor.
Luego de echar el agua bendita a nuestro hijo Iván, en la tarde, se marcharon los padrinos acompañados de Juan Calzado. Llegaron pioneros de la fe Bahais, y entre ellos estaba el profesor Danilo Rodríguez, maestro del Liceo Ramón Emilio Jiménez, dos jóvenes de 22 años, cuatro de mediana edad y un anciano de 86, llamado Vincent, oriundo de la isla Martinica. Vincent era enjuto, alto, piel morena con apariencia quijotesca con sombrero de panamá, reloj de pulsera dorada, y en el índice de la mano derecha, un anillo de la Fe Bahais. Con un letrero impreso que según el decía Alhawuaha, la persona de este anciano acopló con frecuencia suma con la persona del seño Pacheco también octogenario. Entre el profesor Rodríguez y la mía no hubo desperdicios, a pesar que él era de líneas matemáticas y nosotros de líneas humanistas filosóficas. Vincent, tenía 15 años residiendo en el país, su curva lingüística era afrancesada. Mí tiempo era innegociable, lo considero más valioso que el oro del color que éste sea o pueda ser. No estaba para recibir a toca puertas y quita tiempos… como no había oído el término Bahais, ni en sueño me interesé, y abrí no sólo las puertas de mi vivienda que era de mi familia… sino que abrí además la puerta de la cortesía y la de mi inteligencia interesada. Ofreciendo, tiempo y espacio. Era la primera vez que oía hablar del Báb, y de Bahaulláh y de otros conceptos y personajes que conocí en pocos días. Me sentí un privilegiado porque era el único, que en la Victoria, además de mi esposa y Cenin y Pacheco, por lo menos en el 1974, conocía sobre la fe Bahais, hablaba de la estrella de nueve brazos como si la hubiese conocido desde mi niñez era el símbolo de la fe por lo común los fieles usaban la estrella de nueve puntos como eso su emblema. El número 9 tiene especial significado en la revelación bahais, la palabra “baha” significa en árabe, “gloria” y en el sistema de la numerología árabe significa o corresponde al nueve. En otra reunión Vincent, fue quien dio la charla, y se refirió al Báb, conocido como el precursor, también como la puerta. Se llamaba Siyyid, Ali-Muhammad, del 20 de octubre en el año 1819, y luego muere el 9 de julio de 1850, religioso persa precursor del bautismo. Esas fueron las primeras palabras que dijo el señor Vincent, que para mí, no tenían importancia conceptual, luego agregó, el Báb era un comerciante, de Shiraz ciudad de Persia, llevaba el título de Siyyid, que significa descendiente de Muhammad, a los 24 de edad, “proclamo” ser el que se levanta, prometido de los Musulmanes, y que el abría una nueva era para la humanidad. Finalizó diciendo que deseaba que a mi familia por haber sido la puerta en la Victoria para la entrada de la fe, que supiéramos que esto ocurría en el año 1844. El Báb había hecho lo que el bautista en Cristo proclamador del gran educador espiritual, unificador de los corazones… para una nueva hermandad, a este hombre le seguían multitudes. Alfabeta y analfabetas, ricos y pobres, asimilaban la enseñanza. Esto como había que esperarlo causó en las clase dominante raquiñas y sarananas como diría un dominicano, resquemores y envidias, provocando masivas persecuciones y prisiones a los adeptos, saqueándoles las viviendas, arrasadas con odio y ganas. A muchos condenaron y mataron luego de recibir indescriptibles torturas.
Otro día, pero en Primavera en un pasadía en la casa de Pedrito… expresó Danilo Rodríguez, el Báb luchando por implantar la fe, permaneció 15 años encarcelado, torturado, lo fusilaron por un batallón de 750 fusileros, dando todos en su cuerpo, rompiendo sólo la correas donde lo tenían atado, los mismos soldados al ver los resplandores de lo ocurrido terminaron convirtiéndose en discípulos. A mi me tocó esa tarde en la casa de mi alumno el Conejo hablar de Bahaúlláh, primero mostré una foto y el pasaporte suyo, a seguida transcribí los siguientes datos sobre su biografía…
Írzá Husséin-'Alí nació el 12 de noviembre de 1817 en Teherán. Era hijo de Mirzá Buzurg-i-Núrí, un acaudalado ministro del Gobierno. El origen de sus ancestros se remontaba a una de las grandes familias del pasado imperial persa. Durante su juventud, el que más tarde sería conocido como Bahá'u'lláh disfrutó de una vida acomodada y de una educación centrada en la equitación, la esgrima, la caligrafía y la poesía clásica.
En octubre de 1835, Bahá'u'lláh contrajo matrimonio con Ásíyih Khánum, hija de otro noble de quien tuvo tres hijos: un varón, 'Abdu'l-Bahá, nacido en 1844; una hija, Bahíyyih, nacida en 1846; y otro varón, Mihdí, nacido en 1848.
Bahá'u'lláh, tras declinar la carrera ministerial que tenía ante sí, escogió consagrar todas sus fuerzas a la beneficencia, lo que ya a comienzo de la década de 1840 le valió ser conocido como "Padre de los pobres". En 1844 esta existencia privilegiada cambió repentinamente de signo: Bahá'u'lláh se había convertido en uno de los grandes defensores del movimiento babí. Se alejó por muchos tiempo de lujo y de las joyas exquisitas, por su filosofía fue prisionero por su creencia echado en un pozo ciego asqueroso, lleno de excremento en una prisión de Teherán era tan profundo, se cuenta que hubo que colocar 12 escaleras añadidas… estaba junto con criminales, encima de su propias excreciones allí no había brisa, permaneció herido tres meses, en un cepo de hierro ya cansado y enfermo por el peso de las cadenas, dicen que escuchó una voz que le manifestaba… te haremos victorioso por ti mismo y por tu pluma, muchos hombre y mujeres te ayudarán a triunfar, por ti mismo y por tu nombre en el cual Dios ha revivido por los corazones de aquellos que les han reconocido” Baháulláh de nuevo dije, miré al conejo que sonreía, vivió en Bagdad, alrededor de año y tres meses, dos en los montes de Kurdistán, buscando la purificación de su alma entonces, acontece la culminación en la montaña, irradiaba dulzura y amor y encantamiento además de sabiduría, un hermoso magnetismo. Gentes de todas las partes, iban tras sus huellas, campesinos, laicos, ancianos, sacerdotes, musulmanes, árabes, kurdos, cristianos y judíos. Lo consideraron como la entrada al paraíso su casa fue convertida en un santuario de espiritualidad, a favor de las victorias de la justicia. Pacheco me guiñó ambos ojos, sólo en me agradaba verlo, para diera fin a los contenido alegando cualquier cosa… pero hizo uso de la palabra para invitar a los visitantes para que en quince días hiciéramos otro pasa rato en su vivienda en la Duarte en La Victoria. Llegué a la seis y treinta minutos a mi comité de base que funcionaba en la casa del padre de María Belén, pero ese día nos reunimos en la casa del compadre David Ortega, me esperaban Silvio, Selva Y Luis Alcántara que era el padre de estos, de línea Jacobiana, miguel Adón, Negro el Pocero, Manuel Báez, compañero que atendía el acueducto, David, Mario, Doña Hilda, de línea Jorgeblanquista… como eramos nosotros, la mayoría de ese comité pertenecíamos al pensamiento del abogado santiagués. Miguel Coco pertenecía a la programación de Don Antonio Guzmán. Pero a mi me agradaba, me sintonizaba con el pensamiento de Marcio Mejía Ricart, terminé aceptando la coordinación de la tendencia programática y principista como bautizaron a la tendencia salvadorcita. Me uní a los trabajos de Ortega y Calvo. Al finalizar la reunión fuimos a la casa de Cruz y Cruz para invitarlo a participar a los trabajos políticos del comité.
-Cómo está profesor- dijo el señor Cruz al verme en la compañía de sus amigos, calvo y Ortega.
-Hola señor – respondí.
-Pasen para acá casi gritó y señalaba el camino dentro de la casa donde uno de sus tres hijo miraba el Pato Lucas, en el canal del gobierno, en el patio donde llegamos había tres sillas caladas, a la mata de naranja cobijada por enredaderas de bejucos de granadillos, Cruz y Cruz, era un facilitador de sombras. Era de los que se habían quedado viviendo en una esquinita del paraíso la victoria. Oriundo de Río San Juan al este de Puerto Plata. Había sido poliguardia en los últimos años de la tiranía trujillista. Era un talentoso manejador de los elementos del cultivo de las hortalizas. Concuñado de Pedrito Arceno, pero era un sabueso creyente… cuando le conocí fue cuando en la inauguración del Bar Gabino, me dijo – oiga profesor como está usted en eso de la magia, me dijeron que es usted un conocedor de esos laberintos. Le respondí que no sabía de lo que me hablaba. Entonces me miró con los ojos muy abiertos ojos sin pestañas, se quitó un cigarro habanero que casi siempre portaba en su boca desdentada, escupió y sin parpadeos pero con voz casi dulce, es que me interesa conocer el libro de San Ambrosio, que según sus amigos usted lo tiene. No ese no lo tengo señor Cruz y Cruz, el que tengo a usted le perjudica en vez de beneficiarle, pues es un libro mágico creado por los Esfel, hace miles de años, es pura magia negra… ah no me dijo la que me interesa profe, es la blanca para yo sembrar… y fue donde le conocí porque le dije la gran magia la tenía el en sus brazos y en su poder para imaginar. Sin embargo Cruz y Cruz era un individuo de mucha energía espiritual. Tenía la espalda como una puerta, cara fuerte como sus hombros y sus extremidades de manos y pies enormes, alto, fuera de lo normal. Boca débil, de labios negros por el compañero habano quizá, algunos les decían la estatua humana, de hierro o de varillas, pero dentro de ese túnel de organismo había un corazón grande lleno de mieles y sazones de nobleza. Su esposa hermana de la madrastra de Pedrito el Conejo, cuidaban de la familia con esmero, sus hijos y una hija eran amables y serviciales. Volviendo a la visita Cruz y Cruz preguntó ¿a qué le debo esta visita señores? Mario no hizo caso a la pregunta porque atendía una jarra de limonada que le entregaba la señora Girón, adornada de amabilidad. David haciendo uso de esa característica y muy singular forma de ser, manifestó –tese quieto compay que le pasa, déjeme disfrutar de la malteada que su merced me esta fabricando, compay a dios. Qué compadre es este. El señor Cruz y Cruz sonreía dejando salir la puntita de la lengua de fuego que al no hallar obstáculos dentariales se movía como una culebrita picara y maliciosa. Vinimos para que entre el compadre Víctor y usted se ancharan las relaciones, también para anotarlo en el comité de base donde militamos los ex combatientes constitucionalistas. Cuál es ese comité, escupió en la maseta que sostenía una mata de rosa negra, única en la región, es el R- siete, funciona en la casa del viejo Belén. Pero écheme otro poquito de malteada, ¡vea! Quien los manda hacerla tan buena, Ju, Ju, ¡comadre! ¿Dónde aprendió usted, Su Merced, hacer tan suculento manjar?
Compadre Víctor, dijo Mario, tómele los datos que debemos irnos, que mi compadre se enamora muy fácil. ¡Ay sí hay sí yo soy hombre hecho para ser amado! Escribía callado, escuchando las oraciones que el compadre David fabricaba, cargadas de alegría y jovialidad. También la de la señora Girón.
En la noche Cenín y Pacheco compartían tragos en la Barra Nova, en la entrada del pueblo, cuando llegué fui a la mesa a saludarles, volví a donde Aurys y donde Lenny hermana de Cenín de la vellonera emergía como de un lago de voces afro antillana la de Johnny Ventura, el caballo mayor, luego la de los Ángeles Negros y la de Cuco Valois. El salón no era grande pero había cinco mesas ocupadas esa noche. Las otras tres esperaban como burras prostitutas para vender el lomo de madera, Cenín y el señor Pacheco habitaban la de mayor ventilación, en una estaba Manolo Bermúdez, el Sargento Monsanto, a la derecha de esa se hallaban los tres Luis: Luis el gallero, Luis Acosta, y Luis Hermógenes. En la cercana, a las de hermanas de Cenín, se veía que enviaba alegría, el profesor Manuel Prenza mientras conversaba con Zeusis Jiménez, teniente de las fuerzas aéreas de sus planes amorosos, y de sus proyecciones académicas. Ambos veían bailar al Prof. Jiménez y la señora Lidia padres del oficial. Me levanté en dos ocasiones para recordarle a Pacheco, notas que teníamos pendientes de la vida de Bahaúllaáh. Bailé con Aurys me sentía satisfecho, más que cómodo. Opté por perder ese placentero ambiente de comodidad, que aunque en nada era, comparado con la orilla de la laguna Rincón de clara, y mucho menos con la de Manatí, donde muchas veces vuelan asesinos guaraguaos, aquí, en la referida barra, se acercan las sombras de buitres y zaramagullones, y eso incompartía con mis condiciones de educador socialista. Me marché, luego de pagar parte de la cuenta de la mesa de las hermanas de Cenín, donde me esperaban mis criaturas y mi noria que llenaba de transparencia y frescura los huertos fértiles de mi existencia. Por donde podían crecer las raíces hostosianas con la fuerzas del pensamiento de los clásicos liberales liberalizantes. No quería que alumnos de la corriente marxista me vieran sentado en los aleros de agentes de la muerte. Cada traguito me emborrachaba, sentí dos impulsos para ir a romperle la cara al sargento Hermógenes, que reconversaba con el cabo azuano, que parecía al Cid campeador, y ponerle en su rostro la imagen del niño que dejó huérfano de padre. Pacheco le preguntó a Cenín, por qué se habrá ido el maestro… debió sentirse mal, comentó Cenín, por qué. Viejo eso está muy claro… se fue harto de verle las caras a los Luises, y sepa viejo que Luis Hermógenes, se mueve con más libertad que nosotros. Si, así es, el puede entrar a la cárcel y salir cuando se le antoja, por que como paga por haberle arrancado la vida a uno de la… por haber apagado a una de las luminarias, a la inteligencia recibió la visa para ir venir por donde quiera no donde pueda. Ese es un individuo especial, así es la mujer, nuestro amigo examina minuto por minuto, el comportamiento de todo. Luis Hermógenes es un chivo expiatorio, come habas ajenas el eje del mal lo compró, aunque sabe que es una victoria, le huye como a él en estos tiempos en mi país, el Diablo no le huye a la Cruz, nuestro Diablo con ella es que gobierna, está en los tribunales, no es ahí donde condenan, y está en la frente de los oficiales que mandan a desaparecer a Henry Segarra y a Gil Gómez. Un día me dijo- expuso Cenín como si fuera de un difunto que hablara, Bajabonico me parió, y soy su hijo legítimo, Licey me vio crecer, encendió mi entendimiento, pero Altamira y la Victoria, son mis madres a la que estoy muy agradecido. Debemos borrar la idea que los pueblos del mundo tienen que es la penitenciaría. La penitenciaría no tiene victorias y La Victoria tiene Penitenciaría. Ambas tienen su historia. Una tiene sus hijos como el general Evangelista Adón. ¿Sería un proyecto sería un plan? ¿Habrán fallados? Trabajaremos para borrar el criterio equivocado. El Dios de la penitenciaría, no es el mismo del de la Victoria.
Las calles han sido pasillos de cucarachas, de grillos y de vampiros, de conejillos, de marionetas y títeres al servicio de Diablos, de gobernaderos, goberneros tiránicos el anciano Pacheco, sintió el mismo deseo de marcharse que minutos antes yo había experimentado. Pero recordó las amenazas con quitarle la pensión si continuaba a mi lado. –pienso dijo Pacheco a Cenín—que los defectos del profesor Arias a nadie dañan pero sus virtudes ayudan a media o a población entera.
La muerte de Salvador Allende, y la de Florinda Soriano como la de Caamaño y de sus compañeros tienen a muchos jóvenes sin norte, espero que la esperanza no fallezca y el sol de los de abajos se levante a irradiar las semillas de las tumbas, de esos pólenes dispersos. Las navidades pasan con el luto de al caer tantos jóvenes en la huertas nacionales y del jardín de sur general. Recibiendo el hedor a sangre, entraba a las casas con los vientos del norte de cualquiera norte, los cadáveres con hedor a tierra podrida penetraba a los cocinaderos, con el temor envuelto en el aire, que salía de los sepulcros de Elcira y de Florinda. ¿A quién le interesaba además de los norteños y del gobierno la muerte de tantas Gentes? ¿Quiénes movían los lazos a tales marionetas asesinas? ¿Por qué no aceptaste la visa? Porque no quise delatar mis compañeros de aulas… en 1976 como otros en la marea del pasado traía las manos y los pies mutilados, golpeado el corazón y la voluntad encadenada, nubilado los ojos y los intestinos atrofiados. No se, pero en esta fecha de reyes, y de juguetes, de machetes al lado del fogón de piedras, de horneros y de cenizas continuaba en mis cavilaciones, mi niñez desvalida. Calentando un pedazo de yuca trasnochada al lado de la azada y cerca de la barbacoa, escuchando a mama Gelo con su rosario de cuentas de peronilas, conjugando un mantrás a las Mercedes, a las vírgenes Carmelitas y a San Antonio el bondadoso. No estoy seguro si el agua que llega por la cañería a las oficinas y a las viviendas de los barrios, cualquiera otra… son de las cloacas, cargadas de excrementos llegando a las pailas y a los biberones. No estoy seguro si cuando como embutido estoy engullendo de las carnes de los desaparecidos. ¡Qué pena llevo en mi alma acongojada, cuando veo las aceras de las calles ensangrentadas, la espalda adolorida y rotas las alas de la esperanza. Los estudiantes estaban ensimismados, parecía uno tenerse al otro. La puerta de cada consciencia, era una pérgola estimuladora de los axones y dendritas de cada emoción hecha individuo. ¿Desde cuando bebemos jugos de recuerdos amargos y dolorosos, desde cuándo cenamos las morcillas con la sangre de paisano, cuántas veces almorzaste con las vísceras hechas locrio, cuántas veces te embriagaste con el vino con la sangre de compadres, del obrero de POASI, cuántas veces cepillaste los dientes con orines del impostor invasor? Aunque decente no parezca te embriagaste con la sangre de tu hermana y de tu sobrino y de padre: era la sangre de Yolanda y de las hermanas Mirabal Reyes. Entre risotadas vampirizas de las guardias coloradas, en extensión de los Palmeros, aun por nuestros senderos camina entre puertas y ventanas cerradas y abiertas, comiendo el sancocho de viandas pútridas, cosechadas en las huertas disociadas por el invasor imperialista, con los ojos de Segarra, con las sienes de Guido, y los dedos de García Castro.
***** Capítulo 19******
Al cambiar de Materia se cambiaba de maestro, me esperaban en el cuarto teórico, desde la segunda jornada que me llevaron a prisión no había vuelto a ese curso. Vino el fusilamiento del líder de abril, mi energía no cruzaba los linderos, del aula de los alumnos de término. Hoy hablaremos de José Martí este era el tema del día que irrumpieron los caballos de Atila. El fusilamiento de la leyenda del siglo, fui al pizarrón y escribí “Ya sabrá el mundo lo que tu eras pues la justicia de Dios, es infinita… y da a cada cual su legítima gloria,” repitió a solicitud de Mario Moreno González quiero que sepan que eso dijo Darío a Martí, muchos irradiamos luz clarificadoras dicen que fue Martí el maestro del modernismo, Darío lo llamó maestro, y Martí le llamó hijo. El Ismaelillo emerge en 1882, como un despertar. Valorar a Martí no debe ser confundir los roles de esas dos lámparas en término poético. Continué hablando con los alumnos del valor literario del poema y copiamos versos como estos:- pienso cuando me alegro/ como un escolar sencillo/ en el canario amarillo/ Que tiene el ojo tan negro. /Cultivo una rosa blanca/En junio como en enero/Para el amigo sincero/Que me da su mano franca. /Y para el cruel que me arranca/El corazón con que vivo/Cardos ni ortigas cultivo,/Cultivo una rosa blanca…
¡Traidor! ¿Con qué arma de oro /Me has cautivado?/Pues yo tengo coraza/ De hierro áspero./Hiela el dolor: el pecho/Trueca en peñasco. / Y así como la nieve, /Del sol al blando/Rayo, suelta el magnífico/Manto plateado,/Y salta en hilo alegre /Al valle pálido, /Y las rosillas nuevas riega magnánimo. Entendí útil para mantener el grado de cultura universal de los estudiantes de último grado estos versos orientan a una poesía de combate como lo fue su autor también por las características singularizadotas de los versos del poema y de los poemas dentro del poema. Mencionamos poetas como a José Asunción Silva que asimilaron de inmediato por su valor modernista y libre este agregué dijo que Martí era una nueva orientación lo escuchaba como un nuevo timbre, el propio Martí dijo ningunos vuelan, no se parecen a los demás perdieron lo original lo íntimo y lo singular. José Miguel de la rosa, hermano de Cenín, dijo profesor permítame- leer estos versos de Martí. Claro le respondí – “que a mí las ondas mansas,/ que a mi las nubes,/ joyas interesantes,/ sobre las piel curtida/ del humano aire/, mariposas inquietas sus alas baten/ quemando me despertaba/ con un gran beso puesto a hojarasca/sobre mi pecho, bridas forjadas con mis cabellos/, ebrio él de gozo / de gozo yo ebrio”… al terminar de copiarlos terminaba también el tiempo…
En la casa cuando llegué estaba mi cuñada Ana Peña Vargas, hermana de Elvira, desgranaba guandules con Toñita que nos ayudaba desde que llegamos a la José Soriano, en la sobra de los cocos y de las toronjas, con la presencia del motor, salió y me saludó sin esperar que me desmontara del aparato. He venido a conocer a Viví que tenía 28 días de haber nacido. Ana era madre de Giovanni, de Berkis, Junior, de Nurys, de Rafael, Elizabeth, Mary y de Iván.
Hola Ana dije. Cómo está cuñado, respondió. Me dio un beso en la mejilla izquierda, olía a cigarrillo Montecarlo. Toñita vino y me quitó el bulto de carne de res, que había comprado para la comida de la recién parida. Lamento la muerte de mi sobrino Iván me dijo. Sí le respondí. Pero me felicitó por el nacimiento de Pavel, a quien mecía en la cunita y consideró el suplente del difunto. Hábleme de Pipilio, pienso que está bien, tengo varias semanas que no le veo, se consiguió una viejita, que cuadriplica su edad, pienso que también el gusto suyo. Ella se dio cuenta que no le hice caso a sus comentarios finales porque había un individuo extraño escuchando y no tenía que enterarse de la otra mejilla de su hogar. Cambié de tema. Había llevado la carne y volvió con unas tazas de café incluso para el extraño. Oye Toñita, esa carne es para que le hagas una supia a la parida, si te parece posible, cuando ya esté cocida rípias una parte con cebolla a caballo, pienso que está haciendo moro de guandules. No profe, yo hago lo que sea usted lo sabe- dijo toñita,
¿Y los niños cuñada, dónde están ahora?
-andan conmigo pienso que juegan con los suyos y Giovanni en la vista alegre, he venido a quedarme agregó Ana María Peña. Le di mi aprobación. Luego fui al aposento, cambié de ropas más ligeras, hacía calor el patio de la casa tenía seis matas de coco y ocho de toronjas la sombra era codiciada de transeúntes y de peregrinos.
Los olores a cocina se entrelazaban produciendo mezcla de exquisiteces que visitaban los patios entrando por los ventanales de la casa. Giovanni era el hijo después de Berquis y de Rafa, este último jugaba con Prenda linda, un pequeño perrito amarillo, Iván con tres años estaba en mis piernas, me agarraba la barba y los bigotes. Sonreí a la hora del almuerzo, porque ahora la cocina de Elvira emitía perfumados olores a sazones muy diferentes, a la de Altamira frente a la casa de Gloria Parra y el policía Eladio Marte que no olía a nada. No emitía los sabrosos eructos de escabeches de cebollas y de pescados fritos, con aceite y salsa de tomate. Ahora la cocina de la Victoria alejaba los recuerdos, los negativos, los allanamientos y las cancelaciones, las persecuciones y los atropellos y las prisiones.
Había mucho ruido en las calles, de patines y de patinetas, de risotadas y pitos, se aproximaban las fiesta de reyes, despertaron al pequeño Pavel, desde la una dormía y eran las tres cuarenta minutos. En la noche participé en la reunión de la cooperativa de los maestros de la que hube de ser fundador, orientado por el doctor Duval. Luego de unos minutos me visitó el profesor Andrés Fortunato Victoriá, a quien distinguía por su fidelidad y lealtad y muy solidario con las cuestiones humanísticas. Era director del Liceo de Villa Mella, y formaba los círculos de estudios para el PLD, llegamos a mantener relaciones de respeto, conocía la naturaleza de Bosch y de Peña Gómez. A partir de la fecha inició visita el señor José Rodríguez, activista de los círculos de estudios, a los pocos días, entre el nuevo visitante y mi familia, había cosecha de amistad. Tan buenas eran esas relaciones que José Rodríguez consiguió publicarme el Vanguardia del pueblo, órgano político de PLD, unos versos titulado “El partido de la estrella amarilla” y tres semanas después “El partido es lo primero” Andrés Fortunato llegó a ser de los hombres cercanos al profesor Juan Bosch y a dirigentes de las instancias del portal, amigo de Tonito Abreu primer secretario general del PLD. Mantuvimos sin embargo matricula de perredeísta, nos conocíamos y como maestro del mismo distrito sentimos respeto el uno por el otro. Ya el señor Fortunato había mostrado su perfil de revolucionario y de individuo de sentimiento antiimperialista. Entregando sus acciones físicas y militares al proceso en las calles el 24 de abril de 1965. En varias ocasiones estuvo como Manolo Prenza y nosotros prisionero… y cuando no gestionaba para sacarnos a nosotros. Actuaba en defensa de los derechos individuales y de los de la sociedad colectiva. Estaba en contra del poderío fascistoide del señor Elías de la Rosa que se jactaba de ser padrino suyo, porque era compadre del señor Abogado, como llamaba al padre de Fortunato. Luchaba también contra las actitudes del señor Luis el Chino, Martínez discípulo de Balaguer. Quien se había apoderado de parte de las instalaciones del antiguo edificio de Partido Dominicano, donde operaba la delegación municipal, bajo la dirección local de la señora Ovidia Ogando, madre de Nery, de Lenny, de José Miguel de la Rosa, y madrastra de Cenín,. Negro Quiñónez no estuvo en prisión como nosotros, Manolo Prenza, y Fortunato Victoriá, pero estuvo en contra de que el chino, continuara en actitud trujillista usando las propiedades del pueblo como heredero de una tienda familiar. Alrededor de Fortunato giraban los profesores Abad, Manzueta, Brazobán y de soslayo, Rochet. Todo el mundo conocía a los que no usaban careta, pero nosotros sabíamos que se cuidaban de no perder el empleo y sabíamos también que había los servidores del eje colorado. Andrés conocía a los arribistas, que como camaleones se encalacaban en las ramas del poder y ahí aprestaban sus uñas como calientes tenazas. Eran transfugorios, salta cocotes y saltamontes, Darwinistas, que al mínimo parpadeo de los reflejos actuaban zafarranchados. Tanto Quiñónez como Prenza conocían que nosotros teníamos militancia dirigencial definido en el partido que había dirigido la revolución de abril, y conocían la brisa que nos había empujado desde Altamira. “Por los brincos los conoceréis” expresé en una asamblea en presencia del profesor Efraín Almonte, director general de educación primaria. Los papeles de dobles vías lo realizaban a costa de mantenerse en el puesto de maestro. Los simuladores y los cimarrones eran piedras que entorpecían el desarrollo de actividades que Manolo Prenza y nosotros desarrollábamos en término particular, nuestra jurisdicción, con grupos estudiantiles, con el visto bueno de los directores Calzados y Jiménez, profesores del liceo como nosotros. Ni Prenza ni nosotros retorcíamos el rabo al ver acocarse la perrera de la PN, ni gotereábamos en los calzoncillos en encuentros fortuitos con las guardias coloradas, tampoco Quiñónez, que siempre tuvo quien olfateara por él evitando así quedar en la redada. Pero a nosotros nos buscaban el aula y en nuestra residencia.
En el distrito escolar # 100, de la Victoria, o cualquier número el poder se ejercía desde los aposentos y oficina de la secretaría de inspectoría, que dirigía como un Templario don Elías de la Rosa guardando los logros que se había propuesto. Así sucedía en muchos lugares de provincias del país y del sur del continente hasta donde lleguen los dedos del Imperialismo. Las direcciones regionales con los criterios políticos pedagógicos, trazados por técnicos, se convierten en babosos payasos que responden a los intereses burocráticos, son babosos complacientes con los subalternos lisonjeros que entregan regalos y ramilletes de halagos y florilegios, rompiendo el rol de superior, entonces son inútiles, ante la encrucijada que ese como Santo Eleazar de la Rosa, hacía en nuestro distrito escolar, que el dirigió hasta que la nuclearización escolar lo volvió ceniza. Si ser un verdugo para decapitar a nadie, ese distrito que venimos defendiendo a nuestro juicio y manera, había creado un banco siniestro donde sentaban a los aspirantes a ocupar una creación o una vacante, previamente solicitada, recogían las solicitudes a los que reunían los mínimos elementos requisitorios. A los que estaban preparados le ponía 1440 obstáculos, así ellos mismos se descartaban. Cada obstáculo valía dos pesos, al final se quedaba con el puesto de maestro el que mejor facilitaba y autorizaba a utilizar los tres primeros meses de salario. Para ello era necesario entrar al templo bautisteriano o bautisterio o bautismal pasando al santo altar, donde entregaba la referida autorización escrita y firmada sellada con el gomígrafo del distrito # 100 al todo poderoso Santo Eleazar de la Rosa.
-¡Dígame…! ¿Están todos en el salón?
-¡Falta Domingo Carbonell! Don Eleazar, respondió el conserje.
-Cuando llegue éntreme primero al Prof. Severino Hernández, ya lo sabe. Cada maestro que no tenía estudios pedagógicos entregaba a las manos de santo Eleazar, un sobre lacrado guardando un valor de trecientos treinta pesos después de la ceremonia iban a la bebentina a nombre de los bautizados terminaban hartos de sancocho pagado tan caro con carnes de los hijos y sangre de sus nietos. Domingo Carbonell para la escuela del Aguacate, matrícula desconocida sin embargo venía la mano ingeniosa de santo Eleazar y maquillaba total, 28 alumnos 12 varones y 16 hembras. Severino Hernández para Rincón Dorado 22 alumnos 11 y 11 era dueño de la escuela y del sistema, y del mobiliario y del local, Victoriano en la Luisa Prieta, Melaneo Pacheco jr en la escuela Buen Nombre. Elpidio Tapia en la Ceiba, lugar de mejor suerte donde la población escolar era más grande, en los Mercedes la señora Mercedes Rodríguez, así en Cabón en la Malena, en mal nombre, Sierra Prieta, en Hornillo, en la Cuaba. Eran centro de picaderas para santo Eleazar y los encargados de adquirir dinero extra para aparentar y vivir en desparpajos. Lo dije esto sucedía en todo los distritos, controlados por personas de baja formación de todo tipo pero especial falta de justicia y solidaridad. Esa era la política del gobierno la de María Ramos, nadie mandaba, no se sabía… ¡ah yo no se no! ¿Quien lo acusó de cumplidor? ¿Quién lo injurió? ¡Ah no yo no seno! ¿Quién mandó cancelar al Maestro? ¿Y a cortarle la lengua y los dedos al periodista y al sacerdote? ¿Quién autorizó sembrar la cabeza con la remolacha en el cantero y la lengua con la cerveza en el refrigerador? ¿La Cabeza? ¡La del mismo periodista! ¡Pero bueno, se están volviendo locos? ¿Cómo que no saben? Era la política de los caprichos y de yo creía… ¡Unjuu? Tírale, tirale que fue para eso que el Estado mayor te envió al canal de Panamá… pero fue en West point donde yo estuve. Y mostraba una placa como esta, pero dáselo en el pecho, no se lo de en el pie izquierdo… no, tampoco en el derecho, pégaselo en la cabeza… recuerda que estuviste…! ¿Dónde fue que estuviste? Para qué crees que el ejército te envió… yo soy policía, no soy militar. Para el caso es lo mismo. -¡Está bien, está bien, no disparen! ¡Lo haré yo, yo lo haré! La sangre salpico al vecino. ¡Está muerto comando! Gritó sin disimulo el veterano del crimen. Llegaron tres vehículos con las luces apagadas, se acercaron enfocaron con lámparas de luces amarillas. ¡Pero no era a ese, por qué lo mataron? ¡La costumbre, la costumbre jefe! Je, je, je, se rió. ¡Qué confusión tienen esos muchachos. Explicaba el oficial de las operaciones cuando lo llamó el superior. ¿Que ocurrió coronel? ¡Estos muchachos estuvieron en la escuela del Norte, y se equivocan más que los de Sierra Prieta! Mejor dicho jefe… no fallan un disparo… y como las balas cuestan un dólar. Con ese estilo, por ese palo murieron miles de dominicanos inocentes en los primeros meses de los gobiernos del doctor Balaguer. Los muertos de las calles y los muertos en cañadas, los ahorcados en las oficinas y en las fincas para no pagarles el jornal. En la estancia del Proyecto, la que bordea el camino que va de Haras Nacionales a la Hacienda Estrella… mataron 23 haitianos y los sembraron debajo de 23 matas de guineos y de rulos, en presencia de la mujer dueña del cañaveral. En los campos azucareros de colonos de la periferia de la Capital, entre el cruce de la Gina los Castillos, la Hacienda La Estrella. El día que mataron al periodista Orlando Letelier del Solar… mataron…, cuántos mataron ese día? Eran transeúntes eran de la Jagua, eran estudiantes Santiagueros… había de Gurabo el coronel que hablaba demasiado… dijo en una palabra jefe: tenían la marca del buey, de qué buey usted habla? ¡Pero Bueno…Coronel, será posible que se haga usted, del buey que más hala! ¿Qué? No hombre eso fue en el 62… “está viejo y cansado” no hala na., naaa! Yo se lo digo. Está desterrado, perdió la fuerza, al perder sus tarros, y más ahora que le pusimos un bosar… ¿había visto usted cosa como esa, verdad que no? Al amo nuevo le pusimos un rirra, para que no hable tanto por radio comercial.
Al supervisor nadie lo supervisaba al contralor nadie lo controlaba, al que evaluaba nadie lo medía ni lo evaluaba, así era la manera gregaria motivadora, generadora de estímulos, cosechadora de prebendas pedagógicas del mal. Acumulando acciones maléficas, y para la quincena pasaban como en los ingenios azucareros, el tique cuando llegaba el pagador. Cobraban en filas circulatorias el último se convertí a en primero hasta dar la triple vuelta. Al supervisor nadie lo supervisaba el día llegó. Muchos creímos en la reforma propuesta de la UNESCO, pero para reformar había que reformar a los reformadores… nacieron los reformistas. Los líderes de la nación un día en previa jornada como coloquio de pensantes y de pensadores, el que circunstancialmente preguntó. ¿Cuál es el gran plan? ¡Dígame! ¿Cuál es el camino? ¿Dónde están los planificadores? Los de Agricultura, los de Educación los Obras y de Salud Públicas. Como nadie respondió esperó cinco minutos y se marchó… pero se devolvió y del umbral de la puerta manifestó: cuando el señor esté, estaré con ustedes, a cuál se refiere, continuó por el pasillo y sólo movió las manos abanicando el aire. Los caminos de la reformas estaban sellados de espinas y de piedras afiladas, de obstáculos contrariaban los planes y objetivos del proyecto. Era Nicolás Almánzar García, yo sabía que donde este estuviera las cosas marchaban por los rieles de la realidad. Era un programador de las escuelas reformistas. Los obstaculizadores eran de aquellos, que nunca han sido supervisados. Formaban islas de poder, dueños de enormes recipientes estaban nuclearizados, con recursos en subcentros cuasi infinitos. Manejaban las hilachas del estado al estilo san Eleazar. Un pueblo deja las fallas cuando en los planes del Estado está la limpieza y el lavado de los que funcionarían como jefes de carteras o secretarías activando el teclado de la conciencia humana.
Era el primer trimestre del año 1976, los estudiantes de la escuela Padre García no habían ido a una excursión, las puertas y las ventanas de la gran Santo Domingo estaban ahí enviando luces de sueños tendentes a que extraños y nacionales navegaran en los mares del pasado y desde allí en los cofres donde estaban guardados los tesoros… los conocimientos, emergiera satisfecho de haberla visitado. Era la menos joven del que le dijeron nuevo mundo, dueña de millones de agentes educativos listos para asistir a docentes y dicentes en el diario accionar pedagógico. Manuel Antonio Prenza estuvo en el zoológico con su tercer curso. Elvira y nosotros con los niños y los de mi cuñada les acompañamos. El regocijo, la alegría volaba de las almas de los estudiantes en presencia con los animales. Facilitando informaciones encadenadas inspirando los ocultos dones de las individualidades. Muchas naciones tienen departamentos de excursiones de las escuelas públicas, el año de 1923 el sistema de escuela pública de Minneapolis creó oficialmente la oficina de excursiones con carácter administrativo, colegiado por una junta de vecinos y padrinos de la escuela. Cuando el Profesor Manuel Prenza introdujo el cuestionario educativo de la excursión Josefa Camilo maestra de 7mo grado, y nosotros quedamos satisfechos con los resultados. Me limité a decir la libertad de enseñanza exige un férreo y vigoro programa, un consejo de amigos, padres, vecinos y de padrinos facilitador de los debates en el núcleo y buscador conclusiones en las contradicciones. Poco la escuela crece en a comunidad con los líderes que emergen de ella como una noria de una peña arropada de helechos. Hay que contar con los agricultores, los porcicultores, los ganaderos, caficultores, colonos, etcétera…maestros y maestras de otra comunidad educativa, de otros cursos de la misma escuela. Y asociaciones de todo tipo existentes en el entorno. Exposiciones, exhibiciones de confecciones de recursos visuales. Cuando en los centros escolares funcionan estas acciones, con la participación de los alumnos, la escuela se engrandece y se dignifica. La madrastra de Pedrito “el Conejo”, que era miembro del consejo de la Escuela Padre García, -dijo- mi hijastro me pidió que lo trajera a los debates del consejo porque me gusta verte en la mesas de las discusiones. Le pregunté ¿por qué crees hijo que voy para el consejo? –Yo lo sé nadie tiene que decírmelo, me respondió. Nosotros reímos de satisfacción. –tu mami, me dijo mami y esa expresión me entró como una flecha de acero en algún lugar de mi esencia, que tuve que sentarme de espalda a el, cargada de lagrimas salidas de ese lugar herido. Tu mami no usa falda si no es para ir a la escuela o a la iglesia. Fui sonriendo al hermano de mis hijos y las manos mías entraban por los cabellos largos de ese que aceptaba como mío. Otra cosa que me dijo el Conejo luego de oírme hablar del concepto Democracia, fue lo siguiente… yo pienso dijo Pedrito, que la palabra democracia pesa demasiado, que para cargarla y llevarla puede derrengar a quien la quiera llevar solo, por eso es que debe ser llevada entre todos para que no se les rompa. Si uno solo la llevara lo aplastaría como a una cucaracha, significa ahora yo, luego tú. Me quedé con la boca abierta dijo la esposa de Pedro Arceno, escuchando la limpia explicación de Conejo. ¿Dónde lo aprendiste hijo? Así nos la explicó el profesor Arias, el día que Eddy el hijo de David Ortega, dirigía la reunión del consejo escolar. ¡Que bueno! le dije y entré a la cocina a sazonar los gandules, sazoné de paso los guanimos y la guabina de 17 libras que Luis mi hijo mayor había pescado en el río Cabón en la mañana. ¿Por qué estás tan contento hoy Conejo? le pregunté y este niño tan esplendido respondió- fue que mami me dio un beso en la frente y además me peinó. En silencio en el aposento bajo la sombra de la noche, mientras busca respuestas a múltiples preguntas dijo por qué la madre de mis hermanos duró tanto para darse cuenta que ella, me hacía falta. Las manos de las madres, dijo en el pensamiento, son medicinas. Mejores que un calmante. Se quedó dormido cuando pensó en su madre verdadera.
*****CAPITULO 20*****
En las reuniones subsiguientes trataron los cambios que en educación se avecinaban, pero para los incrédulos, se preguntaban cómo serán esos cambios. Prietica y María ambas conserjes de la escuela Padre García se sentaban pensando en los llamados núcleos escolares que según Eleazar de la Rosa, había que crear un frente para bloquearlos. María esposa de Elías de la Rosa, y madre de Machita alumna del liceo, amarraba la escoba sostenida entre las piernas manifestó- Elías está muy asustado comadre, será bueno para otro pero para los asustado, parece que será malo… han contado que van anular las inspecciones y a los secretarios. Los cargos administrativos pasaran de los directores de los centros escolares. Usted cree comadre dijo prietita que limpiaba sus dientes con un palillo hecho con cáscara de caña- Yo no dejo de creer comadre, dijo desmontándose de la escoba.
En la secretaría de Estado de educación en la tercera planta, en el departamento de planificación escolar el licenciado Meláneo Hernández Alberto raya en su papel de laboratorio, minutos después esas rayas se convirtieron en el objeto de, de un diseño y diagramas, en maquetas, para modernas edificaciones, pero lo hacía como terapia y distender su estado de mal humor, de cólera, de ¿cólera? ¿Meláneo? No, no puede ser. Usted debe estar confundiéndolo con algún pariente. Volvió a la originalidad, llegó el sosiego y la tranquilidad, dejó el escritorio y fue a las persianas respiró aire que venía del centro del mar Caribe cargado de contaminantes dañinos, no estás de más decirlo, pensó que ahí estaba la sangre de los muertos del 65, ahora, diez años después, once, se secaba una lágrima. Recordó la ida de su amigo, hacia diez años. La llegada de Efraín Almonte y de otros lo sacó de la furnia de su pensamiento. Saludó y se fue a su giratorio. –Ahí llevándola dijo. Los cuatro directores departamentales permanecieron hasta la 11 de la noche presupuestando intercambiando y evaluando documentos. El país en término educacional como energético era una bazofia, no podía competir con nadie en sentido sectorial. Iba seguro al cementerio, había que aplicarle una urgente cirugía. Estaba endeble, enfermizo, mala situación y baja calidad. Era un viejo editado en el siglo 15, le llamaron Atenas del nuevo mundo por el grado que había llegado, quedado agachado, lejos de aquellos días. Los entendidos elevaron a las nubes el grito de Gorgón, convirtiéndolo en Colegio Santiago de la Paz en 1528 los brazos de la arboleda del arrojaron con las enredaderas de la Apostolatus culmine ahí la tenemos autónoma graduando con planes obsoletos viejos arcaicos, esa es la del pueblo, es la que recibe estudiantes en manguitas de franelas y “descalzos” juntos a los hijos de Marien y Lemba, hijos de Caonabo y mamá Tingó, los de Juan Vaquero y los hijos del pueblo del siglo 21. Ahí están los que hacen de un bostezo un poema, un cuadro los pintores y declamadores de la pobreza de fin de siglo. Esos han conseguidos repartos de tierra para los campesinos. La fría brisa marina entró por las persianas donde Melaneo recordó a su amigo muerto…. Lo vi salir de los pensamientos universitarios dando brinco entre recovecos y hondonadas de un pienso no lejano en la cordillera de la historia colonial y actual. Aunque don Efraín hablaba no dejé de pensar en la Dalias y en las Margaritas. Flores de mis sueños juveniles salpicadas en un arco iris, abrazado a las corolas de las rojizas rosas, esparciendo en ínsulas valles y montañas continentales con la filosofía de amar para poder ser amado. En el sentido lato de la palabra Educación habrá que cerrar las compuertas, quizá sea mejor abrirla a las nuevas y modernas manifestaciones, alejándose del dejar hacer…- seguro muy seguro estoy decía el director de la Padre García a maestros de los niveles inferiores, que numerosas son las razones del analfabetismo, y del poco desarrollo académico de nosotros los maestros, en todos los niveles incluso el su el superior. Pienso, le dije, como usted y si me lo permite daría mis puntos de vistas… claro utilice todo el tiempo que manda la prudencia. La primera razón de nuestro atraso colectivo se enmarca en el cuadro de las dictaduras, padecidas desde antes de la fundación de la república. Los incumbentes, no le interesa clarificar los fines teleológicos de la nación ocultando la manera de pescar, dándonos las colas y las agallas de las sardinas. Según evitando que cojamos dolos al río, al lago de esa manera no conoceríamos El Qué, el Cómo, El Dónde, El para Qué y el Con Qué. De esa forma el pueblo de tuerto pasaría a ser ciego. Los compañeros sonrieron, no se lo Negro escribió en la libreta. Los reyes continúan siendo reyes, otras razones compañeros maestros en la intervención de una política equivocada, corrupta, para la escogencia de los manejadores de estos asuntos cerrando las compuertas, es posible compañeros que estos planteamientos correspondan al décimo quinto plano, pero traído al número tres, digo; de mi parecer, sea la falta de concientización de ciertos maestros calimetes, carentes de amor por la niñez tampoco por la familia, al no tener responsabilidad social, muchos menos se preocupan por la adopción de técnicas metodológicas favorables y búsqueda del mejoramiento de la calidad en el aprendizaje estudiantil. Señores continué en la reunión con el director las autoridades, y en otras ocasiones lo hemos dicho, vendían y compraban los puestos y los subastaban tanto los del personal de apoyo como el dirigencial y docente. Eran compraventas, en vez de oficinas gestoras, estas acciones diabólicas y mañosas vienen de lejos sin cansarse, pienso que es un mal endémico del sistema, no denunciarlo siquiera, es de lo que estamos hablando, pero no corregirlo es lo peor. Negro volvió a escribir en la libreta. Aseguro que en cualquier distrito escolar y su dirección regional, en los Pomo de Altamira, del Ranchito de Imbert, en Paraíso, o en Bánica el 15 por ciento de nosotros, o sea de los maestros no están alfabetizado aquí mismo en Santo Domingo, algunos teniendo un pergamino universitario son analfabetos pedagógicos… propongo que debemos detenernos porque debemos ir de prisa, para observar los replanteamientos porque ocurre en todos los niveles. Es mucho más fácil edificar sesentas habitaciones que alfabetizar al ser humano que luego pueda construir su vida, es más fácil que las batatas crezcan debajo de áridos canteros que sembrar en el corazón del ser humano, la noble semilla de consciencia solidaria. Los otros profesores graduados en universidades y centros pedagógicos compartieron como buenos comensales del manjar puesto por nosotros encima de limpios manteles, era muy delicado el tema nadie quería aceptar que 30 años de labor pedagógica por unos comentarios rabiosos nadie quería creer que fuera verdad que 463 años repitiendo la misma farsa, trampeando día y noche sembrando semillas de gorgojo malas en terreno fértil, bonísimo el resultado a muchos lo confunde la falta de la conciencia de la que estuvimos hablando conlleva, a nefastos resultados, muy trágicos. Josefa Camilo se levantó del asiento para botar ceniza del cigarrillo y de paso dijo no nacerá no germinará para que un niño aprenda a leer hay que conjugar los elementos de ambientación, de higiene y de limpieza mental, de las partes que intervienen con los elementos de afección amor y cariño valorización sencillamente humano.
Cuando el maestro o maestra sepa leer más allá de las paredes ópticas leer las afecciones volitivas en el mundo espiritual de los alumnos en la vida interior de los niñitos. Si es maestro y está en sintonía con su realidad económica, política emocional no lo estorban de seguro que la siembra arrojara enormes y muy buenas cosechas, sanas y de óptima calidad. Es demasiado que habría que decir dando punto final señalé. El director dijo el jueves a la misma hora de hoy.
En su habitación la profesora Camilo pensaba mientras veía en el espejo los cabellos de la frente – me iré a quedar calva, se confundió pareció preocupada, recordó la cara de Yocasta, la de Melba y la de Isidora, era casi calva aunque Melba tenia los cabellos muy hermosos y bastantes largo me refiero a la frente. Recordó con lágrimas muy ardientes a Griselda, muerta con su hijito de meses en un accidente procedente de una playa de Puerto Plata, luego me lo contó, lloraba, esas lágrimas las empleó limpiando el espejo empañado. Josefa reunía condiciones humanas que eran escasas, especiales, no se amilanaba con trivialidades, ella se conocía sus debilidades. Lloraba cuando el corazón consideraba luego del aviso de la razón que era de índole superior. Era frágil al dolor ajeno, la vi llorar como si se enterara de la muerte de un familiar, por algo por ella conocido la muerte de Griselda cuando me lo contaba. Endureció el rostro lloroso todavía cuando vio entonces en la pagina de un periódico que me entregaba Elvira las fotografías de Marian Pinedo y de Tingó. Ella comenzó a decirme de la muerte de Elcira Díaz Santiago y de la participación en la guerra de abril de Yolanda Guzmán. Ahí me pidió que deseara que le acompañara a Mata redonda cerca de Sanguíneo del entorno de Guaruma para conocer donde la enterraron a flor de tierra. Aunque el episodio de dolor, que cerró el océano de sus lágrimas, que se deslizaba por las pendientes blancas de sus pálidas mejillas…fue el cruel asesinato… de Francisco Alberto Caamaño. Después Josefa ya calmada preguntó por el perfil pedagógico de las compañeras maestras de la Padre García, de Flores le dije –es maestra normal, se muy pocas cosas que no sea lo que aparenta, y de apariencia no viven los sabios. La siento lejos de las paredes de un internado. Patria no es graduada pero es consciente preocupada. Estaba seguro que Josefa tenía propósitos ocultos, que la próxima pregunta se iba a referir a la persona de un amigo mío llamado Negro Quiñónez. Era una técnica muy conocida por mi y por ella muy parecida al método socrático llamado mayéutica efectivamente ella tronó… Vitico dónde conociste a Quiñónez, cómo es él. Lo conocí aquí en la escuela. Cuando vine el 14 de febrero de 1972, él laboraba en el primer grado, y aun ahí está, la vacante que tú ocupaste era para él. Uno de sus sueños viejos. Pienso que como tú le agrada, no ha dicho nada. Refieren que es buen maestro de niño, pero el cree ser para adultos y adolescentes. Es muy delicado y susceptible a los estímulos externos, lo creo honesto honrado es hermano de José, Julio César y de Ana Dilia, su segundo apellido es Silva, su mamá es de aquí, oí de boca suya que su padre es de Mamey Puerto Plata. Vive en los bajos de Haina. Lo he visto quitarse la camisa y dársela a una alumna desaliñada, desgarrada después de un pleito de los que tantos que en esta escuela se escenificaban el los días que él y yo llegamos. Como es eso de dar la camisa. Claro está Josefa. Ya yo lo había hecho en más de una vez, en el pleito se quedaban con los senos al aire, sin sostenes y sin vergüenza. Estoy seguro que usa el pañuelo y limpias las narices a pequeños en el curso suyo. En palabras claras el posee el huevo de las dotes humanísticas y preocupación por el prójimo, está comprometido con la comunidad, con la sociedad, aseguro que como poco es un preocupado consciente. Explícame eso, de preocupado consciente. Suceden acciones inconscientes de preocupación favorable a grupos y aglomeraciones sociales en una comunidad o sector de clase. El maestro es un promotor social de alto quilate, cuando tiene la mística del compromiso comunitario, sus acciones son nacionalizadas, en el preocupado inconsciente se da espontáneamente, esporádica en el consciente las actividades son metódicas, y hasta brotan con el vuelo de la espontaneidad en términos reales.
Qué piensas de Cristino Matos, dónde lo ubicamos. Bueno Josefa, para hablar de algo o de alguien hay que conocerlo y hace tres años que no vemos a ese cristiano, y quizá ha tomado tipos de preocupación hasta donde lo veo corresponde a los despreocupados conscientes esta calificación con las venias de los eruditos es mía que propongo y ofrezco quizá está aportando al estudio de la conducta investigativas del comportamiento del hombre y de la mujer.
Era las 9 de la mañana domingo de Ramos los seguidores de la fe católica iban a la iglesia llevando pequeños ramos para ser bendecidos ramas de piñón cubano, de naranjo y de limones, de guayabos ramos de petunias, de cana y de guanos tejidos estos dos últimos Hacía demasiado calor después de guardar los ramos los muchachos y las muchachas fueron a refugiarse en las aguas de los ríos. Unos se dirigieron a Cabón, las Habitas, a Ozama, y otros estuvimos en la placidez de la sosegadas aguas de la laguna Manatí entre reventón y La Ceyba. Pero supe que por los lados de San Joaquín y Culata el río era magnifico. Los que estuvieron en Tosa y Yuca terminaron en las aguas de Rincón Clara o de Clara. Camino a los Morenos. Allí las aguas son muy profundas se cosechan los peses en terreno fértil en especimenes hasta de 66 libras. La vegetación más que ubérrima es abundante y copiosa habitan matas de Guásumas de 990 años los bambúes se ríen y de cuando en vez sollozan por no poder entrar a las viviendas de los nimbos de bagazo y de algodón allá en las alturas, los manglares se cuidan de que sus sombras no se bañen después del mediodía, de esa forma evitan que los pichones de garza y de guajiro caigan por el influjo de la corriente del río. Yo y Calzado hablábamos mientras observábamos correr las pajitas en la corriente del ozama y sin mucha preocupación comentaba última reunión que habíamos tenidos con los maestros en los primeros niveles, fuimos requeridos por uno de los guías de los bañistas, por qué agonizas Brazobán qué ha pasado, pregunté de repente. Venga lleguemos hasta aquel bonito árbol, de triple sombra. El señor Brazobán señalaba a una mata de Chicharrones. Véalos, ahí están corroídos no se sabe de qué. Qué será profesor Víctor, me dijo Juan Calzado. Pues, esos muchachos tienen comienzo de chicharronitis vegetal, fuerte alergia que ataca la primero la dermis, según pasa el tiempo entra en contacto con la sangre el individuo afectado puede hasta morir, es provocado por la sabia de ese árbol, de piel lisa si andamos rápido no es más que una alergia. Si es producida por las pelusillas que el Chicharrón arroja a los que in invaden su territorio. Es un símbolo de la naturaleza. Llegaron donde el compadre Mario. Suerte que no se dilataron… puede producir efectos secundarios como afectar la respiración, afectar la presión, provocar diarrea y vómitos y aumento de los ardores en la piel. Los jóvenes eran uno 23 y17 años, todo el cuerpo, incluyendo las zonas erógenas, estaba ampollados por el veneno del Guao. La muchacha lloraba y el muchacho reía…….
Encendí un cigarrillo y se lo pasé al compadre Calzado, ahora estoy alérgico… pero podremos asustar los mosquitos que como invasores destruían nuestra paz de fin de semana. El director salió en el Kawasaki. Puse mi cabeza en una piedra no esperaba ni a los que fueron a la Clínica donde El Dr. Mario Calvo tampoco a Calzado. Columbraba a una muchacha de piel morena y de uñas verdes labios salidos, cabellos largos recogidos con guedejas, narices y extremidades europeas y ojos verdes esmeraldas. ¿Era una ilusión? O un viejo fantasma, me levanté de la almohada de piedra. Encendí un cigarrillo, me acerqué a la beldad de la enramada y la invité a fumar pero no aceptó. Me preguntó por el nombre del río y de la comunidad. Le dije que era el río Ozama y estábamos en La Culata, paraje de La Victoria. Ella no supo cuando llegó a ese lugar, cuando me dio ese razonamiento borré de mi mente el deseo de bañarme y pensé en mi abuela doña Angelita Cruz Cabrera muerta en su hogar en Guanábano en Imbert de los Cañafístolas, que hacía historia de apariciones. Cuando sonreía era pedazos de perlas lo que dejaba ver, su cuerpo mostraba el deseo de ser amada y quizá de amar. Sentí deseo de ser amado pero cruzó por mi consciencia la persona de Elvira que también era hermosa. La energía que enviaba era una pared demoníaca imposible de saldar, comencé a disimular. Será un fantasma, de los cañaverales o será el espíritu de Francis Drake, en cuál dimensión, es el cuerpo de una ninfa hija de un toral o nagual haitiano. Podría ser hija de un corsario. Me reí de mi propio disparate quizá ilimitado. Desde cuando un hostosiano cree en cojera de perros y seguidor de los clásicos socialistas, antiimperialistas cree el lealtad de proxenetas y de soldado mercenario. Oí el Kawasaki cuando inhalaba el último humo del marlboro, miré para la iglesia donde había dejado la santa negra de los dientes blancos. Cómo la pasó maestro vine de una vez, dijo Calzado al regresar. Tenía miedo creí que me dejaría solo, mire usted lo que me hallé en el camino. Me dijo. Usted conoce esta alhaja. Sí, la conocí en la inauguración del Bar Gabino. Del Orbe me la presentó al mirarla me sonrió. Profesor llamé a Calzado, y le pregunté.-Quién es esa mujer que está en la enramada echándose fresco con la hoja de Copey. No la veo. Ahí no hay nadie, je, je Calzado se rió como de burla. Me acerqué para darme cuenta y convencido de que ni rastros había regresé. Es cierto no hubo nadie, y mucho menos con las señas que se la describí fue sólo una broma. Pensé que fueron cosas de la “loca de la casa” A mi mente que se convertía en traviesa. Engendrando musaraques inverosímiles propias de borrachos e ilusionistas pero estaba en los aleros de mis narices y al alcance de mi manos. ¿Quién sería? Le dije como era porque al mirarme compungido, me llenó de preguntas. No hombre director, eso no se puede ni referir, cuantos más contar así como usted quiere. Dejamos de hablar de la muchacha fantasma cuando llegó Brazobán con los de la piel intoxicada. Estaban con simples moratones, en los hombros, en la espalda y en el ombligo. Pero sobre pasaron los peligros. Calzado dijo es hora de irnos, de los Santos maneja el Kawasaki con una sola mano, la otra en los cuadriles de Felixinda, complaciéndola con la ternura que sabía poner en sus dedos de músico romántico y espiritual a las cuerdas de piel de gamuza, a su guitarras valenciana. Nadie sabía acariciar más que un terapeuta musicólogo maestro y poeta. Los roces labiales la excitaban erizando su piel. Y subía al cielo de las palpitaciones en escaleras de éxtasis. En la orilla ahora, del río Cabón. Estamos tranquilos en rincón de Clara, nos bañamos en Manatí, hermosa como las hijas del Orión, era sorprendente para mí, cuando por primera vez contemplo esa extensión de agua sosegada, en los bigotes del penal, a pocos kilómetros del centro de torturas y de muerte. Estaba una noria de vida y de éxtasis. Era la compensación, así lo observé. Es la flor del vergel del equilibrio. El contrapeso que la naturaleza vende como martillo estabilizador, es el dial de la frecuencia entre el mundo de los que persiguen. Esa hermosa criatura llamada manatí, convertida en laguna es la mayor gracia, de la Ceiba y Reventón, era otra noria en el andar gemela de la Clara y de paseos de Rincón Dorado. Algunos la llaman rincón de Clara. Mis ojos hallaron placer mirando las piscinas de los pobres del cañaveral, de los negros cañeros, de profundidad misteriosa. Me detuve escuchando que el señor Elpidio Tapia maestro de la escuela Reventón decía a Juan Francisco Y Ana Julia Moreno, en esa Laguna Manatí, cuentan que había una tortuga que al ser tan grande para sacarla hubo que arrastrarla con cadena amarrada a la yunta de carreta. Lloviera o no, mantenía la armonía de profunda belleza con el inmenso mundo que en sí misma llevaba escondida. Me encontré con la figura de un carrao, que volaba por encima de los altos almendros, entre las flores rojas de las amapolas. Haciendo piruetas por el cielo, antes de tirarse sobre las gallinas que pastoreaban a sus críos, recién nacidos. Pensé en los miembros de la banda colorada, en los nietos de los templarios, primos de los incontrolables, en los hijos de Sión, y en los biznietos de Balaguer. En las madres de los hijos atrapados en acecho y asechanza con digitación pedagógica pensé en las distantes batallas que libraron las mujeres antiimperialistas, los periodistas y terroristas y cuantas los hijos del hambre, los atropellados por el latifundio y por los medios de comunicación verbal y escrita, en la batalla librada los humanos con los que desean quieren imponer la globalización y el neoliberalismo. Sentí que Bolívar, Duarte y Martí, estaban bañándose con Juan Calzado y Felixinda encendí un cigarrillo, el hambre mordió mi estómago se lo dije al profesor, pero se fueron borrando las imágenes de los platos vacíos de la mesa ensangrentada de los horrorizantes cuerpos de tingó y de sus marranos entre las brumas y albura, entre meridianos y hojarascas vesperales, entre portales de miedo y sanitarios adoloridos, pujos y excrecencias sangrientas trayendo recuerdos de partos mutilados, a los que han puestos acciones en los escenarios de las arenas de ventanas y arrabales perdiendo los dedos de las manos dejándolos marcados. Ella está mutilada el le quitaron los ojos, también le robaron el oído izquierdo. Le rompieron los hombros al viejecito de tanto cargar la basura en el hospital donde toda la vida conserje fuera. A la mamá de Susa, le robaron la lengua, del juez que la liberó por ser amiga de los Palmeros. Le hirieron la cara porque no quiso afeitarse. Es mi barba, liviana, o pesada, además es en mi cara que la llevo. Es como la del Cura Montesinos, se confunde con la de Tupac Amaro, pero ese no tenia barba, a la de Marx y a la de Fidel. Me dio gusto oír el Kawasaki encendido, mi hambre crecía. No fuimos dejando la inmensidad de lo bello en los cañaverales, en pequeños montículos en las vueltas de los rededores capitalinos. Terminaba el día de ramos, en calor seguí con la búsqueda de la desembocadura entre potreros y corrales. Las casas del entorno de la Solana estaban frescas, las casas de la calle Altagracia muy calurosas, la viviendas del barrio policial eran muy calientes no había sombras algunas enredaderas, que de los jardines crecieron. El agua era el Bien de mayor consumo que existiera bajo el universo, el hombre es el ser de devastador de mayor alcance pero los campesinos hombres de barrios repone muchas de la que devasta. Sucede que el agua es un Bien que parece renovable, pero no lo es, se acaba, el gobierno inaugura pequeño acueducto que hacía décadas la población requería, para el uso de la población de escuela y del penal, además enviaban agua al centro de la ciudad. Felixinda se quedó en la calle Altagracia, esquina san Antonio, fingiendo venir de San Joaquín, me llevó a la casa, y el regresó a la vuelta de la Padre García. Después se fue por el santuario. En la mata de toronja estaba mi cuñada y mi esposa los muchachos jugaban en la calle vista alegre cerca de la señora Chita, mujer de un hijo de Cando, el dueño de la casa donde nosotros vivíamos. Mateo Escalante participa en un seminario para la reforma educativa que a principio de año ocurriría.













*****Capitulo 21*****
Daniel Moreno y Pedro Regalado, hablaban de la primera jornada en la casa San Pablo. Regalado dijo: -Pienso que al profesor Arias no lo seleccionaran porque lo consideran de la otra línea de pensamiento. Lo que he escuchado es en su contra. Dicen las autoridades que Arias es de línea caliente… el doctor Leyes lo recomendó para ir a Colombia a recibir el curso con las autoridades enviaron al hermano de la profesora Rosa Emilia Álvarez. Quién te dio esos datos sobre la situación de Arias, preguntó Escalante. Los obtuve por dos vías Daniel es testigo, Rosa Emilia conoce a Víctor desde estudiaron en Licey en el Colegio. Ella delante de mí se manifestó de esta manera: caramba conozco a Arias desde hace varios años, le tengo aprecio. Mi hermano dijo que ha sido de los mejores en actuaciones participativas y por ende se ha llevado las mejores calificaciones, junto a Rochet, y a otros de Sancristóbal y de Mata de Palma, posee el perfil requerido para dirigente de Núcleo escolar, empero lo codifican antibalaguerista y mucho peor antiimperialista confeso. Eso es de ahí, es cierto… expresó Daniel Moreno. El fue mi profesor y de él aprendí muchas cosas, propias de estos asuntos. Pero es un individuo especial transparente, noble buen, amigo pero sobretodo muy apasionado en el compromiso a su lealtad, consejero. Rafael invitó a Regalado a entrar a la casa para que con él almorzara, Escalante desconocía las estrategias de la Nuclearización y fue por eso que dijo, que le explicará lo más que pudiera del tema. Luego de las explicaciones de Pedro Regalado, lo hice con el aprecio y el cariño que pongo para explicarlos asuntos que tienen algo de misterio y para nosotros no era misterioso pero era filosófico por lo menos para mí. Entonces manifesté “voy a enumerarles algunas que se ajusten a nuestra realidad dominicana, nuclearizar es agrupar, reunir, concentrar, un número de objetos a otro de mayor… lo que sea, tamaño volumen de condiciones estéticas, económicas o morales,. El nombre genérico, madre o padrino de la acción de nuclear. La nuclearización escolar es la reunión de varios centros escolares que por la ubicación geográfica corresponden a una escuela de mayor categoría, social, económica y académica. La gente participan, interaccionan, se mueven en la comunidad por los intereses vea ese ejemplo la escuela Padre García, por su ubicación social, por los factores: religiosos, económicos, políticos, esta tiene los elementos categóricos para ser sede o el eje del núcleo al que se mueven por los factores señalados. La gente acude en busca del servicio que no hay en su comunidad. La Virgen, San Joaquín, primavera, como no tienen escuela. Vienen en busca de religión, de clase de octavo y de enseñanza secundaria. La Ceiba es núcleo de Reventón, de los Mercedes y de Rancho Arriba. Si usted señor Arias ve alguna importancia en la Nuclearización dígamela por favor y en caso de que vea conflictos para la implantación no deje de decírmelo. No estoy seguro si llamarle procedimiento o metodología, simplemente estrategia para mí y no lo digo con humildad, es lo mejor que se ha sembrado en Educación como empresa. El que tiene tienda que la atienda dice el dicho. Debe estar cerca de ella. En la Nuclearización el administrador se convierte en un despachador de actos didácticos y pedagógicos permanentes. Esa es una ventaja. La escuela es un agente de acción y de producción, es una fábrica de acciones humanas con agentes de la misma comunidad que actúan en su propio escenario escolar. Las ventajas son infinitas en todos los ambientes que hemos referidos -le respondí. Los ambientes culturales y académicos destruyen el aislamiento pero nace el cooperativismo activo continuo se abren las puertas a la comunicación integral, se rompe con el absolutismo de los linderos impuestos, se fortalece el liderazgo vecinal genuino y natural. Se inicia con un democrático de los valores que recaen en el proceso enseñanza aprendizaje, se requiere de la participación acabada del maestro que tendrá que asimilar los cambios que exige el modelo, eliminando los prejuicios y atavismos herencia del colonialismo obsoleto verracazo.
En la asamblea del distrito 100, del 1975 conocí al profesor Florencio Rodríguez López, gran alfabetizador, primera autoridad que se quedaba a vivir en la ciudad, con su propia familia, en Altagracia esquina evangelista Adón, era sencillo. Conocía la problemática educativa. Compartía con los subalternos, los invitaba a su hogar… aunque casi ningunos a las suyas me han invitado… mis cursos eran enormes 56 alumnos en primero y 78 en segundo ya tenia 31 años y tres hijos, en el aula pasaba minutos a minutos encima de sus alumnos, buscando y creando formatos, técnicas metodológicas, que me ayudara a lograr alfabetizar siquiera uno de tantos pequeños entre alumnos grandes pero con la misma dificultad, no sabían leer ni comportarse en grupos. En los primeros meses conseguía ronquera y dolores de espalda y de cabeza, había que continuar. Había terminado la etapa de corte de uñas y limpieza de orejas. Cepillado de pelo y de dentaduras. También coloqué en rincón del aula un pequeño espejo y una lava manos. El pasado viernes llevé un barbero e inicié el arreglado de camisas y recorte de cabellos. Pasamos unos días usando las palabras normales, hacia todo tipo de materiales para que la clase mía fuera diferente a la de la profesora Isabel. Comencé a ver mis fruto cuan una niña de nombre Isabel llegó al aula vestida de uniforme y con los cabellos en guedejitas, miré que las piernas no tenía las escamas de sagos que tuvieron en los días de mi llegadas. Ahora Isabel monitoreaba conmigo y me ayudaba a peinar a las pequeñas. Todo eso dilataba la alfabetización. ¿Alfabetizar a quien?
A la semana siguiente, en lo higiénico vi los cambios, las cosas que parecían invencibles se iban acomodando. Niñas que no aceptaban cepillarse los dientes y los cabellos el lunes llegaron con el uniforme planchadito y con la cara coloreteada. Estas acciones estuvieron apoyadas por la dirección. Los padres comenzaron acercarse a mí y a mi aula, sentían que se les estaba tomando en cuenta. Con lo poco que recibía de sueldo para resolver los asuntos de mi familia, sobre las idea de un plan comprabas útiles que repartía entre los menos pudientes. Inicié el banco de útiles escolares. Lápices, a colores, sacapuntas, peines, jabones, entre otras cosas un juego de toallas para hembras y varones. El primer intento fue fallido, pues hallé rota la caja donde guardaba los pocos recursos adquiridos con tantos esfuerzos. Luego hicimos el ropero escolar. Me permito mencionar el caso de los hermanos Moscoso, de apodo Tres Patines y Tío, el nombre de la hembra, no recuerdo, fueron alfabetizados bajo mis inquietudes. En más de una ocasión se beneficiaron con el ropero escolar. Eran hermanos muy inquietos, con mucho deseo de aprender.
Me acerque a donde Quiñónez buscando apoyo económico, así comprar un par de zapatillas para la niña del segundo grado que había perdido su madre y sus hermanitos, a causa de un corto circuito, ocurrido en la Virgen. Dejó de ir al curso porque su padre, el señor Fernández, por el momento estaba atolondrado. Te daré tres pesos, me dijo, pero debe recordármelo. Pasaron los días, los años. No quise recordárselo. Recordé a mi papá Evaristo, siempre decía aprendan a perder el miedo luego aprendemos lo que las circunstancias exiguen. Finalizó el año, lo que me quitaba el sueño era ser maestro de los hijos de los compañeros profesores, de los superiores y de los amigos. Despues de la búsqueda de recursos de cambios de planes y múltiples de actos metodológicos, y de evaluar a los alumnos. Ahí estaba el primer caso de preocupación el pequeño Víctor del Orbe Frías, hijo del compañero profesor Guariones del Orbe y del Orbe, y de la señora Juana Inés Frías, el segundo... la niña Nana hija del director del distrito, Licdo. Florencio Rodríguez López, las malas lenguas habían detaminado que era retardada, que necesitaba de escuela y de maestro especial. Pero yo sabía que esa aprecisión era mal intencionada. La promovimos apoyado de la dirección y de su padre. La Nana estaba en la mesa despues de haber hecho el cuento de la niña que queria ser pricesa. La miré con ternura y le entregué una cartulina donde estaba la tarea que debia proceder a realizar, se encaminó con seguridad. Los compañeros la observaban, iba haciendo la tarea con buena ortografía, no torcía la línea, el grupo que hacía matemáticas levantaba la mirada al darse cuenta su compañera respondía a todas las preguntas que le ibamos haciendo. ¿Qué dices? pregunté al alumno guía del grupo.
-La Nana.
-La mamá de Nana, dijo la Nana.
-El papá de Nana, respondió.
¿En cuál de las tres cartulinas está tu nombre?
-En este señaló con el índice de la mano derecha.
Continuó señalando sin autorizarle... ahora escribe La mamá de la Nana. Muy bien, muy bien. Recibió aplauso de las manos de sus compañeros felicitándola de manera absoluta y espontánea. Profesor me llamó mirándome a los ojos sin pestañar, entonces dijo- si me deja leer en ese periódico, que tengo en mi pupitre, lo hago. -claro hazlo hija mía le manifesté. Sonrió como si encendiera una antorcha. Vamos que te queremos escuchar…¿VERDAD que queremos escuchar a Nana leyendo en un periódico? –siii…Respondieron al unísono. Los cuatro grupos, la niña leyó tartamudeando pero dijo el go go gobierno se pre… pre.. Prepara pa… pa… para re, re, reforma en la educación priimaria ¡bravo, bravo! La Nana aprendió ya, ya sabe leer, vociferaba el curso, y llegamos a molestar en los cursos vecinos con la algarabía celebrando nuestro triunfo. Como faltaba poco para ir al receso, salimos sin permiso de la dirección para la cancha a vociferar, lo hacíamos en coro. La niña Nana ya leía hasta en periódicos y revistas, los alumnos llegaban aplaudiendo como gotas de lluvia venida de un cielo sordomudo. Víctor Manuel del Orbe, y ella leían en cualquier libro de su nivel. Mi preocupación se disipaba poco a poco, porque me quedaba la pequeña pasaron las horas de la mañana de fiesta, las dos niñas ya leían. Pero los alumnos gritaban ¡Anja, anjá, la Nana lee ya!... repetían eso como un coro de campaña electoral. No sólo los alumnos estuvimos de fiestas en la semana, la alegría fue compartida y llegó a la casa de los padres de Víctor Manuel y DE La Nana... participaron en los vuelos de palomas y de mariposas parecían esconderse en las cortinas de las puertas y de las ventanas. Eran luciérnagas diurnas atontadas esperanzas en aureolas interpretando el himno de la felicidad rompiendo el círculo de la ceguera infernal. Los padres las besaban y las abrazaban la llevaron al malecón de paseo, para que viera de cerca las aguas del mar caribe, cuando fuimos a la Altagracia, llevándola al hombro, don Florencio de ella dijo.- Prof. Víctor, caramba, vine a traerle problemas y nada más que problemas me refiero a los de La Nana y a los de Pura mi hermana. Ellas fertilizaron las huertas, de mi existencia limaron algunas aspereza, que se le producen el las palmas de las manos los maestros, en estos días de nublazones insurrectos. Puedo decir que entre el señor Florencio y nosotros nació una hermosa relación de amistad. Intercambiábamos. Intimidamos serios sentimientos de índoles humanísticos. Para segunda investiduras donde se investían como bachiller, Francisco Herrera, Ángela Jiménez, Joaquín Mercedes, Mario Moreno González, Maritza González, Cecilia Paredes, Mayte Bermúdez, Amílcar Herrera, Pura Rodríguez López… hermana del director de Distrito, no pude dijo el señor Rodríguez, porque fui trasladado a la comunidad de Yamasá provincia de San Cristóbal. En la primera donde se graduó Luis Herrera, Daniel Moreno, Josefa Mercedes, único Brazobán, Miledeys Encarnación, Santos Salvador Mejía, Nancy Majía, y Francisco Fabián, el profesor Víctor Lemione, natural de Dajabón dio las palabras centrales en la investidura.. Entre las palabras dichas por el profesor Víctor Lemoine, están las siguientes el joven que se prepara debe mantener su responsabilidad de continuar averiguando la verdad, estimulando a seguir trillando las sendas de luz como única cortadora de prejuicios y de brumas. Aquí, en este mismo escenario, participamos Quiñónez y nosotros declamando sendos poemas. Esa tarde los rayos eran resplandecientes, así se veían los estudiantes, como soles de un universo venturoso.
Escalante y nosotros llegamos al salón del seminario antes que los conserjes, que harían las limpiezas estuve en todos, este era el tercero, en el San Pablo y en el Félix Evaristo Mejía, donde la secretaría de Estado de Educación produjo sendos seminarios para escoger a los directores de núcleos en las escuelas de la ciudad capital, del sur de la provincia San Pedro de Macorís y Monte plata. Como no me seleccionado como lo había dicho Regalado en la casa de Escalante, marché hacia Santiago a jugarme la última carta, al último seminario, para la escogencia de los directores de las escuelas del Cibao, de Puerto Plata, de la Línea occidental, del nordeste y parte de las del este. Me mantenía entusiasmado y cargado de energía espiritual que deseaba poner en acción, era como un horno produciendo toneladas de energías y en el colegio Teodoro Henequén que era mi padre intelectual y moral me rellené y revitalicé, miré el taller de ebanistería, la Peña de la Ventana de los lagartos, respiré del aire que venía del cinturón del valle, fui a los árboles donde el y Luis Ernesto Kleber Soriano leíamos o lloráramos por la ausencia de algún cariño recordé los molondrones y las sandías las lechugas y los repollos, preferí alojar en mi memoria el recuerdo de aquellos besos que desee de aquella boca roja, pero que no me atreví mas que mirarla. Mi corazón dio cuatro largas campanadas de romances y ramilletes de pasiones aromáticas, se revitalizaban poniéndome en las órbitas solares, siguiendo las huellas del progreso. Permanecimos 5 días en el seminario, pararía cualquier cosa menos un concurso para escoger agentes, directivos de la actividad más pura del ser humano: la actividad educativa. No estoy seguro por que me seleccionaron porque para mí fue la participación menos importante en la que había participado, la menos brillante. ¿Sería por lástima o por merito? ¿Por estos? O ¿Por cuáles? ¿Adquiridos, propios o meritos ajenos? ¡Por los míos sabía que en los otros donde había participado estuve excelente, eso era favorable.¿Me seleccionarán o no? Llegamos a la casa algo después de la cinco de la tarde Elvira estaba esperándome con los niños en la galería. Pasaron 13 días cuando Daniel recibió el telegrama donde lo designaban para la Hacienda La Estrella, y a mi para Batey Mata Mamón, yo había solicitado para la Padre García, o para Hacienda Estrella, al señor Escalante lo enviaron para el núcleo La Cuaba y al profesor Pedro Regalado para el de Higüero. A Hilda Rochet, la nombraron en el Ramón Matías Mella, y a la profesora Hilda Rigaud para el núcleo 19 de San Felipe.
En la parte oeste en medio de plantaciones de caña y entre bateyes estaba el núcleo # 15 de Mata Mamón, y a este le correspondían La escuela La Ceiba, como subcentral, Rancho Arriba y Reventón como escuelas Satélites, Rincón Dorado, Yabacao, Los Mercedes y el Aguacate eran centros Ailados. Escuela como Mata Mamón no había condiciones más que para chiquero y corral de cabras y ovejas. Cercada con mallas de espinas y alambre de púas. Parodiando al poeta… más que escuela potrero parecía. Los animales usaban las 4 aulas como pradera y campiña, y lo que llamaban dirección era un retrete de defecado y excreciones sexuales de burros, yeguas chivas y de humanos… ligera, líquida y cantarina, chorreras con tamboras y trompetas de diarreas animal y humana. No es que desee hablar del núcleo que me tocó dirigir, las autoridades creyeron que saldría huyendo ese mismo día luego de conocer el perfil de éste… y no le di ese placer no le di la oportunidad de realizar el deseo que tuvieron desde Altamira de verme fuera del sistema. Me cancelaron en la Chamberlain, primero estaba en libertad, para compartir mis planes e intenciones con un pueblo hambriento de amor y de justicia. Deseoso de ver sus esperanzas realizadas dentro de los calderos y comedores de sus casas y viviendas, segundo… escuchar de los labios de ese pueblo el participar de sus sueños y de sus limitaciones. A pesar de hablar de las escuelas abatidas, sirviendo de focos oscuridad en vez de faro de luz, de enfermedades y de deshonras y de adulterio, en vez de producción. Esa situación creada por las autoridades escolares, patrocinadas por el imperialismo para tener pisada a la población, trabajadora de servicios con los estamentos establecidos; ha sido para mí una parada para tomar energía en la noria de este canino de arenas movedizas, y pantanales que por encima parecía estar seco como las mierdas de las reses, pero podridas como un sepulcro burocrático. Al principio puede deprimir las almas sensibles, pero fortalecen la fe antes de tomar el camino al destierro que permanecíamos recibiendo. Era un feo corral de chivas y de chineros, de becerros y de caballos del vecindario que amarraban los llamados amigos de la escuela al verla sin autoridad y abandono. Era a veces cancha, era la escuela subcentral de la Ceiba, de hermoso lugar y de hospitalidad humana, de servicio y de trabajo individual, lista para la lucha colectiva, para la comunidad escolar del antiguo distrito # 100 de la Victoria, se dividió en los núcleo 15, 16, 17, 18, 19, 10, 21, comprendido en las dos villas… Mella y Victoria. A Escalante le correspondió el número 12 cito en la Cuaba integrado por La Cuaba, como sede, Pedregal, la Malena, La Malenita y Yacó, colinderas con las escuelas de Villa Altagracia la de Pedro Brand y río La Isabela. El número 18 lo dirigía Pedro Regalado con sede en el Higüero, las subcentrales y satélites eran Amor de Dios, Tiro al Blanco, Hoyo Oscuro. … Regalado era casado. Padre de tres hijos egresado de la escuela Normal Félix Evaristo Mejía, para el momento estudiaba el 5to semestres de administración escolar. Tenía dotes propias de educador, al salir de una reunión de fin de mes, murió atropellado por una patana cargada de tubos plásticos, en la rotonda del puente en la cercanía de la calle Padre Castellanos. La Nuclearización perdía a uno de sus mejores dirigentes, dueño de muchos recursos administrativos. La esposa y los hijos recibieron una corona fría, insípida, desnutrida, desnuda de respeto por lo humano que como antes el representaba.
Los maestros no pasaban de octavo grados, debo señalar la presencia de una maestra que según sus palabras, estudiaba sabatino en autónoma. Ella tenía en título de bachiller. Se llamaba Aura Celeste, el director se llamaba Papito Regalado, natural de San Francisco de Macorís. Julio Adón era el tercer maestro que era alumno nuestro en el Liceo en la Noche.
Severino Hernández y Domingo Carbonell, Mercedes Rodríguez, Papito Regalado, tenía la renuncia lista para en forma colectiva renunciar. Pero después de escuchar mi sugerencia, cambiaron de propósito. Perderían los años acumulados años que San Eleazar le había usurpados.








*****Capitulo 22 ******
En el Teodoro Henequén, en horas de la tarde de los domingos y de los sábados, durante los años 66 y 69, Luis Ernesto, José Enrique, Constantino Víctor, Kleber y Ciro… hasta en las horas de la noche en las de ir al comedor y a la Peña de la Ventana de loa Lagartos, donde debatíamos asuntos intelectuales, teóricos y dialécticos. Esa peña fue la escalera para llegar al cogollo de muchos de los secretos escondidos, por los aristócratas oligarcas, de la sociedad de amarillos y blancos de este país. Sin la peña no podíamos cruzar a las páginas del capital, tampoco hubiésemos llegados a conocer los conceptos elementales del materialismo. Ni obras como Mis luchas, Las 48 formas del poder, El Sembrador, y doscientas más. Al introducirse por aventura de la realidad nos ofrecía un camino para escabullirnos de la atención del vigía, encaminado a conocer las categoría de lectura que hacíamos los referidos en el título del encabezado de este capítulo, internados para maestro o para sacerdote. Al ser director de núcleo, coordinador de la Peña del colegio, pretendí trasladar a Reventón a Mata Mamón a la Ceiba… las características adquiridas en la Ventana de los lagartos, en la Peña. Formar maestros en los maestros, bajo el fuego moral y ético de responsabilidad, poniendo el espíritu de búsqueda de luz en la participación empleado los círculos de investigación y talleres de estudios en peñas pedagógicas. Desenvolviendo actitudes para la autosuficiencia, la autoevaluación y la autocrítica fortaleciendo la autogestión y la voluntad. Para la concertación de cambios en los humanos yen los fenómenos comunitarios en los entornos familiares y escolares.
Ana Peña Tenía 29 días en la casa de la Duarte, donde vivíamos. Compartía la alegría de la familia, en muchas ocasiones los pesados actos de quehacer familiar, en el triángulo de la realidad cotidiana; en la vivienda como la mía, donde acuden tantas personas por minuto al espacio del hogar. Llevando o buscando hojas informáticas como formativas.
-¡Mamá, mamá- dijo Toñita- estoy cansada. Puso en la haragana, sus glúteos juveniles con apariencia de ser elaborado con resinas de caucho, de negras gomas macizas. Mandó donde su papá Otilio, a su hermano Coquito, a la carnicería a comprar carne de chiva y de res.
-¿Por qué estás cansada, es que no duerme? Con suavidad y respeto preguntó Enemencia Morillo.
–Claro que duermo, mamá. No, no es por eso. Peinaba sus cabellos caribeños no debería decirlo pero a casa de Víctor va más gentes que al colmado de Shirin, se sirve café cinco veces, para todo el llegue y tome, fregar la loza de la comida, de todo el que coma o de la casa o allegado. Caramba a esa casa va más gente que a la carnicería de Brazobán.
-Y entonces en qué ayuda la hermana de vira, miró la carne y al considerarla buena se marchó sin responder la pregunta acerca de mi cuñada. Cuando vio a la hermana que desgranaba guandules se rió, estaban en las sombras de toronjas. Elvira secaba el piso con el abanico, le dijo a su asistente culinaria- Toñita, cocinemos un moro, pero a la carne ponle el picante luego de sacar la de los muchachos, preparas ensaladas, compra pares de huevos y café. Ana pela esa tres yuca que el moro de guandules con carne de chivo le pega esa compaña.
Elvira tenía deseo de ir a donde los viejos a Imbert y Altamira, a dar a conocer los pequeños que no conocían. Además Santo Peña estaba enfermo. Sin embargo mientras amamantaba a viví pensaba para consumo interior,”esta familia está consumiendo en un día, lo que es para ocho. El se da cuenta pero por mí se mantiene callado, por eso el viaje debo, dejarlo para que sea el que lo disponga. Como el buey hala callado. Dije en silencio cuando daba el seno a viví.
Eran las doce del medio día, la carne de toñita olía más que la de cualquier mujer madura, ella toñita, no tenía 12 años todavía. La presencia mía se sentía con el ruido del motor y por la marca de mi espiritualidad que a la casa llegaba primero… y que sólo viví era quien la recibía si lloraba dejaba el llanto… muchas veces despertaba si dormía. El sosiego a mi llegada revitalizaba el que había. Yo no causaba tedio ni miedo para nadie. Al contrario decía Ana Peña, mi cuñada, la presencia suya da seguridad. Da lucidez y apagaba las brumas y la sed como una noria en el camino. Pavel, que era el nombre de viví, levantó la cabeza de Dorsuskú al escucharme hablar con su tía Ana Peña, cogió el seno. Le pedí a la madre que lo llevara y me él me sonrió al ver que lo deseaba cargar. Me gustaba verlo reír, entonces le dije a la cuñada—mis hijos ríen 333 veces al día, a mí y a mi mujer nos toca que eso sea una realidad. Para lavar su naturaleza, limpiar lo que de ogro tengan. Los niños que ríen los primeros días de su vida, andarán con la felicidad en la faldiquera. No quiero que en la casa de mis hijos ahora que son chicos, se hable de asuntos de dolor y de tragedias, tampoco de índoles económicos. Ni lúgubres ni tristes. Para que no descrezca su espiritualidad. Deseo que desenvuelvan sin temor al mundo material, que luego descubrirán a su tiempo, el inmenso mundo místico. Sin arribar a la carga de mentiras con las que nos educaron a una mayoría. Por eso somos esclavos, de un miedo interior que nos pellizca cuando se nos presentan inesperadas acciones y la sentimos en el centro nervioso en nuestro estómago y morimos por esas laceraciones, que son mordidas que como gatos montañés nos da el fiero temor.
-Qué te ocurres- preguntó con voz de mujer crecida, entre el perfume de los azahares cerca de los cafetales y de los murmullos de la corriente matinales del manantial, cambiaste de aspecto hiciste un arco de cejas
-¿Qué fue lo que pasó?
-Tuve un ligero mareo. Le reí al niño Pavel. Agradecí que ella se preocupara por mí.
-Tómate ese calmante, te lo envía Ana Peña.
-Qué será no dormí a noche velaba mis ideas como pastor a las ovejas. Ser director de núcleo, si somos serios y deseamos poner un nuevo criterios en el orden en la estructura orgánica y humana en el maestro como en el alumno no debemos pensar siquiera en dormir,
-¿Cómo puedes decir cosas como esas? Asombrada Elvira preguntó. Tendré que recordarte a Napoleón Bonaparte, a su madre.
-¿Qué le dijo?
-¡Vísteme despacio que es de prisa que voy! Rompí el orden pero no el criterio. Así lo creo y lo siento poético. Y expresión propia de emperador. Es ahora cuando en verdad debemos dormir.
-¿Qué está proponiéndome doña Elvira?
-¿No estoy insinuando nada! Estoy diciendo eso, dormir más, para no desperdiciar energía. Tendrás que elaborar los juicios que seguros y mayores serán.
Me sentí sorprendido con la lógica de mi mujer, pocas veces organizaba sus razonamientos con esa pasta como me gusta…. Hallé sabiduría en su ser taimado. Me hizo sentir bien y la creí digna de la carga que llevaba que la vida le había colocado siendo esposa, mujer, esposa, compañera, madre y comadre de uno de los hijos de la Ventana de los Lagartos. De corriente hostosiana, pero antes la senté en mis piernas como cuando fuimos novios debajo de la mata de mangos redondos, en el patio de la casa de mis padres, en Bjabonico de los Guanábanos, le puse un beso en el lado izquierdo de sus hermosos y sanos labios, luego en la esquina del lado derecho, que era donde a ella más le agradaba. Siempre consideró esas aristas virginales muy sensoriales. Me dormí gozoso, sus palabras fueron ungüentos, para el dolor de cabeza y de espalda que me atormentaba. Un rato después de despertar le pasé unas moneditas que tenía reservada. Toma usa en el viaje la mitad, el resto guárdamelo.
No estoy preparada para irme estando Ana en mi casa, ¿qué te parece?
-¡Es cierto! invítala quizá quiera ir también, tal vez desee esperarte hasta que retorne, esa es una ayuda. Piénsalo. Y haz lo que más nos convenga, como cuando dijiste que había que dormir.
En la casa de David y de doña Hilda, en la calle Duarte 58, me esperaban. La sala estaba repleta de compañeros y de compañeras. De los dirigentes de PRD, faltaba sólo el compañero Leocadio Guzmán alia Cabín celebraban mi nombramiento de director de núcleo, como un triunfo de la organización del doctor José Francisco Peña Gómez. Hubo charla, discursos, palabras de elogios muchas exageradas a mi persona, que me avergonzaban porque mi naturaleza se alergiaba, sentía que las palabras eran chicharrones y pringamozas que me llenaban de elogios merecidos o no. Me sentí morcillas… Ortega dijo en estas dos horas que estaremos en la casa de mis hijos que son alumnos de mi compadre… David se refirió a los atajos que me pusieron en mi nombramiento. Se refirió a que estuve seleccionado por el doctor Leyes Navarro, representante de la UNESCO en el país, para la ocasión, para ir a Colombia, a recibir entrenamiento, pero las fuerzas del poder lo impidieron. Para nombrarlo tuvo que conectar 4 ronronees, saco cuatro veces la pelotas fuera del parque de los debates. Así lo escogieron. Y lo envía al más atrasado de todos los núcleos. Para que al verlo saliera huyendo. Pero… ¡je, je, je! Con mi compadre se equivocaron. Tiene las fibras del ovejo. Hecho para la lucha recia y complicada.
Arias y su familia es un exiliado dentro de nuestro propio territorio. Aquí en la Victoria, que es su victoria, y por eso lo recibimos con vivas y aplausos. David sintiéndose triunfador, levantó el vaso de ron para sentarse después de solicitar un brindis con mi llegada.
Yo no hallaba motivo para tantas alharacas, me sentía ridiculizado en mis adentro, estaba seguro que los compañeros que celebraban en la casa de mi compadre, lo hacían con una intención política como cobro por lo que me hicieron en Altamira y aquí a mi llegada. Felipe Vidal Moreno teniendo en la mano derecha un cigarrillo casino, y en la izquierda un vaso con ron brugal, hablaba de esta forma- como hemos derrotados a los caudillos zaramagullones, que aseguraron en una cena donde Eleazar, la derrota del compañero Arias, doy gracias primero al esfuerzo que puso con su energía entusiasta asistiendo a todos los seminarios… pero ya lo que saben de eso describieron ya hasta la saciedad… hoy, dijo alargando y dándole a las palabras melodía peñagomecita, las fuerzas recalcitrantes locales, están odiosa, je, je, je, y humillada. Rió geométricamente y circular, que era su costumbre cuando delante de el había más de 30 personas su risa salía del estómago del pulmón derecho y del corazón. Hoy los zaramagullones están cortados, heridos en ambas alas, asustados… tanto el que se creyó dueños de las instalaciones del partido de Trujillo como ese que ostentó por casi medio siglo poder sobre natural en las oficinas de educación. A esta hora, continuó Pechuga, que era el apodo de Felipe Vidal, haciendo más espuma que un varraco por la descarga de la derrota. Como nos tienen odio, vuelvo a enviarle una corona de risa blanca… ¡jojojojoj! Pero más que el odio que sienten por usted señor maestro. Es envidia por no tener lo usted, no pueden mirar el sol. Ese mismo odio les tiene a Quiñónez, al señor Fortunato y a Prenza. Y a muchos jóvenes de la vecindad.
Yo no hallaba motivo para tantas alharacas por un simple nombramiento de director escolar, con sueldo de hambre y sin poder logístico. Pero luego comprendí que se trataba de la revancha…nadie lo había desafiado el imperio trujillista en los entornos del penal como lo hicimos Quiñónez Prenza y nosotros.
Desde la Solana llegaba la brisa de los robles y de los piñones, con esa el perfuma del café Santo Domingo, Silvio Alcántara dijo- además de felicitarle deseo enmendar las aseveraciones del triunfo del Prof. Víctor a quien estimo por las razones humanas, lo recibirá la población educativa.
- Las escuelas nuclearizadas del entorno a Mata Mamón, la falta de luz eléctrica tendrán la energía espiritual suya. Agregó doña Hilda. Los asistentes rieron geométricamente y circular. Como le gustaba a Pechuga. Cómo irradiaba un hombre luz se preguntó lechón que cruzaba por la calle y escuchó el discurso de la señora de David. ¡Qué bueno! Concluyó la señora.
En la casa del Zaramagullón mayor, se escuchaba los gritos y trinos de las cuerdas de una guitarra, María y Eleazar que ponían música en el casetero portátil en la terraza. Caramba Elías, lleva dos horas la fiesta de donde David, qué celebrarán. El no le hizo caso por estar pasado de bebida.- María tráeme las almohadas de plumas de ganso y tu Machita un poco de agua bien caliente para ablandar las uñas mandingas de mis pies. Además el sueño me va vencer, hija. Tenía el vaso de vidrio colorado en la mano y le echó hielo. Su rostro parecía de cera negra, ahora con la marca de la muerte. Se veía débil, por los tragos, llevaba bebiendo whisky europeo, desde que nombraron a los directores de núcleos y, quitado las direcciones de distritos escolares en muchos lugares donde la corrupción era rampante. Había perdido las emociones, llevaba 199 horas sin dar señales de muecas, gestos o de risas. Pero tabla vieja no tuerce clavo. No se inmutaba ni a favor ni en contra de lo María le decía de la fiesta Perredeísta. ¿Qué fue que me dijiste María? Oye vieja desde ¿cuándo no te pone falda?
Tú no oyes cuando esta bebiendo ese bendito veneno tan caro, es por eso que hablan de ti- dijo la mujer molesta- y se sacudió la nariz con la falda de la blusa.
Señores dijo Eleazar, eructó ocho veces, quiso sonreír pero ni carantoña pudo definir el zaramagullón de plumaje negro. Su hija le llevó la palangana llena de agua humeando, por eso es que hablan de ti, repitió por 5ta vez María. Quién lo va a creer que con un sueldo de 100, pesos puede beber whisky y tener más de tres mujeres, a su cargo. Te daré un consejo para si te quieres, llevar el negro pobre no bebe, y, si bebe es de veinticinco centavos. La borrachera sería de menos frecuencia. El la miró con negros encantos con ternura de borracho. Le dio una mirada colorada. Marcada con el hechizo de la cruzada del amor. El corazón lo tenía molesto y quiso correr, se devolvió a saborear un poquito de los tragos que le quedaban en la botella.
Elvira estaba donde mi mamá y entregó la carta que le enviaba la recibió como un jardín de caricias al abrirla halló 10 pesos a los que les sonrió y como era en horas de la mañana se santiguó con ellos. Esa era su cabala. Los niños besaron las manos abuelos y a tíos saludaron primos y salieron a moverse junto a los caballos y becerros en el patio.
En una asamblea de maestros conocía al profesor Félix María Montesinos oriundo de Mamey de los Hidalgos en la parte oeste de Puerto Plata. Impartía clase en el núcleo 17 en la Hacienda La Estrella, donde residía en la Campaña de esa comunidad agrícola. Su esposa se llamaba Juana Gumercinda García, tenía a Félix, a Carlos a Nin y La Rubia a quien trataban como a los hijos. Era bachiller y mecanógrafo nuestra amistad surge con la participación que Félix tuvo en el cursillo que luego hacemos en la Padre García, para los maestro del primer segundo y tercer grado, antes de la nuclearización.
Era casi las doce del medio día, el calor rompía el maquillaje a las profesoras. 43 maestros escuchaban las cátedras sobre el apresto, la planificación y la motivación. Pero continué con la evaluación escolar cuando empleé el término motivar la participación hice énfasis al concepto atención. De ahí surgió la siguiente pregunta: ¿cómo definiríamos ese proceso llamado Atención? Varias fueron las opiniones, pero una gran mayoría erró entre los que se hallaba Félix María.
-La atención dijo él, es poner atención a lo que se explica, o a lo que se dice o se quiere.
Le respondí con mucho cuidado porque eran personas acostumbradas a practicar la misión que hacía en ese instante yo. Se encontrarían muy mal que le dijeran eso no es así. Fue por eso que le dije y me cito: me hubiese agradado decir que su respuesta es correcta, sin embargo es incorrecta y pierde el sentido de calidad, posiblemente no tuvo sentido nunca. Continué abundando para que comprendieran la lógica de los elementos de la realización conceptualizada. Le dije cuando se define un concepto, este no entra como tal en la conceptualización, más sencillo, la palabra que se define no entra en la definición.
¿Y qué es lo que dice este hombre, señores? Expresó Melaneo Pacheco hijo, nadie respondió. Había un ambiente de tensión que fui distendiendo poco a poco y con la suavidad que en el aula se les presentan a los actores del momento pedagógico. Escribí en la pizarra la palabra mula, la subrayé con tiza azul. Hice tres oraciones incoherentes, donde la palabra en cuestión no aparecía en uno. Número uno, la mula de mi abuelo era coja… la mula coja de mi abuela se comió una polla. La mula es el resultado del cruce sexual de una burra y un caballo. Entonces manifesté… si estas oraciones la vemos relacionadas con lo que de la atención dijimos es un tremendo disparate mío. Haga el favor de aclararme las definiciones. Amigos todos, amigo Julio. En sus palabras hay tres asuntos a los que hay que darles luz, para que la fruta de la verdad sea cosecha positiva. Primero la respuesta que dí fue para todos. Segundo el profesor de la Hacienda se llama Félix María Montesinos, tercero lo que usted desea es que detalles y aclare que la palabra que se define no entra en definición. Adón quería saber lo que habíamos dicho y lo que dijimos fue: lo que dije… escribí y subrayé dos veces la palabra atención, no entra en definición por ser esa la que se desenvuelve o se analiza. Vamos a dar otro ejemplo. Si definimos en concepto Neófito, comienza diciendo: - es el calificativo que se aplica a un recién, a un nuevo, a un acabado de: al que principia, que es igual al que inicia. Eso es neófito. Pero no debe decir. Neófito es el neófito nuevo porque es un tollo. Es disparate estúpido e idiota. ¡Comprendo! dijo Félix María. ¡Comprendo! agregó Julio Adón. - Ahora si, otros dijeron. Fue de esa manera que conocí al profesor Montesinos. Los dos matrimonios llegaron a respetarse y a protegerse queriéndose uno al otro fuimos inseparables por algo más de 11 años, Juana y Elvira fueron tan amiga como nosotros los maridos.
En la casa me esperaban para la firma de un préstamo de la cooperativa, el profesor José Altagracia Mambrú, Hilda Rigaud, Dolores Flores y Papito Regalado. Los opositores míos llamaban al lugar donde yo vivía La “Embajada”.
Kleber se quedó en la casa de mi papá para montar a caballo e ir al río a bañarse y pastorear las vacas. En la puerta cuando salían del cortijo llegaba mi papá Varo, que le preguntó cómo se llama el blanco, a los que Elvira, le dijo ese es Iván Patrovich. El lo montó en la mula y retrasó la salida. Es viudo de hermano. Papá se rió cuando Elvira dijo ese desatino. Víctor le dice Evaro. Dijo ese se llama Pavel. En hora de la tarde llegaba Elvira a la casa de su madre Isabel, acompañada de los niños, menos Kleber. Su madre cerraba las cuentas del rosario en familia también las puertas y ventanas de la casa, para que no entraran las alimañas a las habitaciones. Estaba oscureciendo y el olor a flor de cafeto llegaba al comedor. Los grillos y los carcalíes salidos de los cacaos haciendo las rondas nocturnales. Doña Isabel no soportaba las bullas que los hijos nuestros les hacían parecía sentirse frustrada. En la mesa estaban los huevos en revoltillos, con guineos cuatro filos y Saba le llamaba cachirulas. También estaban los aguacates mantequillas. -Qué barbaridad, qué barbaridad, me van a romper las flores.
*****Capítulo 23*****
La dirección de educación de la victoria ahora estaba en manos de las escuelas Padre García, Ramón Matías Mella, la Otilia Peláez, el núcleo 17, 15, 20, 19 y 21, esas direcciones eran monitoreada por el profesor Licenciado Domingo Jiménez y Jiménez y el profesor Escaño. Daniel, Calzado y nosotros, pertenecíamos al distrito de 19 del profesor Jiménez. Individuo de presencia y de recio carácter, y un experimentado administrador escolar. A ese mismo director correspondían las escuelas de los ensanches Luperon, Espaillat, 24 de abril, y Capotillo. Llevé óptimas relaciones con el Prof. Domingo Jiménez y Jiménez. Eran frugal y limpias las asquerosidades del pasado en educación el nuestra capital de la república, las fuimos limpiando y aclarando, con el paso de los nuevos incumbentes, que también unos que otros se dejaron influenciar por las garras del sistema. De las relaciones mías con el Prof. Jiménez, surge el nombramiento de Valentina Vásquez, maestra normal egresada de la Félix Evaristo Mejía y así mismo Cecilio Jiménez, ambos de mi provincia, ella imbertolina natural de Barrabas, y el luperonense, para laborar conmigo en el núcleo 15, de Mata Mamón. El núcleo de mayor pobreza y de menor recurso era el que me sentía comprometido con dirigir. En la toma de posesión encontré apenas cuatro miserables aulas. En las siete escuelas si consideramos como aulas de chiqueros de cerdos y chivos, Mata Mamó tenía dos aulas, de una sola agua lo dijimos ya, rectangulares muy estrechas, dos mamparas hecha de cartón viejo y madera calcomosa. Así se convertían en cuatro cuchitriles, la de Reventón casi por igual, con la misma estructura. En la Ceiba sólo había un fundo, frente a la vivienda de la familia Vásquez Frías, donde estudiaba el pequeño Héctor Pastor Vásquez Frías. Todo estaba en el suelo, pero en proyecto de construcción. La voluntad de la madre de Pastor aureaba con la amabilidad que ponía en el entorno ceibalitano y sus contornos periféricos, ayudaba para que el quehacer pedagógico se efectuara como una realidad. Las tres escuelas están al borde de la carretera. En este caso camino vecinal que une los bateyes con el central Ozama. Desde San Luis, hasta Hacienda Estrella, Guanuma y al nordeste con Chirino y Batey San José de Monte Plata. Era política del doctor Balaguer construir donde podía servir de parque de exhibición. Pero los cañaverales carecían de riquezas electorales, no había que dar a conocer ni exhibir nada. Si, dije lo hemos dicho ya en más de una circunstancia la injusticia y el hambre son los grandes racimos que puede mostrar el gobierno y el imperialismo en estas furnias. Para ellos, no. Para nosotros estos son lugares de grandes riquezas y enormes bellezas que hay que alumbrar. De esa forma ultrajan la voluntad social y popular han sometidos a comunidades y pueblos ubicados en huertas tercermundistas. Nos estamos metiendo en el lente del progreso para salir en el foco del desarrollo enseñando a la población a romper los aceros oprobiosos que nos atan desde muchos antes de la entrada a nuestros suelos las huellas y relinchos de los caballos de los reconquistadores.
Por autorización previa, entró una niña al aula donde estábamos impartiendo la jornada-taller pedagógica, a llevarles café a los profesores que enviaba la mujer del maestro Juan Antonio Moreno. Trece minutos- manifesté- para beberse el negrito, y dos para ir al baño a desperezarse. Todos se rieron era la segunda ronda que realizaba con los once maestros. Luego de unas semanas lo hicimos adjunto al 17 que Daniel Moreno dirigía.
Yo tenía alrededor de 30 años padres de 3 hijos, debí tener 4 pero la muerte acechaba mis pasos, oscilante vivía como circuito transitorizado emitiendo señales de dolor me le robó la vida a uno de mis primeros gemelos…llegados cuando Allende y Caamaño se alejaban.
Yo miraba con simpatía el curso, en el rostro del señor Domingo Marte Carbonell columbré la amargura y el temor en la barriga de doña Mercedes Rodríguez dormía el miedo traducido en narcisismo. Pero el susto me lo dí, cuando en los hombros de Severino Hernández, había una carreta de inseguridad, reí con Elpidio Tapia cuando leía la renuncia del núcleo escolar. Pero bueno, le dije en tono familiar, cómo es posible que deseen renunciar. Mientras seamos el director trabajaremos unidos, ayudándonos por esa frágil población escolar de inconcientes, y por nosotros mismos. Al terminar la exposición que realice con los maestros una evaluación y los resultados fueron de 3 sobre 10, nunca todo es negativo. En los atardeceres algo llega cuando el alba se acerca. A niña del café leyó algunas cosas que según ella había escrito, entre otras cosas decía- puedo llorar luego de reír, mis lágrimas y mis risas son mis riquezas, mis haberes y mis ajuares, el imperio ha querido cambiármelas por amarguras y por melancolías. Pero las palomas se asustan y huyen del latir de las penas quejumbrinas, de los amados rosedales en tardes de muertes programadas. Pero escucho junto al pueblo esos latidos de románticos pasos de los cortadores de cañas que han perdido el sudor en la espesa tarde veraniega dejando huellas e imágenes pero el diablo me ha mordido las entretelas y mi esencia. He dejado el alfabeto sobre de la mesa imperialista y corro para las piernas flacas de mi viejos abuelos, para llevarle los besos solidarios con perfume de jazmines de pradera. Hemos vivido huyendo del pasado llevando el plumaje de las gallinas que la tiranía nos has dejado retirando en las noches los huevos dejados el los entornos del penal. La raíces de azúcares de olvido en barbacoa de esperanzas, en vientos y largas lágrimas de coterráneos paisanos. Ella seguía. Los profesores más entendido preguntaban y de quién serán esas palabras, parecen versos, parecen prosas. ¿Quién será el dueño de esa propiedad? ¿Será de algún burlón? Será de algún pariente de Marien o de Maniocatex. Podría ser el espíritu de Anacaona o quien sabe si es de Evangelista Adón. La niña se detuvo y miró al público que la escuchaba. Ella parecía una niña pero era el atardecer resplandeciente. Parecía una niña pero aplastaba con su mirada bella, tenia mirada de batey, hablaba cocolo y tenía falda de batey… y cosas que salían del charco tibio de un alma fría.
La tarde caía en merengues de violines entonando con las manos mancas de obreros músicos, canciones de la triste noche, en trincheras de arenales de mujeres de barrios y bateyes para mamá Tingó madre de la lucha agrarista cantándoles a los obreros del mundo: de Cuba de Venezuela de Haití y de Santo domingo.
En el núcleo 17, de Daniel Javier Moreno, la situación pedagógica era diferente, a la del 15 de Mata Mamón. La sede era la Hacienda Estrella con dos pabellones amplios de cuatro aulas tenia dos baños para maestros y dos para alumnos. La edificación era de platos con persianas de aluminios y bloques calados piso de luminosos mosaicos. La escuelas correspondientes era la Campaña, con dos pabellones de concreto armado y cocina, fregadero, baños y sanitarios para maestros y alumnos. La de la Bombas de cemento con seis aulas… con mejores carcteristicas que la de Hacienda… la de Guanuma era de maderas se caía, estaba en territorio, que las autoridades del gobierno ubicaban, de la oposición. Ya para los primeros meses del gobierno de don Antonio Guzmán fue inaugurada. Dos amplios pabellones, de concreto con todas las comodidades, de las exigencias modernas: comedor, baño, sanitario, cocina, dirección y secretaría. Tenía características para una sede, por su confortabilidad y las estrategias geográficas y por el espacio. La del Proyecto era como las demás en lugares por donde caminaban las gentes de bloques pero estaba construida de norte a sur. En otro orden ese núcleo la mayoría de los docentes eran Profesionales entre otros estaban Rosa Rodríguez Álvarez Altagracita Amador, de los centro educativos de la región otrora de la Victoria, es este el que reúne las mejores condiciones para que el maestro se sienta motivado a llevar su presencia. –Aquí, dijo Altagracita, es diferente- hay luz eléctrica caminos transitables, aguas potables, comida que aunque caras hay hasta cualquier hora de la tarde. Y hasta teléfono aparece. En mi geoambiente, enmendaba Altagracita hay enorme plantaciones agrícolas y pecuarias almacenes hasta tienda de cosmetología. El salario de un maestro en Mata Mamón o en Rancho arriba, y los Mercedes… rinde menos que el que va a Proyecto o a La Bomba, o Guanuma, o a La luisa prieta porque los camino son mejores y eficientes en término comparativo. La unificación de los criterios pedagógicos, y salariales como en todos los aspectos es de un profundo proceso de reflexiones donde el romance y apasionamiento personal ciego y fanático político partidario no deje asomar un latido de la silueta, de las mejillas. Hacía falta que las autoridades de la nación dejasen en el sillón de sus escritorios el aire y vestuario de la realeza y entraren al patio donde como cerdo en el fangar de la pocilga nacional. El maestro dolorosamente consume la corta vida donde lo han llevado administradores de la venalidad y corrupción. En mi parecer la nuclearización, es en mi parecer y de muchos más, el paso con mayor tino que las autoridades han dado, desde la fundación del instituto de señorita. El tres de noviembre de 1881. Pienso que es lo mejor que se ha hecho en todos los términos.
Volvamos al taller que realizábamos en la escuela con los núcleos de Daniel, de Rafael Mateo y de nosotros los del núcleo 15 de Mata Mamón, comencé hablando de las ventajas de la nuclearización. Los venezolanos quisieron desarrollar su país un grupo de abnegados maestros intentó hacer de Venezuela una nueva nación “con la tiza, el encerado y el borrador, con el pico y la pala, con el apiario, con la conejera” si no se pudo hacer no fue por falta de voluntad, ni de entusiasmo y coraje. Pero fue compañeros profesores, porque al triunfo no se llega, de manera aislada. El maestro y la escuela no pueden solos hacer la revolución.
Las ventajas, continué, son bastantes y entre esas está, la unificación de criterio. Los esfuerzos unificados producen acciones positivas, produciendo reuniones periódicas como estas para reaccionar y confección de recursos y luego seleccionarlos. Programar, preveer en conjunto. La mayor ventaja es la clarificación de los criterios en supervisión y evaluación. Aquí ni se planifica ni se evalúa mucho menos se supervisa. Cada actividad muy especializada conlleva, conocimientos básicos teóricos.
–Francisco Herrera Soto, uno de mis alumnos, más adelantados…a quien todos queríamos por su jovialidad y maestro del núcleo de Daniel, preguntó- cuál es el valor de los materiales audio- visuales para responder esa muy interesante pregunta me permito transcribir los párrafos de esta revista pedagógica. Los recursos facilitan el“- procesos de enseñanza y aprendizaje (por ejemplo, con unas piedras podemos trabajar las nociones de mayor y menor con los alumnos de preescolar), pero considerando que no todos los materiales que se utilizan en educación han sido creados con una intencionalidad didáctica, distinguimos los conceptos de medio didáctico y recurso educativo. - Medio didáctico es cualquier material elaborado con la intención de facilitar los procesos de enseñanza y aprendizaje. Por ejemplo un libro de texto o un programa multimedia que permite hacer prácticas de formulación química. - Recurso educativo es cualquier material que, en un contexto educativo determinado, sea utilizado con una finalidad didáctica o para facilitar el desarrollo de las actividades formativas. Los recursos educativos que se pueden utilizar en una situación de enseñanza y aprendizaje pueden ser o no medios didácticos. Un vídeo para aprender qué son los volcanes y su dinámica será un material didáctico (pretende enseñar), en cambio un vídeo con un reportaje del Nacional Geographic sobre los volcanes del mundo a pesar de que pueda utilizarse como recurso educativo, no es en sí mismo un material didáctico (sólo pretende informar).” Pero Daniel que como Chain, compartía la mesa de coordinación conmigo, formularon juicios que los maestros como Rosa Emilia Álvarez, del núcleo también de Daniel emuló de inmediato. Los materiales didácticos son como los condimentos usados en la preparación de los alimentos, son los clavos sostenedores de puertas y ventanas… o son el martillo o la plana del albañil aunque no hay similitud o sea muy escasa, sin sazón no hay sabor tampoco hay agrado y mucho menos motivación. Eso es casi igual a la clase impartida sin recursos audiovisuales. No es triturada y mucho menos saboreada y digerida por los estudiantes comensales del proceso aprendizaje. Los materiales didácticos caracterizan las actividades docentes objetivan en el sentido concreto, real y medible. Los estudiantes no pueden ir al polo norte, tampoco al sur, es ahí donde entra el video la fotografía como un recurso real y efectivo. El mapa la cartulina la vista fija la película, cinta etcétera. Los conocimientos entran por la vistas por los sentidos, más que por otras partes. Los sabores y los sabores visitan el entendimiento en cada acto didáctico pedagógico en los días hoy por hoy. Podría decirse muchas cosas más que llenan y facilitan al fenómeno enseñanza aprendizaje.
En otras circunstancias, el profesor licenciado Efraín Almonte, director general de Educación primaria y del profesor Gómez Tiburcio, uno de sus asistentes, lo conocíamos como Chile, estuvo en la sede del núcleo 15 en Mata Mamón. El 27de julio día de mi cumpleaños, pero del 1977, cuando estuvieron en la fiesta del magisterio, título con que bautice la exposición de cientos de materiales de recursos visuales y materiales didácticos hechos por mis profesores del núcleo 15, por varias semanas para que alumnos de los centros vecinos pasaran a conocer parte de los cambios que introducíamos en la llamada reforma educativa.
En la noche recibí la visita de los señor José Ovalle, José del Carmen Marcano y Teodoro Jiménez coordinadores de la candidatura del doctor Salvador Jorge Blanco. Esta visita coincidía con la que hacía Ramón Medina, Cristóbal Coco, dirigente de Villa Mella y Ramón Báez Acosta ex síndico del distrito nacional, y en la casa del compadre David Ortega López. De esa reunión el compadre David fue candidato a regidor ganador. En el periodo 1978- 1982. En la reunión de mi casa con Ovalle y Marcano, estaban Mario Calvo, Rafael Orozco y Leonardo Ozoria y Crucito Arias, Emiliano Gonzáles Miguel Adón Juan Leyva Cirilo Reyes.
La desesperación era un malestar que se veían en los actos del gobierno y de los funcionarios. Días después de formación de los núcleos llego la noticia de que el liceo de la Victoria estaba oficializado con los cuatro teóricos, pero era el 4to de matemáticas. Para nosotros era la noticia de fin de siglo. Sabíamos que esa era una actitud electoral pero que nos beneficaza a todos. Los padres que bastante mal vivían ya no tenían que 4 pesos que era los que el director Jiménez cobraba por cuotas individuales. A algunos los exoneráramos los maestros y los directores nos los descontaba. Todos los profesores de líneas izquierdistas fuimos sustituidos por cancerberos del partido de gobierno. Dejaron a Manuel Antonio Prenza y a Ramón Antonio Quiñónez, que mantenían bajo la mira del periscopio del poder policial de la fortaleza. Al fundador profesor Jiménez y a su hija Mimina se los llevaron siendo sustituido por Higinio Báez profesor de líneas y connotaciones marxistas.
Daniel Moreno, Félix María Montesinos y yo, fundamos el liceo de la Hacienda Estrella, con esta acción completaba la tercera. Primero en el Gregorio Luperón Liceo de Altamira en 1969, Segundo el de la Victoria, en 1972, con el profesor Cosme Jiménez, Prenza, del Orbe, Calzado y la señorita Lenny de la Rosa Ogando, a quien sustituí, es ella más fundadora que yo. Y ahora en 1976 este de Hacienda Estrella. Quedando adscripto al nuevo de la Victoria. Dos años después con el ascenso al poder del partido blanco, lo oficializan liberando a muchos padres a pagar cuotas por la enseñanza secundaria de sus hijos e hijas. Esa dirección, me la ofertaron en más de una ocasión, pero la rechacé porque me sentía bien, en contacto directo con los alumnos. Además yo era director de núcleo y aprendí que era bueno compartir los esfuerzos y la responsabilidad. Para mí era bueno que la dirección quedara en manos nuestra los fundadores, pero enviaron a un camarada de nombre Teodoro de la Cruz Vargas, licenciado en administración escolar. A Félix María lo nombraron lo confirmaban en el cargo de secretario y a Daniel como asistente auxiliar,
Los días eran de torrenciales lluvias los caminos dificultaban la llegada al centro escolar. Saturnino Ozorio maestro de idiomas y nosotros, lo mismo Daniel nos trasladamos en motonetas destartaladas llegábamos aunque crecieran los ríos y las cañadas. Habíamos sembrado amor en unas canteras que nos apreciaban y esperaban por el cuidado nuestro. Convertimos el centro en una logia sagrada para nosotros cuatro. Ese amor que habíamos impregnado por la comunidad educativa y más allá un rápido mensaje que desde la dirección en la persona del director Teodoro de la Cruz, Domingo Carvajal, Lorenzo Sánchez, ambos de las matemáticas; absorbieron y mostraban poco a poco cariño por los estudiantes como lo hacíamos los fundadores. Hamilton Sosa combaría conmigo las letras y literatura. Gustavo Germán impartía las sociales. En poco tiempo el cuerpo docente ya era un equipo que compartía sus vicisitudes en la enramada de don Ramón el papá de Seferina Rodríguez alumna de tercer año o en el patio típico en los momentos de descanso o de festividad.
En la convención del partido revolucionario dominicano, de 1977, salió derrotado el doctor Salvador Jorge Blanco, y favorecido por las bases de la organización el hacendado Don Silvestre Antonio Guzmán, y el 16 de mayo del 1978, obtuvo el certificado de presidente de la república. Estuve como presidente en la mesa electoral de ese evento cívico, en la sede del núcleo 15 en el batey Mata Mamón, la otra mesa la dirigió la señora Lidia González, esposa del Profesor Cosme Jiménez, hermana del General Ramiro Matos González, y madre del Teniente para la ocasión, Zeusis Jiménez González.
-¿Qué ocurre profe? Preguntó Adón. Secretario de mi mesa, andaba de negro hermético. Debió venir vestido de blanco, existe la posibilidad que doña Lidia llegue de rojo.
-No se preocupe señor Julio que en el bulto tengo mi camisa blanca para la ocasión o para la osadía. Julito rió de satisfacción entró a la mesa de la señora González. Eran las 5:45 de la madrugada. Los que laborarían estaban en los recintos electorales, luego de comprobar que no existía anomalía, fui al patio y recibí los afectos de Perredeístas y de Reformistas, de la mesa vecina.
-¡Qué bueno que somos tú y yo Víctor! Expresó doña Lidia. Vine vestida de negro como tú, querían que llegara de colorado, pero Jiménez y Zeusis, me aconsejaron que sabiendo eras tú no era bueno. Ellos, Víctor, son tus amigos aquí estoy, deseosa que todo nos quede bien.
-Así será sólo le dije. Me abrazó de buen gusto y se integró a iniciar la jornada… en hora de la tarde apareció como si emergiera de la ingrata calzada de piedras rojas la molestosa figura de Celio Vásquez, superintendente del central San Luis, a quien la gente temía porque se creía traga hombre. Hablaba desde las nubes, muy alto, de estatura, sobre los cinco pero usaba botas para aparentar sobre los seis pies. Al no bajar la voz salí a solicitar respeto por el momento de solemnidad. Estábamos en elecciones, pero no le importó mi presencia en su territorio donde era caudillo. Continuaba haciendo discurso colorado y su gallo manilo que el hacía creer de mucha calidad. Fui donde la señora Lidia, le solicité que consiguiera de su aliado, el señor Vásquez y Carlos Germán Marte, súper y mayordomo, cambiaran el discurso y especialmente que bajaran las voces. Pasaron unos minutos y a la señora de Jiménez le hizo caso. Paré las votaciones de mi mesa y marché a decirle moderara el tono y bajara la voz, que interrumpía el proceso. – ¿será que cree usted que los hombres somos mulas, yegua, perro, gusanos o grillos, que con espejos rotos lo puedes seguir engañando, que con bocinas altas es que se adquiere respeto? Nosotros señor… les rogamos retirarse cinco o seis metros, para que el sagrado momento en la escogencias del que a partir del 16 de agosto gobierne nuestra nación. Convencido de que estaba aventajado moderó hasta los gestos y se retiró con los edecanes que los acompañaba con armas de calibres desconocido del Central Ozama. Los soldados siguieron las escenas de cerca nos brindaron gestos de respetos y saludos. Le sonreí disimulando agradecimiento.




*****Capitulo 24*****
El partido revolucionario dominicano ganó por muchos votos en las dos mesas, el mundo conocía mi militancia política, no importaba que me inmutara o no, cuando voces de individuos que habíamos colocados en sitios estratégicos, para anunciar en los lugares donde se conocía que el partido iba barriendo con escobas blancas… ganaba extraoficialmente. –¡Ganamos en Reventón! Dijo una voz. ¡Ganamos en Ceiba Doce! Otra voz canturrió. ¡Ganamos en Hacienda Estrella! Gritó desde una mata de caimito dentro del recinto escolar…. ¡Y en la Bomba! los edecanes de Celio Vásquez no soportaron más y descargaron las armas sobre los matorrales de donde salía la voz última. La presencia de Luis Hermógenes López y del teniente Luis Ureña, en una camioneta de la penitenciaría, donde el teniente es funcionario y Hermógenes cumple la condena por haber asesinado al dirigente antiimperialista y antibalaguerista, Amín Abel Hasbún, asustó a Julito Adón y al Rafael Antonio Rojas, ambos secretarios de ambas mesas. La sustancia de temor que llevaron los representantes del círculo del mal inundó la siquis y las estructuras orgánicas hasta de los custodios de la fuerza militar electoral. Pensé en mi familia, que se hallaba nueva vez en Altamira, vivía en la calle Vista Alegre 16, pero era yo una vivienda sin fluido por la ausencia de mis muchachos y de mi compañera de siempre. Sí la presencia del actor que eliminó la vida de arquitecto Hasbún, adjunto al oficial Ureña, que no se le conocía máculas aun, para mí fue una nota de equilibrio y salí al encuentro.
-¿Qué se le ofrece teniente Ureña? Pregunté
-No, no se ofrece nada, no profesor, no es nada creí que aquí era donde Mery estaba laborando. Soportó la mirada de incredulidad que le devolví. Los custodios pidieron al policía y a su compañero el abandono del centro por unos minutos hasta que terminara el escrutinio de las mesas.
-Si señor expresó el teniente Ureña, así lo haremos de inmediato. Evitamos contratiempo los dos allegados salieron sin aspaviento.
En el cruce del kilómetro ocho hacia la Victoria, hallamos a los “allegados” el teniente Ureña y su asistente, acompañados de otros dos policías, los soldados de la custodia, era uno del Ejército y otro de la Marina, se tiraron del vehículo, listos con las ametralladoras para evitar alguna agresión. Por informe de Hugo de la Rosa, que asaltarían las mesas 0419, 0420, 0421 y 0422, estábamos atentos y esperábamos estos atentados.
La ciudad tenía aire de yo no fui, el temor social rozaba las aristas individuales de las calles especial en las avenidas y en las esquinas de lugares donde había sombras. El mismo aire tenía miedo, decía el título de una película.
En mi casa estaba Bienvenido de la Cruz, Carmelo de la Cruz, de apodo, Papito el Cojo, Luis Alcántara, Hugo de la Rosa, Rafael Orozco, Leonardo Ozoria, Radames Moreno, la ausencia de Elvira y los niños se sentía hasta en los enseres de la cocina que estaban regados en la mesa del comedor hasta de tres días. El grupo estaba alegre y hacía planes. Los informes que parecían venían de una montaña celestial pero misteriosa daban ganador al partido revolucionario dominicano.
En las primeras horas de la madrugada ya yo había llegado a la casa, desde la Junta Central Electoral, donde recibían las urnas debajo del edificio del congreso de nacional. Media hora después de mí llegó Félix María Montesino acompañado del esposo de Monín maestra que laboraba en la Hacienda del núcleo 17 la pantalla del televisor enfocaba conciertos de la orquesta filarmónica nacional, emitiendo energía luctuosa. Llamaban a la puerta no hice mucho caso por que estaba en la cocina, mejor dicho no escuchaba a quien era que llamaban.
– ¡Profesor, Profesor! Profesor Víctor soy Félix María Montesinos! ¡Ábrame soy Montesinos! La noche estaba bastante limpia era una noche de pan y leche blanca. Montesinos tocó nueva vez, venía desde el edificio del congreso a pura suela. Le acompañaba un hombre de bajísima estatura. El oía el murmullo de la gente en el interior de la sala, solo estábamos, Bienvenido, Orozco, Cenín y Leonardo Ozoria, les parecieron horas lo que duré para abrirles. Cuando nos vimos cara a cara nos confundimos en un solo cuerpo y un solo abrazo de hermano. Ofrecí al esposo de Monín, y trabajador, mayordomo de Ceagana. Montesinos tenía mucha hambre, y el señor mayordomo mucho aburrimiento. Les brindé una taza de café y Montesinos pidió algo que sirviera de comida aunque fuera la que habría dejado el gato.
–Cómase esa batata con el café, que por casualidad, es lo único que tenemos.
-Del perdido no se esperan aplausos, dijo Bienvenido cuando escuchó al Mayordomo decir que deseaba marcharse. Eran las 4 de la mañana cuando salieron para irse a la Hacienda Estrella.
En Altamira, en Imbert en todas las partes del todo Quisqueyano ondeaba la bandera blanca en las ventanas de más de un 49 por cientos, de las viviendas de los hogares del pueblo. Era una escoba blanca barriendo basurinias coloradas, amarrada con la correa de la honradez. La televisión dejó de dar los boletines de la junta central electora. Bienvenido dijo otra vez, -del perdido no se esperan aplausos. Creen dije yo que somos una fiera que con música nos hacen entrar a la garita. Mientras tanto urdían la trama de lo que luego conocimos como el juntazo y el gacetazo. A las 7 de del día 17, estaba en el baño cuando en Agrónomo Víctor Lendof, llega y me informa que los caudillos colorados unidos adjuntos a un grupo de policías celebran el triunfo en todos los centros de diversiones de la comunidad de la Victoria. Volví al televisor estaban mostrando las mismas carroñas de la madrugadas. Jugando el a la negra coca. La casa se fue llenando de militantes, del partido revolucionario y de amigos de otros partidos de oposición. Buscando informaciones acabadas Bienvenido dijo de nuevo- del perdido no podemos escuchar aplausos. Desde la cocina me llamó- dicen que están en el parque celebrando, esto se va a prender, por las cuatro esquinas, será un solo fuego. No jueguen con los intereses populares, y mucho menos con la candela. Lo dijo recio para los que rondaban la casa lo escucharan. Algunas veces se oyó elogiar a los coroneles Ramón Montes Arache, y Lachapelle Díaz, dijo además que el, había sido Hombre Rana. De los que hizo historia en el 65. En la casa había 23 hombres éramos 32 las 9 mujeres se habían marchados estábamos comiendo y bebiendo tiempo. La televisión continuaba sin emisiones de los boletines electorales. Estaba embozada. Enviaba señales de temor, de miedo y de terror y muerte. Hugo me había dicho el Jeep de la policía, anda buscando la casa suya, parece que tienen órdenes específicas, de oscuros colores. Estaban confundidos de dirección, pero Elías le indicó, en cinco segundos llegaron. Sólo Radhamés Moreno, que vivía en el patio, pudo escaparse. Había orden de coger prisionero en todos los barrios y de ensanches de toda la república a los dirigentes no importaba la edad, que se prestaran a producir resistencias a las fuerzas gubernamentales. En la jeepeta oficial del penal estaban los tres Luises y le acompañaba Luis Hermogenes como un cuarto Luis. Luis Ureña dijo el coronel nos dio ordenes de llevarlo al penal con sus acompañantes, para una ligera entrevista.
-¿Por qué señor Teniente?- dije molesto poniéndome camisa y zapatos mocasines. ¿Qué estamos violando en nuestra propia casa, qué o cuáles artículos violentamos oficial, desde cuándo estamos en guerra?
-La verdad que no estoy obligado a contestar a ningunas de las interrogantes, que pienso con su derecho, me hace.
-Fuimos sacado de la vivienda sin ningún tipo de violencia física, por lo menos eso parecía, a los ojos de inocentes. A Papito el Cojo, los arriaron a la parte trasera del jeep si camisa y descalzo. Con pantalones cortos rotos. Los policías muchas veces son bueyes que sólo halan la carreta para donde el carretero quiere. Cenín cerro la casa.
En el vientre de la fortaleza éramos cerdos, nos visitaban a conocer los marranos que el coronel había sacado de la Hacienda de un descendiente lejano de Desiderio Arias, unos cuantos de Marcos Evangelista Adón. Pero para ellos y el sistema éramos cerdos. Esos que nos veían como cerdo de engorde eran los canes que habían mordido. ¿Qué hora es? preguntó Papi Pacheco, era la décima vez que preguntaba. Es que tengo miedo. Nos pueden desaparecer. Papito el cojo con voz muy viril le dijo. ¡No parece un hombre, señores…! ¡Tan noble padre que tiene! Como los demás recibí comida que me enviaron del pueblo. Doña Enemencia me envío Guandules y arroz, con ensalada verde y carne de chivo. Pero con solo mirarla se quitó el deseo de comer y se la pase a Bienvenido de la Cruz. Me sonreí por que dijo de inmediato vio el contenido de la cantina- del perdido no se esperan aplausos. No quise comer ni me levanté del piso donde leía a Papillon, cuando el coronel visitó la pocilga. Permaneció largo rato en la puerta de hierro conversando con los que elegía por débiles, me miraba y yo leía la primera fuga de Papillon.
“En 1933 logró escaparse por primera vez con gran éxito. En esa oportunidad fingió una enfermedad para ser trasladado al hospital y desde allí poder lograrlo con mayor facilidad. En ese primer escape contó con la compañía de Clousiot y Maturette. Tras haber recibido la ayuda de una familia británica y una comunidad de leprosos, y ser capturado en Colombia, nuevamente logra escapar y recala en la región de Guajira. Allí se instala durante varios meses con una comunidad de indios guajiros que se dedicaban a buscar perlas, se enamora de dos jóvenes hermanas, encuentra el máximo grado de felicidad de su vida, pero su sed de venganza no le permite vivir feliz y sale tras ella. Continuando con la pocilga y el coronel… De la puerta miraba y calculaba la distancia para eliminar a Papito el cojo y a Bienvenido de la Cruz que comía todavía, siempre de espalda al oficial. Que escuchó cuando dijo del perdido no se esperan aplausos, puso los platos en el rincón donde estaba del otro lado el capitán que me miraba como el coronel Carmelo, con asco y desprecio. Yo era maestro de su hijo, al que quería mucho, le decían Balilo, deseó que yo fuera un coleóptero para pisarme con la punta de su bota derecha. Luego creí que el había comprendido que esos que estábamos tirados en la vieja pocilga trujillista, éramos mariposas y papillotes que se escapaban con el aire por las persianas entre abiertas. ¿Cuál es el profesor? Yo leía de costado y no miré ignorando su presencia, respirando la humedad de las paredes y las sustancias desconocidas.
¿Quién es el profesor? Deje el libro y por cortesía respondí. ¡Soy yo! ¿Qué más desea señor? Recogí mi cuerpo delgado y corto pero no me paré. ¿Es usted el profesor de literatura, del liceo donde está mi hijo? ¿Cuál es su hijo? El habla de usted como de mí, mejor que de mí. Usted me lo ha quitado. ¡Es posible señor, que le esté dando lo que le niega usted! Pero no quiere eso decir que se lo haya quitado. Los hijos crecen señor. Si maestro. Por lo que por él ha hecho, le voy a dar un consejo. No permita tantas gentes en su hogar, es el templo de su familia.
–Me parece don que usted no tiene autoridad para darme ese tipo de consejo. Los individuos crecemos, en términos sociales, en la medida que intercambiamos, juicios y razonamos juntos.
--Esos individuos, maestros, terminaran ensuciando la dignidad de su familia, créame... Se marchó dejando abierto un diálogo que el había creado y no esperó la respuesta que en verdad en su presencia debía darle. Pero escuchó la constelación de risas que los muchachos desde la pocilga les enviaron. Hasta papito el cojo reía copiosamente. Bienvenido dormía la llenura todavía de seguro que se hubiese escuchado al coronel cuando se marchaba habría dicho “del perdedor no se espera aplausos”
Fuimos puestos en libertad, parece que se iban aclarando las cosas, al profesor Manolo lo llamaron desde la oficina y como permaneció muchos nos marchamos los de la parte norte. La calle José Soriano nos esperaba como en una concentración, la gente vociferaba. -¡Peña timón de la revolución! Eran militantes, compañeros amigos y familiares. Hijos de policía llegaban desde el barrio policial, compartían con el reconocimiento convertido en distintivos en horas de prisiones en la temible cárcel del continente americano quizá la más oprobiosa del mundo. Tal vez la menos humana. Estaban unidos al triunfo del grupo que la policía hizo por unas horas, nos convirtió en héroes locales nos ovacionaba, estábamos libres. El partido había ganado las elecciones teníamos el derecho de estar contentos de reír, habíamos llorado por mucho tiempo, lo querían escamotear. Y así nos encarcelaban.
Elvira no se enteró de los sucesos de la Victoria, retornó el 24 del mismo mes de mayo,. El 18 de mayo estuvo en el parque de Altamira donde obtuvo los saludos de los que fueran mis alumnos en el 1969-71. Enviándome halagos y para bienes. Estuvo en a calle de la gallera donde su tía Adelaida, a presentarles los sobrinos nietos.
En la casa de David Ortega López Rafael Orozco y Negro el Pocero, salieron casa por casa invitando a los compañeros a participar en el parque al lado del correo y luego en la vivienda del nuevo regidor, el triunfo del “Buey que más jala” en su casa celebra recibía las felicitaciones de sus amigos y compañeros de la institución política que lo había postulado en la que militaba después que dejó las filas castrenses.
Los enseres de la casa Elvira Vargas Peña de Arias celebraban también, pero por la llegada de su ama y de los muchachos, los gritos de Iván, de Irwing Pavel, tenían a los lagartos activados, pero nerviosos. Era un reencuentro con los ecos del pasado. Se restauraban los intercambios de platos de comidas entre amigos y vecinos convocando al apetito por el olor a chambre con vinagre de naranjas agrias y tocinetas de carne de cerdos jóvenes. Pero hoy lo que me hizo fue locrio de congos o camarones de cañadas, con aguacates morados con aceite y vinagre de naranjo babor. Y fritos de batata y guineitos hervidos. Pero Orozco que era soltero participó conmigo, de la supia o “quemalengua”, hecha con un rabo de vaca comprado en la carnicería de Agustín Brazobán padre del maestro Único, egresado del Liceo recién oficializado.
Pasaban los días y las semanas y Bienvenido de la Cruz, seguía observando que de perdedores no se esperaban aplausos… llegó a las ocho a la galería de la casa y me lo repitió varias veces… también dijo se aproxima el 16 de agosto. Se acabara esta pesadilla colorada, en la palma del palacio nacional, ahora ondeará la bandera del partido ganador, al lado del presidente don Antonio, conocedor de masa, de pueblo hambriento de un pueblo labrador, al que quería y con respeto miraba.
Elvira le trajo una tacita de café a Bienvenido. Se rió dejando ver su dentadura blanca. Tú ves, que del triunfador mucho es lo que se espera. Se sentó en la mocheta de la galería. Mientras tanto se fue acercando un policía de apellido Soriano oriundo de Monte Plata, y alumno de segundo teórico en el Liceo. Soriano tenía ocho años siendo cabo, creyó que con un empujoncito nuestro podía ser ascendido a Sargento…cómo esta, entre venga siéntese le dije, me contó que era de un campo de Monte plata y que tenía familia aquí en la Victoria. Hice anotaciones y el se despidió con la esperanza de ser favorecido con una recomendación al presidente de la cámara de diputados, Licenciado Hatuey Decamps Jiménez.
Después de la toma de la posesión de las nuevas autoridades, a pesar de los actos fraudulentos, bautizados como el juntazo y el gacetazo robo de mas de media docena de diputados y dos senadores, llegaron los decretos que todo el mundo esperaba, pero más que nadie en la Victoria el compañero Bienvenido de la Cruz, un albañil combatiente de la revolución de abril, serie 23, radicado en la Victoria. La casa estaba cerrada me había resguardado temprano con mi esposa y mis hijos. De repente la voz de Bienvenido, casi descobija la casa, que era de zinc y de cemento.
–Ábrame, ábrame que le traigo un regalo. Tenga lea eso… son los hachazos de manos de piedra… ¡qué mocha que corta…! De un solo tajo se llevó siete zamaragullones de líneas trujillistas. No, no, no doy un golpe más, hasta que no llegue el hachazo contra el cocote de Jáquez Olivero, de Pérez y Pérez y del matador del líder de la revolución de abril y mártir de Febrero. Hizo anotaciones en un pedacito de cartón de una caja de zapato, se lo pegaba bien cerca de los ojos para leerlos, era miope, se lo guardo en un bolsillo de la camisa. Cada cual hacíamos algo alejado de los decretos, pero Bienvenido, esperaba a Bruno Pimentel, director de prensa de la presidencia del gobierno que Bienvenido cree revolucionario, q leer el decreto que eliminara de raíz los clanes Trujillistas de las fuerzas armadas, y de la policía. Pues sí, de repente Bienvenido saltó de la silla y dijo dos veces Rían, rían! Los lagartos de Iván asustados se fueron de las persianas. Rían- dijo otra vez-- lo guardó en el bolsillo donde estaba el cartoncito de la caja de zapato
La cocina de mi mujer eructaba el perfume de los huevos fritos. El serie 23, estaba concentrado en la pantalla del pequeño televisor blanco y negro, cuando Elvira le pasó un platillo de porcelana blanco con tres pedazos de yuca y un huevo frito con cebolla a caballo –Tenga Bienvo, cómaselos para reponer energías en los llegan los hachazos.
El licenciado Hatuey Decamps presidente de la cámara de diputados, utiliza la fuerza de su carácter, para recuperar los bienes y propiedades de Radio Televisión Dominicana, que manos sucias se llevaron para beneficios propios. Cuando el presidente los nombró- dijo Bienvenido de la Cruz- que era un admirador del cacique, como a él le gustaba llamar a Hatuey… le dijo, Hatuey, mira para esa mesa escoge, dijo el presidente las armas que creas necesarias, para que libere en batallas de honor y honra como tu dices es del pueblo. Hatuey miró para la mesa, complaciendo al presidente, vio que entre las ametralladoras, revólveres cortos y largos, bazucas había una caja de escobas de triguillos, o tiriguillos, que fue a las que prefirió. Semanas más tarde lograba el saneamiento en el plazo previsto la señalada empresa. El pueblo se sintió complacido entendió que la fuerza del palacio como aire soplaba a favor de los pobres, de Capotillo y de Gualey, a favor de los descamisados, donde quiera que estos estuviesen. Aplaudían las medidas para la recuperaron de los bienes del Estado, del pueblo. Así mismo aplaudió la reforma hecha en la cámara de diputados. Es ahora que se perfila la luz del prestigio en los miembros de la cámara baja.Mario Calvo continuaba en la mata de ramón al salir del penal, ceca de la bomba de gasolina, discutiendo en forma enérgica, pero muy moderada con Luis Martínez, sobre los cambios que el presidente de los diputados venía realizando desde Radio Televisión Dominicana.
Juan Calzado de los Santos padecía una pena muy helada, luego de los cambios de las escuelas primaria y secundaria donde el es actor de primera fila, me dijo -me encuentro solo y vacío compadre. En la cantera escolar se respira un aire personalista, se ha esfumado lo humano y la hermandad que cosechábamos antes de la oficialización. Después de todo, nuestras siembras se han ido, se ha muerto. Se detuvo y me miraba como si pidiera ayuda. La desesperación cubría su voz.
La gente que quiere a la comunidad la han sacado, se la han llevado los allegados no comparten con nadie. Elvira llegó a la galería donde estábamos a llevarnos un servicio de café que el director agradeció con una sonrisa lírica, se bebió un pequeño trago, porque estaba muy caliente, entonces me preguntó -¿cómo se encuentra allá en la Hacienda Estrella? Lléveme para allá. – en esa comunidad se trabaja y se descansa. Los estudiantes son aplicados y muy respetuosos tienen deseo por saber, respiramos el aura muy entusiastita. Figúrese nosotros participamos de juntas y convites, en tonapiones, en la construcciones de letrinas que hacen falta. Fortalecemos la escuela caminando de las manos de la comunidad asistimos a velorios, velatorios, a cumpleaños y a bautizos. Compartimos las penas y las alegrías. Bebemos tragos con los pobres agricultores y jengibres con los comerciantes dueños de latifundios que son muy pocos. Huimos de los usureros y de los o las proxenetas. Ayudamos a recoger la cosecha colectiva de tomates y de auyamas de la cooperativa Mamá Tingó. Algunos no comprenden pero esos actos van a fortalecer las actividades extracurriculares, que engrandecen al equipo docente y despiertan y humanizan la escuela, las aleja de lo mítico y las realiza. Se que no es sorpresa para usted, porque de ese mal, es que se está quejando.
-Y en el núcleo. ¿Cómo le está yendo? La situación es casi parecida, algo diferente, pero pienso que vamos caminando porque ayer escuché que muchos perros nos ladraban. Juan Calzado me sonrió porque conocía que aludí a Cervantes. Nos salpicaron sus salivas luego de la visita que nos hizo el Licenciado Efraín Almonte, director general de primaria, a observar la exhibición de materiales didácticos que compusimos en tres semanas de esfuerzos unificados. Aprovecho para invitarle a que vaya y pase media hora con nosotros, en caso de parecerle bien. Puede llevar los maestros de primaria.
-Estuve al día de ese evento que usted organizó, pero las autoridades son tan insensibles que ni fotografías sacaron, como estímulo para los protagonistas.
-Me reí con las ingenuas palabras de director, de la Escuela Padre García, ahora núcleo 16. Los profesores de 15, planifican y producen los materiales de la unidad didácticas que realizan en su tiempo pedagógico, pienso que debieran pensionar a todos los maestros y maestras, que se hallan inseguros por estar lejos de los proyectos nacionales sean de esta u otra reforma educativas. Profesionales o no que no saben o no desean a saber interpretar planes y programas curriculares de mediano o de cortos plazos. En mi núcleo hay unos casos, que propongo sean retirados pensionados por cansancio y por inadecuación.
-Si me lo permitiera compadre, se los enumero. Hice un movimiento a favor de omitir los nombres por prudencia y por ética. Cosa que el señor de los Santos no se percató y comenzó a señalar
-Domingo Marte Carbonell, Severino Hernández, Mercedes Rodríguez, Elpidio Tapia y la señora Bello de Ureña.
-Necesitamos maestro a las alturas de los cambios tecnológicos, amorosos de la comunidad, no buscadores de signos materiales sencillamente, porque serían individuos banales conducentes a la venalidad. Revolucionables e imperialistas

***** Capitulo 25 *****
-Al sol de hoy le cambiaron las pilas con el juntazo, dijo Negro el Pocero a Juan Leiva, que entraba al consultorio del compadre doctor Mario Calvo. Y la alegría que trajo desde el Aguacate se le apago en el escritorio de la enfermería. Salió engullendo sus resabios con sus penas y ahora melancolías rancias que escondía debajo de sus orejas, no soportaba las mujeres súper ambiciosas y la que robaba sus sueños y añoranzas se alejaba de la esencia de la realidad y de los fines.
-Está como una fuente de energía cercana, sin embargo señalan que es a 156 millones, que se distancia de la tierra. En esos instantes llegaba a la clínica el joven Sastre Luis Moreno, y lo llamó.
-Leiva – está equivocado con la distancia de la estrella que llamamos sol, usted le puso 6 millones más. Se cree que en realidad, son sólo 142, 700, 000 kilómetros. A fuera del consultorio grupos hacían galas del manejo de la discusión. Porfiaban de lo que esperaban del gobierno de Don Silvestre Antonio Guzmán, y en especial de la reforma agraria. También en otro grupo, que eran 7, hablaban de los caminos vecinales, en un tercero conversaban sobre el costo de la vida y de los artículos de primera necesidad. Leiva se integró al equipo que hablaba de asuntos incongruentes, y del blanco que tenía la rana en el pecho…, y de los vuelos de mariposas emergidas de los sepulcros de los muertos del penal. El doctor Calvo vio entrar a Octavio, a su consultorio, llevaba un jarro humeando.
-Tenga eso le envía doña Hilda Antonia Pérez Vásquez, Mario lo recibió con agrado por la fuente que lo enviaba, más que por el contenido porque había bebido donde Fella, su amiga.
–Cómo le iremos a llamar ahora, a los cabezas coloradas, estos tenían el habito de cobrar varios cheques… donde están como los cerdos besando el polvo y el fango. Jef, bueno. Era costumbre de esos camaleones cobrar en la cementera, en Fasaco, el Clavo, el Sal y en Yeso y en el CEA, y en la mancera y en aceite Ámbar. ¿Y ahora? Mario que se divertía con la entonación que Octavio ponía a los tornillos de su conversación… luego manifestó:
-¿Hábito, hábito,,, será vicio!
-Es verdad dijo Octavio, traían 42 años mamando las ubres del pueblo.
-Diga usted, responsablemente, tenían 486 años, aunque para muchos da lo mismo 486 que 42.
-Uunun- murmuró Octavio, produciendo sonidos guturales como si se limpiara los imbornales auditivos. ¡Ansina es, unju! manifestó nueva vez. Quiera dios que no sea simple cambio de jinete y de dueño.
-Venga a inyectarse contra paranoia.
-No debió interrumpirme y escuchar lo que deseaba decirle. En el partido hay muchas gentes dispuestas al sacrificio por ver que la vaca no la ordeñen a todas horas y salir diciendo que el becerro se ha mamado. Yo tengo problemas de escuchar y usted más que nadie lo sabe y lo conoce, pero los años terminaron de confesarme los planes de muchos. Mario no hablaba, oía al casi envejeciente, con paciencia y mucha atención, porque le parecía que decía la verdad.
-Tiene razón Octavio, en los 12 años colorados hubo muchas sombras, de robos y de contrabando y de empleo de la fuerza y de abusos que iban y venían buscando el jardín de las comisiones salían con las faldiqueras como macutos y serones, repletas de hojas doradas, y flor de soles.
El ayuntamiento del distrito nacional, ahora lo dirigía Pedro Franco Badia, doctor en derecho y ex oficial de ejército nacional dirigente del PRD como la capital era muy amplia, en los lugares lejanos como Guerra, Pedro Brand, Manos Guayabo, Alcarrizo San Luis Villa Mella, y la Victoria… lo habían dividido en delegaciones. La Victoria ya lo era, la sala capitular nombró a Felipe Vidal Moreno de apodo, Pechuga, como delegado municipal. Las calles eran pantanos salvajes charcos adornos de las resistencias, jardines de cráteres, que insultaban la visión de los visitantes el pudor y moral social de los residentes. La Duarte en la cercanía de la policía y de la funeraria en los aleros de la vivienda de la señora Moscoso, madre de Tío y de Tres patines. Pero las calles eran leales pocilgas donde se bañaban los cerdos en todas las horas del día y parte de la noche. Los vehículos se movían en la calle José Soriano, que era la que menos cráteres, charcos y lagunas tenía. El delegado, sustituto de Ovidia Ogando, estaba vestido de blanco, encima de un tractor y de un volteo con arena y gravas inició el bacheo en la ciudad. Renació en los habitantes de las calles principales, la esperanza cuando veía a Pechuga sobre los vehículos del ayuntamiento municipal, los residentes veíamos esos camiones y volteos… y más de cuatro vehículos rastreadores de petróleos, en la superficie de la calle y del penal. Los presos se aglomeraban en los ventiladores de la penitenciaria. Para observar el desfile de los señalados aparatos.
-Oye Bienvenido – dijo Papito el cojo- el cojo- el cojo… ¿qué buscan esos aparatos?
-¡Anjá! ¡Cómo lo voy a saber yo! El grupo que estaba desde el alba en los aleros de la clínica de doctor Calvo, rió por más de media hora al pelearse por desconocer la información.
-Yo no se tampoco –aclaró Orozco- pero ustedes no saben nunca nada, cómo es posible, esos camiones burras, son enviados por la internacional socialista al doctor José Francisco Peña Gómez para localizar petróleo, se cree que La Victoria, Villa Mella, Guerra, Bocachica, Pedro Brand está encima de uno de los pozos petrolíferos de mayor extensión de la gran reserva universal
-Cómo exclamó Rabelito Herrera, estudiante de término de Ingeniería Química de la Universidad Autónoma, de Santo Domingo.
Los vehículos llegaron hasta la Luisa Blanca en los límites nortes del distrito nacional con parte sur oriental de Monteplata, el bacheo, la recogida de basura, la limpieza de patios, de aceras y de contenes, era acciones que realizaban los nuevos empleados del cabildo blanco. Las calles iban quedando con caras nuevas, el alumbrado usado en las esquinas en prácticas indeseables, cambió hasta el alto de los Magallanes después de la Virgen, camino a la comunidad Juan Tomás. Y así en las otras calles. El nuevo ayuntamiento limpiaba de maleza las calles haciendo de policía municipal. La Altagracia quedaba limpia de brumosidad, en las esquinas hacia el ocho y la calle Mutualismo. La calle José Soriano hasta el tanque del acueducto, tenía ocho lámparas de mercurio.
Era miércoles en horas de la mañana, el presidente de la república, habló al país y anunció rebajas en las placas de los vehículos de motor, aumento en el salario de 90 pesos a 175.00 complaciendo a la población trabajadora. Y condonación de la deuda millonaria con el Banco Agrícola, se veía la farola del cambio. El pueblo creyó que había terminado la era y el oprobio, de la marginalidad, y le pareció que el sol salía para todos, las indecorosas actitudes maledicencias se habían terminado. Que no se perseguirían las ideas.
La casa del señor Emilio Liriano, de apodo Papito Mazara, en la Piña o cruce de Varraco, estaban los secretarios generales y dirigentes zonales. Había invitados como Cristóbal Coco, de las zonas Q, de villa Mella y de Sabana Perdida, y, El Chini y Ramón Basora de la Z, de San Luis,
En la casa Manuel Polanco hablaba con su mujer Albertina, -¿Qué es lo que hay donde Papito?
-Pero Manuel… lo olvidaste, el te invitó al cumpleaños de su hija. ¿Cómo lo olvidaste?
-Lo olvidé, ahora recuerdo que me dijo que la entrada costaba una caja de cerveza… creí que era broma suya. La casa está repleta de autoridades y de dirigentes del partido Blanco. La militancia de los campos esta llegando. El olor dijo Albertina de cinco puercos y dos ovejos que están asando en pullas. El sancocho es de cinco carne mataron un becerra y ocho gallinas coloradas, celebran además el triunfo de don Antonio Guzmán.
-Entonces déjame coger para allá, siquiera por tres minutos. Manuel era policía de tránsito, tenía 35 años, de piel oscura, de presencia deportiva. Como su padre, el señor Ramón Polanco se desempeñaba además con el negocio de usura. Llegó a la casa de Papito en franela blanca de manguitas, con pantalones sin correa, y la pistola 38, detrás como un vaquero vagamundo, pero era un policía que nunca empujó a los perredeístas. Chicho Buret, dirigente zonal residente en Hacienda Estrella, al verlo llegar ordenó llevarle una silla, y un servicio de comida con un refresco country club. Manuel se sintió distinguido. Los militantes de la comunidad de los Mercedes, encabezado por Chico Cleto, hacía entrada el delegado Vidal Moreno, seguido de 26 alcaldes, auxiliares y ayudantes. Todos con camisa blanca y en la cintura colgándole un cuchillo de campaña. La alegría era luz que irradiaba su rostro aun juvenil. Estaba parado del lado derecho de su pequeña hija de Nombre Patria, sosteniendo un bulto negro ejecutivo. Su padre no sabía leer, pero la tenía a ella, que estaba en 7mo grado. El no sabía leer pero hablar para el, era más importante que cualquier otro acto protocolario. Para leer, para hacer anotaciones en caso de necesidad estaba su hija. La escolta ahora era de 36 hombres, la gente se reía al verlos a todos de blanco, algunos al saludarlo dejaban los asientos y otros levantaban los gorros o cachuchas que colocaban en el pecho simbolizando unidad y sumisión, la gente de la zona era cortes. Manuel terminaba de comerse el servicio de carne de chivo con moro de guandules, pero al escuchar que pechuga hablaba se movió para enterarse de lo que este decía. –continúen bebiendo que al que ven protegido por 3 docenas de hombres y mujeres leales, no es nada más que el general Pechuga, ja, ja, ja, rió en su estilo, sin dejar de escupir. Manuel se acomodó la pistola hacia delante- cuando Pechuga dijo- soy el jefe de todos los parajes- de estos linderos estancias, haciendas y todos los cortijos, de estos predios que fueron colorados ahora blancos. No se leer pero se pensar, dijo -en los oídos- de su hija Patria, que se rió y dijo si papi. El sonido de la palabra “supremo ejecutivo” de los alcaldes pedáneos, a Pechuga le salía, según su parecer, hermoso, entonces dijo les entregaré placas para que la policía sepa que no son sólo ellos los que las usan.
-Los policías honrados las usan expresó la hija. Al finalizar de orar con la parsimonia peñagomecita que le caracterizaba guardó un hermoso lapicero plateado que le había regalado el licenciado Hatuey de Camps Jiménez para que firmara los decretos municipales.
El aire de cambio había entrado en muchos hogares de la dirigencia del partido gubernamental. Mientras que el gobierno colorado, sólo en la casa del Chino, de la del señor Elías de la rosa, donde Ovidia Ogando. En los pocos días del gobierno Blanco en las mismas localidades hay docenas de dirigentes compartiendo el poder político y del poder económico, ese aire habita en el alba, al medio día y en el anochecer de las barrigas de decenas de cocinas. La fiesta continuó más allá del cumpleaños Altagracia Liriano.
Papito Mazara, obrero de mil batallas miembro de la logia de los albañiles, desde la caída del gobierno del profesor Juan Bosch, no había sido empleado. Permaneció 17 años bostezando un empleo, siempre abajo, nadie le empleaba. En la calle Tunti Cáceres, un amigo de esos que muchas veces no aparecen, lo vio y le manifestó -¿Qué estás haciendo Mazara? Vengo hace días observándote, que ni fuma.
-¡No estoy haciendo más que comiéndome los mocos de mis hijos, que son seis! Como de las moscas del vecindario donde vivo. En aparente calma había dicho Papito a su amigo Mambrú.
-¡Ten esa dirección, para que eche unos días, eso si amigo que sólo hay 2 pesos de jornal.
-¡Allá estaré, te lo agradezco con el corazón, amigo! Papito tenía esa amarga experiencia. Sabía que cuando se tiene militancia y se es leal a esa, no se le llama ni para hacer hoyos de letrinas. ¿Ahora ocurrirá lo mismo? Pero el tenía compromiso con Carmelo Mambrú que le dio comida por dos semanas. Era él, el que en su zona tenía, el poder que tuvieron, el chino y Elías. Para recomendar en Agricultura, en el Instituto Agrario, en Fasaco, en la Cementera, en los ayuntamientos… en obras públicas en salud pública, y hasta en interior y policía. En las empresas del Estado con categoría centralizada.
Un día de verano el presidente Guzmán sitió mucho calor y el aire del Mar Caribe les aumentaba las preocupaciones, la sequía sumaba a sus hormonas secreciones de cansancio y en media hora estaba en el verde cortijo de su compadre Anastacio Ramírez, en La Ceiba, comunidad de La Victoria. La casa de su compadre era de maderas viejas y de hojas de zinc pintadas, el piso de cemento. La cocina en tierra. Pero el patio tenía el frescor de un vergel de invierno estando en verano, las sombras de los robles, de los mangos y de los naranjos protegían los gramales. El presidente estaba fuera de protocolo era un hombre campechano, que ponía nerviosa a la escolta que iban aprendiendo a ver un presidente humano que como ellos evacuaba y orinaba. Claro era hijo de una campesina, y no lo ocultaba… puso los pies en las gramas. Había belleza para la vista consumir, el lírico verdor de las begonias y de los dieguitos, sembrados en objetos que fueron de cocinas y orinales. Una niña que gateaba, alimentaba su ego golpeando a los lirios calas que emergían como los hongos en las boñigas de las reses y asnos. Detrás de la cocina se extendía como explanada esmeraldina de sabana soleada al cañaveral. Que en horas vesperalinas invitaba al descanso espiritual y corporal primero. Los amantes furtivos y peregrinos dormían hasta el anochecer. El presidente se excitó con el palpitar de la tierra, como si hubiese recibido, cinco besos de labios primaverales, al compás del Versoinograma de Neruda. La circulación de la tierra en la piel y el cuerpo sediento del presidente lo hizo bostezar sintiendo deseos de gobernar por los desposeídos y descalzos de su patria. Por los que vivían sin vivir. Por los que estaban en los bateyes como piaras en barrancones y por eso mandó a buscar a Pascuala que vivía a pocos metros en el batey Reventón, era la militante de mayor edad del partido revolucionario dominicano. Esperó que esta llegara, puso un pie en una angarilla y el otro remangado hasta la rodilla. En la Ceiba los gallos de patio cantan a cualquier hora. El presidente vio a la legendaria Pascuala llegar, deseó que los aplausos acompañaran su entrada con un concierto que cantaban los gallos. Los oficiales que les acompañaban estaban sorprendidos, era la primera vez que veían a un presidente, millonario como don Antonio, tan humilde, sencillo y no era divino. Iba a la letrina, se bañaba y comía yuca y arenque, bebía tragos de rones populares. Don Antonio miró las cuatro pailas de cuatro orejas, hervían bajo el calor de los fogones de leñas de aromas. Los brazos de mujeres que cubrían su pelo con paños blancos, movían las carnes de becerra jorra, con unas caricias a fuego lento. Pero más allá, una quinta paila, un poco menos grandes, recibía los trozos de yuca, rulos, plátano, yautía, auyama, ñame, y mapueyes… oréganos y cilantros para en sancocho del presidente.
Las comisiones se sentaron alrededor del primer mandatario que descansaba donde su compadre Natalio Ramírez, había de los entornos pero la mas lejana era la de Villa Mella y Luisa blanca. No era sorpresa para los nativos de noreste de la Victoria, ver a Pascuala ocupando el lugar de la primera dama de la república. Los soldados estaban contentos, comían sin ser relevados tenían un presidente que sudaba, un hombre de presidente que bostezaba y se sacudía luego de ir al baño. Comía pipián con el pueblo, no comía morcilla por temor a la sangre.
Ahora no se golpeaba a los que iban a saludar al presidente, no empujaban a las mujeres. Ahora el presidente abría trochas para ir y venir. El olor a cerveza y a ron se mezclaba con el sudor y el perfume de cocina, era muy humano el ambiente sin temor pero mucha armonía y regocijo.
-¿Qué diferente es ahora! Dijo- Gabino Mieses- el secretario general del comité R- 7- que llegaba con el burro de vender quinielas acuesta.
-Sucede- agregó Ramoncito Vásquez, de apodo Caja Blanca, que ahora el presidente baila bachata, bebe café y come huevos revolteados con tomatitos Barceló. Además orina por donde orinan todos los hombres. ¿Comprende usted? Bebe leche de chiva de cualquier establo. Don Antonio estaba como quería, la brisa muy agradable, pero de repente llamó a Papito y a Pechuga… mientras hablaba con Natalio, y con Leocadio Guzmán, les preguntó por Rafael Harvey, Mario Calvo, David Ortega y por Chico Buret. Cuando todos creyeron que no iba a recordar más nombres preguntó por el pocero y por Fito. Presidente- observó Mario Hiraldo- Harvey anda para el velorio de su madre en manzanillo.
Yo me reí mucho viendo al niño Pastor Vásquez anotando hasta las expresiones de los concurrentes, allí. Luego Pastor se trasladó al patio del señor, que hacía soga, en el lado oeste de la casa de Natalio…vimos que el presidente le compró todas las sogas que no había vendido.
****** Capítulo 26 ******
El Prof. Calzado no tenía que disponer de la paciencia de antaño para soportar al secretario de la oficina de dirección ahora la Esc. Padre García dependía del distrito escolar 19, que tutelaba Domingo Jiménez y Jiménez. La altanería, la prepotencia, la arrogancia, habían quedado en el pasado. Calzado impartía en el liceo cálculo y geometría en el liceo, las relaciones entre el director de la escuela diurna y el director del liceo lic. Higinio Báez se estabilizaron. Calzado vio a dolores flores que se dejaba peinar de una alumna en hora laborable me recordó que una vez le dije no creo en cojera de perra, ni en va llover, como tampoco en maestro sentado en mesa.
-Pero Lolita, bájese de la mesa. ¿Es que cree que los demás son mususes que no la están viendo con los muslos cruzados en el escritorio del director? Y peor con el a su espalda. ¿Qué cree que puedan creer?
-¡Qué van a creer, nada, nada, todo el mundo sabe quién es usted!
-Doña Lolita, escuche la voz de la experiencia. Quiero que recuerde, que el que usa la mentira como medio, debe poseer buena memoria. Debe ser brillante recordando y usted parece que ha borrado la brillantez, hace dos años esta dirección le expidió un peaje por tres días para que asistiese a honras fúnebres de su madre, nosotros todos nos unimos a sus dolencias, ahora nos requiere de un nuevo permiso para asistir de nuevo al entierro de su madre. ¿Cuántas veces es que se mueren las madres suyas, Dolores?
La Hacienda la Estrella, no solo se había convertido en una gran productora de arroz, de guandules, de algo de plátano y de hortaliza. Una de la grande cosecha de la que hacen alardes los cosecheros y hacendados es la de sus jóvenes. El divino tesoro de Darío, en la personas de sus hijos. En el liceo nocturno de esa próspera comunidad, entre otros estudiantes están las más bellas caritas de los contornos capitalinos y citadinos rurales. Goyo Rodríguez se antojó escribir en un pedazo de cartón, los nombres de los más brillantes, en broma dijo después de mí, claro está… Rince hija del español, Margarita Romero, Dulce Díaz Carmen Mejía, Esperanza Paulino Jacqueline Peralta, Mary Peralta, Altagracia Rodríguez, Mercedes Rodríguez, son alumnas que lucen contra el contacto de las visitantes para no caer en el vacío del vicio de una delicia del vaso cerveza. La juventud masculina también es sana y rica en virtudes, no caen las garras de las pasiones impuras, libando los néctares del mundo espiritual que llevará al puente universitario –agregó Gregorio Rodríguez-
Era 1979, víspera del primer año de gobierno, del partido Blanco, habían terminado los crímenes callejeros por irrespeto a las ideas políticas, la bandera de los medios levantaban como gloria era el desmantelamientos de los grupos políticos en los vientres de los cuerpos castrenses y policías. Exterminio de los incontrolables de la fuerza de la cruzada del amor, destitución de raíz, las islas y archipiélagos de poder a los 4 vientos autores de miles de muertos y de desapariciones. Como bandera que ondeaba sobre las demás estaba la tortura, la compuerta de los recintos carcelaros, de las mazmorras y ergástulas coloradas. Y en derrumbe de las torres del exilio, la amnistía general. El aumento general de salario, aumento de la producción agropecuaria, y la condenación de la deuda del IAD. Y del Banco Agrícola.
Kleber es mi hijo mayor cumplía 8 años estaba en segundo grado leía y escribía, Iván en febrero cumple 6 y Irving 4 añitos en diciembre. Al hogar le falta una niña, Elvira estaba embarazada de meses y esperábamos para junio la llegada de la pequeña para completar y llenar de alegría, la entraña de una familia unida y amorosa. El gobierno era democrático y activaba la producción privada como la pública. Aumentaba el gasto social en salud, en obras públicas y educación. Don Antonio no hizo compromisos con las fuerzas del infierno, de Belial Belch como tampoco con los arcángeles de Luis Bello, en los días de promesas electorales, no compró ni vendió las almas a las fuerzas de la oscuridad, es por eso que en la juramentación no hubo bautismo sangriento, no corrió como en el pasado en las piernas populares. El fuego y el agua, en el interior de gigantescos estanques colocados a grandes profundidades, en los anillos de la tierra, que al término de cumplirse la fatal promesa los tapones se disparan y emergen como energías demoníacas provocando las grandes devastaciones con cuerpos de huracanes vestidos de tormentas y de ciclones. Estoy seguro- dijo un día en la terraza de la casa de doña Elvira, el señor Emiliano González- a un grupo que conversaba de los misteriosos que son los gobiernos…- Sí lo puedo asegurar explicaba Emilio Tejada, el pocero- que los candidatos de la categoría que fueran empeñan el alma de su madre, la de sus suegras, la del primer nieto y bisnieto.
-¡Conchote, pero que imaginación la de este paisano!- explotó con voz gutural Rafelito Orozco, que casi siempre estaba atento a lo que el Pocero, dijera para desmentirlo. Parecía que lo perseguía.
-Quizá imaginar no sea nada pero si observamos la historia de la república –exponía Crucito Arias- estaríamos de acuerdo que en todos los cambios ha habido enormes sucesos baustimales. Con enormes mordidas con enormes bocas desdentadas, y colas atmosféricas y con enormes picos de hoz, encimas de bestias de fuegos, delante de brisas ciclónicas acompañado de grandes flujos de calor y pus de muerte y ahí está la historia.
Me estaba afeitando la barba de 4 años, me agradaba la conversación que había ingeniado Negro el Pocero, la oía con especial interés y podía agregarse que tenía una relativa verdad histórica. No sorprendí a nadie con mi nuevo rostro juvenil, a no ser a mi hijo Iván que permaneció en mis piernas acariciando la mejilla izquierda… siempre dijo que la derecha era de su hermanito ya difunto. Y llegaron a discutir cuando el actual Iván pasaba a sus límites. Los llamé y cada uno ocupó asiento al entorno de la sala y la mesa de comedor. – ¡Mami, mami, ven a ver a papi sin barba Cruz y Cruz que tenia aspecto místico ocupó la silla de espalda al comedor, Orozco, Emiliano y Crucito, los laterales a la galería, la sala de la casa volvió a ser escenario de análisis. Recordé la peña de la Ventana de los Lagartos, y los compañeros continuaron luego que me senté.
Emiliano González hermano de Pechuga, sindico o delegado municipal, sin ambages manifestó—tenía interés de abordar un tema como ese, pero al darme cuenta que le interesa, le diré el parecer que mi abuelo tuvo para aquella ocasión. Cuando contaba alguna historia la iniciaba co esas palabras:- Señores, como no soy letrao, le diré hasta el largo de mi memoria, pero el 6 de septiembre de 1883, la república fue azotadas por lenguas infernales y las manos diabólicas, de un fenómeno con tres cabezas y 6 rabos de gatos. Tenía la furia en comparación de las bandas coloradas que azotaron en la década del 60 el territorio nacional. Mordió en los calcañales a la juventud opositora para aquellos días gobernaba con manos de acero el presidente Lilis, alia Luis Bello, esa vaca destruyó las vivienda con los cuernos de Belial Belch, se comió la agropecuaria y cobró vidas y riquezas materiales de las viviendas de los pueblos del sur y de la capital cuando se convirtió en un sierpe que cantaba como un gallo, pero mi abuelo… que era muy prejuicioso no hacía el amor en el mes de septiembre y hasta poco comía, muchos menos negocio, ni compraba ni vendía. Le temía a ese mes, y para que viéramos el poder de su misterio al siguiente año el 25 de septiembre, de 1884, lo que azotó la isla hubo que ponerle nombre porque no tenía, pero tenía cara de toro con narices que resoplaban diablos come hierro, piedras paredes, zinc y de todo, poseía lengua de fuego. Por eso al no tener nombre lo bautizaron ciclón Lilis, los cuernos y los ojos eran de un demonio, si era el mismo Luisito Bello. Al año y un día del 1884, los ojos emitían ráfagas azules, y la lengua azufrada se comía los tejidos eléctricos y los bloques de piedras y de ladrillos,. González tenía atónitos a los que les oían, a pesar de tener ronca la voz, llegaba al parque y al cementerio y al matadero, la gente fue llegando de aquellos entornos, por la precisión y nitidez de lo que contaba este hombre que Josefa Camilo Amarante, esposa de Negro Quiñónez, levantó la cabeza desde su aposento. Pienso dijo Emiliano – que talvez sea como dijera Orozco, puede que sí, pueda que no. Pero el 27 del mismo bendito septiembre movió lo que tiene en medio de las piernas y lanzó con tanto furor el odio contra la humanidad arrancando la vida a numerosas personas buenas y humildes quienes pagan los actos de sangre y las deshonras de los gobernantes. Pero este la forma que presentó era la de Leopardo colorado, otra de rinoceronte dando zarpazos con el rabo que terminaba en varios que tocaba como fuetes de cabuya saliendo los vientos con finas garras, matando a todos incluyendo, a los socorristas del naufragios de la capital. Pero muchachos, el aire tenía garras ferrosas.
-Pues tampoco yo soy letrado- anunció Crucito Arias, pero el apestoso aparato que como animal salió desde el mismo fondo del infierno, atravesando las aguas marinas en el 1930 anunciando al compás de la juramentación del presidente Trujillo, que las “campanas doblarían” ahora, por la destrucción de la ciudad primada de América y vino a pasar factura y cobró, no es que seamos cabalosos, no somos simples observadores, el traje le servirá a la casualidad y al azar. Recodé que hace 2 años de la muerte del señor Pacheco en la misma silla que ahora ocupaba Cruz y Cruz, cuando yo vivía en la Duarte, en la casa de Cando, fulminado por un ataque al miocardio, mientras veíamos una película de vaqueros. Estaba sentado en esa mecedora, entre mi persona y la de el Jovencito Emiliano Pérez, hermano de Adalgisa, la mujer de Tipo Tanque, aquel policía de los 12 años de malos recuerdos, y de atardeces oscuros. Del otro lado estaba jugando ajedrez con Rafael Mateo Escalante alia Chain, el ciudadano haitano Earns Antenor. Minutos antes de morir hablaba del ciclón Balaguer y lo simbolizaba como un guaraguao. Me hablaba de esta manera- “como aquí no hay buitre, sabe profesor”-- y me miraba por encima de los lentes de miopes que tenia… y fue con el que lo supe, le comparo con ciclón de garras de Guaraguao, no hacía en publico sus negocios ni amorosos ni de ningún tipo… parecía un nacionalista a carta cabal, pero como los topos por los túneles socavando los pilotillos de la nación.
Pasaron los días, el calor aumentaba, la situación económica iba al compás de la realidad nacional e internacional, el gobierno mantenía las mismas características, apoyaba a los agricultores, factura democráticas sin reparo, el momento llegó de déficit presupuestario llegó el mes de septiembre, Emiliano y nosotros, temíamos que los calores soltaran los nudos del infierno como en 1883 y 84, en 1907, 1930, 66 y 68. y trajeran los resuellos del diablo, en cuerpos de huracán y de tormenta tropical. En el mes de agosto ocurrieron diabluras.
Era 30 de Agosto, día de Santa Rosa de lima, y de San Ramón sería al otro día. La tarde estaba acostada en la espalda de los habitantes de todo el distrito nacional continuaba sofocante. En los bolsillos de viajero no había pañuelo seco, ni lienzos de los trabajadores y de las trabajadoras calentaba más que las de otros veranos. El diablo tenía pañales negros y guantes morados. Los pájaros huían del entorno urbano señal que se acercaba grandes lluvias envueltas en grandes vientos que esos no soportarían. En los Bateyes y conucos los hombres recolectaban las herramientas. Me detuve para ver con la imaginación a mi vieja madre, clavando por la parte fina un pico, y poner al lado una paila, boca abajo, pero a su alrededor ponía una cruz gigante de ceniza hecha con leña con eso, me pereció escuchar la voz agradable de mamá, el ventarrón se desvanece y pasar por encima de las viviendas. La radio anunciaba con seguridad que llegaría en hora de la noche… y algunos creyeron que era Jesús el que llegaría como ladrón en la noche. Dios mío, Dios mío, por qué me ha abandonado. La gente se guarecía, la casa mía era de cemento y de zinc, de madera, algo segura, estaba llena de vecinos, la mayoría camaroneros Barahoneros, residente en la calle vista alegre. Todo estaba listo y entre familia compartíamos. La casa de David era una mansión estaba repleta de gentes de la Altagracia y de la José Soriano, considerada como la mejor y menos riesgosa por ser de plato concreto armado y de varias columnas sólidas. En la escuela Padre García estaban las 14 aulas y el gran salón de acto también de individuos de cualquier entorno urbano. En el penal había incertidumbre, los presos políticos habían sido amnistiados. Los primeros aguaceros llegaron desde las 5: 55 minutos siendo exacto pero desde la cinco nadie se veía en el penal. David estaba muy preocupado, tenía mucho tiempo por entrar a la cárcel. A las 5: 15 las ráfagas vomitaban muerte, era un rayo por minuto con ansia de matar, con lengua de fuego colorado. Se desataron los nudos mefistofélicos, buscando las puertas de los hijos de la pobreza, eslabón menos fuerte de la cadena socio-político-cultural. David continuaba en espera de mi y de Mario para una urgente reunión es la casa suya. Estábamos en la casa de Juana Cachimbo, en los Guandules, camino la Culata, se negaba a salir de su palacete de pencas de canas, y piso de tierra blanca. Protegiendo sus pertenencias. Horas mas tarde estábamos con David y su esposa doña Hilda Antonia Pérez Vásquez y su equipo de accionar político, constituido en defensa civil. Entregué el resultado de nuestro sondeo evaluativo, recuerde que el era nuestro regidor, comenzó a leer. Escuela “La campaña” 5 familias para un total de 72 personas, la Hacienda 24 familias para un total de 156 personas, la Ceiba 24 personas, Reventón 12 Familias y así en cada escuela de la Victoria. Las calles eran canales acuáticos, la lluvia continuaba. Eran las 9 de la noche el dolor y el miedo andaba abrazados, los podíamos leer en cualquier idioma y en cualquier tipo de escritura, en los rostros de los dominicanos. Las escuelas de todo el país y en especial la sede de los Núcleos, fueron albergues por la circunstancia. En el número 15 no existía seguridad, como había en el 16 y el 17. Estaban repletos de vecinos humildes. Emiliano estaba en el jeep Land Robert, de la curiatía local, temía a la entrada del primero de septiembre. Le dije con dulzura, dejemos que llegue y recuerde que ese día es la fecha de nacimiento del doctor Balaguer. ¡Ay Dios, por eso es! Dijo entre dientes. El caso es que no se puede evitar lo que viene, le dije. Mario que conducía el jeep, me mostró el panorama que continuaba. Nadie durmió esa noche, todos velábamos la llegada del monstruo anunciado Nadie dormía. Doña Hilda en su hogar prepara café, te, jugo y chocolate, para los que estaban en su residencia, eso mismo hacía doña Elvira Peña, auxiliada por Toñita, preparaba alimentos a pesar del embarazo. Los daños eran enormes y aun los daños humanos no eran conocidos. Se desataron los nudos de infiernos y los dedos de las manos de don Federico destruían las mejillas con las delicias de sus aguas amargas y desastrosas. Con sus moños de tormenta tropical amarrabas los platanales y guineales montecristense y azuayos, demonios cobrando intereses con usura, compromisos hechos quizá para llevar a la senaduría, diputaciones o sindicaturas cercanas a la capital o a provincias retiradas. En fin el país en cada transito de mando manos invisibles cortan los cordones a las botas de los nuevos gobernantes.
Meses después en la casa, Iván al verme peinado diferente me pregunto ¿por qué de afeitaste papi? Le acaricié su pelo amarillo, le sonreí, luego le manifesté- cuando se produce bastante calor, como en os días del ciclón David y Federico, las barbas en las caras de quienes las usan, son molestias, pican producen comezones ardorosas. Por eso me la quité. ¡Ah fue porque te picaban! ¿Cómo las hormigas papi? Volví a sonreírle a mi hijito. ¿Dónde está Kleber? le pregunté. Juega la placa en la vista alegre, cerca de Mercedes, y la casa de la mamá de Renzo. Viví si duerme ¿verdad papi? Dijo mientras acariciaba la mejilla derecha… no cruzaba a la izquierda porque según su parecer esa era de su hermano Iván que dormía en el cementerio, cuéntame un cuento, o mejor cántame el barquito. Acosté a Iván de cinco años, en las piernas, auxiliado de una silla para mejor comodidad, pasándoles las manos por la cabellera rojiza y en la espaldita desnuda. Estaba bocabajo. Barcarolita, barcarolita, llena de semilla de maíz. Llena de cariño y flor de ajonjolí. Barcarolita que cruza la mar y la bahía, llevándole cariño y alegría, cargada de bendiciones a madre mía. Me había agarrado cansado y ocupado no hallaba que decir. Por eso pienso que nada dije. Cuando dije pasaron una, dos tres cuatro semanas el cuerpito de Iván triplicaba su peso navegaba por los mares del profundo sueño. Kleber dejó de jugar la placa y regresó a la casa que todavía emitía loe efluvios de las jornadas del 31 de agosto y 1 de septiembre. Había apagón era hora de acostarse, Elvira moraba todavía en la cocina. Papi dame agua fría tengo sueño. La bendición papi, Sión mami exclamó Wladimir. Dios te libere, si yo no puedo…, de malas compañías. Elvira rió, y para su interioridad señaló, “mala compañía” quiera decir mala mujer. ¿Qué está cocinando a estas hora? ¡Ya casi voy, voy! Te gusta demasiado la cocina, a la hora de dormir.
Flavia Torres era el nombre de pila de la joven que ahora vivía con nosotros le decían Niola, era una muchacha de 15 años, morena, de estatura normal, hacia el octavo curso. Jugaba o dormía en la cama con los niños, la casa era relativamente cómoda, no había baño ni inodoro dentro sino fuera había un retrete, y una llave con agua del nuevo acueducto. Bajo la sombra de la mata de mango que mas manos dolosas de Federico destrozó. En un cuarto dormía mi hermana Lourdes, y la Prof. Hilda Méndez maestra de la Escuela Rancho Arriba, de donde era la joven Niola.
Elvira dejó la cocina y llegó a la cama donde la esperaba, me quedaba mirando lo hermoso que se veía el crecimiento de la niña, que estábamos esperando. ¡Qué bonita se ve la barriguita, le decía, y ella, Elvira, me sonreía de satisfacción. La persiana estaba abierta, del lado de la anciana Dora, abuela de Ferdinand, quien luego seria el marido de Niola, me levanté a cerrarla, circulaba fresco casi frío el aire esa noche, luego de los calores y visita de David y de Federico. Cruzaba al compás de la música del casino los Tanos, restaurante de la familia Castillo y Mateo. Elvira y yo éramos dos almas tiernas que sabíamos buscarnos, en suavidad en los jardines de la noche, en la puerta de un sueño exquisito y sosegado en el valle de nuestra bella existencia. Ambos cuerpos soñaron viendo los caminos convertidos en huertas, las pequeñas cañadas en arroyuelos, los manantiales daban de beber a las hortalizas, y muchos hombres y mujeres reparaban las averías dejadas por las bravuras de David y de Federico.
--Las escuelas de mi núcleo no sufrieron grandes males, por no haber grandes plantas físicas. Cayeron cuatro viejas puertas y dos ventanas de maderas carcomidas. A la escuela la Ceiba la restablecimos en pocas horas de trabajo, apoyado de las manos de familiares del pequeño Héctor Pastor Vásquez, que cursaba sus primeros cursos, había sido abandonada por el Consejo Estatal del Azúcar. La comunidad comenzó a ver los resultados de la nuclearización. Llevé a esa escuela profesores nuevos, como eran Rafael Antonio Rojas, y Ramón de la Cruz egresados de la escuela normal Félix Evaristo Mejía, para los días que permanecimos clavando como si hubiésemos sido maestros de la construcción estuvieron en la comunidad maestros egresados de las normales del país, Ramón Camilo, Valentina Gómez, Cecilio Jiménez, Hilda Méndez, Ángela Báez, Narcisa Concepción y de los Bachilleres Pastora Mercedes, Benita Arias, Aura Celeste, y Francisco Herreras Soto. Elevé de categoría con la creación del sexto, el séptimo y el octavo. El núcleo se realiza, se revitaliza con la presencia de los nuevos maestros que deseaban progresar. Tres meses más tarde, en una reunión con el director Regional Andrés Matos y del director del distrito 19, el lic. Domingo Jiménez respondiendo a preguntas hecha por mi superior digo- ahora tengo 19 profesores 10 son hembras el resto ya sabe usted. Y cuantos halló al recibir las escuelas del núcleo 15, encontré 6 varones y 4 hembras. En porcentaje hemos sobrepasado el 200 por cientos, pero en término cuantitativo sobrepasamos el 1000 porciento. Hemos realizados 23 cursillos a los núcleo 15,17, y 21, con la nueva administración hemos recibido un laboratorio, para ciencias naturales, 154 sillas butacas, hemos reparado la puertas y ventanas de Reventón y de Mata Mamón. Hemos preparados seis aulas con la ayuda de la fuerzas activas del núcleo 15, en este caso, especialmente la gente de La Ceiba y de Rancho Arriba, presentamos una exposición de 182 especímenes de materiales didácticos, confeccionados por maestros de las escuelas de ese núcleo 15. Supimos que esa exposición, de recursos pedagógico, es actividad inédita y la más grande en la historia educativa del país. Fuimos supervisados por el señor Efraín Almonte director general de educación primaria y el profesor Gómez Tiburcio, apodado El Chile, asistente del área. Realizamos cursos cada 35 días adjunto a los directores de 17 y de 21. Llevamos contabilidad de los bienes y propiedades de los centros y de la vida de estos a partir de nuestra llegada. Para bien de la familia estudiantil nuclearizada. En conclusión dije- a pesar de la ubicación entre bateyes y cañaverales, respirando estiércol de cerdos, burros, bueyes hasta en lo que comemos, la gente nos ayuda incorporándose al progreso de modernidad que tenían otros centros, como por ejemplo la estrella, que no durará muchos sin tener líneas telefónicas. Ayer inauguramos las líneas eléctricas hasta el batey central, en Reventón y en La Ceiba. Ya hay quienes piden que laboremos en las horas de la noche. Nos encaminamos a ello. Estas informaciones despertaron el entusiasmo en las autoridades superiores, sirvieron para seleccionarme y junto a Hilda Rochet y un grupo de su predilección a ir a recibir un curso a la ciudad de Carabobo, en la Universidad El Mácaro, Venezuela. También fuimos escogidos para dar explicaciones a una comisión Colombiana, acerca de los logros de la nuclearización. Estuvimos entre otros profesores: Daniel Moreno de Hacienda Estrella, el señor Marty de Mata de Palma, Hilda Rochet, de Villa Mella y nosotros de La Victoria. El gobierno dominicano prefirió que los profesores venezolanos vinieran al país y de esa manera la participación era mayor. De ahí que el 21 de julio del 1977, 115 profesores directores de ciudades y municipios de la parte rural del país acudimos al Teodoro Henequén de Licey municipio de Santiago, para recibir entrenamientos pedagógicos, avanzados por 38 días.
En la calle vista alegre, la mañana esta muy fresca, y en la José Soriano el rocío permanece hasta la once de la mañana. Elvira preparaba mi mochila. Hacia 17 meses de gobierno perredeísta.
Cuatro horas después entrábamos al ceno de la escuela, pero yo enmudecí, no hallé lo que para mi, era una nodriza a la que le debía respeto, por haberme incubado en sus entrañas, didáctico- pedagógicas. Seguía mudo, pensaba… ¡eso sí! Esa era mi realidad, no la de Escalante ni de Moreno. ¡Era mía! La realidad de las hortalizas, la del laurel, la de los viejos pabellones y de mi peña, a la que llamé ventana de los lagartos, era la realidad de la biblioteca con las sombras de los cocoteros parecidos a los de la solana en la José Soriano… la realidad de la caoba de Otilio y de Suriel. Y si tenía suerte hallaría algunas caras conocidas. Pero no era esa la realidad el tiempo la había borrado todo, combinado con el progreso. Habían matado mi realidad, pero no mis recuerdos. El soberbio y hermoso gigante verde como hube de bautizar al árbol de laurel no tenia las verdes cabelleras, estaba humillado, ahora era una vieja bazofia vegetal, ¿Dónde están las joyas y consejos para muchos? Las experiencias y los recuerdos. ¿Dónde están los ocho pabellones de cariñosa madera? Ahora negros y fríos salones, ahora cuatro hermosos gigantes de cemento y acero. Pero aun quedaba de aquella hermosura del pasado, el comedor, la cocina, la biblioteca… y parecería escuchar las quejas en los camerinos del salón de actos. Ahí estaba el taller de las artes industriales, y las voces del profesor Contreras. El progreso, continué elucubrando, como un zacateca, con sus dedos de aceros y sus tijeras amoladas, dio una estocada letal a la cultura de románticos legendarios modernistas sembradores de pasiones en las puertas de ciertos pechos hostosianos.
-*****Capitulo 27*****-
Las dos directoras habían sido de aquel pasado de románticas y legendarios modernistas, aun no las había visto. Continuaba deseando no haber sido seleccionado para tanto sufrimiento. Sin embargo a cincuenta metros de un jardín de rosas y de claveles mi corazón mordió mi consciencia, había presentido algo bueno y sano de aquel atardecer no muy lejano, seguía mudo recordando la mata de Chachas donde José Polanco puso la pintura con el rostro de Melba Pérez. Abrí las puertas a mi realidad, la que me había guardado la hora, el momento, la historia, el azar, no, era todo aquello robado, matado, destruido estaba ante mi reunido en la vida de doña Herminia viuda Pimentel, y me dejé caer en sus rodillas a las que besé, estampando mi dolor en aquellas piernas hermosas pero viejas, fortalecidas con el pesado rodillo de los años. Estaba yo ante ella, sin quitarme las imágenes de los tractores, de las retroexcavadoras, de los volteos y de los camiones. Que empañaba mi pasado escolar al que amaba… por que era mi pasado y yo amaba el pasado bueno. Al desprenderme de las imágenes de lo mecánico dije para que me escuchara no pudieron matar lo humano, no se lo pudieron llevar, ahí estaba Mamina la madre espiritual de los maestros del siglo 20, andando encima de su vida era un áncora del bienestar escolar, farola de espiritualidad, lámpara votiva, de generaciones. Mencioné su nombre Profesora Herminia. Como un antiguo alumno suyo, coronado de entusiasmo y de emoción con la rodilla derecha en la grama para bendecirla y para honrarla.
–Levántate hijo mío y déjame abrazarte, y sentir el ritmar de tu ardiente corazón, que clavado lleva en tu honrado pecho. Yo tenia los ojos cerrados por las lágrimas, entregué en abrazó mi delgado cuerpo a la señora mas honrada del huerto forjador de maestros y de maestras. Cuantos placer me da por tus gestos espontáneos y natural alarga mi existencia en este viejo edificio. La maestra pone las manos en su pecho para despedirme, para continuar recibiendo nuevos saludos. Estuve en la cocina buscando a quien quise mucho… como a una madre, durante los tres años aún vivientes, llevé el dulce de cajuil que Elvira mi esposa para Niña había cocinado, mujer de encantos interiores. Estaba en las faenas del arte culinario, se dio cuenta que la miraba de soslayo, me di cuenta que su risa no eran para mí. Esperé que me reconociera y cuando lo hizo nos abrazamos casi con violencia por la sorpresa. Coloqué en su frente de sueños peregrinos, los mismos labios que en las piernas de doña Mamina había puesto. La abracé con mayor cariño.
– ¿Cómo estás? me enteré que fuiste cancelado. Recuerdo que viniste donde el director, y no te apoyó. Se levantó de la silla y volvió abrazarme. Creí que no volvería verte aquí estás frente a mí te he llevado como al sobrino que en la guerra perdí, dijo mientras lloraba unas frías lágrimas que nubilaban sus ojos esmeraldinos.
-Estoy bien, laboro en la Victoria, esa comunidad ha sido una noria de luchas en el camino y una noria de luces y de hermandad. Trabajo en un liceo en la misma comunidad, tengo tres hijos debieran ser 4, pero la ciencia me mató a Iván era gemelo con uno que me alegra como los otros mi atardecer. Mi esposa se llama Elvira, quien le envía este dulce de cajuil a mi solicitud, hablo en mi casa de usted como miembro de nuestros familiares. ¡Así es para mí! Te ciento que habla con demasiado tristeza. Los médicos me mataron uno, pudieron haber hecho cesárea y no force, para romperle la clavícula… si lo hubiese visto, como grande miraba sobre su dolor, se quejaba, pienso que no fueron los médicos del hospital sino la ignorancia lo mató… lo mató el capitalismo. No quisieron usar las herramientas de la vida porque eran parientes de la vieja sombra, parientes de la muerte. Eran hijos de la sombra. No podían permitir que un pobre maestro tuviera un poquito de alegría. Separé un par de lágrimas y recordé a mi abuela Victoriana que decía- “donde se preparan alimentos ni de alegría se llora”. En la cocina no debe llorarse ni por el humo de los fogones. Por eso hablo de tres, el mayor se llama Kleber, el pequeñito que nos dejó a los 19 días se llamaba Iván. Me queda un Iván porque era gemelo.
Le pusiste al primero el nombre de tu amigo azuano, dijo recibiendo el dulce de cajuil en almíbar. Gracias, dámele las gracias en mi nombre. Se llama igual que la pequeña de los ojos verdes. La que un día me dijiste estar enamorado de ella, dijiste también que tenía mis ojos. Lo recuerda Arias.
El almuerzo fue servido a la una, aproveche para seleccionar los compañeros en el dormitorio, y busqué a Rafael Mateo Escalante, y a Daniel Moreno Javier, coloqué la mochila en los closet cada cubículo era para 8 personas para agrado mío estaba Mateo Matías, antiguo compañero en este mismo colegio, llegó Benjamín Aragonés oriundo del Higo Luperón, a quien conocí. Completó el número 8 el director de núcleo de la comunidad de Caballero, Cotuí. Mateo, y yo hablamos del pasado escolar en la sombras de las pencas de coco, frente al san Pío X. hicimos ramilletes de de halagos para Elvira y la China, que el nombre, supongo familiar de su esposa. Elvira ha sido mi hermana, mi compañera, mi mujer, mi hermana, mi tendón aquilino, ha soportados, mis regaños, mis caricias, mis locuras, mis prisiones y hasta mi irregularidades humanas. La mía argumentó Matías, pero no continuó exteriorizando sus intimidades familiares.
En clase había tres grupos en la presentación conocí, gentes agradables, el reencuentro con las viejas amistades fue una noria en la tarde del caluroso camino de verano, un encuentro refrescante de placer. Recuerdo que al primero en saludar fue a José Antonio Rodríguez, a quien llamamos de apodo JARE, nombre hecho con la primera letra de sus nombres. Era de pocito, Guayubín. De Cambita Sterling, conocí a Antonio Ruiz, del núcleo # 8, en San Cristóbal, a Lucinda Contreras, del Higuerito núcleo # 9 Pedro Santana, Bánica, Elías Piña. En horas de la tarde iniciaron las presentaciones de planes, programas y objetivos para alcanzar en los 38 días en el colegio Teodoro Henequén. El coordinador general de los profesores del Macaro era el lic. Luis Fermín, maestro de larga experiencias pedagógicas, presentó el folleto titulado Características, del maestro rural ante las perspectivas del desarrollo de auditorías de la autoría del Li. Fermín ediciones el Mácaro, Venezuela. El siguiente día en horas de la mañana, en grupos afines laboraban planes de trabajos, para los núcleos rurales, actividades en las reuniones, sistemas de evaluación profesionalismo, calificaciones, necesidades de la comunidad, intereses, controles gráficos, libros, formularios, ficheros, encuestas planes informales estadísticos. Había gran escenario en el ruedo, crecía el entusiasmo, continuaba el aparato de grupos de convencimientos en el aprendizaje, repitencia, promociones, retrasos pedagógicos, asistencia prestigio del docente, empobrecimiento sistemas de unidad de trabajo, método global para la lectura y para la escritura, la organización de alumnos recuperación, introducción objetivos jerarquización, diagnóstico, reuniones y otras actividades que se pueden cumplir. Estudiar problemas relacionados con los factores que interfieren en el proceso enseñanza –aprendizaje. Analizar las causas participantes, contra los programas para ser interpretados y leídos. Estudiando y perfeccionando documentos interpretar situaciones escolares, teniendo presente los temas de maestro programas métodos, niños comunidad horarios, programas, dotación.
La hora del receso estaba ahí, anduve entre los escombros de mis recuerdos, entré con mis caprichos imaginarios a mi dormitorio, estuve en la peña de los Lagarto, aproveché la sosegada soledad me hermané con ella y lloré en sus brazos, largas y amargamente. Me seque el rostro. Caminé un poco a coger una hoja del naranjo entonces me di cuenta que estuve interrumpiendo el romance coital de dos ancianos lagartos que se acariciaban amorosamente.
David obtuvo las notas que les había dejado con doña Hilda indicándole de mi ausencia por 35 días a recibir en Licey Al medio conferencias cursos, charlas sobre educación Pedagógica, y reformas educativa.
En la zona R- Papito Mazara dirigía la reunión del mes pero ni Calvo ni David había llegado, -debemos recordar decía él, que estamos en junio y la convención es en noviembre de la que saldremos gananciosos, la casa de la vista alegre, donde residía estaba sola los amigos les daban vueltas para alejar a los intrusos Elvira llegó el 27 y yo el 3 de agosto. El cursillo llegaba a las horas finales, fui seleccionado para dar las palabras de gracias, pero las autoridades tenían temor que fuera a introducir ideas antiimperialistas, por eso improvisé el discurso, cuantas veces lo escribí me lo rompieron encima. Diciendo –“eso está fuera de los fines”. En más de tres ocasiones el señor Valera, oriundo de Guerra, residente para aquellos años de 1977, en lucernas, asistente de uno de los alcahuetes jefes más política que educativa me sugirió cambiar los párrafos que tenían enlace con la generosidad y la solidad internacional. Cuando estuve frente al público temblé como siempre me ocurre, que se me veía en los ruedos de los pantalones, y tuve suerte que hablaba sin papeles, porque el temblor de los papeles lo hubiesen visto desde la loma donde mataron al legendario Cipriano Bencosme, pero querían descomponer mi moral, me repuse al ver a Daniel Moreno, a Rafael Mateo y Rafael Escalante que tenían confianza en mí, no lo lograron. Mis compañeros me ovacionaron. Hice un símil entre Simón Bolívar y Juan Pablo Duarte, le llamé Duarte y Simón. Llamé a los compañeros y compañeras a dirigir los núcleos con criterio social, partiendo de las necesidades ambientalistas, principalmente las de los alumnos, invité a sembrar en el consciente de los docentes, la semilla solidaria, antillana y caribeña, para que las cosechas que desearon Duarte y Simón ramificaran. Al concluir dije –dejemos de ser lámpara para el vecino y quemadas bombillas en los bohíos de pisos de tierras, de techos de yaguas agujereadas. ¡Viva Dominicana y Venezuela! Luego de los aplausos hasta de los que me combatían, y de los que me desprecian todavía- señalé con acentos melancólico ¡vivan los jardines quisqueyanos y los venezolanos! pero… al tiempo de continuar, tuve que secarme, unas peregrinas lágrimas viajeras, que poblaban mi rostro compungido, ¡vivas y gracias, envueltas en respeto, emergidos desde la profundidad de mis aposentos espirituales, para la más exquisita consejera, mujer, maestra y madre doña Mamina, madre de alumnos hostosianos y hostosianas! Dejé los años represivos del 77, volví a la dirección regional, donde el compañero Andrés Matos y el Prof. Jiménez… profesor- expresó Domingo Jiménez, los maestros bajo mi dirección realizan reunión cada 41 días y los de los núcleos 15, 16, 17 cada 28.
Cuando llegué a la casa de la vista alegre me esperaba el profesor Félix María Montesinos, miraba un Cordoní, avecilla muy amorosa cuando está en pareja. Recogía pequeños charamicos, para fabricar el nido de su amada, que le coqueteaba en la ramita donde quería tener su residencia. En la propiedad de Cando y de doña Eneroliza
-Gracias- dijo Montesinos a Niola- que le entregó una taza de café.
-Cuidado profesor- está muy caliente.
Pasaron los minutos necesarios para beberse el café, me acerqué a la galería, nos dimos las manos luego le expresé con suma alegría al verlo ¿Qué raro usted aquí a esta hora, por qué? Kleber me trajo las chancletas de gomas y guardó los zapatos, en tanto Montesinos explicaba los motivos que lo indujeron a trasladarse a donde Daniel y nosotros.
Como ha muerto el padre de Domingo Carvajal, no vamos a dar clase, he venido para que no tengan que ir para allá. Daniel llegó media hora después de yo comenzar a comer.
– ¿Dónde y cuándo son los rezos? Preguntó Daniel.
--Es en Paraíso, provincia Barahona, los serán el sábado.
El domingo en la noche regresamos de cumplir con el profesor Carvajal. Las hojas jóvenes sustituyen a las viejas, así es la naturaleza, en muchos seres humanos la actitud de cambio se ha convertido en lucha, entre las viejas y las ideas nuevas. Hay viejos que actúan como jóvenes, y jóvenes que accionan como viejos. Carvajal seguía el camino que se había trazado cruzaba las líneas de los que reemplazan con la muerte con la ida de su padre, hay que continuar hacia la meta, dejé una ligera sonrisa. Nosotros mantuvimos excelente relaciones, tuvimos líneas de armónicas correspondencias, éramos realistas, medíamos a los hombres del solar, donde se desarrollaban con la correa de la transmisión que empleaban para la búsqueda de recursos. Era una normativa entre nosotros, nunca en deseos y anhelos que las emociones y estímulos volitivos nos anunciaban. Posiblemente había algo que nos distanciaba y podría probarse cuando pisábamos los umbrales de las líricas deidades aunque paradójicos, al final perpendiculizábamos. Carvajal aun era soltero, yo era padres de tres hijos de líneas hostosianas. Ambos ascendientes del bosque, conocedores de los bostezos y del hambre, eran simples coincidencias. Cuando Elvira dio a luz de los mellizos, el 1 de junio de 1980, Domingo Carvajal y Lorenzo Sánchez, fueron de los primeros maestros, en ir a conocer a Kenia Yumidla y a Erwing Leandro. Aquí estamos dijo Carvajal, aquí estoy, dijo Lorenzo. Entregaron sendas cajas de pañales blancos, para los nuevos inquilinos de la vista alegre # 16. Lorenzo y nosotros, no llegamos querer hasta el paroxismo. Nos cuidamos y nos apoyábamos, fuimos de corazón, no nos separó el color de la política, el era perredeísta, pero no come solo, yo perredeísta, de los que no dejaron de amar al profesor don Juan, pero queriendo y respetando a José Francisco Peña Gómez. Los maestros del Liceo de La Estrella convivíamos, con los parceleros, padres de los alumnos del citado centro escolar. Después de Montesinos, que tenia mas trece años, morando en la comunidad, en que más hora permanecía entre los parceleros, era Gustavo germán porque era novio de Rince Mariño la hija del español.
A los tres meses de don Antonio asumir el mandato constitucional, repararon la carretera Victoria- Guanuma, los motoristas corrían olvidando que el polvo, se convertía en nubes que impedían la visibilidad pero peor eran los dueños de vehículos de carrozas y cuatro o mas gomas que olvidaban que las luces no disipaban las nubes de polvos. José Francisco Sánchez era quizá el estudiante excelencia del Liceo, en le período 77-78, llegó en la parte trasera del motor del joven Mario Morales, a la galería de mi casa en la vista Alegre # 16, eran mas de las seis de la tarde de ese domingo, parecía que alguna cosa celebraban, borrachos no estaban, olían a alcohol. – ¡Hola mi profesor! Me dijo, con voz ronca, de acciones limpias y sanas en los labios y en las miradas. Yo me alegré de verlos porque ambos eran de las mejores frutas que la sociedad tenía en esos predios sociales. Otro tanto hizo Mario Antonio, alumno, despojado de prejuicios. No desearon sentarse y se marcharon luego de sentarse en los borde de la galería. –era la primera vez que te veo José Francisco, en fiesta, Hizo un gesto agradable y de aceptación y no respondieron con palabras. Minutos más tarde de haberse ido a la casa de Daniel llegó la infausta nota de la tragedia. La sombra andaba con ellos, estuvo ahí sentado en la galería de mi casa, hacía cinco años que estuvo en mis aposentos allá en la José Soriano. Pero la desgarité. Supimos de la muerte de un alumno nuestro, una persona amada y querida en la comunidad de la Estrella. La muerte del que vino a despedirse. José Francisco Sánchez se nos fue. Permanecimos sin impartir clase, durante el novenario al que asistíamos religiosamente, fueron 15 días en duelo, el pueblo y el liceo, también las escuelas la Campaña y La Estrella, cercanas a la vivienda del difunto.
La tragedia es asquerosa, necias y maldita. Mario Antonio Morales quedó con la columna destruida, y con la moral ausente. El profesor Carvajal se unió desde el día del sepelio al dolor de los parientes. El mejor de los estudiantes del liceo en ese estadio pedagógico. Estuvieron Lorenzo y Gustavo estuvimos Pelucho Daniel y montesinos. Los quejidos de las aulas los ayees de los compañeros, se confundieron con los de los dolientes. Las lágrimas de todos desembocaron en el océano doloroso de los Sánchez. La presencia de cada estudiante de cada comunitario fue un verso de la comunidad escolar y de la sociedad agraria y pecuaria. El dolor se convirtió en luto y los muchachos y muchachas asistían a lugares festivos, pero seis meses después, ocurrió la llegada de Mario Antonio Morales, devuelto a la vida, se le esperó adjunto al cadáver de Sánchez, pero traía el futuro plasmado en los deseos de vivir, los mismos familiares del difunto sin prejuicios abrieron el abanico invitando a celebrar y el pueblo celebró
Cinco meses más tarde con la muerte de Toribio Peña y Peña, padre de Elvira la clavija de la sombra mordió los sentimientos de los Arias Peña cubrió el luto su entorno coloquial, no se quedó en la galería entró y se acostó en el piso, y salió por la ventana me temía y a mis conjuras, había que evitar que se anidara en los almohadones íntimos de los familiares en los sensibles plumajes. Había que romper el vuelo de la sombra letal, evitando la incubación para que no empollara dentro del hogar, le temía mis discursos mandando a cepillarse, a comer con las manos limpias, era una basura asquerosa. Pero nosotros fumigábamos con las hojas del romero, romerillo, con salvias amargas y dulces; con hojas de guandules y de rompe saraguey bendecidas con las viejas manos del viejo domingo de ramos.
Era la primera vez que veía a Elvira vestida de dolor, con el ropaje de la ida de su amado padre, retornó con la tristeza en la cara y el símbolo del dolor en el pecho. Embarazada de Kenia y de Leandro reía menos y fumaba más, no lloraba pero los ojos eran depósitos agotados, 9 días extrayendo cual manantial que llega a la frontera.
Volví al colegio Teodoro Henequén, en la corcova de mi imaginación, mientras tanto recordé… haber visto a los lagartos amándose, moviendo las colas con ternuras emulables. Y llegué hacia el play, un edificio de lujo ocupaba la mitad de la hortaliza y del campo deportivo. Entonces me dije ¿Dónde está la formación integrar? ¡Adiós señor Tejada, señor Contreras, señor Bruno Candelier! Esa misma tarde misma tarde tuve la suerte de encontrarme con el señor Contreras al que le encendí un cigarrillo, un año hacía de haberlo saludado en la casa San Pablo, en la prolongación Bolívar aquí en Santo Domingo. Es cierto que había que dejar pasar el cambio que hay que proteger a los estudiantes, es cierto que los nacimientos llevan en sí mismo la muerte de los viejos, muchas veces se nos deslizan sin darnos cuenta. Luego vemos el vacío, nos encontramos con el sepulcro, el cadáver, la enagua, los calzoncillos. Tenia varios días, creo que 11, sin saber de mis hijos, recordaba que Elvira volvió a nuestra provincia. Yo continuaba en la corcova de la nube de mi imaginación, me encontré con Rafael Mateo Matías, maestro egresado como yo, de este colegio, estaba sentado cerca del taller de ebanistería en la mata de caoba, de Suriel y de Otilio, regurgitaba añoranzas y subjetivos recuerdos, que sólo las flores y él recordaban, le presenté a Daniel y a Rafael Mateo Escalante, con los que Mateo Matías se llevó más que bien, durante la estadía en el centro, Mateo y yo nos movimos para los alrededores del salón de actos, y vimos las diferencias el antiguo colegio este tiene otra cara se ha perdido la mítica, la estima, la teoría, la brisa, ahora huele a polvo, ramos de petunias podridas, el aroma de los amaceyes y de los almendros de los azahares de San Víctor, los jazmines de estancia nueva, se lo ha tragado la civilización.
-Sólo ha cambiado en lo que se mira y no en lo interior dijo la señora directora académica. Se lo comió el alumbrado de mercurio absorbieron lo tradicional de las verjas de la Paloma y de Guasumal. Las varillas y el cemento no son malos pero aclaré hace trillas al techo de canas y zinc. Por qué, Mateo Matías, expresé – no me hablas de los últimos años del colegio, recuerda que fui cancelado el mismo día de la batalla del 12 de enero, en las Avenidas de la Américas, en 1972, desde entonces laboro en la Victoria. – Que te puedo decir hermano Arias, me enamoré como loco de Ángela Guzmán, tuve al perder la beca, me enteré que era la novia del agrónomo Chicho Peralta, el que se hacía pasar por padrino de ella, pero la dirección nunca lo creyó. Me enteré del matrimonio de Yolanda Binet y de Pedro Núñez y del tuyo con Margarita Almázar, ya me lo desmentiste. Mateo hizo un gesto agradable que me hizo reír tanto, que casi me ahogo con mis propias salivas. Nos reímos como si nos burláramos del tiempo de la memoria y de las alas de la historia. Me dijiste cosas que ya conocía y me ha dolido. Pedro estuvo en mi casa cuando se casó, andaba con Eligio Polanco y co Luis Méndez. Yo no estaba preparado en término económico y además llegaron sin avisarme. Pero lo que más lamento es que para esos días terminaba de casar con Elvira que no sabía todavía recibir visitas… suerte tuve que…, no llevaron con ellos a sus esposas. Josefa Camilo me contó de la muerte de Griselda, de su hijito y de su marido, también estuvieron por mi hogar en la Victoria, claro, Otilio Marte, Ada Drullard. Ah, pero verdad que tú no conociste Altagracia Amador, cuando entraste al colegio, salía junta con Alejandro Solano. Ella reside en La Victoria, labora con Daniel Moreno, al que te presente hace unos minutos. Y de Ciro, ¿no lo recuerdas?
Sí, lo recuerdo es aquel flaco alto de ojos azules y cabellos de saco. Me parece que era de San Juan de la Maguana. ¿y de Kleber Soriano, que has sabido? Me preguntó.
-Kleber Soriano, estuvo con su familia, en la casa el año pasado. Labora en el distrito, y reside en Los Trinitarios.
- Veo que navega con una librería acuesta, préstame la “República”, la “Mañosa” y “Dictadora con respaldo popular”.
-Pienso Rafael, que el individuo que le agrada el chupar lleva consigo terrones de azúcar o de sal. Amo a los libros y me enemisto cuando se quedan con los míos. Dije mirándole los ojos, los labios y su cara de tramposo. El me sonrió. ¿Cuál será la manera para devolvérmelos.
Estaba oscureciendo, y nosotros en frente al san Pío X, el menor. Un poco más abajo había una cafetería con un televisor a color, para esos días era algo novedoso en el país, Daniel, los “Mateos” y yo, esperábamos el sueño con la Rubia, mujer de miradas azules, manos piel de gamuza, labios de mandarinas dulces, santiaguera. Los demás eran Hilda Contreras, de Bánica, Hilda Rochet, de Villa Mella, había dos maestras una de Hato Mayor y la otra de San Pedro de Macorís. Bebíamos y fumábamos, viendo películas o sino hablando babas. Yo bebía Ginebra Bermúdez con jugo de Toronja o con café, cuando se me ocurrió ponerle clamato y tabasco no dormí con una exagerada erección de más de cinco horas. No se lo comuniqué a ningunos de los muchachos para evitar tener que responder preguntas molestosas.











-***** Capitulo 28 *****-


Con la muerte del padre de Elvira, la sombra estuvo en nuestras habitaciones, lo habíamos dicho… yo la vi sentada en la sala de la José Soriano, llevándose a mi pequeño Iván, acechaba los pasos de los que habitaban las casa. Pero ahora en la Duarte, en la casa de don Cando Herrera, entro vestida de negro. El primero en llegar fue Emiliano Pérez, la sombra hizo muecas de desagrado y se engurruñó en el balaustre, Emiliano se mudó a otra silla. Llegaron Ernest Antenor y el señor Pacheco, la sombra sonrió, yo la observaba pero ella nunca lo supo, continuaba engurruñada en la balaustrada de la silla, parecía un perezoso en la manera de enroscarse, sacó la lengua serpentera de su boca invisible y saboreó el alma de Pacheco. Esa conocía los achaques del anciano que me visitaba. Emiliano cambiaba el aparato receptor de videos, la sombra esperaba, detrás de las balaustradas, no se cansaba era culta en eso de esperar. Era ducha, experta cazadora del alma. Saboreó nueva vez la del viejo Pacheco. Elvira nos sirvió café. Bebimos y la sombra dio un aullido de perro que sólo yo escuché. Lo que veíamos era una vaquerada, los actores estaban vestidos de negro, pero la sombra sintió que Pacheco estaba muy acelerado. Así lo hizo introdujo la lengua en la nariz ahogando al viejo Pacheco en la sala de mi casa. Ernest buscó sal en la cocina cuando vio que Pacheco cayó sobre de mis piernas y de inmediato pasaba la sal por la planta de los pies, lo habíamos acostado en la cama mía y Elvira, pero ya no había que hacer. El viejo Melaneo Pacheco murió en medio de mi sala como un día al coronel Gómez le dijo “primero muerto antes que dejar de visitar a mi amigo”.
Me mudé a la casa vista alegre 16, evitando que la sombra deseara seguir metida en los balaustres de las mecedoras de mi vivienda. Pero llegó hasta la galería detrás del alumno Sánchez, no podía dejar que cruzara la ruta se enamora del lugar y establece su escuela, como el caso de Félix Aquino Henríquez, que no dejó el lugar donde esperaba la tragedia, hasta ver el último salirse de las mellizas del camión. Dicen que Félix Aquino la escuchaba reír desde la transmisión de camión.
Elvira había perdido el apetito, fumaba y probaba la sopa de ajo con plátano asado en esos días. Las amistades de la familia la visitaban incluyendo a los maestros, de los núcleos 15, 16 y 17 que como los del Liceo la conocían las estimulaban a comer. Algunos decían que eran los gemelos que la descompusieron.
Martes 13 de mayo de 1980, las tres de la mañana, los acordes de la música del restaurante los Tanos cruzaban los muros de la vivienda, se oía la voz de Camboy Estévez, luego la de Francis Santana. Había despertado, y la vi bostezando acostada. Después de saber que eran las 3:25 de la mañana me pidió de comer. Búscame dos pichirríes con todo y costillas, dos pechugas y una ala para cada uno de las criaturas, pero debe ser fritos de batatas. Ah, tengo sed, trae coca cola, enciéndeme un marlboro y de paso tráete un granito de sal. Estuve mirando a los niños, Viví se quejaba, de regreso a nuestro dormitorio, ya no quedaban ni los huesos, se quedó dormida. Recordé cosas que me alimentaban. Para que se antojen del cachimbo del vecino, mejor que sea del mío.
Era víspera del nacimiento de los mellizos. Yo dormía profundamente, me estuvo llamando varias veces, desperté cuando Gelón Ozoria, la esposa de Ramón Díaz, nuestra vecina, me dio algunas voces.
-¡Mucachito me decía- nunca pudo decir mi nombre ni de otra manera, ella me quería como a uno de sus hijos, mucachito levántate, ábreme para ayudar a vestir a Elvira ven…! así me hablaba estando yo durmiendo.
Niola le abrió mientras me dirigía a la casa de David para que en su carro Lada fuéramos a llevarla a la Maternidad la Altagracia, al centro de la capital, el compadre recibió la petición como el filántropo que era.
-¡Mira mucachito que bonita está Elvira! la señora Gelón era como yo de Bajabonico Arriba, municipio Imbert, Puerto Plata. Aunque lo había dicho recordaré que ella era la madre del doctor Gris Ozoria, de Leonardo de Saturnino, de Digna de Dixxo y de la Morena. Pero nada de eso para mí era superior al respeto y el cariño que yo debía darle a doña Gelón como a doña Hilaria Sandoval a quien nunca pude devolverle una pizca de cariño siquiera. Después de mi madre le entrego mis reservas amorosas a ambas.
A las seis de la tarde había dos nuevos residentes en la calle vista alegre y el universo del poblado interior mío estaba pletórico de emociones unas cortas y otras largas al recordar que hacía 7 años el nacimiento de los gemelos Iván. Ahora las piernitas de ambos eran limpias sin arañazos, sin arrugas de las mochas de las ciencias obsoletas, nacieron bajo un cielo de luces blancas, su padre no huía de la policía política del partido en el poder. Los cambios llegaron luego del triunfo del presidente agricultor… padre de un hijo llamado Iván agrónomo, muerto trágicamente en la avenida George Washington en santo domingo. Se llamaba Yumidla como la hija de Kleber Soriano, Homónimo de mi hijo mayor. Ojala a esta Yumidla mi única florecita en mi jardín familiar, los látigos de la crueldad de la vida, los biberones de la injusticia, no la ahoguen como los que en la Madre de Gorki mueren como los del Héctor J Díaz, en la capital y los del puerto de Puerto Plata o en Poasi en santo domingo. Su hermanito con una libra más que ella se llama Leandro se chupaba los dedos, nacieron sanos como los otros, pero esta vez, la lengua de la Sombra no estuvo cerca.
Pasaron horas de estar en la casa, Benita Lourdes llegó a ver a sus sobrinos y a conocer el estado de su cuñada, que dormía. Llegó donde a felicitarme y me preguntó por los nombres que les pondría especial a la pequeña. Le expliqué que a Leandro le dirán Leo como a nuestro tío hermano de su abuela Daniela, y a la niña tendrá como primer nombre Kenia, para recordar las raíces africanas y le dirán Yumy para recordar a la revolucionaria que lucho contra los Zaritas en la Ciudad de Sanpesteburgo. Mi hermana Benita Lourdes, laboraba en Mata Mamón, en el núcleo 15, junto a Bolívar ex alumno del liceo y ex subalterno de Daniel Moreno, y esposo luego de ella. Al otro día llegaron profesores del liceo de la Estrella Domingo Carvajal y Lorenzo Sánchez. Fueron llegaron Valentina Gómez y Mery Bello y Mercedes Rodríguez, los vecinos de la calle Duarte y amigos del Barrio Policial, los de la José Soriano llegaron como si hubiesen sido sus nietos, en verdad era así para la familia de Mensa y para la de Eleodora… y hasta para la de Cariño Báez y especial para toñita. No estaba seguro a quién colocar en el primero de los peldaños de afectos, si a La Victoria con su Gente, o Altamira con la suya. ¡Primero lo humano! Esos dos pueblos uno del Norte y el otro al abrirse la puerta hacia el sur. Amaban mi familia.
Quince días después del nacimiento de los gemelos llegó el coronel de Villa Francisca, mi tío, acompañado de su esposa Antonia y de sus hijos y del primo Salomón, también con ellos andaba Ofelia, a lo que se atrevió a preguntar, luego de recordar que habían estado en el velatorio de Iván primero… ¿Cuál es la manera, fórmulas o qué, para tener mellizos? Todo el que escuchó la pregunta de Ofelia saltó a la carcajada circular, y Bienvenido de la Cruz dijo ¡Usted había visto el diablo! No hombre no es más que poseer la idea de poseerlos, dejarse la barba, comer moro de Trigo con calanche y par de aguacates morados. Con huevos a caballo. Tu ves Salomón ese es el bisnieto de Papá Bobó, ese es nuestro sobrino. ¿Qué es eso de calanche? ¡Otra vez, usted, había visto…! ¡Del perdedor no se esperan aplausos! Expresó Bienvenido de la Cruz que peinaba entre sus pierna a un pequeño suyo que se llamaba Iván pero que llamaba con el sobre nombre de Timbolote. Siempre creí que le llamaba así por lo exagerado que el pequeño tenía su “organización viril”

Para el día que los mellizos, estaría en la comunidad de “Los Mercedes” en una reunión la casa del compañero Chicho Cleto, en los aleros de Monte Plata, cerca de Caguasas y Chirino y la Hacienda Estrella.
Era viernes en la mañana ese día, , estábamos en la sombra de una mata de mandarinas en el patio de su residencia. Chicho era de mediana estatura y de mediana edad, 43 años apenas. Agricultor de herramientas calientes, de coas, picos, Oz, palas, azadas, mochas y de machetes. Chicho conocía la fisionomía de su entorno boscoso y estaba atento a los ruidos y cambios que se producen en la estructura orgánica de la comunidad. Por el rebuzno, el canto y las huellas, conocía a sus animales y otras pertenencias. Era semi analfabeta, no sabía leer, pero manejaba las matemáticas como su hija que hablaba de mantisa y de características, era una muchacha pequeña como la mayoría de los Cleto hacía el tercer del bachillerato con nosotros en el liceo Hacienda Estrella a menos de dos kilómetros. La mañana estaba muy caliente, el sol extendía los brazos encima de los cañaverales y caguasas llegando hasta pequeños lagunillos, donde los comuneros sembraban algunas semillas de arroz de primavera. La gente de los mercedes ha emigrado detrás de las luces aunque esta sea de bajo voltaje, por eso en el lugar de Chicho, sólo quedaban 18 viviendas. Por eso alguien propuso la no construcción de la escuela.
-¿Cuántos días hace que no viene la maestra?
-Bueno, Arias, después de su llegada, ella ha venido, para suerte quizá de la comunidad, 11 veces. Pero antes ¡nunca…! Me refiero a lo que se dice clase, como yo veo en otras escuelas, pongo por ejemplo en la Estrella. Pues ahora compañero me tengo que retirar voy a Yabacao que el asunto como en Rincón Dorado, y en Rancho Arriba, anda por el mismo palo.
Cinco meses después los pocos alumnos asistían a una escuela de cemento, con pupitres nuevos y bajo la responsabilidad de la ex alumna del liceo de la Victoria, Bachiller Mártires Mieses y Mercedes Rodríguez. Ambas de la Victoria. Escuchaba la voz de Chicho, que decía, aquí no ha habido escuela, Mercedes llegaba y se sentaba en la casa de papá, y de ahí con dos tres muchitos mocosos del vecindario o lo hacía de bajo de la mata de mango de mayor frondosidad.
Me fui en mi viejo motor honda balancines, hacia Mata Manón. Me di cuenta que los caminos y las vías son como los pasajeros, se comportan dependiendo del caminante, dependen de los fines, eran manos terapéuticas que me acariciaban con las sensaciones y emociones visuales, influenciando en mis archivos mnemotécnicos. En la primera alcantarilla mi motor se espantó con el ruido que produjeron una bandada de gallareta, trajeron de inmediato las imágenes de la solemnidad de la laguna rincón de Clara y de Manatí, en la Ceiba y de los Moreno. El olor a caña quemada salía de la escuela Reventón, donde no habían subido la bandera, eran las 9: 45 minutos, y niños jugaban baloncesto con una jarra de plástico y dos niñas entraban y salían de retrete. Hice anotaciones y continué rumbo a la sede del núcleo. Saludé a los hermanos Darío y Ana Julia Moreno, y continué para la sede del núcleo. A las 10 comencé la reunión. El viernes en Rancho Arriba y en reunión con los Profesores: Cecilio Jiménez y Hilda Justina Méndez, estuve muy regocijado con la frescura de la frondosidad de árboles que desafiaban el espacio. Además de las alturas, eran esbelta y cierta candidez y castidad. La escuela era una enramada propiedad de Agripino Heredia, de apodo Pimpo, alquilada por 25, pesos que nunca recibió hasta nuestra llegada como director. La de Rincón Dorado la dirigía Severino Hernández, era una enramada también en alquiler, nunca hubo 10 estudiantes y en papeles de la inspectoría había 36 alumnos 24 alumnas. Pero era Escuela el Aguacate, solo eran nombres, una enramada tres pupitres del siglo 19, una mesa y cuaderno una vieja pizarra encima de un banco. Como ente físico ni moral no tenían existencias. Era simple simulación camaleonaje, zafarrancho imperialista allí, allá, en ninguna hubo promoción escolar. ¿Quién supervisaba a quién? era solo un nombre un lugar hueco para recibir las dádivas de las alianzas para el progreso. Para recibir aceites y fundas de masoleche, de plátano y de soya.
¿Cuántas marranas son parideras maestro? ¿Cuántos marranos me quedan en la pocilga? En vez, de cuántos niños son de 7 años de 10, de 11 de 14 ¿cuántos son Varones? ¡Maestro! Pocilga se escribe con C y no con S… pregunto el entregador de alimentos. Yo la escribo jefe, con la escribo con z y algunas veces la he escrito con X. mande a buscar los suyos, ya están de comer. Áselo en puyas.
Cuando llegué a la sede encontré laborando con su plan de la clase del día a Valentina Gómez, hermana de Diego Gómez, aquel que fuera guardián del Liceo. E. E. Ashton y estudiaba periodismo. Era reportero en los medios radiales de la región y en los escritos de Santiago y de Santo Domingo, a Fiordaliza Cruz Trejo, a Rafael Rojas, a Ramón Camilo. Esos eran egresados de las escuelas normales. Laboraban en sexto, séptimo y en octavo, y los Bachilleres Benita Arias y José Altagracia Mambrú. Cinco meses más tarde recibí de la coordinación general de la corriente de pensamiento del doctor Salvador Jorge Blanco, dentro del Partido Revolucionario Dominicano, un motor 100, marca Suzuki, color negro, para en desarrollo de las acciones y actividades políticas. Mire Profesor Víctor Arias,- dijo el Lic. José del Carmen Marcano - se lo envía el próximo presidente de la república. Los cambios se produjeron con la llegada del motor, no era un gasto era una inversión. Llegaron los nuevos resultados. Las plusvalías. En Elvira creció la esperanza en la búsqueda de los horizontes que encaminan al hallazgo de la felicidad. Iba a las reuniones del Bunker donde se hallaban Don Ángeles Suárez, Fulgencio Espinal, José del Carmen Marcano y algunas veces la señora doña Altagracia de Marcano, casi nunca el lic. Hatuey Decamps estuvo en las reuniones ordinarias. La candidatura tomaba notoriedad singular, adquiría importancia en lo formativo y el mantenimiento de los principios de la ortodoxia del partido blanco. Don Salvador Jorge Blanco traía desde antes de la revolución de abril, la marca del impoluto y noble municipe abogado antiimperialista alejado de las borrascas del poder del capitalismo corruptor. Como promesa de campaña levantaba al mundo sus manos inmaculadas, esa bandera batía el aire como un blasón de ética y de moralidad. Me aparté de la huerta del Doctor Marcio Mejía Ricart, a quien por sus ideales y conducta seguía y pisaba sus huellas. Abracé la principista y programática del esposo de doña Asela Mera. Nunca eché a un lado la responsabilidad de director del núcleo 15, Mata Mamón estaba dentro del perredeismo, con Salvador Jorge Blanco y Pedro Franco Badia. Llegué primero que mi propia hermana Benita, que luego llegó con Bolívar su marido, que se casaron el 28 de octubre de 1980, con el consentimiento mío, que era su hermano mayor, y era en mi casa donde vivía. Pero sin el permiso ni autorización de nuestros padres. Los demás fueron llegando poco a poco.
A la escuela “Mata mamón”, que era diferente, los muchachos acudían, tuvieron y tenían buenas razones, entre otras que no eran demasiados la alimenticias, aunque el olor a bueyes y a orines penetraba a los Axones y en las dendritas del batey como el olor a sazones, bijas, berros, sardinas, cilantro, ajos cebollines molondrones, tilapia y guabinas, camarones, hacían que se confundieran los olores. Pero los niños sabían distinguirlos. Las carretas, los balsones, las garrochas, el carretero y el tiquero, los hombres, las mujeres, las bateas, los granos y el ventorrillo, todo eso provocaba el ticque, el vale y comprobante, la pulpería. Los sábados día de pago sólo le queda el sudor y el cansancio. La cena era mejorada había caña en el batey, zafra, griterío en el comedor de la escuela, locrio de trigo con pedacito de de hojas de auyamas, tilapia y cogombro, berro. Lunes con pica picas, martes con auyama y molondrones, miércoles con arenque, jueves con tilapia del río Cabón y viernes con fideos y espaguetis. Pero ángel Chalas preguntó
-¿Por qué el trigo de hoy sabe bien y huele mejor? Ah contestó la profesora Aura Celeste Borges
- El de hoy tiene tomatitos, picapica, recadito, salazones y tiene además el cariño de la que lo cocinó.
-Entonces profesora es bueno que en la casa como en la escuela, halla huertos, para que huela las comidas. –
-Pero no es para que huela simplemente. También aumentas las vitaminas y los nutrientes. Los niños que se alimentan con hortalizas y con frutas no pierden las dentaduras, y su vista se fortalece.
En la escuela de Yabacao, centro unitario pagado por el CEA, comprobé que la maestra, Dolorita no se presentó ni el lunes ni el martes, era miércoles. En la pizarra había clase moscata, o Manila, del viernes del horario matinal, ese viernes no trabajó en la tarde. Ella conocía el ruido de motor viejo, pero no el del Suzuki, no supo porque no podía creer que fuera el director de núcleo. En una de las persianas había un pañuelo morado como señal de luto, que pensé que debió ser una señal, no se para qué o para quién. Continué conversando con los profesores- el 17 que era del mes de marzo estuve en la casa de Chicho Cleto en Los Mercedes, esperando la presencia de usted doña Mercedes, eran las 9: 23 minutos. A las 9: 56 pasé por Reventón y la bandera dormía en las persianas su sueño de no me conocen, dos niñas salías y entraban a la letrina, dejando ver sus ropitas interiores, mientras niños jugaban baloncesto en el patio con una botella plástica. Ese mismo día la escuela de Rincón Dorado, estaba cerrada como la casa, no había un alma ni muerta, otro tanto Domingo Carbonell, ocurrió el su escuela del Aguacate.
El día de pago llegaron temprano a la casa, menos Severino Hernández maestro de Rincón Dorado, daba muestra de no tener necesidad como os demás profesores. Poseía camioneta que no aprendió manejar.
Estaba preparando la clase del liceo, me faltaba la literatura de 4to teórico.
– Aquí vinieron Mercedes Rodríguez, Domingo Marte, y Severino Hernández, dijo Elvira que sacudía el mantel de la mesa de la terraza. - AH, señaló- debí decirte que estuvo Tapia, que casualidad, vienen cuando saben que yo no estaré en la casa. Trajeron chinas aguacates toronjas y en la nevera te puse una media botella de miel de abeja que te trajo Severino. Me aseguró que esa era tu debilidad y derrienguez.
Saturnino Ozoria hijo de doña Gelón y de Ramón Díaz, impartía el inglés y el francés en el Liceo de La Estrella su motor se le había dañado y yo lo llevaba en el motor Suzuki por unos días. Cada profesor de la Hacienda desde el inicio de su fundación tuvo su admiradores, de las misma entrañas escolares como alejadas, de los entornos o de los aleros de la misma pero que seguía el pensamiento del profesorado. Cuando llegaron los de santo Domingo hablaban conmigo y Félix Montesinos del viaje a Paraíso a la exequias del padre del profesor Carvajal, hablamos de los Patos, de la playa san Rafael, y de los Patos el río más pequeño del universo, mide menos de 15 metros, en los Patos de Paraíso Provincia Barahona. Pienso profesor Arias,- dijo Domingo Carvajal- les estoy invitando a que en el fin de semana- después del domingo de ramos- nos vamos para los patos. Yo lo vi bien. Pero le sugiero desde ahora que no deben bañarse en el mar caribe de los patos… ahí han sido devorados por los tiburones varias personas. – es cierto agregó Daniel- hace tres años un hermano de la profesora Hilda Roché, fue víctima de un tiburón lechuza, -¡tiburón lechuza!- espesó Hamilton Sosa sorprendido. Primera vez que oigo ese apellido. El profesor Carvajal me miró y yo le guiñé el ojo derecho. Era hora de ir al aula, hacía rato que corría por la pista del deber. Teodoro de la Cruz Vargas, director de la institución se dio cuenta que sólo Carvajal y yo estábamos en el aula. Me convierto en lessefer, lo dejaré que coman soga, luego cuando los hale el grito hablará por cada cual, pensó y miró a Félix María Montesinos.
Rene Guzmán estaba en 4to teórico, hizo galas de sintetizador, esbozó la vida de Pedro Henríquez Ureña, de manera atractiva. –muchos españoles no soportan aclaraba René- que el Filólogo, estilista, ensayista poeta y de buena prosa no fuera español. Y sobre todo educador de América y de Europa. René escribió en la pizarra las obras que los críticos españoles no reconocían como suya: ensayos críticos, español en Santo Domingo, mi España.
Esperanza Paulino dejó el asiento con la delicadeza de una blanca paloma, me pidió permiso, acercándose a mis oídos se dirigió a la dirección, fue cuando Rince comenzó a poner la vida y obra de Florencio Sánchez, lo primero de este personaje es que es abogado, y diplomático Mexicano. Sus obras, profesor, no son muy conocidas, en el ámbito internacional. La critica pone como la de mayor vuelo a “Ifigenia Curiel”, “El suicida” y la “Visión de Anahuac”. Llamé Rince y le dije—pienso que está caminando con las manos, anda confundida, es la primera vez que la veo en pifias en mi clase, pienso que merece rectificar está confundida. ¡Anja, profesor! Por qué me dejó continuar… esos datos son de Alfonso Reyes. Como metí muy hondas las patas, déjeme precisar. Florencio Sánchez es uruguayo escribió sainete, historia, teatro dramas, tesis, y vivió muchos tiempo en los campos ríos platense. Es considerado como uno de los mejores de Hispanoamérica sus mejores obras: “Mijo el doctor” “La Gringa” “LoS Muertos” y “Nuestros Hijos”.
Cuando esperanza regresó al aula ya me encontraba en el 3er teórico, ella entró ocupó el asiento, pero antes me había entregado una taza de café a la dirección. Hacía mucho calor y eran casi las 9 de la noche. Las nubes estaban sellando el cielo de pañoletas negras era noche de estival, en la iglesia católica cantaban a San Isidro el labrador, y donde José Ramón el padre de Ceferina, la voz de los Ángeles negros, como un incubo cruzaba las paredes del negror de la noche y aunque transitoria, se internaba en el corazón del borracho que estaba molesto porque le habían cerrado el crédito. Y además de su amiga que huía del aliento a tabaco y alcohol.
La planta física del liceo, son las mismas que las del núcleo # 17, ubicado al este de Guanuma, al sur de La Luisa Blanca, al noroeste de La Ceiba, verdadera y fielmente queda al norte de la Victoria, a la que pertenece. Las funciones de este centro escolar es encomiable por la cantidad de comunidades con sus gentes y sus necesidades que recibe. Los más beneficiados son Los Castillo, Guanuma, Las Luisas, Proyecto Haras, la Ceiba. Los institutos próximos a La Estrella, para estos día de 1978, eran el de Don Juan, el de Villa Mella y el de La Victoria. Todos a más de 25 kilómetros de ida y vuelta. Esperanza Paulina, era la novia del Joven Neftalí Vargas, querido entre viejos y muchachos se había ganado el cariño por ser amable y desinteresado en su quehacer cotidiano. Era hermano de Cecilia agradable joven de atributos femeninos muy hermosos. Recibió la taza de parte mía, y la miré complacido, -que le aproveche “profe” eso quiero. La lluvia era inminente, hacía brisa fría, a veces mostraba rasgo de calor, traía vaho de gallinazo, de la patana de Pedro Reynoso Arias, alumno del tercer teórico. Cuando terminó la clase inició la lluvia, los estudiantes de la Luisa y de Sanguíneo, de Guanuma caminaban preocupados los primeros tenían que pasar el badén sobre el gran río Ozama, y los segundo que daban de este lado de arroyo Sanguíneo, y la ribera del río Guanuma. La lluvia permaneció por dos horas, los que no pasaban ríos como los de los Castillo y de Proyecto Haras, y de la Ceiba se quedaron como era viernes escuchando las canciones de los ángeles negros. Esperanza y Neftalí, iban bajo la sombrilla-paraguas, que su padre Leonte Paulino, le enviara. Otros y otras se tapaban la cara y envolvían los útiles escolares hasta con cajas de cartón y las faldas y las camisas. En los Castillo, en la residencia del señor Virgilio Leyva, padre de Jacinto de Santos, destacado dirigente sindical del Partido Revolucionario Dominicano, y diputado en el congreso, estaba el lic. José del Carmen Marcano, David Ortega López, Mario Calvo, Emiliano González, Rafael Orozco, Leonardo Ozoria, coordinadores del equipo político del doctor Salvador Jorge Blanco. Venga profesor señaló con el dedo en señor Marcano, esa es la silla suya, Saturnino se sentó en el sillín del motor. La grama estaba mojada pero al estar verde resistía el peso de los convidados, no era de octubre… la luna era de septiembre, era de casabe la que dejaba ver entre las espesas nubes una de sus mejillas parecida a la mantequilla blanca con su rayo de luz, entraban pálidos a los aleros de la enramada del señor Leiva.




*******Capitulo 29*******

Emiliano y nosotros estábamos en la barra de el ex alumno de octavo grado de la Padre García, Eusebio Abad, nos esperaban los compañeros, unos de la tendencia del doctor Franco Badía, sindico del distrito nacional. Al doctor Jorge Blanco no los conocían. Eran en ese paraje, seguidores ciegos de Papito y de Leocadio Guzmán, que postulaban al compañero Badía, quitaba y ponía, el senador, carecía de los poderes que tenían El Presidente de la república y el síndico Pedro Franco Badía. El paternalismo populista aberrante, aventurero y dañino, hacía difícil y complacida su lealtad al doctor Jorge Blanco, fiel y militante. Nosotros sosteníamos el auge de los grupos que como crecidas de cañadas nos abacoraban a mansalva, regalaban desde cajas de alimentos, hasta la de ir a llevarlos al cementerio. Empleo, comidas, medicinas sacos de tropas, bebidas hasta vestimentas para las sucursales y queridas. Parejas que sustituían aquellas que por tantos años aguantaron pesado abajo. Pasando más que hambres miserias coloradas. Cuando estuvimos en Juan Tomás en la Barra de Eusebio Abad, no pudimos hacer transacción de ningún tipo con los hermanos Trujillo Abad, residente en la Caoba. Mientras Orozco y yo estuvimos en Rancho Arriba, David y Miguelito Adón entraban a la casa de Apolinar Leiva, en los Castillo, en la parte abajo del cruce de varraco. Logrando que Leiva pasara del grupo de Franco Badía, adjunto a su comité, al del futuro presidente de la republica a partir del 1982. lo que quiero en caso de ganar dijo el secretario general disidente, en que me entreguen una yunta de buey para mi arado. Con esa puedo llegar comiendo y darle comida a mi familia hasta cuando me muera. ¡Je, je, je, je, je! Debo hacer saber que puedo favorecer a compañeros del entorno, arándole su predio, su conuquito. Haciéndoles trabajos a mitad de precio.-¡Anote compadre Mario- dijo David- que había llegado con su hijo Hamilton, desde la parte trasera de la cocina buscando una funda de mangos. Se limpiaba la boca con un hisopo de hojas del árbol que le había dado el fruto sano y madurito.
Las reuniones del grupo del doctor Jorge Blanco la realizábamos en mi casa, en la de David y en la clínica del doctor Calvo. El miércoles 23 de octubre la hicimos en la Clínica donde acordamos ir a los Rojas, donde el profesor Rafael Rojas Silva, quien era un secretario general. Volver a Juan Tomás y donde los Trujillo a la Caoba, celebrar una concentración en frente a la escuela, con la asistencia del Licenciado José del Carmen Marcano. En el final de la reunión recibí de manos del señor Marcano la llave del “Motoace” que busqué en los bajos de Haina. Cuando Orozco y yo estuvimos en Rancho Arriba comprobamos que en esa comunidad se movía en término político lo que Bruno Mercedes ordenara. Individuo de conocimientos sindicales y fabriles, de las necesidades de las comunidades y de los obreros. –Lo que diga Bruno es lo que va- dijo el coro debajo de la enramada- al lado del peso de la carreta de la caña, en los oídos de la escuela. David y Mario ayudaban a los clientes con la reparación de la dentaduras, o poniendo en manos suyas, medicinas, o recibiendo la gratuita curación. Me regalaba las medicinas y no le cobraba las consultas. Más de decenas de veces vimos que votaban a favor de los que despreciaban a uno como al otro. Es decir a favor de Leocadio, de Pechuga y Papito. Yo llegué a endeudarme donde Cirín Moreno, por los vales que mandaba despachar al colmado a favor de vecinos, de militantes y dirigentes del partido, hasta perder el crédito y al final votaban en contra de nosotros. Sin embardo llegamos a obtener un duro respaldo y de 53 comités de base obtuvimos un 34 por cientos.
Era diciembre19, en la casa de Virgilio Leiva, en los Castillo, en la víspera de Santo Tomás la carretera estaba repleta de vehículos, de gentes a pies y de otras monturas hasta yeguas burros y mulos… doña Asela de Jorge Blanco, sentada al lago de su esposo comía caña blanca dulce y fácil de masticar. El doctor Jorge Blanco comía llaniquequis y empanadas de yuca de la venta puesta en la velación. El público estaba satisfecho con los tragos gratis, de ron Barceló y de coca cola, que el presidente de la cámara de senadores les mandaba poner en las mesas. La radio entonaba cantos navideños, la luna estaba llena, a las once el padre de Jacinto Leiva ordenó encender 56 velas romanas, 35 metralletas, de las patas de gallinas y una docena de cohete montantes. El perfume de las rosa y de las gardenias y se azucena se trocó con el de pólvora, pero a las 12 ése cambió con el de sancocho de de ocho carnes: de cerdo, de chiva, chivo, gallina, pato, oveja, conejo, res. Ya cachuca y trulinosa la gente alaban a Salvador Jorge Blanco, a la esposa y a Virgilio Leiva. Por más de tres generaciones llevaba haciendo ese regocijo al final de año. Las salves a santo Tomás, las entonaban cerca de las pailas de los sancochos, un poco más cerca de la carretera, se hallaba la mesa de Salvador y doña Asela, que colocadas en forma de rectángulo parecería una sola larga. Con manteles de la cofradía y la bandera del partido con su jacho encendido y la nacional. En papeles cubriéndole el espinazo de madera. Al lado nos encontrábamos Mario, David, Emiliano, Hugo de la Rosa y nosotros, que veía a Fulgencio Espinal con su boina negra, contemplaba la barba santularia, lo veía con respeto.
Del entorno estaba Gregorio Rodríguez, -Goyo- Eusebio Ramírez, -Llio- Durán, Gerardo de la Cruz, Manolo. Yo no comía y mucho menos como lo hacían otros con los labios, con los ojos y hasta con los dedos. Esa no era mi costumbre. Y perdía amistades por criticarlo, no me importaba perderlas. Era parte de mi enseñanza, de nuestra formación. Me entretenía hablando con el compañero Cabana, o sea con el EX Sargento de la Cruz amigo de Cenín, de Mario, de DAVID, y del anciano fenecido Melaneo Pacheco. Cabana era de los Mercedes, era patrañero, laboró en los últimos años del doctor Balaguer en la cementera en una pala mecánica. Permanecía por lo general en tensión de acecho militar. Listo para evitar tragedia,
Soy descendiente de una familia de tradición ascendiente de analfabetas por los cuatro costados, por dentro mayor que por fuera, rural como la caña, y los bosques, en todo el matiz genealógico con la flor negra detrás de la oreja pero mis uñas las de mis manos aman lo sano, lo útil, lo sano y lo verdadero. Pienso que lo primero en recordar que oí, en mi núcleo familiar fue, sobre el temor, sobre las fuerza del miedo. Un poquito de miedo es peor que la explosión de las bombas de Hiroshima. Un chinchín de confianza es tan poderoso como la de Nagasaki. El miedo a lo ajeno, a los caminos oscuros y tortuosos, al engaño a los olores desagradables, a las avispas, a las cacatas, a las arañas, a los ciempiés, a lo ajeno y a los falsos, a las patas de las vacas, a la sangre hervida y sazonada, a lo resbaladizo y espinoso. Esas advertencias estuvieron acompañadas de lecciones escolares, de educadores más que medrosos temerarios, inconsultos y débiles instrumentos de la necesidad. Eran reyes por ser dueño de único ojo del entorno, de la experiencia y de la simulación bien pagada por la tiranía, como yo muchos crecieron en medio de elogios y de halagos para la tiranía y para el tirano. Y por temor de la sombra a quedarme atrás, estaba educado para eso, para temer hasta el pensar, para bien educar hay que poseer una gran formación general integral a eso el tirano y la tiranía le temían. Crecí moviéndome entre las patas de las reses, y, de otros cuadrúpedos, recogiendo semillas de bayahondas y espigas de yerba de guineas, leñas y frutas entrando a pocilga de marrana con niguas y mazamorras. Estuve como las mocas cerca de la miel, escuchaba a radio rebelde, oía escondido, desde montañas de nicaraguas, de Venezuela, y de Cuba, la llegada al poder desde Turquino discursos de Fidel Castro, los de Aurelio Tavares… los del profesor Bosch, seguidor de la vida y obra de Marcio Mejía Ricart, contemplaba como un hecho frecuente y moral la visita de funcionarios al congreso interpelados por el doctor Mejía Ricart cuando era legislador para que rindiera informe de sus funciones recuerda casi todas las propuestas hechas por Mejía Ricart, “Vamos juntos al congreso”, Garantía y seguridad del pueblo, el era uno de mis orientadores legitimo gratuito, así la llamaba. Lo quería para presidente de la república. Estoy con Salvador Jorge Blanco. A Mejía no les permitirán, las fuerzas imperialistas, pasar mas allá de la puerta del congreso, ni aproximarse a la puerta del palacio, como lo harán con Peña y con Hatuey. Era hora de descanso el cielo convidó a pasear a las nubes y la embarazó con la energía de verano llegarían en cualquier momentos las hidrófilas criaturas, para ahogar el polvo para borrar las manchas de sangre que inundó las calles los contenes y las aceras durante las largas 12 noches. Ahora son las aceras de bochornos, que ofenden a un pueblo bueno, huidor de una misa negra. Muchas veces sangrientas de las heridas de los patriarcas y caídos en gramas y hojarascas del limón y las manaclas, era la hora para el descanso. Las elecciones son pasado mañana, lloverá y las aguas borraran las huellas sangrientas y las heridas cerrarán en la Duarte como en la Vista Alegre, David como yo, dormíamos tranquilos bajo el sosiego de los aguaceros, en los hogares de la tierra de Marcos Evangelista Adón.
Un señor desconocido buscaba a los coordinadores del equipo político del doctor Salvador Jorge Blanco. Llegó donde estábamos reunidos, la encuesta Gallup dice-“Que un 53 % votaran a su favor, manifestó Juan Belén, hijo del señor Tiburcio Belén, el candidato hizo innumerables denuncias en las esencias gubernamentales. De ahí las diferencias entre don Antonio y el señor Salvador Jorge Blanco, jefe del congreso. El intento de reelección no prosperó pero don Antonio adjudicó apoyó al señor Jacobo Majluta, vicepresidente de la república.
Buenas noches dijo el señor desconocido, mi nombre es Rafael Durán Jáquez, por recomendación deL lic. José del Carmen Marcano, busco a los señores Prof. Víctor Arias, a David Ortega y a Mario Calvo para ponerme bajo sus ordenes para los trabajos de la candidatura del Doctor S J B, vivo en la calle Altagracia detrás del cuartel de policía, entregó una carta, dijo que era hermano de Martín Durán, miembro del Comité, ejecutivo nacional del PRD, dueño de la mueblería Mella, en la calle Mella # 46. Fue Mario quien le ofrece a nombre del grupo la bienvenida al señor Durán Jáquez, quien de inmediato se incorporó a los trabajos. Por su esfuerzo fue integrado a las instancias de primera fila. Las elecciones fueron celebradas el 16 de mayo, en cada urna había flores blancas, era el jardín del entusiasmo en el universo quisqueyano. Salvador Jorge Blanco había ganado con la más altas de las votaciones celebradas en nuestra historia, obteniendo 854, 668, sufragios. Los aromales del sur sintieron que el triunfo del PRD, nueva vez convertir sus espinas brazos diestros y hábiles. La tierra se volvió surcos arroceros, en hortalizas, en conucos y potreros. Las frutas se convertían en hombres. Puertas de futuro para las gentes que aún cree que no fue inútil haber caído en Manaclas y limón. Los guamales en los cafetales, las aguas en los embalses, dormían en tranquilidad de barcarolas conmovidas por las olas de esperanzas. Los hombres y las mujeres comían y bebían en celebración del nacimiento de la democracia popular, abrían el portal de la democracia económica. Detrás de esa puerta estaba la daga de la burguesía, entre prados, fábricas, molinos de arroces, entre surcos y tractores entre gavetas de escritorios del palacio, ahí estaba agazapada la sombra, la misma que empujó al estudiante José Francisco Sánchez, la de la maledicencia de los demonios, del vicios y de la falta de cumplimiento de los compromisos de campaña que no pagaron los espíritus de Lilis y de Trujillo Molina, ahí andaba la sombra con la Guadaña en bandolera. Dos meses luego de celebradas las elecciones coronan presidente a Jacobo Majluta, la mano suprema siembra en su pecho de jefe del Estado por los 41 días faltantes.
Ha muerto don Antonio Guzmán, presidente, adiós padre querido – dijo su hija- adiós padre mío.
David continuaba siendo regidor, y sacando piezas dentales a los pobres del pueblo de los bateyes, poniendo sobre ladrillos el deseo de ver su vivienda terminada para sus hijos y su amada Hilda Antonia Pérez Vásquez. Había crecido en el la esperanza de la toma del poder político del 1978, pero la sombra de esa Sombra trazadora de vectores como líneas de pasillos, de los palacios cobrando los intereses en los cuarteles. ¿Sería la sombra de los ciclones del 1883 y del 1884? Devastadora de ventanales, de gentes, en los dormitorios, desde el quinto anillo infernal sembrando el placer de la venganza en el palacio presidencial, la sombra de 11 de del 11 del 1911, aunque no fue así mismo la fecha… me refiero a la muerte del presidente Cáceres.
Había ganado el abogado pulcro y limpio partícipe de firmas y pactos contra la Sombra y a favor de los reflectores de la luz, de la grandeza blanca, en contra de invasores, crecía con los discursos del nuevo síndico en flor, sabía que había que sacar de los portones del palacio, de los cubículos, esperando las horas nocturnales, en acecho acompañada de férreo silbido del tirano. El pueblo busca otra cosa, en la corcova del buey que mas jala. Buscaba el paraíso, buscaba agua, sosiego de alma compungida, para amansar las bestias, quitarle la enjalma, para aflojarle la jáquima, una llave para abrir los grilletes, aquellos de los doce años colorados. Buscaba camas, cocinas hospitales y escuelas. Para dormir y comer… busca unas manos para que le sacara las espinas de inestabilidad económica, que por generaciones había vivido. Pero David seguía siendo regidor en la sala capitular, y buscaba esa franqueza. Entendió el cambió respetó la ortodoxia. Los que anduvieron entre triíllos y callejas y cañadas buscando el voto, entre campiñas y entre montañas cambiaron las compañeras y algunos hasta a los hijos e hijas. Esperó 19 años en bostezos agrios, ahora empujado por la Sombra desearon cambiar hasta a los nietos. Esa no era la idea de la primera dama doña René Clan de Guzmán.
Yo fui espectador de escenas del 24 de abril, pertenezco al grupo de los que se orinaban de placer escuchando, los discursos de apertura de la emisora de la revolución –“Un días Más, un día más dominicanos”…- decía el locutor constitucionalista la “moral del soldado constitucionalista se mantiene el alto” sufrí con el amigo que como el escuché y leí el derrocamiento de Arnulfo Arias el 11 de octubre de 1968, el camino que no recorrí lo emplee en la lectura de artículos y análisis de plumas interesadas difundiendo por todo el país en contra de los intrusos invasores y los corchos que aquí les sirvieron de almohadones. Pertenecí al grupo de adolescentes que se preparó para no dejar crecer, las ramas del árbol de frutas coloradas, que se extendía por todo el territorio nacional más que la verdolaga y los bejucos de batatas y tallotas. Desde el internado de Licey cree junto a otros estudiantes un túnel por donde pasar libros y otras armas de formación moral intelectual y vocacional, que llamé la Ventana de los lagartos, por la forma sumisa que nos escapábamos para leer los libros que profesores ponían en manos de Kleber, mías, de Ciro Lapaix y de José Enrique, Luis Ernesto y Jorge Ulerio Peña. Ahí estuve, al lado de la pedagogía del maestro Juan Bosch, y de la del oprimido José Francisco Peña Gómez. Pero las enseñanzas de los guerrilleros del 14 de junio, del 1959 abrieron los ventiladores, para que estuviera al lado de las ideas de individuos democráticos como es el caso repetido por nosotros de Marcio y de la muy querida doña Ivelisse Prat, que encendiera siempre la luz en mi corazón efebo. El solo aproximarme al campus universitario activaba mis energías y acciones emocionales dándome un comportamiento concordante con la ideas de pureza y de honradez.
Creí en las manos limpias del doctor Jorge Blanco, y desde su entorno moralista, le acompañé en los escenarios de Villa Victoria y los entornos agro cañeros. Pero era cigua palmera, eran ellos tiburones, toros y pelícanos serpientes, leones, tintoreras, zaramagullones linces y unos asnos y yeguas con sacos y corbatines. Saltamontes y lagartos, pero habían elefantes y avestruces no permitieron que las ciguas y los sequitos barranco líes y pequeños zumbadores, cuidados por palomitas tórtolines y chinchilines, pudieran siquiera desayunar. Pero esa no era la idea. Sino representar las zonas para nosotros y las comunas donde moran las cosas nobles, las aves, que vuelan en las palmeras y cocotales, pasan el lodo del camino sin dejar ensuciar el plumaje y su cuerpo inmaculado.






******Capitulo 30******


Nunca me enteré a quien perjudicó la actitud de limpieza, y de transparencia, no supe a quien afectó, porque al mes de haberme nombrado, en oficial Penitenciaría, fui retirado. Mi aura quemaba algunos intereses, las ramas donde se asentaba el pelícano o las aguas donde nadaban los zamaragullones, o quemaba las manos de los que pagaron por pecar, y a los que pecaban por la paga. ¿A cuáles burros o quizá lince perjudicaba mi estadía en prisiones? ¿Serían oficiales serpientes o linces de Dajabón o de Monte Cristi los que se creyeron afectados con mi presencia allí? ¿Algunos de esos leones sabían de la desaparición de Segarra Santos, y de Guido Gil? Estaba con mis manos entre mis sienes. ¿O porque no acepté los doscientos pesos que dejaba cada alcaide en mi escritorio? ¿Sería porque las manos de una sombra detrás de la gran Sombra… que los zaramagullones, no soportaban el vuelo de las perdices, y de las ciguas?
¡No, no es verdad, no fue por eso que me trasladaron a una oficina del palacio!- expresó Rafael Fiquito Vásquez, asistente del licenciado Decamps, lo que sucedió fue que los tres cargos de mayor importancia en Judicial Penitenciaría, estaban en tres dirigentes de la Victoria. Los consejeros del procurador recomendaron que volviera la doctora Cecilia García Bido, incumbente anterior, mi presencia allí, molestaba a los empleados, menos a un joven Militante del PRD, llamado Antonio, en especial a los allegados a los secretarios auxiliares, ligados a despachos donde se empleaba permisos pases, certificaciones, o cualquier transfería con rostro de formularios Antonio natural de Azua, fue mi único colaborador.
Era 20 de septiembre en la mañana, cuando Darío de Jesús llegó buscándome en mi oficina de la procuraduría general, me saludó con desden, se creía superior, no era mi amigo sólo conocía de las reuniones en la casa del señor Marcano, ahora secretario de Industria y comercio. Tenía sonrisa de mortajas negras.
¿Cómo se siente usted, señor Jesús? Le pregunté amablemente. Al tiempo que observaba la manera que miraba a Mercedes, de soslayo. Que según mi apreciación rechazaba mis visitas.
-Deseo que me haga un favor, esperemos a Rafael Durán. Encargado de aprovisionamiento, de alquileres y desahucios, en la segunda planta del mismo edificio. Antonio me hizo un gesto disimulado, le escuché cuando me le acerqué, momento que aproveché para darme cuenta que Durán estaba siendo objeto de burla de Mercedes, quien le sacó la lengua cuando le dio la espalda para ir a esperarme con Darío de Jesús Paredes. Recuerde profesor Víctor dijo Antonio, que estoy a sus órdenes en archivo de necesitarme. Durán motivó para ayudar a Darío, diciendo que injustamente como a él lo habían fichado, que deseaba que los originales fueran destruidos. En verdad que lo hice. Me reí complacido viendo que Durán se peinó y limpió las gafas, costumbres suyas cuando era favorecido satisfactoriamente. Antonio trajo las fichas de los llamados delincuentes, que algunos eran funcionarios. Rafael de 21 años quedó fichado por contravenir el transito, velocidad, en una avenida de Santiago. ¡Je, je, je! ¿Quién lo creería? Al parecer no le di importancia, al favor que le había hecho al diputado de Jesús. Puedo asegurar que en la persona del doctor Cadena Moquete y de el también doctor José Francisco Matos y Matos encontré un pabilo de respeto y de simpatía. Por lo menos yo era compromisario antiimperialista, no soportaba los proxenetas, las garrapatas, en los burocráticos potreros, de nuestra hacienda política. Cadena fue agradable como un maestro, con sus discípulos… quizá se llegó a preguntar ¿Cómo Arias cruzó las barandas? El me juramentó… no me agradó el protocolo, lo hizo en el pasillo entre una pequeña salita y el despacho del procurador. No pensé en eso porque lo que me interesaba el puesto… y nosotros llegamos coronados de romances enamorados con las ideas Bochistas contra las actitudes de los tutumpotes, y las del Peña Gómez muchas veces conciliatorias. Pero ilusionados con el concepto de las manos limpias del presidente Jorge Blanco. Pensé que en las huertas de la procuraduría había de todos como en la del partido Revolucionario Dominicano. Creo aun que la procuraduría estaba en manos de los que mandaban a desaparecer a Guido y Segarra y décadas más tarde al muy ilustre maestro Narciso González.
-Oye Moquete- señaló José Francisco Matos,- por que no me habla con claridad. Matos era el director de la corte de apelación y me conoció en la casa de mi compadre Mario Calvo, alcaide de la Penitenciaría Nacional, en el marco de la transición en una cena que obsequió a sus amigos cercanos ligados al trabajo en la calle privada del ensanche los “maestros”. –sucede que Arias, es miembro del partido- desde cuando era un puberito, señaló nueva vez Matos y Matos. Dijo un discurso, el 16 de agosto de 1971, en el recinto del ayuntamiento y produjo urticaria en el cuerpo político del gobierno en las personas de Donaciano Gaspar Vargas Rojas, y de un Juez de Paz llamado Carlos Evaristo Hernández. Donaciano Gaspar, que era el caudillo, desde cuando el presidente Horacio Vásquez, le apuntó con un revolver,,, cuando le escuchó decir las escuelas están vacías, y sin butacas, repletas de inmundicias. En los hospitales de las ciudades no hay camas, ni sábanas, ni jeringas, ni hilos ni gasas, ni curitas, que es lo de menos. Pero si hay en cada poblado un oficial maltratando a los estudiantes y a madres y padres de estos, por las protestas como esta hacen. El caso mas reciente es el de Coronel de San Francisco de Macorís, maltratando a la población hambrienta, por protestar en las calles llevando latas y bidones, cántaras por la falta de agua. –pienso- dijo otra Vez Matos y Matos- de individuo como el maestro Víctor, hay que sacar más que la cara, como lo hicieron: un hijo y un nieto del caudillo Vargas Rojas, en el palacio municipal de Altamira. Ambos tío y sobrino se pusieron delante de Arias y frente a su padre y abuelo. De esa forma El doctor Luis Vargas y Máximo Vargas, evitaron una desgracia esa mañana, día de la restauración de la república, en un pequeño poblado de la cordillera.
En la casa de David, en la mía y en el penal buscaban recomendaciones. David estaba incomodo siendo subadministrador de la granja avícola de Mal Nombre, en la carretera Haras Nacionales Hacienda Estrella, dependencia de la dirección general de ganadería, de la Secretaría de Agricultura, el director de la granja era Chery Victoria, rechazado por la población del lugar, allí laboraban cinco compañeros como obrero desde la administración del gobierno de don Antonio. Mi maletín estaba colmado de solicitudes, la mayoría para educación, IAD, AGRICULTURA, Mario era el alcaide del Penal, con el laboraba Cruz y Cruz, Gustavo Duverge, secretario y asistente, Maritza Arias, como enfermera, Mario pagaba esos tres sueldos con los ajustes del penal. ¿Por qué nos nombran a todos en procuraduría? ¿Tendrían intereses de vernos perjudicando al partido? ¿No querían que les devolviéramos en servicio la colaboración que el pueblo en confianza puso en nosotros? Por que nos llevan donde no podemos poner ni una gallina a picotear, imagínese. ¿Por qué… no estudiaron nuestras personalidades? Mientras las militancias esperaban hambrientas, algunas respuestas a sus necesidades. ¿Por qué no estudian las posibilidades individuales para expedir los nombramientos? ¿Tendría Durán y Calvo algunas respuestas a manos…para necesidades ocasionales? ¿En el penal y en Alquileres? ¡Muy posible! ¿Desde cuándo hay que curar las muelas a las gallinas y a las guineas? ¿Por qué dice eso compay? ¡Adiós no supiste que nombraron al dentista de la Victoria subadministrador de la granja de Mal Nombre! ¿Pues fue verdad?
Pasaron unos meses y llevamos nombramientos para, el agrónomo Ricardo Figueroa, como subdirector del proyecto arrocero La Hacienda Estrella, a Rafael Felo Brazobán, mecánico del referido proyecto, a Hugo de la Rosa como chofer de Honatrate en la caoba, a Emiliano González en el teatro nacional, A Ana Julia Moreno en industria y Comercio. Me llegué a creer que la gente del palacio odiaba a los dirigentes que les abrimos la puerta a cualquier hora del día y de la noche… especialmente la casa mía y la del Compadre David.
Las fuerzas oligárquicas del universo social dominicano no soportaron en 1963 la proletarización de las avenidas, ni de los caminos, como que los obreros estuvieran en las playas del país, que camioneros y carretilleros se movieran por sus aceras, pero no se podía asaltar el Estado burgués y destruirlo y fabricar uno socialista al tamaños de nuestros obreros y trabajadoras, albañiles panaderos cementeros, cañeros azucareros,. Había que tener dos carriles uno para las fuerzas usurpadoras y otros para empresarios y latifundistas, para los dueños de producción y otros para los y las hijos e hijas de estos. Esas mismas fuerzas se opusieron al doctor Peña Gómez cuando era síndico lo miraban como un esclavo recogiéndole las basuras y desperdicios que ellos, los Burgueses, producía. Eran energías opositoras, gorilas imperialistas alertas, para, que ese, su fiel y leal enemigo, como concibieron al doctor Peña Gómez, no alcanzara la ramita del árbol del poder político. Si llega a presidente-expresó el cocodrilo mayor golpista del 1963, termina apoderándose del poder económico. Esas mismas manos estuvieron de Fulgencio Espinal, director general de la lotería nacional, lo veían como a un enanillo intelectualuchino, que no debería ser tan pequeño para manejar el emporio económico como es la lotería nacional. No veían la honradez de su moral sin manchas, tampoco al licenciado Rafael Ángeles Suárez, en agricultura, ni uno ni el otro tenía el apoyo de los apellidos de los Oligarcas. Sin embargo fuerzas ocultas, dentro de los anillos sociales, del capital y del capitalismo protegieron el 98% de José Michelin.
¿Dígame compadre por qué se mató don Antonio?
-Esa pregunta, le respondí, se la hicieron todos los dominicanos que vinieron del exilio.
-Usted y yo sabemos que el era un hombre virtuoso y honrado.
- Creo compadrito que al presidente lo mata el negro brazo de la confusión.
- ¡Confusión, confusión de qué o de quiénes?
-¿Le faltó capacidad, qué le parece compadre?
- ¿Capacidad para qué?
-No, jamás el presidente era hombre de corazón, pero de muchas vergüenzas! Era un hombre honrado y brillo espiritual. Inteligencia y creador de mecanismo de defensa.
-¡Unjú… entonces por qué se suicida?
-Era un rompedor de encrucijadas y de complicadas situaciones, nadaba hasta en lo seco.
Dejamos el diálogo de la circunstancia de la desaparición física del presidente. Por la inesperada llegada de Demetrio que pensaba en las fuerzas sociales a que pertenecía don Silvestre Antonio Guzmán Fernández. David lo invitó a pasar a la casa donde nos hallábamos, y entregó la caja dental de Cruz y Cruz que laboraba con Calvo en el penal. Pero Demetrio pensaba en la tragedia social del 25 de septiembre. Al maestro Bosch, lo sacaron de los jardines que construía. La burguesía y su soporte militar convertido en incontrolable.
-Tenga señor- esa tacita de café se la envía Hilda Pérez.
-Señor David, voy para donde los hijos del difunto Melaneo Pacheco, a llevarles estos centavitos, a nombre del MPD que tanto el colaboró para el levantamiento de una lápida y como no los conozco a todos, vine para que con el Profesor Arias lo entreguemos.
-Está bien- dijo de inmediato el dentista- déjeme secar las manos. Se pondrán muy contentos. Busquemos al compadre Víctor.
En la casa de Hilaria comentaban el nombramiento de Ofelia.
-¿Dónde fue que la nombraron? Preguntó Emilia que llegaba con Demetrio. Salvador la nombró en bienestar social de la presidencia. Dicen que el vivero de la corruptocracia se fructifica, en los aleros de la casa del Cibao. ¡Caramba! Para qué habrá aceptado ese nombramiento. Con voz retortijada se lamentaba Marcos. Supe cuando estuve en la casa del extinto Pacheco, que al señor Arias lo nombraron en la procuraduría, pero que los transfirieron por orden de la primera dama al palacio nacional. Dicen que el y Ofelia ni se conocen en el palacio. Cuentan que por la noche, entran y salen camionetas y camiones cargados de mercancía a lugares desconocidos, llevando licores, cigarrillos zapatos, zapatillas y sombrillas y sombreros franceses. Joyas, perfumes, gollerías.
-¿Dónde nombraron al maestro Arias?
-Ahí, cerca de Ofelia, en servicios generales, pero donde el quería hay un travesti.
-¿Dónde el quería?
-Como no lo nombraron en la secretaría de educación y en la embajada de Argentina, quiso estar aunque de segunda en la biblioteca del Palacio Nacional. Terminaron hablando del embarazo de Ofelia.
-Esperemos que cobre el primer cheque. No te dije adiós. ¡Hasta luego hermano!
-¡Nos juntaremos con el sueldo de Ofelia! Pero el aire de la ironía se le metió por la regola de la laringe haciéndole estornudar, y escuchó cuan su amigo le gritó:
-¡O cuando nazca tu heredero!

En la casa de David esperábamos la llegada del alcaide del Penal, cuestionábamos.
-¿Por qué Mario no ha cancelado al chofer de la fortaleza, Manolo Bermúdez, a Sánchez Acosta? La reunión finalizó a la 5 de la tarde. Excúsenme que haya llegado retrazado. Tuve visitas de los suplidores, de los comedores económicos. También con los funcionarios del procurador. Me llegó un pedido de sábanas y de colchonetas que tres meses antes había hecho. Hoy cuando salía para esta reunión tuve que recibirlo, pero ya estoy aquí. Después que somos alcaide los presos de este penal desayunan y cenan. Inauguramos la panadería con harina de plátanos.
–Pero compadre, no confío en el procurador, yo lo admiré cuando era rector de la Universidad Autónoma, pero ahora… ¡ufcú. No señor, no señor! ¡Su historia lo recomendaba! Hay algo en él que me marca temores y dudas. ¡Compadre, esa cárcel es una cloaca, respiramos pus, podredumbre, putrificación.
-Compadre Mario, tengo dos nombramientos en mi maletín.
-¡No me diga- por fin, llegó María del cielo, con algo bueno! Uno para el teatro nacional y el otro para el instituto agrario. El caso de Emiliano González es muy extraño, mi compadre, a él lo nombraron primero restaurador de obras… cuando los llevamos donde el incumbente, no lo acepto… me explicó que ese puesto era para un experto y Emiliano, es agricultor de conucos, por eso Hatuey autorizó a enviarlo a jardinería de del teatro nacional.
-¿Por qué ocurren, Compadre, estas cosa?
-Muy sencillo- su merced- dijo y deteniéndose, se colocó el índice derecho en los labios, porque los llamados a funcionar no tienen las conciencias que esos puestos requieren para administrar acciones justas y escoger los individuos capaces para el puesto, no crear o agarrar un puesto para el hombre o para la mujer. Son hombres equipos no son hombres equipos. Piensan en ellos no en los demás… y cuando los hacen es para cometer esas barrabasadas. No evalúan, lo hacen incluso conciente muchas veces para humillar al compañero y a la compañera. Que conociendo las limitaciones, de los solicitantes… les ofrecen un puesto de pilotear un aparato que aun no se ha construido, luego le dicen por ahora eso es lo que tengo. Fíjese que cuando ofrece el cargo fantasma, lo personaliza, y cuando no tiene nada que ofrecer dice no tenemos nada, aquí se despersonaliza para pluralizar al todo genera.
-¡Quiere decir compadre que esos casos no son “apremente”?
-A veces son premeditados, pienso que la frecuencia es mayor.
-Por ero ha habido analista que llaman a nuestro “Estado Fallido” nos dirigimos al precipicio.
-¡Claro! Es ultrajante, denigrante y aleccionador. Fíjese lo que con usted se hizo no tiene nombre, luego de salir de un cargo de honor lo envía sacarles muelas a las garzas a una granja de 6ta categorías. Es tan indignante como lo que con todos nosotros. Pues eso mismo, hicieron con todos. Pienso que al único que han respetado es al compadre Mario, que afortunadamente pusieron en sus manos lo que pidió. En la mente de ese mañoso subsecretario, reina la maligna metodología, del cojéelo o déjalo. A los solicitantes comprometidos en la base del partido que poseen formación, técnica, oficios o profesión lo descalifican enviándole a una letrina y a los que carecen de la mayoría de esos elementos calificatorios, lo empujas a un inodoro de primera.
-Pero bueno, eso es cierto compadre… y puedo dar testimonio como real, soy uno de esos casos después de batallar me llevaron a la secretaria donde no tengo oficina, si silla y me pusieron un salario menos que aceptable. Expresó David. Los que no lo sabíamos nos sentimos bien y fuimos a la mesa a felicitarlo. Especialmente yo y Mario.
En noviembre del 1983, llegué a la casa vista alegre, conduciendo un jeep Marca Ebro, viejo sellado de moho que fui lavando en los días siguientes. Mi familia de la Victoria consideró que era lo mismo que enviar a la letrina a evacuar petróleo, no es que no era algo, pero de esa se salía con los ruedos salpicados. Le quitaba brillo a mis pantalones, reflejaba otra presencia, nos fuimos pareciendo… en los primeros días, se parecía a mí pero al mes éramos el uno para el otro… lo tenía con gomas nuevas, nuevo collarín y clochet, asientos nuevos. Todo había sido mejorado y apetecido por muchos evacuadores en bacinetas plateadas. ¡Ojojojojojo! RECUERDATE-

Yumidla y Leandro eran mis últimos hijos gemelos, tenían dos añitos, recibieron cajas de golosinas y de ropitas que enviaba la primera dama a las recién paridas,

¡PENDIENTE !




Juan Leiva vecino del aguacate llegó a la hora de salir para el palacio a mi trabajo, me pidió que lo llevara a conversar con los secretarios o subsecretarios administrativos o de la presidencia. Entramos a Servicios Generales, oficina # 20 en el primer nivel del gran edificio de mármol, bebimos café. Dijo- con aire de ascendiente del Gran duque, Guillermo Leiva, llegado a Santo Domingo en el primer viaje de los conquistadores italiano,- al que me complacería al ver es al licenciado Rafael Flores Estrella. Yo lo miré desde el primer pelo de su cabeza bien rasurada hasta las suelas de sus zapatos negros mocano. Cuando de regreso pasé por la mansión de Ortega López. Había gente pasillando aun, entre marquesina y terraza.
¿-Cómo le fue a Juan Leiva? Preguntó David desde el asiento.
¡-Me fue bien porque conversé con el licenciado Flores Estrella, me brindó café y emparedados… ah me dio 50 pesos que no quise, le dije que yo andaba con el profesor Víctor Arias, que si para pasaje me lo estaba dando, no lo necesitaba. Que en verdad lo que deseaba era un nombramiento para Agricultura, o para el central Ozama.
-¿Compadre y con quién andaba además que regresaron tan tarde?
-Andábamos con Durán Jáquez. Usted ya lo conoce, en donde ve sombra de mujer…
-Pero compañero David- el profesor Arias, labora como un burgués, escritorio de caoba colonial. Con secretarias como muñecas plásticas. Con archivos vulcano, con aire del paraíso como nevera nedoca. Luces blancas y alfombras rojas de las dejó Balaguer. Me di cuenta que en las palabras de Leiva había una laminilla de ironía y de desilusión, pero pienso que dentro de una inocencia semi conciente.
- Pero Juan- dijo David- trátase que en la primera oficina del Estado Burgués- todo debe ser como lo describe usted, transparente y frugal, limpio. En primera así el presidente ve que sus funcionarios funcionan, y los despachos despachan.
-Muy cierto-enmendó Leiva- no llegué ni a imaginarlo pero es así, deben ser espejos para que las demás se miren.
Cuando todos creíamos que Leiva ya entraba a su cama reapareció en los umbrales de la residencia de doña Hilda, que le entregaba una toalla a su marido que estaba resfriado.
-Pero Leiva-- reclamó Miguelito Adón,-- usted no dijo que tenia mucho sueño, que se había levantado muy temprano, para ir al palacio… entonces lo vemos que todavía pulula en las calles. Yo lo escuché que dijo que nos veríamos en otra circunstancia.
--Clarísimo Adón, cree que esta no es otra circunstancia, la circunstancia, es la circunstancia. Pero señores, no le quitaré mucho de su tiempo, seré breve. No me confundan, ni me observen como un iluso, yo soy ortodoxo de las norma de la moral individual y de la social mucho más. Respetuoso de los usos y de los horcones tradicionales de la zapata que aguanta la sociedad… de la familia. En el gobierno anterior tuvimos primera damas que por dos décadas no tuvimos, dirigente de estas zonas de la parte norte de la capital, que fueron empleados en San Luis, Ramón Basora y el Chingy no cambiaron a su familia. Hubo diputados en todo el territorio nacional que cambiaron las legítimas por concubinas como un objeto por otro. Una correa por un cinturón, un carro por una pasola, ninguno de esos cambios fortalecieron la situación familiar.
Felipe Vidal Moreno, vestido de blanco impecable en la duarte, en la Marcos E Adón, en otras de las calles de Villa Victoria, era más popular, pero esa popularidad se cayó mejor dicho él la echó por el imbornal de la Padre Páez, cuando cambió hasta a la pequeña Patria. Estoy seguro dijo Leiva, que quieren que marche, para ustedes proseguir con los planes de emergencia para las próximas navidades, lo expresó sin tapujo y si rodeo… pero el tema que lo regresó era de alta calidad e importancia e interés, pienso que debe ser un asunto de cuidadoso estudio y con seriedad. Le pido a mi antiguo maestro y a usted compañero David, me comprendan. Varios días vengo observando esa felonía, como señala siempre Peña Gómez, pero será posible, que no comprendan lo que le explico. Ese es el peor de los peores ejemplos que damos a los que nos dieron el poder del voto. Eso es un crimen como el de la calle José Contreras, donde mataron a Orlando y a Goyito. Es peor que matar en un callejón al maestro que impartía clase a favor de las hermanas Mirabal Reyes. Eso es corrupción. Esas compañeras alfabetizada con ABC perredeísta no conocen leer en otras cartillas. Ahí crecieron sus esperanzas y sus sueños… ahora las ven acabada, viejas oxidadas desdentadas las botan cual cáscara de yuca. Como están jorobadas las echan sin jubilación siquiera. Como un Calimete, como una plancha, como un bombillo. –don David- aquí en Villa Victoria y dondequiera saben que me he casado pero… sino comunicaba mi inquietud… con personas capaces de compartir conmigo el alcance de esa actitud traviesa y felónica, que es como deseo llamarle, a quien más perjudica es a la familia y al partido a los hijos e hijas. Este es un país donde la bondad se cosecha, en los aleros de los ventiladores de los bohíos y ranchos tabaqueros, esa cosecha perduró por siglos la penetración de otras cultura se trastocó, en las botas y en las bayonetas de los invasores, con las maniobras y artificios anglosajónicos. El respeto salió ladrando a las hojas acorazonadas y cintadas para convertirse en simulación safarranchesca y se quedó con acentos y ademanes de lejanos contornos. Así terminaba J. Leiva dejando a Miguelito Adón con saliva en la boca y abierta por más de 15 minutos.
-Quise interrumpirle en más de 3 ocasiones, pero lo dejé que dijera esa verdades que como lavas volcánicas quemaban las hiervas de la realidad familiar.
-Estuve callado a lo estrecho de la conversación del que fuera mi alumno, miré con simpatía y llegué a respetar sus fines. Oía que en sus palabras había maduré y seguridad. Era una parada de autocrítica. Me marché para donde mi familia, antes felicité a Leiva… y lo hice a nombres de los que manteníamos, las viejas escobas, que seguían barriendo para adentro nuestros caprichos, fortaleciendo nuestros amores.

*****CAPITULO 31*****

José Francisco Peña Gómez quizá no fue un socialdemócrata, convicto y confeso pero dentro del accionar ideas de todas las corrientes favorecedoras a las comunidades de a república. Hacía una gestión emulable por muchas ciudades insulares y continentales. Peña recibía ayuda de la internacional Socialista que agradecía a nombre de su pueblo. –deseo que vengan al malecón para que vean desfilando un parque vehicular, enviado por mis amigos de la “Internacional” para la recogida de la basura, y de los desechos sólidos, donados por compañeros como Willy Brandt, premio Nóbel de la paz, 1971, y por el doctor Mario Suárez, varias veces presidente del gobierno portugués. Haré de la ciudad un Jardín –decía Peña Gómez llenaré la ciudad de árboles frutales, sombras para el ornato y para la salud ocular. Para el encuentro con el regocijo espiritual.

La fiesta, la comedera de conejo, de chivo y en la vivienda de David y en la mía, en la casa del tanque del acueducto, donde la familia de Manuel Báez, miembro de comité R-8, a la salida de la ciudad hacia la Hacienda y Guanuma. No se terminó con la llegada al palacio los del grupo de Salvador J. Blanco. Pero lo que jamás volvimos a ver con esos propósitos, de degustar de los sazones de nuestra esposa, fueron Fiquito Vásquez y Teodoro Jiménez. Se les olvidó las direcciones de las casa. Pero ni a mí, ni a David, tampoco a Mario, el traje de funcionario del Estado Burgués nos llegara a cubrir el juicio, estuvimos sobrios y compartíamos como antes, mi salario con los compañeros no favorecidos y lo mantuve debajo de mi cintura. El tacto y la ecuanimidad fue linterna que alumbró mis pasos para ir a conversar sobre los problemas de los compañeros, y de compañeras. El caso de Rafael Vásquez, Fiquito, estábamos el 14 de agosto en la sombra del acueducto, esperando el gran salcocho con 8 tipos de carne, 2 días antes a la ascensión al poder, como en una despedida de soltería, emocionado conmigo sacó su pistola, apuntó a la nada y descargó la máquina de muerte, después expresó- profesor Víctor- el 17 en la mañana, se la regalo. Lo que lamento es que yo lo creí. Era escaso el fin de semana que doña Elvira acompañada de Mensa la mamá de toñita, y de la esposa de Manuel Báez, no estuviera cocinando para Teodoro Jiménez Ortiz, Santo Pérez Abreu, Rafael Vásquez, estos como otros nunca pidieron permisos para sentarse en el comedor de mi familia. Siempre había una bandita de chivo o un lomito de cerdo en la nevera, o un hocico para el compadre o amigo que tenía acciones en los bancos de nuestras tradiciones y raíces familiar. Como era el caso del doctor Disla, director de la clínica La Humildad. Elvira me preguntó el por qué de mi risa sosegada y era recordando a mi papá que decía déjalo que coma hasta con las manos, que con los ojos comen los locos y los prisioneros. De eso me reía. El bebe como el que cree que la fuente se secará y come como el burro y el buey en las haciendas del lado.

En la primera planta del palacio en el cubículo # 20 hay un letrero escrito en bronce que dice-“Servicios Generales”, “Propiedades y Bienes del Estado” al norte de la Biblioteca y del Cine, lugar donde el presidente Jorge Blanco celebraba las audiencias populares los jueves a las 10 de la mañana. Pues en ese cubículo 20 laboraba como secretaria ejecutiva Jacqueline de Jesús, mujer joven, morena alta en término relativo, delgada, cabellos cortos, bien arreglada, eficiente. Casada. Había entrado a Servicios Generales… en el gobierno de don Antonio, cuando el incumbente era Marcos Antonio Veras, Altamirano dirigente nacional del partido. Ahora el encargado era Santo Pérez Abreu, joven, delgado casado con una joven muy hermosa a la que llamaba por el nombre de Yeya. Piel blanca, cabello lacio, seis pies de estatura, limitado en los estudio, pero de ágil pensamiento, violento cuando les ofendían sus intereses, conocí dos hermanos uno llamado Antonio y una minusválida, con hermoso rostro y pienso que hermosas actitudes positivas. Accionaba con profundidad y nerviosa rapidez. Las relaciones suyas llegaban a la ebullición. No fueron buenas con la secretaria de Jesús la consideró oportunista reformista.
En la oficina había seis empleado más dos de archivo dos de contabilidad… el señor Medina Melo laboraba en ese despacho desde el gobierno de García Godoy, conocía de memoria todo el desenvolvimiento en las mayoría de las oficinas de la Secretaría Administrativa. Conocía Biblioteca, fotografía, cine, hoteles, parques, caja, aire, transportación, Alfombra, lavandería, cocina… Melo fue militar y actuaba muchas veces como tal, no era torpe, por las limitaciones académica caía en actitudes, emparentadas con la cólera y los exabruptos.
Días después en los albores navideños llegó Carmen Milagros Álvarez, recomendada por Luis Camacho, puerto plateño como nosotros, ella era de la Isabela pero residente en el ensanche La FE, y el nunca supe su dirección. Carmen era difícil de describir, unas veces dejaba ver sus transparencias y otras era brumosa y confusa. Estatura estándar, de piel parda como la miel de caña, ojos grandiosos, parecían de cristales, de miradas concupiscentes y erótica cuando la dueña deseaba hasta un vaso de agua por antojo. Nunca llegó al palacio con los cabellos amarrados, eran pedacitos de una noche negra para amar, con los perfúmenes de las flores extasiadas. Los empleados del palacio estaban con deseo de volver, no es de las que van a concursos de belleza para recibir…. Ella era una muchacha como las demás y hasta corriente en términos reales, creaba en su aura, un ruedo de fantásticas expectativas porque reía todo aquel la miraba, con algún halago de sexualidad. Dejaba ver en sus dientes grandes, tanto como su boca, el esmalte bañado por una suavidad que humedecía loe bordes lujuriosos de sus carnosos labios. Los hombros en ella era de agrado mirárselo en el espejo, permitía la caricia de las puntas de sus cabellos perfumados el perímetro de la embréela eran parejos como espinas sagradas, como dos soldados de pétalos dorados, como dos cadetes de claveles cuidaban el cuerpo de la virgen isabelina. Dos cadetes religiosos, guardianes ante las miradas intrusas, fisgonearas de comunes transeúntes, atento a la llegadas a cualquier invasor, a los que miraban sus pechos les desvolvía ráfagas de encanto como versos que añoraban paz y amor. Hablaba despacio movía las manos y la cabeza para dar a su pelo negro la apariencia de un esparavel de madejas en contacto. De su cara placentera fluía una transpiración en la vellosidad del labio superior, su voz se hacía tan tenue que casi era inaudible. Tenía el día de sus llegada tenía una bufanda color marrón, como una culebra rosqueada al cuello, blusa blanca como la bandera del partido, y en la cintura una ancha correa de cuero negro sirviendo de puente y portal hacia la falda color caquis militar. Los zapatos como la cartera eran negros.
--Soy Mecanógrafa, archivista, taquígrafa, hablo y escribo español, puedo realizar conversación en inglés y en francés. Sin inmutarse-murmuraba- dejando que los bellos ojos se durmieran pero moviendo la perfumada cabellera.
Prof. Víctor- llamó Santo- hágale una prueba de mecanografía y de cultura general, luego muéstreme el resultado. Ella me dejó una retahíla de cariño en una sola sonrisa, plagada de aparente bondad, la disimulé en términos pedagógicos, y continué con las formalidades. Procedí a la preparación del bosquejo, recordé al profesor Bruno Candelier… escribí –todos los días veo “las mismas moscas y los mismos mosquitos” encimas de los ventanales adscriptos al liceo Emmanuel Ashton, empero un día o una noche el juez, absorberá el jugo desde la botella antes de absolver al prisionero.
La llamé para una máquina y con voz clara le pedí que redactara un oficio al secretario administrativo de la presidencia, solicitando el traslado de Rafael Sergio Pichardo, gerente del parque independencia, para la plaza de la cultura, pero antes reciba estas palabras, sepárelas en bloques según las reglas de separación, Nosotros, preestablecido, arzobispo, vosotros, aprehensión. Santos estaba en el cine conversaba con el subsecretario Teodoro Jiménez Ortiz, del plan de emergencia. Recibió la solicitud de empleo de la señorita Carmen Milagros Álvarez, con los anejos correspondientes a las prueba, llevaba mi aprobación y señalé que los escritos suyos, llegaban sin borrascas y sin complicaciones confusas. Esa muchacha, se sabe el abecedario más allá de la zeta.
Dos horas después santo dijo.- Profesor dígale a Milagros que puede venir en horas de la mañana, a partir del lunes, espéreme voy para la oficina. Las puertas estaban de par en par, habla con Rafael Fiquito, y con otros compañeros de la zona P, en el ensanche Luperón, al verlo marcharon hacia las subsecretaría de Félix Marmolejos, estaba hablando con Rafael Fernández hermano del difunto Fernández Mármol. Puro Fernández encabezaba los debates. Los pasillos estaban repletos de compañeros sin empleos. Santo vio algo que lo confundió, para el era anormal. Llegó a la oficina donde estaba yo conversando con los empleados y una visita de la zona de Pedregal. –Víctor, eche para acá- cuando llegué al cine donde me esperaba lo hallé con la mano derecha en la cabeza, en el esa era una manera de producir ideas claras y precisas, en el labio inferior tenías tres gotitas de saliva que le ocurría sólo si se preocupaba, se ponía vulnerable e intransigente. En ocasiones, y yo lo sabía, era un volcán en erupción, especialmente si se trataba de la defensa de compañeros de las bases, de bateyes y de poblados o barrios. Mientras yo buscaba a José Almonte, para retirar las sillas y las mesas donde él y Teodoro estuvieron con el secretario administrativo, pensé en aquella madrugada que llegaron El, Fiquito, Teodoro, a mi casa… y que se durmió por hora y media… en la mecedora donde yo leía. Desayunó yuca con chivo y conejo acaballo, durmiendo, bebió agua, durmiendo sonrió, después con las manos en la cabeza dijo Víctor, dígale a su esposa… que sus manos tienen la sazón. No dijo más nada y se marchó. Los otros dos se marcharon sin saludar…! Todavía Santo tenía la mano derecha en la cabeza y no me dijo para que me hubiera dicho-“eche para acá” después manifestó… usted sabe lo que descubrimos Teodoro y yo- imagínese haciendo una nominilla, con los nombres de su complacencia para el plan de emergencia sin pensar en los dirigentes zonales.
-Por eso es- que dan loe golpes de Estado, aunque no siempre…por esos hay que destruir la burguesía trepadora, capitalista arrogante y traidora. Estoy seguro que la mayoría de esas gentes, son las novias, primos, hermanos, sobrinos, nietos, queridas, queridos, je, je, je, cuñadas y cuñados.
-¿Y cómo lo supo profesor?
-Adiós, no lo supe, pero si lo supongo. Respondí con acento de seguridad. Agregué ahí están sólo algunas, las oficiales y subalterno.
-Oiga- Arias- dijo, poniéndose la mano derecha en las sienes como si controlara algún dolor de cabeza- no es que estemos en contra de esas gentes, imposible, no, no, de lo que estamos a favor es que el plan sea manejado como ordenara el presidente de la república, parece que se le olvidó los de Manuelico Tió, del gobierno de don Antonio. Aclaró mostrando unos ojos llenos de rabia y de coraje. Ahí estaba Fiquito, su hermano, como el le dice, apoyando esa sinverguensura, usted lo ubica y lo califica como una persona buena… espetó Pérez Abreu. Si hubiese sido como usted lo califica por qué no le solicitó los diez nombres de la zona de la Victoria, Eh, eh, eh. Dígame usted Víctor.
-Eso es de ahí- manifesté, no puede sorprenderme, somos de huertas diferentes no hay entre El y nosotros nada que nos una para llamarnos amigazo, hermano ni amigote. Santo, entonces al oírme, sonrió y, volvieron las bolitas de saliva. Me miró de soslayo pero tampoco era muy distinto en las acciones políticas, como una actividad lucrosa, a pesar de ese criterio sobre Pérez Abreu en el perfil suyo había una bolsa de aire que al entrar al escenario de revolucionario era capaz de entregar la vida con espontaneidad. Después, me preguntó –qué tal de la secretaria, dígame lo que de ella, no le agrada. Ya a usted le conozco el gusto… pienso que es de los tipos que le ponen en una mesa para que escoja, una mujer como ella, otra como de Jesús podámosla millonaria, y un gran carro BMW, creo que se va por el primer caso. Sólo le sonreí. Estoy seguro que ese tipo de mujer es que lo enredan a usted, maestro por el pose intelectual que se echa, pero creo que más por la delicadeza femenina que proyecta. La voz, el aliento que despide de la boca, de la piel y de los cabellos, me llenas de emociones románticas. De eso me he dado cuenta. –Ruuiiiiiinnnn, el timbre del teléfono sonó. De Jesús lo tomó. Era hora de descanso.
- Es para usted, le llama Fiquito. Subí en seguida, pero escuché que la secretaria le dice a Santo que lleve la nominilla, al despacho de Teodoro Jiménez,
¿-De qué nominilla habla Teodoro? Creo dijo la secretaria, que es para verlo molesto.
-¿Por qué, lo dice usted?
-Oí que le dijo a Espejo, “tu verás cuando suba”. Santo no dijo nada y agarro el folder y en unos segundos entraba al despacho de Teodoro Jiménez.
Yo estaba escuchando a Fiquito que hablaba con Nereida, la que lo acompañaba a los viajes cuando iban de sancocho a mi casa. Quince minutos después, los más débiles pero los más leales, al presidente y al partido retornaban juntos, al despacho correspondiente. En mis gestos, había señales de adaptabilidad, con un a porción quizá de alegría, parecería que ese sentimiento, no lo fabricaban en el mundo espiritual mío. La materia prima para fabricar esa mercancía, me era prohibida la entrada. Noté que hubo algo a favor de Santo, porque parecía que tamboreaba la mesa con sosiego y llevaba el ritmo en el pie derecho.
-¡Cuénteme para contarle! ¿Cómo le fue con su amigo Vásquez Víctor?
-Me fue bien, bebí café, me brindó un giratorio…
-¿Y eso qué significa? Tiene el encanto de la ironía Prudoniana. ¡De dónde me salió esa expresión? sorprendido se preguntó Santo. Olvidaba que asistía a jornada de filosofía y sociología que Fulgencio y la JRD… de los años 70 y 73. Caramba uno es una especie de almacén, uno si tiene cosa, muchas son basuras… pero fíjate. ¡Qué bueno! Claro le brindó un giratorio para que lo viera girando como un trompo vaquero.
-Me preguntó los kilómetros que hay desde Haras hasta la bomba de la Victoria. Parece que van a arreglar la carretera, pero sólo me pidió dos nombres para el Plan de navidad, del próximo año.
-¿Cómo para el próximo año? Preguntó, Santo, sofocado por la sorpresa. La conversación fue reemplazada con la llegada del compañero Rafael Durán, encargado de Alquileres y desahucios y del lic. Marcelino Silverio Vásquez, encargado de personal de la lotería.
-Cómo estás Durán?
- Y Fulgencio, preguntó a Silverio. ¡Carmen envíe por sándwiches para los compañeros! El termo tenía café caliente, bríndale, Antonio, en lo que el hacha va y viene… Antonio es mi hermano, menor.
-¡Mucho gusto! Dijo Chelo, apodo- que yo le decía a Marcelino. Durán continuó diciendo que – mis tripas no dejan de cantar el mambrú se fue a la guerra. Permanecimos riéndonos hasta la llegada de los emparedados. El olor a pollos horneados cruzaba las cerraduras, ponía en jaques a los visitantes y un mal agradecido señaló huele mejor que a lo que sabe. De vuelta del comedor mientras los amigos comían los emparedados, pensaba en la peña del colegio, y en la cantidad de niños huérfanos de las guerras del 1939 y 1945, en los campos de concentración nazis y en los 4 millones de vietnamitas muertos por las balas asesinas de la guerra aventurera y genocida de los imperialistas del norte, y en las madres que no podían alimentar a las crías, por estar bajo los efectos secundarios de la bomba atómica de Hiroshima y de Nagasaki, el 6 y el 9 de agosto de 1945. Durán se comió los panes dejado por el lic. Marcelino Silverio Vásquez, limpiaba las gafas, se peinaba con elegancia masculina, estaba satisfecho y en Durán, eso era lo importante. Ya puedo esperar hasta que cierren el palacio. Debo de ver a Rafelito Flores Estrella. Gracias a mis camaradas. Me preguntó por el que había entrado, en silencio y se había acomodado, sin hacer el mínimo murmullo, se lo presenté
-Ese es el comandante Pedrito Cruz, fue como hermano de Pichirilo.
-Desee haber peleado al lado suyo, Pedro es dueño de un aura luminosa, la más alegre de los pasillos del palacio, está en todas las circunstancias de buen humor, refleja tranquilidad y juventud, pasa los 45 años, de baja estatura, zapatos lustrados como espejo casi siempre marrones, chacavanas mangas largas en los bolsillos de los pantalones kakis gabardinas no le falta el sonido de un llavero tampoco una caja grande de marlboro, en los bolsillo de la chacavanas. Hay cariño y afectos al detalle y al por mayor, era conocido de Durán y de su hermano Martín. Cuando se lo presenté Pedrito saltó con su humor irónico
- ¿…Y quién no conoce esa culebra llamada Durán? Jo, jo, ji, Ju, ufff..... ji, ji, ji, seguía produciendo sonido afónico, que no puedo transcribir por carecer de contenido luego engordó la voz fue al encuentro y abrazó a Durán. No se quita los espejuelos, era casado padre de una niña de nombre Cyntia. Residente en Capotillo, en el ensanche Espaillat.

23 de diciembre en la casa de mi familia esperaba las cajas navideñas, el presidente envió 400, para cada zona en menos 30 minutos fueron entregadas a los compañeros y compañeras. Miguel Adón entregó las que le dio el director de Inespre, José Michelin. Elvira, recibió 10 cajas que entregó a las vecinas de otros partidos a la señora Dora, a Mercedes Figuereo, a Chita la hija de Pipe Herrera. En unas palabras las navidades, llegaron por vía de Arias David y Mario, a los hogares donde debió llegar. Ella recibió para sus dos gemelos una cajitas con ropitas además dio a las mujeres crianderas, la cajita decía obsequio de la primera Dama… y de Ofelia Mercedita. La muchacha del saltamontes amiga y sobrina de tío Ramón Salomón Torres. ¿No la recuerdas? Estuvo en el entierro de Patrovich Iván, vino con Demetrio y con el coronel. ¡La, recuerdo, es tu prima!

Era sábado víspera de los santos Reyes, sonó el timbre del teléfono de servicios generales.
-¡Profesor, venga-decía del otro lado- lo espero en cine. ¡Venga rápido y solo! No quiero testigo, le tengo sus santos reyes. Allá en el cine había montones de cajas vacías, como los huesos de un matadero o en un embarcadero de guineos, me comí las palabras… Pedrito envolvía un par de zapatos coreanos color marrón, me pasó unos Flochine negros pero era de un número sobre mi sise. Ofelia llegó con Durán, que nunca llegaba tarde a las reparticiones, a quien le entregó unos coreanos que recibió con orgullo liniero. Yo tenía vergüenza y me salí, alegando que hacía frío, hace más frío que en el polo norte, expresé y escuché decir a Pedrito o en el polo sur… lo dijo riéndose despiadadamente. Llegamos a la oficina, en los escritorios había cinco cajas de zapatos y 6 camisas filipinas.
Recriminé José Báez, ex hombre rana por estar sentado en el escritorio de Santo Pérez en su ausencia, lo hizo en el borde del escritorio, le pedí que se sentara en el mío que yo lo haría en el Santo. José Báez lo agradeció y entendió que era de mi responsabilidad esa actitud.
¡Qué bueno, qué bueno! Dijo y salió a fumar al pasillo. ¡Ya veo que es usted de vera maestro! Si en cada oficina existiera esa consciencia no se perdiera un solo papel. Le dijo a Pedrito. A lo que en lenguaje irónico espetó— ¡por eso es que es mi compadre! Moviendo la cabeza.
El presidente llegaba a las 7 de la mañana y le agradaba visitar a esa hora, las oficinas. Yo venía desde la Victoria y ya Pedrito había abierto la oficina, cuando inesperadamente llegó el general Landestoy, yo vestía de chacavanas kakis, de cuatro bolsillo, zapatos negros bien lustrados… ahí apareció la imponente presencia del presidente de la república, -buenos días- dijo el presidente. Como están. Me dio la mano derecha sosteniendo la mía mientras conversaba, interrogándome por el personal que estaba ausente.
-¡Buenos Días señor Presidente!, Pedrito estaba ahí como un soldado.
-¡Y usted comandante! ¿Aquí es que labora?
-Y Santo, por qué no ha llegado?
- Pienso que iba para la clínica Humildad presidente. Respondí. Estuvo unas horas interno, en la Clínica, del doctor Rodrigón. Los empleados entraron en silencio. Unos, sin embargo, esperaron en el pasillo hasta que saliera el presidente.
-Si señor-contestó Pedrito el comandante, aquí laboro. Entonces me aflojó la mano y se la extendió a Pedrito. ¿Como se siente con Santo y el Maestro?
-Bien estoy, pero quiero pedirle una silla de rueda para mi abuela Julia Cruz, que desde el día que lo vio en Capotillo no se apea su nombre de la boca.
-Landestoy, general Landestoy, que le envíen antes de la tres de la tarde una silla de rueda a la abuela de comandante Pedrito.
-¡Buenos Días presidente, estuve donde el médico, pido excusas, me siento mejor pero ayer y el sábado no estuve bien. Tengo complicaciones estomacales, pienso que puedo controlarlas.
En la tarde del 23 de abril del año 1984, llegué al liceo más temprano que todos los días, fue una sorpresa para mí ver que Daniel el maestro y Lorenzo estaban en el parque frente a la iglesia, reunidos de estudiantes peledeistas. Pasaron los minutos y las sospechas se fueron clarificando. En la pizarra del 3er teórico había letras moradas, las borré y escribí Renuncia de la presidencia del coronel Caamaño. En pocos minutos mi aula estaba llena de alumnos de otros cursos, no dije nada y continué conversando de las condiciones morales, éticas, civilistas y humanas del presidente en Armas, pasé por las condiciones físicas y caí el las profesionales castrenses. “…siempre he creído que el derecho a gobernar no puede emanar de nadie- había dicho Caamaño- que no sea del pueblo soberano, lo coloqué entre comillas. “…porque el pueblo me dio el poder, al pueblo vengo a desvolver lo que al el le pertenece, ningún poder es legítimo sino emana de las entrañas del pueblo, de la voluntad soberana, fuente de todo mandato público” los estudiantes heridos con las palabras de Caamaño, salidas por mi boca, copiaron como si hubiesen emergidos del cerebro de Aníbal, o de Napoleón., legítimo era ese derecho forjado, en las vísceras de la mayoría en las más puras de las elecciones de toda la historia y depositado en mis manos en el momento que el pueblo dominicano se batía a sangre y fuego por obtener las instituciones democráticas surgidas de la consulta de aquel 20 de diciembre en 1962, devorada por la boca de la infamia y de la lengua de la ambición de una minoría, que siempre ha despreciado la voluntad popular” esa misma ponencia la hice en los demás cursos. Pero en 4to me di cuenta que estaban construyendo un panal de rencor, para llevarlo a los confines de la república. A propalar que el gobierno se preparaba para masacrar al pueblo haciendo enormes aumentos que ahogue a las masas desposeídas, y desamparadas de la nación. Al terminar las clases estuve en el restaurante el patio hablé con Eusebio Ramírez, con Gregorio Rodríguez y nadie sabía nada. Crucé por la Ceiba, llegué primero a la casa de David, estaban con él Mario, Emiliano y Rafael Orozco, después de mi llegada otros compañeros se fueron acercando. Le dije lo para mí estaba aconteciendo, Mario hablaba de buscar pensiones para los y las envejecientes…
--¿Cómo fue el comportamiento de los estudiantes en el Liceo de aquí? Allá fue anormal les dije. Los muchachos los menos investigadores preguntaron por Enrique Blanco y por Francis Caamaño, una que nunca dice donde hay preguntó por el matador de Mon Cáceres, por el general Bencosme y por la muerte de Goyito Castro. Los reformistas y peledeistas estaban confabulados en los planes y proyectos que para mi se avecinan… una que no sabe nunca donde queda el colmado de la esquina… se preocupó por saber el fin y propósito del fondo internacional.
-Aquí-dijo Emiliano González- dieron clases en las dos primeras horas. Cuando llegué vi a Gelón y a Ramón Díaz, en la galería, los saludé les di una papeleta de 20 pesos a cada uno, antes de internarme a mi casa. Gelón era en la Victoria mi madre, se levantó de la silla y fe corriendo a decirle a Vira que esperara para que me pusiera, la cena, un aguacate que Digna su hija, me había dejado. Cuando cenaba, llegaron: Emiliano, David, Hugo… el equipo casi completo, hablaron de los propósitos de la oposición, para ejecutar el 24 en la tarde… mucho no lo creyeron pero yo lo creí y en la mañana le conté a Santo Pérez Abreu, que ya se había sanado de las complicaciones estomacales, los pormenores de la Hacienda Estrella. Y de otras localidades…
-Compadre- dijo David, ¿las paredes de su casa, son sordo o siguen teniendo oído, compadre? Sólo le sonreí… Mario y nosotros continuábamos comiendo mangú de plátano con arenque y aguacate mantequilla que doña Gelón había llevado.
– Donde Calzado doña Gladys le gritó desde la cocina a su hijo Raúl -Note metas en esas cosas, recuerda que tu papá es perredeísta.
-¿Qué será cosas?
-¡Ah- usted ve! Eso no lo sabemos. ¿Y usted qué cree, que sea?
Elvira sirvió una charola de café y puso en una bandejita dos libras de batata asada. Media hora más tarde me metí al baño y pude conseguir que el agua me quitara la pereza y la abulia que no sabía me estaba ahogando, me entregué a los brazos del viejito Morfeo, bebía en ese instante del licor de la felicidad que la sana en toda la fuerza y dimensión del concepto familia ofrecía. Era una familia sin pleito sin arrogancia, sin chismorrería. Como empresa era agradable y muy hermosa. Éramos dueños de eso siquiera, ya que en el capitalismo el hombre, no es dueño ni de su pensamiento… podíamos pensar, ahí estaban mis cinco hijos con los sobrinos políticos que la realidad me había deparado. Willy crecía como un lirio,. El 24 llegó, era día de los ayuntamientos y del Alcalde Pedáneo. La revolución cumplía 19 años y al doctor Peña Gómez la historia le había guardado para esa circunstancia que fuera alcalde, de la ciudad que con sangre y fuego esclavizando al hombre construyera Ovando. Pensaba en los abusos del fundador de la ciudad, que con manos de hierro hizo construir casa familiares, oficinas y hospitales, la casa de la moneda, el hospital de San Nicolás, la torre del homenaje. La iglesia de San Nicolás fue el primer templo construido en piedra en tierra americana en los años 1506, 1507, Pero Peña recordaba las construcciones del imperio… convento Santo Domingo y el monasterio de San Francisco. En el discurso inaugurar de establecimientos deportivos el doctor Peña Gómez, dijo lo siguiente:- construyó 14 villas Santa Cruz de Higayaya, o Higuayagua, Villa Jánico, Puerto Real Lares de Guayabo, Santiago y Puerto Plata. A Salva León de Higuey, y Azua de Compostela, lo mismo de a San Juan de la Maguana… otras. Todas esas villas tuvieron tienen vida municipal, en Guanuma, Hacienda La Estrella, La Victoria, celebraban el día de los ayuntamientos. 36 Muchachas vírgenes montadas en saleos y 35 muchachas en burras saleas, vírgenes, llevaban una vela negra que encenderían, donde los anticonstitucionalitas invasores imperialistas y los corchos nacionales, dejaron el cadáver de la profesora Yolanda Guzmán, bañado en sangre, los jóvenes que de la Hacienda y de la Victoria partían a las 5 de la tarde desde el cruce de la Gina. Lugar donde se intersectan las dos vías terrestre, de Haras Nacionales y de Villa Victoria a villita de Guanuma, en 8 minutos llegaron, para unirse a los que desde Guanuma, venían en saleos y saleas sobre las aguas de Sanguíneo. Los tres grupos estaban asesorados por los clubes San Antonio, y sociedad Amistad, con sus respectivos presidentes. Asociaciones de campesinos. Al frente iba Luis Herrera, Juan Francisco Moreno y el profesor Manuel Antonio Prenza, Gregorio Rodríguez, Eusebio Ramírez y José Delio Durán, el de Guanuma, lo encabezaba por Daniel Louis Carvajal, Gerardo Cruz Guerrero. El nombre de Florinda Soriano, en Hato Viejo, Esperalvillo, en el Pedregal, La Cuaba… el de Abel Hasbun, el de Ottro Morales, el de Elcira Díaz Santiago como los de Segarra Santos y de Guido Gil, se iluminaban con las flemas de los cirios encendidos en los internos aleros de la consciencia de una nación que con dolor y sangre alfabetizaba el valor éticos de los barrios, de los pueblos y de las campiñas. Donde hay 10 dominicanos uno enciende el jacho del recuerdo de los caídos en las calles, en los muelles, en las escaleras de los campamentos y cuarteles y en las cárceles neotrujillistas.
En la playa del Higuamo, los quejidos y los ayees en noche de lunas miles de contemporáneos mocanos y del entorno regional del este, de san Pedro y de la Romana hacen circunferencias dejando sus lágrimas en el arenal protegiendo las huellas de Guido, que germinan entornadas de rosales de margaritas blancas y moradas llevando en cada dedo de la zurda, un clavel acompañado de hojas del glorioso laurel,

















******CAPITULO 32 ******

La estufa de Elvira en la cocina de la calle vista alegre, gemía cánticos de esperanza, las llamas emitían flamas de entusiasmo con melodiosas entonaciones como de resinas de bayahondas en un fogón de piedras que en boca de las abuelas era un arcoris musical de presagios económicos y al escucharlo era por tradición espontáneo saludarlos con un “Ave San Francisco, o sálalo san francisco” “mándanos o trae la compaña” se refería a la carne, al pez, a los huevos para los manjares cotidianos. Algo nuevo podría suceder, por entró un zumbador por la ventana y me floreó en el oído izquierdo, dijo ella mientras servía el desayunos a sobrinos e hijos que iban para la Esc. Padre García. Lávense las manos. Llegaran tarde a las filas en el izado de la bandera. Los niños se fueron alegres cantando, pero Kleber pensaba, ¿qué significa “sálalo San Francisco”?
Yo no desayunaba desde el entierro de mi hijito Patovich Iván desde la 6:15 estaba en mi oficina del palacio nacional. También mi compadre Mario había llegado a la cárcel mucho antes que yo a Servicios Generales… llamó a Gustavo su auxiliar, y le dijo no puedo estar bien porque hoy se cumplen 19 años de la invasión norteamericana a nuestro territorio… Gustavo lo interrumpió y le preguntó por la fecha del día. Mario miró la cara de su andante y entonces con voz algo bajo, 28 de abril 1984… escuche compañero Duverge, necesito la cantidad exacta de individuo de ambos sexo. En unas palabras cuántas son presas y cuántos son presos. No me lo entregue de boca lo necesito en un reporte escrito, escríbame la totalidad de dinero líquido que hemos recibido desde mi llegada hasta el mes pasado. Debemos mejorar la salubridad comenzando por la limpieza e higiene. Tengo un plan contra la pestilencia, el analfabetismo anacrónica, arrastramos malestares de todas índoles los pasamos por generación en generación. ¿Alcaide dijo Gustavo Duverge, qué es lo que desea? ¡Claro está lo que quiero señor! ¡Si recibimos 500 pesos, por cada preso y tenemos mil presos y presas…! ¿Cuántos dinero en efectivos debemos recibir…? En cada expresión del Alcaide se sentía el suspenso triste y agonioso. Tenía en mente utilizar parte de esos fondos en obras productivas multiplicadoras. ¿-Puede ahora entenderme usted?
-No ahora menos lo comprendo.
-Está bien, déjelo así… que los sabios no comprenden los 28 de abril. Gustavo Duverge se rió y volvió a la oficina. Este aparato de lodo cemento y varillas, es una cueva donde purgan cientos de almas indeseables a pesar que muchas podrían purificarse y luego Quizá influenciar en las menos carcomidas. Le ruego, le propongo, señor Mario que nos reunamos en casa del profesor Víctor Arias, que clarifica este asunto más que yo, para que unidos a quien disponga usted, lleguemos a los fines de su agenda. Le ofrezco esa mi opinión –agregó Duverge. Está bien vuelva a sus quehaceres, lo llamaré.

En el palacio estudiantes del interior de la república, pululaban en los pasillos del palacio que era día de puertas abiertas, por orden la secretaría administrativa, dando cumplimiento a una inquietud de la primera dama de “Tener contacto con las clases empobrecidas del país era crecer”, era de interés que conocieran y visitaran a la Biblioteca, la iglesia, el cine, los Jardines, la casa de guardia… y el despacho presidencial, los días jueves y los sábados. Por circular estábamos autorizados a facilitarles y cubrir las necesidades de huéspedes a los visitantes. Dimos autorización a Luis Fermín Martínez que velaran por las higienes de los seis baños del ala derecha de mantenimiento y de transportación caja y fotografías.
-Yo estaba hablando con Pedrito del comportamiento de los estudiantes dentro del aula… de casos especiales que se daban de un año un día. De improviso aparecieron dentro de la oficina cinco niños de menos de 16 años huyendo asustado habían entrado al baño de transportación salieron corriendo porque hallaron un hombre borracho tirado en el piso. Cuando Pedrito y nosotros fuimos para cerciorarnos del asunto, comprobamos que era el encargado del Parque Independencia, con dolores en el estómago. Alguien aseguraba que sufría de la gota. Lo llevaron a enfermería, y los niños siguieron conociendo la planta física del palacio.

Eran las 7 de la noche, esperaba que Mario llegara, y a su acompañante que eran los mismos de siempre, pero esta vez, estaría Gustavo Duverge que vivía en la calle Altagracia, en la cercanía de la escuela.
-¿Cómo está camarada Arias? dijo con voz de recitador.
–¡Ahí llevándola! Pase y use una de las mecedoras. La llegada de los compañeros, ocurrió inmediato después de haberse Duverge ocupado la mecedora. Se fueron para la terraza. Mario orientó a los concurrentes.-Qué interesante está ese asunto pero pienso que no son funciones del alcaides, de una prisión como la de La Victoria. – ¿Qué les parece a ustedes?
-Hay funciones dentro de las funciones, son invisibles, no están redactadas y muchos menos escritas. Son funciones del Estado. Para realizarlas se necesitan muchos recursos, expresé.
-Pienso- dijo el ex regidor- que se puede iniciar con la creación de la panificadora que los panes que se consuma en el penal sean producido por ellos mismos, pero ese producto debe ser de mejor calidad el que no podría suplir el mercado local. Mario sintió más que alegría, experimentó satisfacción espiritual al escuchar de boca del exedil, los planteamientos, que necesitaba oír.
¿Qué dice compadre Víctor?
-¡Excúseme, pero quiero que mi participación, sea de logística y de apoyo al grupo, es para, ofreciéndoles ésta tacita de café, expresó Elvira Ramona.
¡Me honro escuchando los planteamientos antecesores parecen de líneas socialistas. Mi compadre según mi parecer es un individuo puntero, no gasta pólvoras en sapitos ni en pichones mocosos. ¡Si señor! Emiliano tampoco hace carrera detrás de patos con moquillos, y lo demuestra cuando dice: -el alcaide no tiene dinero para proyectos millonarios, hasta señaló que eran cosas propias de Estado. David se levantó de la mesa anduvo en las ocho avenidas imaginarias de la sala, sentía que su espinazo estaba siendo invadido por una carga y fue entonces cuando expresó, se pueden mejorar muchas cosa, y se pueden hasta crearse otras por ejemplos: la escuela de artes industriales, que vaya a beneficiar la comunidad penitenciaria y el entorno comunal, hasta regional y quien sabe si nacional e internacional. Me sentía bien con la interferencia de mi compadre David. Como tenía aun café del que Elvira Ramona nos había servido, bebí un sorbo y encendí marlboro, seguí atento a los partos geniales de mi compadre David… fabrica de pupitres, butacas, de camas…puertas y ventanas, escritorios, muebles. Se puede hasta producir intercambios entre las cárceles nacionales. ¡Imagínese lo que falte! Propongo hacer un censo, para determinar el capital que el esa Alcaidía cuenta. Cuántos son profesionales, masculinos y femeninos, la cantidad albañiles, carpinteros ebanistas, maestros constructores. Saber si se cuenta con técnicos agrícolas en cualquier área… para producir las hortalizas de la cocina del penal, tener en la oficina el curriculum vitae, de los calificados. Haciéndolo sentir distinto, que se den cuenta que el cambio entro a su casa, a su domicilio. Con esas actividades se refuerzan y se mejoran los comportamientos de los llamados rudos. Es muy posible que al final de la condena para ellos ya la cárcel no sea una cloaca, como por muchos ha sido calificado este penal. Con esa actitud tan sabia se beneficia hasta las generaciones del futuro. La comunidad actual la local y hasta la universal, porque está actuando a respetar las dignidades, humanas donde quiera que este se halle. Beneficia la geopolítica, produciendo sosiego, y esperanza en el prisionero y prisionera. Ayuda el equilibrio mental, y emotivo, produciendo u renacimiento de granos rehabilitadores, y un ramillete de granos reevaluadores, puedo asegurar que lo escuchado ha sido una nueva lección de humanismo y de sociología económica. Pero por qué no resolicita un prestamos, para que bien administrado, podamos salir en los botes de esta democracia, capitalista desquiciada. ¡El Gobierno! ¿Qué Gobierno? ¡La Procuraduría es la que le falta! ¿Capacidad o voluntad? ¡Es posible que se estén beneficiando de la anarquía burocrática de la democracia capitalista, complaciente con los dueños de los medios de producción y de los dueños de los medios de trabajos. A mí no me importa si los reos, son preventivos o penitenciarios, ahí el recibí, lo que importa es cómo poner a producir el dinero que paga la sociedad par siquiera sostenerlos. ¡Compadre dijo David, hasta dónde se puede abrir una cuenta con los dineros de los presos?

-¡Si compadre se puede, pero en la categoría de Fideicomiso! Tiene más ventajas que desventajas.
-¡Fideicomiso?.
-¡Fiiiiiideiiicomecuanto! Dijo mi compadre David, con su humor sano y travieso. Y eso no es comunismo, compadre. Es la primera vez que escucho esa palabra defínamela compadre.
- ¡Está bien! “Disposición por la cual el testador deja su hacienda o parte de ella encomendada a la buena fe de alguien para que, en caso y tiempo determinados, la transmita a otra persona o la invierta del modo que se le señala” Así la define el diccionario . Ahora lo que le daré es la opinión de la enciclopedia Wikipedia.
Un fideicomiso (del latín fideicommissum, a su vez de FIDES, "fe", y commissus, "comisión") es un contrato o convenio en virtud del cual una persona, llamada fideicomitente o también fiduciante, transmite bienes, cantidades de dinero o derechos, presentes o futuros, de su propiedad a otra persona (una persona natural, llamada fiduciaria), para que ésta administre o invierta los bienes en beneficio propio o en beneficio de un tercero, llamado fideicomisario. Cabe señalar que, al momento de la creación del fideicomiso, ninguna de las partes es propietaria del bien objeto del fideicomiso. El fideicomiso es, por tanto, un contrato por el cual una persona destina ciertos bienes a un fin lícito determinado, encomendando la realización de ese fin a una institución fiduciaria en todas las empresas.
-Ya veo que las dos cosas no son malas. Quizá termine creyendo que son buenas las dos. Pero como usted es maestro ilustraos con unos ejemplos sencillos que podamos asimilar con facilidad.
-Es cierto vienen bien… el señor Víctor Alizinio Peña Rivera depositó 100 euros para los presos de la penitenciaria de la Victoria, Radames Leonidas Trujillo, bajo testamento deja la suma de 250,000 dólares para los presos de Najayo en san Cristóbal, y el doctor Balaguer entrega 23 millones de pesos de los fondos del partido dominicano, PD… a partir del primero de noviembre, del año 61, para la reconstrucción del politécnico en loma el Flaco, en los entornos de cruce de Guayacanes, para beneficiar a los hijos de los asesinados, por las hordas trujillistas en 1937 deja además 5 millones de la Cruzada del amor, para una escuela para niñas en las lomas de Navarrete Jicomé y la Lomota. Comprende ahora compadre…
- Ahora comprendo, y aunque pienso que está muy cerca de Marx, me gusta ese… déjeme llamarle procedimiento, no está lejos no… nos reímos con la inteligencia muy amistosa, muy humana y casera, la del ex regidor, David Ortega López.
Seis meses después de la reunión en mi casa, los resultados los veíamos hasta en los empleados de últimas categoría, los alimentos eran mejorados, la conducencia a los tribunales los realizan con respeto a la dignidad humana. Iba borrando el dicho trujillista, “preso es comida para cerdos” Mario cansado con las lágrimas en las rodillas y las manos vacías realizó una obra que lo acercaba a lo humano, lo mas grande del universo, el no había ido a llenarse sus bolsillos y los de los coroneles, mejoraba la vida y sociedad del penal, quitaba la sombra que habían dejado encima de villa Victoria, haciendo creer que la Victoria y el penal era una misma cuestión.
–El Penal-aclaraba Cruz y Cruz, no tiene a La Victoria pero sí La Victoria tiene el Penal como Santiago a La San Luis, San Cristóbal tiene a Najayo y Puerto Plata a La San Felipe. Fíjese prosiguió Cruz y Cruz, damos tres panes en el desayuno, y antes de don Antonio… Se les llegó a servir al medio días excremento de cerdo en locrio de harina y cabeza de arenque. Nadie me puede discutir eso porque fui testigo convicto, ocular. Eso mismo ocurre en la cena se comen plátano, con pata de vaca… y es buenos que sepan que de las autoridades de la procuraduría en el gobierno del doctor Salvador Jorge Blanco, hubo opositores a los cambios que don Mario está realizando para bien de la sociedad. Los presos ahora duermen y se suministra sábanas y colchonetas ya en el penal de la administración del señor Calvo Román no se duerme en la loza fría, pestilente y sucia. Ha disipado brumas comían del comedor económico, los baños eran higiénicos como los de cualquier hogar de clase media. Lo que mas llenaba de gloria al alcaide era el casorio que formalizó entre de una pareja.
Era las tres de la mañana mi compadre llegó primero a mi hogar con un conjunto de música típica que llevaba para el penal, para las mañanitas navideñas y las alboradas de fin de años. Todos nos levantamos con el algarabía de la guira y del saxo de un amigo mío llamado El Mellizo, oriundo de Guayubín pero residente en Los Guarícanos, su nombre es Santiago Muñoz, el guirero era un hombre bajito de apodo Vilo, miembro del conjunto de Tatico y sus muchachos, muy vivo, se movía con la agilidad felina, cuando Elvira fue a llevarle una bandeja conteniendo varias tazas con café y picaderas, intentó tocarla por la falda pero con una señal de Mario, dio un giro a la izquierda, Lupe Valerio, era el acordeonista… permanecieron en la penitenciaría hasta las 10: 30… el último merengue que ejecutó la banda de Lupe Valerio y del Mellizo, perduró en el cerebro de los prisioneros por varios días. No faltaron quienes aseguraban que en las paredes se oían seis días después, las notas del merengue San Francisco,… “porque es santo de mi nombre… bendito alabado sea… bendito alabado sea, entre los hombres” otras que no vivían ni siquiera cerca de la fortaleza, -“a partir de la fiesta del matrimonio, dejaron de escuchar los quejidos y los ayees de los muertos en torturas de látigos y baterías eléctricas y los cantos de coplas como esta:
¿-Donde está Lorenzo que no lo veo?
- Lo he visto comiendo reos,
- no me lo quite
- que me lo como aunque sea feo,
- ¡yo no lo quiero con pan y queso…!
- ¡pónmele asadura con aderezo!
- hojas de coles y de cilantro blanco
- con batata asada, salsa de tomate
- y de sal un poquito para el aguacate.

Ese día fue de júbilo, murmullos, no por el viejo látigo de antaño sino por el entusiasmo provocada por la humana actividad que el alcaide entregaba a una sociedad consumista con un capital en cada uña, pero sucedía en la cárcel donde se cocinaba el mayor temor y se servia en los tres golpes en vez de alimentos. Hubo fiesta para todo allí no había casta. El dinero que de llevaban seco y sacudidos, en las faldiqueras suyas y en el de los oficiales, protectores de los negocios ilícitos de las celdas, ahora… con el señor Calvo Román era distinto los portales estaban de par el par, se abrían a las marchas y prácticas de la buenas costumbres, para que como el vuelo de las mariposas encumbraran pensamientos a la corcova de la libertad. Abriendo con la llave de la esperanza el camino a la integración productiva comenzando una vida nueva y devolverle al mundo, a la sociedad, el comportamiento positivo ahora liberado de las mordidas, de la autogestión.
La corrupción es un ave de rapiña con cara de perico y de cotorra, pero con pesuñas de caballos en un ave de cuello largo que de cuando en cuando cambia de plumaje al salir de los charcos, sacude para salpicar los entornos, pero el peligro de esa está en las alas de patos de pantano. Con millones de espuelas cortantes como el cinturón de castidad, cubriendo con la sangre virginal la mentira del pudor.
-Pienso- señalé, a un grupo numeroso de estudiantes de 4to teórico- que la simulación es el elemento esencial de la corruptocracia, hacer creer que somos iguales, similares. Hacer creer que nos vamos desarrollando, que volamos, y que un dio nos premia… debí decir los premia con el dinero de las faldiqueras del pueblo. Enviando a los medios, ideas de que somos prudentes bebiendo en la jarrola más higiénica del ambiente. Pero lo que bebemos es urea de la cloaca de mayor putrición, donde vuelan los gusanos y gusarapos y los guaraguaos, las cuyayas y cuervos acuáticos y arbóreos… almacenando en las garras el himen sagrado en la viudedad de la Patria.

Mi salario ahora era de 600, pesos un poco más con las horas de labores del liceo de la Estrella. Seguía viviendo en casa ajena pagando inquilinidad, deseaba tener mi propia casa. Daniel Javier Moreno construía en la calle vista bella, una casa de cinco habitaciones le había nacido su primer hijo al que llamó Boris Karlovich, pienso que no lo hizo como los que ponemos los nombres a los hijos por pensamientos o por líneas filosóficas religiosas o políticas, ya que “mon. Comper” no era marxista. ¡Je, je, je! “mon Comper” marxista! La esposa de Daniel se llama Josefa Mieses, hija de Victorino Mieses… pienso que en término reales es pariente de Luis Ernesto mi hijo menor. Como estudiante era aplicada pienso que prefería las Matemáticas a las letras, pero siempre me sacaba calificaciones, respetuosas de sus obligaciones, deberes y tareas. Muchos decíamos que Daniel se había hallado la botija del padre de su padre, porque la construcción era las confortables que la de su propio padre…pero todo el mundo sabía que su esposa laboraba como maestra. Del nombre de la pequeña de mon comper, no recuerdo pero la llamaré Jofdany Javier mieses. Debe tener para cuando escribo su nombre que pienso es único en el universo… por ser producto del enlace coital entre los nombres de Josefa y de Daniel, alrededor de 29 a 32 añitos… ¡je, je!, Daniel era un individuo muy particular amaba a su padre, nunca se sentía la diferencia entre ninguno, a veces al rostro Belarmino se asomaban nubarrones tormentoso que desmoronaban de pasada. Cuando Daniel construía la vivienda los bloques de 8 costaban un peso.
– ¿Mon comper cuántos bloques me dará usted?
–Le daré 100, que me devolverá, cuando yo vaya a construir. Lo malo para usted, que cuando yo construya… los bloques estén a 75 pesos, o quizá a más. Un año después Daniel y Josefita produjeron una suntuosa fiesta de inauguración de vivienda en la calle vista bella… no estuvimos en la, porque no fuimos invitados. Elvira al enterarse me dijo- ¿cuándo construiremos, nosotros mi amor? Le respondí con una mirada de jalea de limón que la hice abrazarme cuando podamos lo haremos… fíjate la diferencia tu la ves, en la cara la tenemos, Daniel tiene un buen sueldo, su mujer también, ambos tienen todo sus familiares cerca y el es hijo de tutumpote del lugar. Preparan comida para cuatro personas y nosotros para doce, el día que se antoja mandan a decirles a sus padres que están cocinando y… el resto es un ¡espejo! La militancia del partido se beneficia de mí y él se beneficia de la gente.
Aquí estuvo ana Julia Moreno, te trajo un pavo para la fiesta de reyes.
-¡Pero falta demasiado para el 6 de enero!
-Eso le dije yo, lo que hizo fue reír.
-Ella es así
-¿Y donde es que ella vive?
-Vive en Reventón cerca del profesor Juan Antonio Moreno.
-Te dejó dicho que le va bien en las oficinas de Industria y Comercio. Con ella andaba el Gago de Mata Mamón, pero quien como un ventaron preguntaba por ti era Fellito Fanith, el gordo de la burra.
Juan Francisco Hernández es el nombre del tractorista residente en San Joaquín, pero oriundo de Hacienda Estrella y de la Luisa. Laboraba en el central Ozama en una burra de 6 gomas de 0 pies el es alto gordo con espalda de ventana, habla alto con poca formación académica pero algo familiar propia de sus padres y de sus hermanos que son muy educados. Las hojas de caña se separan cuando habla a alguien enojado. Muchos decían que en vez de ser voz de trueno era de tormenta y lengua de relámpago. Se dejaba la barba, la es grande con boca chica y pequeños dientes, para mucho esas contradicciones le alegraban el rostro y lo rejuvenecían. Su pecho ancho mucho más que desnudo era una verdadera granja de áspera vellosidad retorcidos como resortes de camastra de barquetas pesqueras de corsario… se comentaba que era un rebelde en el hogar paternal parecía tener aura de buena vecindad de buen amigo. Era secretario general de un comité de base del partido revolucionario dominicano, pero todo el mundo sabía que el titular era su suegro, el compañero Hipólito Tapia, de apodo Tilito, residente en batey San Joaquín. Ni leía ni escribía como hablaba, era un jugador de barajas y de dados, casi siempre ganaba usando habilidades y trucos de los truhanes de barrios y lugares de malas muertes. Calculaba más que lo que podía con un papel y un lápiz, pero cuando iba al CEA, con camisa limpia en el bolsillo del lado izquierdo de esa llevaba un bolígrafo caro que empleaba para simulación. Del que era un maestro. Cuando Fello perdía cantidades que según no debía perder se paraba en las patas traseras y botaba espuma como varraco por la boca decía frases ininteligibles, al verlo con el diablo en la cabeza, los jugadores dejaban el dinero en la mesa o en el suelo y salían huyendo… luego de recoger su dinero se reía con la furia de un lobo montañero. Las hojas del cañaveral se mecían con las risas de un Dorsuskú, iba a la burra sacaba una botella de alcohol y se lavaba la cara y las comisuras labiales. En fello no todo es juego y travesura, al entrar la temporada de tiempo muerto siembra arroz primavera, cría cerdo en pocilgas suyas o en las ajenas. En su motor Yamaha 80, llegaba y se detenía en la galería donde estábamos generalmente hablando con Bienvenido de la Cruz, o con los hijos, se sentaba en la mecedora más ancha, comenzaba a decir con la voz de Dorsuskú se lo he dicho muchas veces, que en otra persona no confío… no dejo de repetir es en usted en quien confío, no creo en esos burgueses capitalistas, desconsiderados enemigos de los pobres, y de los obreros, se lo estoy diciendo y no me cansaré. Usted ve Arias, dijo sentado en el rellano de la galería, en Ángeles Suárez, yo confío. No es que mucho confíe, pero en Calvo y en David… unku, se detuvo y cambió de tono porque ambos se acercaban hablando y no pudieron escuchar la perorata discriminatoria de Juan Francisco Fanith. Concluyó diciendo confío más que en Marcano. Después de un rato de discusión y de evaluación del capital adquirido, previo a los días de la convención dejaba el rellano de la galería para irse, manifestaba con el orgullo de un abogado de ensanche Lometas, “Ocúseme” “oscúuseme” debo llegar a ver mi compañera, otras veces a ver su mamá.
En las oficinas del palacio había sido requerido por el señor Fiquito Vásquez, me entregó una contrata para la reparación de la carretera desde Haras Nacionales, hasta la bomba de gasolina de La Victoria Yo andaba para el Conde en las oficinas del señor Sacha Bormann, recuerde profesor, que a los funcionarios o empleados de la secretarías de Estados no podemos ser dueño de contratas, búsquese a una persona en la que podamos confiar. Así podemos dar garantía de esa y de otras en el cercano futuro. Llevamos a Fellito, al donde Fiquito y ahí según sus palabras quedó sellad su confianza en mi persona. Comió emparedados en la oficina de servicios generales, no estoy seguro pero me pareció que se lo comió de un solo jalón. Comía como bebía gasoil la burra, firmó los papeles eso no era fácil para él, pero tampoco imposible.
Pasaron las semanas, ocho semanas, varios meses, a los once meses yo y el pueblo de villa Victoria, contemplamos la figura de la persona de Fellito. Ahora, con la venta de la contrata, era ganadero y hacendado. Continué inspeccionando los trabajos de la carretera, y no pudimos colocar más que un listero y tres obreros, leales al partido de la esperanza nacional.

El cielo tenía las cejas encapotadas, 146 franjas de nubes embarazadas formaban bahías inclinadas, un poco más allá a la derecha a la cabeza del penal, unos cabos y penínsulas, ensenadas, que salían de los cañaverales, del ozama en caravanas de nubes convirtiendo el cielo de la Victoria en un campo de batallas con morteros de truenos y metralletas de relámpagos, borracho por el humo que subía a engrosar las islas de un archipiélago de dolor.
Yo caminaba muy rápido en cada mano llevaba una manita de mis gemelos, entré al cementerio acaricié la carita de la tumba de Patrovich Iván miré a Yumidla y a Leandro, no preguntaron nada, tampoco yo, puse unas lágrimas sobre la lápida del pequeño difunto, hijito mío, ahora en los archivos de los recuerdos. Quizá volvamos el próximo año a traerle un rosa roja y otra blanca. El cielo continuaba con el mismo comportamiento. Las nubes de algodón bostezaban, al estrujarse los ojos caían las primeras gotas, lágrimas huecas encima de las espaldas de los recogedores de basuras y escombro del viejo capital. Nos detuvimos en la funeraria para dejar pasar la primera chubascada. Profesor dijo el cajero, no me gusta que la gente se muera, pensé si yo fuera barbero como maestro soy no degustaría que la gente se dejara el pelo y en mi caso que aprendan el ABC. ¡No es igual! Las nubes arreaban para lavar los techos de las casas de la Victoria. De los techos caían chorros de agua sucia, cargada de pajas y hojas secas. El resquemor de los pequeños niños que me acompañaba, aumentó con las presencias de varios ataúdes que estaban sostenidos a la pared de la funeraria. Eran 12 cajas, color caobas. Son muertos preguntó la niña, no sólo son cajas vacías. Estábamos en la casa comiendo no recuerdo si era un dulce de maní o de ajonjolí, conté a Elvira lo ocurrido, en la funeraria en la proximidades de la policía. Mandé a Flavia a devolver la sombrilla al cajero, ella aprovechó la calladita como decían los ancestros.
Elvira freía un pollo, había comprados refrescos y bizcochos para recordar el nacimiento de Leo y de Yumidla ya tenían tres añitos. Primero de Junio de 1983, estando en la mesa degustando del banquete familiar, la niña preguntó dónde está el otro Iván. ¿El cumpleaños como Leo y yo? miré el rostro de la madre, hallé una sonrisa cariñosa de complicidad en el altar conyugar. Fue Kleber que le sirvió un vaso de coca cola quien le preguntó- ¿Quién te lo dijo chichí? ¿Quién te lo dijo Manita? Y le hacía unas cosquillitas en la barbilla.

















*****CAPITULO 33*****
Era 13 de junio día de San Antonio, por la duarte cabalgaban 24 jinetes en caballos blancos, el pueblo lo observaba y abrió las puertas y ventanas y persianas, los hombres vestidos con camisas blancas y pantalones, fuertes azules, llevando sombrero de vaquero, espuelas plateadas en las botas para montadera. Las 13 mujeres, con camisas negras y pantalones blancos, y pañoletas azules sobre de las bufandas marrones, era una hermosa procesión al patrón de villa Victoria. San Antonio de Padua. Cruzaron por la Altagracia, terminaban en el cruce de la José Soriano con la Duarte, los jinetes siguieron la carroza del santo patrón hasta la iglesia, donde el pueblo católico oía la misa, unos de rodillas otros parados, algunos inclinados y algunos erectos, con piernas de bambúes y los brazos abiertos encima de los pechos, y sudorosa era abundante el calor.
En el Bar Gabino, iban sobre las ruedas de la fiesta de San Antonio, preparándose hacia la inauguración el baile comenzó al término de la misa y de otras liturgias, para la iniciación del baile de cintas, al ritmo de tamboras bullangueras de bangañas y de bandurrias y de atabales. Hacía falta la presencia de la madrina y del padrino de la legión de músicos de palos y de atabales. En los Tanos Casino Bar, las cosas eran distintas, limpiaban las paredes y sacaban las lavazas con un rastrillo escoba terminada en gomas. En la barra Nova, a la entrada de la ciudad, no cabía más policía, unos que otros civiles bailaban y bebían. La vellonera servía canciones de Tito Rodríguez y salsa de Johnny Ventura. Nilo y yo dejamos la barra por no estar a gusto con la presencias de tantos grises balagueristas más que funcionarios de higienes de justicias. –Vámonos-dijo Nilo el hijo de José Regino- no estoy donde esta es ciudadano. Me sonreí le dí pequeñas palmaditas en el hombro a Nilo, al escuchar el concepto Ciudadano, recordé la hora 25, novela que trata de la segunda guerra mundial y que en una de sus paginas dice—“has oído hablar de los encantadores de serpientes, preguntó Trian, sí –respondió Moritz, Daniel permaneció en las fosa de los leones y estos no lo devoraron expresó Trian, por lo contrario los amansó los hombres pueden amansar leones y encantar serpientes. Mussolini tenía en su despacho dos Tigris, Pág. 245, hora veinticinco.
El ciudadano hijo del hombre y de las máquinas, una de las peores de todas las razas, carece de sentimiento porque no tienen ni corazón ni conciencia. Tiene de corazón un cronómetro y de cerebro un engranaje. La misa había terminado, la filegresía ortodoxa, permanecía en los alrededores, de la sacristía y del santuario. Los liberales y menos comprometido con el santo Antonio hablaban que en pocos minutos habrá más borrachos que arrodillado ahora.
Los espacios para bailar florecían, vestía para la ocasión la mejor remúa y gala de banco marrón y fuerte azul.
José Regino, curtido en el arte y manejo de los instrumentos percutidos, de madera y de cueros, vistiendo camisa blanca pantalones negros, con sombreros de alas cortas llevando bufanda marrón sincronizada con el cinturón, ocupó el lugar de mando dio la señal a los otros miembros de la banda. El del Gabino Bar era un salón muy amplio, decorado por el gusto de Marina Gabina Mercedes, y de Mariana Patria Belén. Inspirados en los colores de la cinta y de las raíces culturales ancestrales, los bailadores escenificaban el ritmar del guiro, de voces y de trompetas. La primera interpretación del repertorio de José Regino y su banda Victoria.
Mario, David y Yo, fuimos escogidos para ofrecer el primer obsequio brindis, a los músicos de la orquesta, no podía pasar de 25, como tampoco ser menor de 15 pesos.
Mientras muchachas de acanelada piel, danzaban en torno al palo de la cinta, varones color café colado hacían los mismo y Lenny Monsanto y Kelly Moreno Mercedes iban donde los músicos preseleccionados para hacerle el brindis protocolar. David hizo entrega a nombre de los tres y de la familia correspondiente… cuando José finalizó de tocar me moví a su lado y le pedí la ejecución del merengue san Antonio, José Mella hizo de solita -“Antonio divino y santo, ruega por los pecadores…” don José estimulaba las tapas de su conga, y la hacía llorar de lascivia sensación, por no ser ella un instrumento para ese tipo de ritmo. Pero gemía de doloroso placer, por creerse virgen en ese menester romántico. Daba alaridos sacados con las caricias de los talones de sus pies, levantó de sus asientos al público que lo aplaudió con mística ovación. Fue una manifestación poco común en villa Victoria, Mella repetía la primera voz, como solita… el coro decía “por los pecadores, unos tren velas, otros llevan flores” y las quejas traducidas a las emociones sentimentales, caribeñas eran sensaciones orgásmicas que incitaban al cuerpo de los que degustaban en el Bar Gabino, este 13 de junio de 1983.

Rafael Durán después de residir en la Victoria participa en las actividades donde nosotros estábamos, ayudaba en los que podía, en su entorno vecinal, entró al Bar Gabino y vino a sentarse con nosotros, vestía chacavana blanca y pantalones kakis lentes de cristales claros, el olor a sancocho lo perturbó y como computó que nosotros habíamos comidos ordenó un servicio especial, al que llamaba tres en uno, debía tener 12 carnes con poco caldo y seis pedacitos de plátano y de yuca 4, si había le agradaba 5 de Ñame o de yautía, pagó a Roselita la hija de Roselio con cien pesos. Pero yo no comía estando tan ser de mi casa, bebía ron brugal extra viejo con toronja y tabasco con mucho hielo… el sancocho que le llevaron a Durán era de la Paila de Chachita Javier, madre de José Mella y de Rafael Javier, lo devolvió porque lo quería en una palangana desahogada. Sacó el pañuelo y después de secarse la cara limpió los cristales transparentes de sus gafas comenzó a comer. Mario que veía a Durán devorando los 12 carmes, me llevó al mismo lugar donde bailó, el día de la inauguración de Bar Gabino…con la mujer que deleitó a doña Hilda y a David, y me preguntó ¿esa es la madre de su hijo Luis Ernesto? ¡No, le respondí, esa es no es Primitivina Mieses, esa aunque se parece a aquella, es mayor. Su nombre es Fiordaliza Santana, la hija del sargento Santana, fue alumna nuestra en el Liceo de aquí. Sentí que lo miraba con ráfagas emotivas… ¡Ujnjú, que cosa las suyas! Le dije y volví donde David y Durán, diciendo con la garganta en risa “hay cosas que parecen ser y no son, y hay que son y no parecen ser” -¡este es el mejor sancocho que he comido en mi 45 años! comentó Durán. -¡Compadre, anunció David-- cuántos años tiene el hijo suyo y nieto de Ramona Concepción de Mieses? ¡Qué prudente es usted compadre, le respondí—a la pregunta indiscreta, tienes seis meses y siete días, es posible que dos horas y cuarenta segundos, su merced!

Mario como David había sido policía pero en nada comprometía a su familia como tampoco a el. De David por igual. Ambos estaban atento a los cambios que el universo político producía y como si encendiera un marlboro manifestó inopinadamente --Compadre hábleme del plan de Ayala. Me interesa conocerlo me siento huérfano de información. Estoy vacío.
Los músicos iniciaron un estadio musical, casi no oía la voz de los compadres y yo no sabía conversar donde había ruido y de esa manera realizar la comunicación no estaba acostumbrado a los tumultos caóticos por eso escribí la respuesta del susodicho plan de Ayala en un papel higiénico. Lea compadre para usted. -el plan de Ayala fue un proyecto de Emiliano Zapata promulgado en 1911, mediante el cual se exigía el reparto de la tierra entre los campesinos mexicanos.
¿Qué proyectos tiene el gobierno, para los campesinos dominicanos, compadre David? Preguntó Mario Lugo de conocer lo que le escribí al plan de Ayala. ¡Cierto que una cosa es con acordeón y otra muy diferente es con saxofones! Hizo gestos de disgustos ningún funcionario desarrolla planes beneficiando a los campesinos, sino es por un plan de mediano del plazo que sea. El palabrerismo, el alcahueterismo, el hacer creer, la altanería, la política de mariaramos, y de la coca eso es lo prioritario, lo primordial luego hablamos… si te vide no me acuerdo, después todo es monte y culebras.
Si me lo permitiera dije- aprovechando que no había música en el aire- que ningún funcionario debe poseer proyectos individuales, desvinculados a los que el partido en asamblea aprobó, donde escogieron el candidato a dirigir los fines y principios de la nación. ¡O es que nos estamos volviendo locos! Lo que debe haber es la voluntad para aplicar los proyectos… una voluntad directora y ejecutora. Pero- continué señalando- casi siempre los secretarios de agricultura son latifundistas y terratenientes o hacendados, apuestan a la desgracia de los pueblos pobres del universo… ahí está el Plan de Ayala. Me parece compadre, que comprendí el Plan de la finca Aguayo al entender el de Ayala.
-¿Cómo tendríamos un plan como el de Ayala?
-Necesitaríamos un gobierno comprometido con los pobres trabajadores y trabajadoras, con la historia y con los problemas de los humildes de la nación. Mario Mejía Ricart repartió más de trescientas tareas de tierras entre los que fueron sus empleados. Ese fue su plan de Ayala.
José Regino seguía sacándole gusto y placer a los cueros de los instrumentos que con sus pies y manos acariciaba. David que iba a exponer oto tema de reforma agraria, no pudo más que observar la manera que José Regino acariciaba los cueros. Tenga señor Durán dijo Roselita quien le devolvía 25 pesos. Pero que el se lo dejó como propina para ella no para el santo. Y se acercó a ver las musarañas del rostro de José Regino, cuando experimentaba las sensaciones de placer al volver hacer llorar la conga.
Mis dos hijitos, Kleber e Iván me buscaban y se sentaron en la mesa donde compartía con Durán y los dos compadres, andaban con Timbolote que se llamaba Iván también. Hijo de Bienvenido de la Cruz, aquel que se sentaba frente al televisor esperando los decretos del presidente Guzmán, aquel que decía, no, no, no trabajaré hasta que Manos de Piedras no deje sin cabeza a Nivar Seijas y a Pérez y Pérez. Y a Jáquez Olivero, general que argumentaba, que el presidente no mandaba en las líneas. –Papi –dijo Kleber- dice mami que vaya, que te busca polín Leiva, cuando los niños bebieron un jugo volvieron a la vivienda. Eddy, el hijo de Hilda, busca a David, -dice mami que vaya que la comida está fría y que tú sabes que así te hace daño.
-¡Vámonos, que por algo nos mandaron a buscar y además hay que sembrar buen ejemplo en las huertas familiares, verdad compadre? ¡Así es, ya lo creo, ya lo creo! me dijo de inmediato el ex regidor y dentista.
- Adiós compadre manifesté.
-El compadre Mario se quedó con los músicos y ni tampoco Durán se percató de nuestra ausencia y se quedó conversando y llegó a bailar con Fior Santana.
Cuando llegué a la casa estaba Apolinar Leiva esperándome. Tomaba una taza de chocolate, y no bebía café.
-¡Buenas tardes señor Polín! Si hubiese sabido que era usted, no me hubiera detenido tanto.
-¡Despreocúpese ya está aquí y eso es lo que vale además su apreciada señora me ha servido como a un viejo amigo de la familia.
Venga a comer que lo acaba de referir… ella me sirve para varias personas para la casualidad. El no aceptó alegando que desayunó con Batata y ese era el alimento que más a él le duraba digerir. Y mucho más si la compaña era una jalea de maní, -¡Coma que yo sabré esperar! ¡Comience a decirme las razones de la visita. ¡Cuénteme! Elvira le brindó de los refrescos que envié con los muchachos desde el Gabino Bar.
-Estoy aquí como embajador de mi propia hacienda, ahora como noches anteriores volví a experimentar otra agradable sorpresa, al oír a Polín como había oído a Juan Leiva hablar con elegancia y tanta precisión mejor que algunos de nuestros legisladores.
–vine para agradecerle como a David y a Mario. Reciban a nombre de mi familia los agradecimientos correspondientes,
-los recibo don Polin con afecto a nombre del partido y de nosotros los coordinadores, del grupo que en estos momento gobierna el país. Dejé de comer y abracé al compañero de Los Castillo, que en reciproco cariño me contaba los alivios de su familia a partir de la adquisición de la yunta de buey.


Después que Pechuga ocupó la silla delegacional, los condenes, las aceras, y el pavimento de las calles como cortas avenidas de villa Victoria eran una carta a la novia que vestía de blanco en las horas vesperales de todo el año 1983, villa Victoria ya era adulta. Aunque en los 12 años Quizá su novena adolescencia, fuera estuprada por los funcionarios y por autoridades, nativos y foráneos. Empero a partir del 78, se supera del dolor de las heridas. Hoy por hoy es la Victoria de Marcos Evangelista Adón y de todos los moradores.
El 15 junio era lunes y yo había salido para las oficinas del palacio revisaba los apuntes de la carretera Haras nacionales Villa Victoria, el timbre sonó y al levantar la mirada una de la secretaria dijo:- es para usted lo llama el señor Santo,
-¡Habla Víctor Arias, ¿cómo está?
-Suba a la oficinas de Marmolejo! En la vista alegre Elvira preparaba en la terraza, el escenario, para la reunión de las 4 de la tarde. Tiene que ir al ayuntamiento de Santiago a llevar una encomienda que el lic. Hatuey envía al síndico Virgilio Maynardi. La encomienda la recibió el señor Pepe Claudio Cabrera Síndico en funciones. Por hallarse el señor Virgilio enfermo. Conmigo andaban Antolino Gómez, y el comandante Pedrito.

Las actividades humanas califíquelas como a usted le parezca, conlleva gasto y una más que otras. Las del partido revolucionario dominicano, como en las demás empresas políticas nacional o del extranjero involucran cientos de miles de dólares que manejan los dueños e inversionistas de la empresa. Se gasta y se invierte, invierten los militantes. ¿Qué invierten los militantes? Los miembros y dirigentes. Los primeros depositan sus militancias convertidas en espiras energéticas, apoyo del color del banderío, de los pareceres de los altos incumbentes locales, los segundos son las esencias vitales, las estructuras orgánicas, la entelequia en crecimiento… dan su vida hipotecan las de sus parientes, los terceros, como los anteriores invierten voluntades, inteligencias y emociones llevando al triunfo o al fracaso, dependiendo de cual de los soles del universo político estuvo irradiando. El señor más encumbrado del partido que tiene muchos bienes, quizá sea de los que más invierte o gasta, pero está bien, Polín invirtió semilla, fuerzas espiras energéticas, jornadas de trabajo espacio y tiempo, acudió a los encuentros a los que fue convocados recibió una yunta de buey, para el arado, ya Polín es propietario. Los obreros invierten reputación confianzas que llevan a los comités de base su riqueza física, moral y riqueza ética y espiritual. En la sociedad en la comunidad, en la fábrica, en el campo en el corte de leñas de cañas, recolectando semillas, café, cacao, coco, maní, cebolla, invierte esfuerzo para dar el cambio para mejor su estatus, porque ganó las elecciones su partido. Porque según su apreciación apostó a la revolución. Me agradaba escuchar a Juan Leiva reclamando que la yunta de buey debió ir a manos la colectividad, de campesinos desvalidos sin conuco sin fundo. Pero según nuestro parecer el podrá establecer buenas relaciones con todos sin herir a ningunos. Emiliano le responde a Leiva de siguiente forma—compañero Leiva pienso que sus palabras pueden herir sin usted proponérselo, a su compañero y pienso que pariente Polín Leiva…, porque salen de una mente, que en mi parecer, calenturienta y valeverguista. Ese compañero secretario general de un comité de base ganó en su comunidad política, usó las espiras energéticas y no pensó ser empleado de una oficina, ni ticquero en el central ozama, o de cualquier zona geográfica, porque su inteligencia de hombre rudo no hizo lo que muchos de nosotros hemos hechos ir o querer ir a una oficina de la presidencia o de la procuraduría o de un centro académico. No Polín escogió de muchos camino el que el sabía andar. Escogió el vehículo que el sabía manejar. No como el que al ver la mula bonita se montó y al bajarse fue pateado por esa porque no sabía como hacerlo. Con esa yunta de bueyes que el sabe enyugar se gana la vida, por eso es compadres, dijo finalizando Emiliano, una cosa… como dice David, es con tenedor y la otra es con cuchara o con los dedos de las manos. Cuando nos inscribimos en un partido lo hacemos por muchos motivos y con similares o múltiples propósitos, para resolver asuntos sociales y a las comunidades y a los parajes luchando por las madres huérfanas de maridos o sea madres solteras, por los niños sin leches ni biberón, como zapatos para encaminarse al aula de la escuela en caso de que la hubiera… luchamos para construirla donde no ha habido, luchamos par hacer una nueva sociedad de individuos más humanos más conscientes y honrados, justos y humildes. Para que haya escuelas e institutos para los pobres, luchamos para que las madres parturientas tengan un lugar higiénico donde parir a sus niñas y a sus niños. Para que haya policlínicas en los barrios bateyes y campos para que las carreteras vayan a los bohíos y predios de los pobres campesinos, no sólo para las 98 haciendas, estancias, fincas, cortijos de los millonarios de los amigos de los que invierten en el partido por eso lucha Juan Leiva y lucho yo, dije casi terminando, para que la burocracia no responda sólo a los intereses del dueño del gran capital, por eso luchamos para que para el azúcar de los pobre sea dulce y la leche no sea prieta en los humildes biberones. Por eso han caídos millones de cristianos en las garras de los dos Tigris de Mussolini por eso Manolo Prenza y yo fuimos llevados al cuartel de policía de la Duarte aquí en villa Victoria y junto a otros como Papito el cojo, Bienvenido de la Cruz, Lino Pacheco, Manolo Prenza, Leonardo Ozoria y Radamés Moreno el Mecánico presos el 17 de mayo de 1978, sacado de mi casa en la vista alegre 16, por eso murió Caamaño y han muerto y seguirán muriendo mucho más… por esas y otras razones hicieron allanamientos en las viviendas de los que como nosotros abrazamos el ideal de amar al prójimo, el gran amor a la humanidad, por eso éramos seguidores y aun somos de las huellas blancas sin máculas del profesor Juan Bosch. Admiramos las Duarte, de Martí, de Luperón y de Bolívar… son luces que nos guían entre los caminos movedizos evitando que caigamos en los arenales, y el los fangales… junto a los compañeros venales sin dejar ensuciar el ruedo de nuestra razón. Observamos los aires que hoy mueven las palmeras de la honradez y seguimos mantenemos la imagen de Cayo Báez y cuidamos la de Efraín Sánchez Soriano duerme sin cenar.¿Podrá dormir sin haber cenado? Por eso recordamos a Yolanda Guzmán y a Rafael Pérez Guillén. Luchamos contra las crueldades inhumanas, oficiales y ciudadanas, de la vida cotidiana, contra los ciudadanos, contra las esposas y contras las niñas y los niños. Niola sirvió nuevas tazas de café, para los compañeros que se incorporaban a escuchar nuestras reflexiones. Elvira que acaba de llegar de la casa de Mensa la esposa de Otilio el carnicero, me puso como un beso un cigarrillo en la boca, mientras yo veía que en la casa de Eneroliza un señor pelaba una pila de cocos secos para la fabricación de dulces jalados con miel de caña.
En el colmado, Ramoncito, hermano de Papito el cojo, encendió una lámpara de luz blanca, que irradió las calles, y los entornos. Elías de la Rosa estaba sentado, en los aleros de la vivienda de la familia Pacheco, sin camisa conversando con el profesor Julio Garrido que de paso le visitaba, los pies descalzos encima de los guanos de la silla de jagua que le había llevado su hija Machita, con el compartiendo las emociones se mostraban Único, Pipe, y Melaneo Pacheco hijo. Frente del casino Los Tanos en la casa del señor Dimas, jugaban dominó, los hermanos Palingue y Víctor Doñé, se movían como un trompo de caoba. Tilo bailaba la música de los compadres que sonaba en el casino, mientras conversaba de gallo, con Quico Herrera, padre de Papote y de Lucita esposa de Ludovino primer teniente de policía, nieto del general Ludovino Fernández y pariente de Fernández Domínguez.
Villa Victoria es el más tranquilo de todos los barrios satelitales del distrito nacional, su gente laboriosa emprendedora es también jubilosa, pero ardorosa hospitalaria. En la calle José soriano viven gente humildísimas, como Eleodora, Enemencia, Toñito, los Figueroa, Emiliano González, las casas con sus listones rojos y azules sin faltarle el blanco… y en casi todos los casos el verde… buscando las raíces. Con la lengua negra de la noche los compañeros y compañeras fuero dejando la terraza y la galería de la casa de la vista alegre. Emiliano y yo entramos y continuamos hablando de la actitud intolerante de muchos compañeros, ¡Así somos! Le dije a Emiliano, cuando estamos sin trabajos nos queremos y nos aprecian, nos deseamos primores pero el día que la suerte nos llega a la puerta de los esfuerzos, nos miran con indiferencias y desden. Somos así, una minoría. David y Mario esperaban en la galería, que doña Elvira sirviera la cena de espagueti con yuca y pedacitos de longanizas. Compadre dijo David con su jovialidad, que sólo a el de los 4 le singularizaba,¡Cuidado si es simple simulacro! ¡Cuidado si es una careta! ¡Cuidado con zafarranchismo, compadre! ¡Comadre!
–Venga para que lo compruebe- expresó Elvira.
-Usted ve, usted ve… se lo dije, morcillas, patitas, hociquitos, orejitas de cerdo, espaguetis, molondrones moro de habas, ensaladita rusa… ¡JUJUJUJU!- debí decir comía, comunista… compadre Mario llévese a Emiliano, que me quedo cenando con la familia Arias Peña. Los 4 se quedaron cenando en la mesa de doña Elvira.

Meses después en la fortaleza, preguntó Mario, por la mancha que se veía en la pared donde pernotaron las Mirabal. El conserje levantó los hombros, en señal de yo no se, es la primera vez que la veo dijo en silencio, continuó moviendo el limpiador. La mandó a limpiar, mientras visitó una a una las celdas de la prisión, anduvo en donde estuvieron los presos políticos. Encendió un cigarrillo y de regreso entró a la celda laberinto, no pudo observar nada la oscuridad era muy pronunciada. Duverge le llevó un foco descifremos lo que escribieron en las paredes, mientras mas rápido se lo agradeceré. El conserje no pudo borrar la mancha de sangre que habitaba la pared de las celda de las Mirabal, ya se podía leer hasta sin linterna, le dijo al conserje –¡Búsquese a Sánchez Acosta, dígale que venga de inmediato!
-¿Qué le ocurre Mario?
-¿Quién ordenó la suspensión de la corriente eléctrica en este sector?
-Bueno Amigo Calvo, fue órdenes de los coroneles, no fuimos nosotros.
-Lo suponía, pero necesitaba oírlo de la boca suya. Oírlo testigo, que ha sido secretario de todos los Alcaides posguerra de abrir. ¿En cuál de esa estuvo alojado Fafa Taveras? ¿En cuáles de esas mataron a Rafael Pérez guillen? -¿De que forma podemos lavar la esencia de este penal? Cómo podemos airear las habitaciones de toda la penitenciaría? Gustavo trajo la linterna, entonces Sánchez Acosta cerró con broche de oro.
Enfocó la mancha que se veía como el rostro de uno de los expresidiarios, luego de mojarla.
-Pero caramba, con voz potente habló Sánchez Acosta. Por qué será que mientras más la limpiamos mas grande se ve.
-Porque esa no es una sombra sino es la presencia de un representante de los muertos en torturas desde el 1951 cuando este penal fue inaugurado. Cada vez que desean borrarla mayor es el resucitamiento. Mario ordenó pintar las paredes y la tinta cuando llegaban a la mancha se caía o parecería que había una boca que la absorbía.
Los aullidos llegaban al interior de la celda eme, eran escuchados sólo por Gustavo, los pelos que Gustavo en abundancia tenía, se le izaron que de tal manera, que la camisa levantaron y temblaban los labios, como papel echo bandera. ¿Qué a usted le parece? ¿Pero es que no oye los gritos de esos malditos animales? …Mario lo miró a los ojos, y como felino montés creyó también oír. ¡Esos son ronquidos de algún haragán! ¡Que duerme con la boca abierta!
¿-Por qué los coroneles dieron las ordenes de eliminar el fluido en ese flanco?
-No, no… no lo se. Manifesté Sánchez Acosta.
Pero la opinión mía es que a la policía les interesa tener, esas celdas para instalar la fábrica de purgas y abejas de temores, en el pasado era ahí donde aparece la sombra con vida, donde fabricaron la mosca y las arañas políticas, que enviaban a llevar la comida a los políticos presos, se cree que a Segarra Santos lo devoró una de esas moscas. Ese es el mejor punto para fabricar miedo y ansiedad. Debían traer anoche el cocinero de angustia y dolor. Si lo trajeron de una cárcel de Norteamérica. En cada cubículo había un infierno con la boca negra, más allá era el purgatorio, donde servían vómitos y diarrea, custodiados por almacén de alacranes, cucarachas comejenes y de ciempiés. Ahí guardaban los despojos de la flor y nata de los ilustres revolucionarios de este país, ahí murió Pérez Guillén, allí mostraba un letrero que decía Unidos por las ideas. Estuvo Plinio Matos Moquete, fíjese en esa Rubirosa Fermín

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Judicial Penitenciaria era dependencia de la Procuraduría de la república, a la que correspondía los asuntos carcelarios, ahí desembocaban los delitos. Para octubre del 1982 la llegada del doctor Mario como Alcaide de la penitenciaría, no ocasionó sorpresas porque ese cargo fue el único que requirió, pero el de Durán en alquileres… y el mío en prisiones, el de David en una granja, produjeron a demás de preocupación mucho disgustos, porque estaba él o los 2 nombramientos, demasiado alejados de las solicitudes, que aunque no eran cosas de otros mundos pero dieron que pensar… ¿por qué no me nombraron en educación donde seleccioné de tres dos puestos, ¿por qué… ¡no se sabe nunca por qué!.

En los parajes de villa Victoria conocían que el señor Polin Leiva era dueño de una yunta de arado, esas mismas gentes hablaban del arreglo de la carretera de Haras Nacionales a Villa Victoria, y la construcción del hospital, que en una audiencia de los jueves, solicitamos al presidente, en compañía de Mario, Emiliano y David. Pero lamentaban que no estuvieran en presupuesto la de Haras Nacionales hasta la Hacienda Estrella.
Chicho Cleto dirigente de los Mercedes solicitó al señor Polin prestada la yunta de bueyes, peor en los planes de arador no estaba el elemento préstamo, pero tenía el elemento inclusión, en la agenda de trabajo cotidiano, y era como lo hacía, Cleto aceptó el quinto lugar. Y aró tres tareas arroceras en la hacienda estrella. Pero en Rancho Arriba Bruno Mercedes convocó una reunión con los vecinos para recavar recursos y comprar un arado para la asociación de conuqueros sin conucos.
En san Joaquín Hipólito Tapia, en colaboración con el jefe de campo Carlos Germán Marte, obtuvo un arado de última calidad y modelo, Villa Victoria, en unos cuantos parajes usaban el arado muscular y en otras el mecánico y el electrónico, el conuco, el fundo, la riqueza el latifundio y la gran parcela… indicaban el camino retrograda del viejo feudalismo. Pasaron unas semanas de los afanes y disquisiciones con el arado de madera de Bruno Mercedes, el Tapia en San Joaquín y el arado de los Castillo, de Polin, y ahora Bruno solicitaba a la jerarquía del partido para que agricultura le facilitara un arado por vía de su incumbente el licenciado Rafael Suárez, para los campesinos sin tierra.
Después que Bruno dejó la galería encendí el Jeep y me dirigí a las oficinas de servicios generales en el Palacio nacional, Elías de la rosa bebía café con chocolate, me saludó moviendo el brazo izquierdo pensó en los tiempos que fueron suyos cuando cobraba en La Manicera, en fasaco, en Pidoca, y en la cementera. Y como era el rey en educación entonces, llamó a María para decirle,- viste al profesor Víctor como iba vestido de Marqués, en vehículo de la presidencia. –AH, a ese sí no lo ahoga el río del poder, a ese les quedan los pantalones bien puestos, porque El no se los amarra sobre de los hombros como otros cuando fueron. No se aloca como muchos de presente y del pasado. Se lo coloca, los tiene por debajo de los ombligos –dijo María. Conozco uno que se lo subía a las orejas, y no se los bajaron jamás pero la embriaguez termina, cuando se deja de beber. Mas que humilde es un esposo bueno franco estudioso y decente. – Lo que ocurre María, es que a ese… le falta el coraje que a mí me sobra. Ese es de los que tienen miedos al “que dirán” terminará que como entró… imagínate yo en la presidencia… Je, je, je! Ji, ji, jo Ju ¡Yo con las relaciones, de ese, mi compadre, mujer que los pantalones les quedan grandes, y les tiemblan como las manos no se las ensucias, no las utilizas. De eso último era que te iba a decir, expresó María, que no sabía ni escribir la o, pero distinguía las brumas. Escupió entre los dientes ralos superiores, estuvo en el dormitorio y llamó a su hija. Levántate son las 8 y 15 y ya tu papá tiene los pantalones por debajo del ombligo.

José Herrera hijo de Octavia Soto y de José Herrera llegó a la casa de sus padres, en la Virgen, algo lo introdujo a la su infancia, y de sus ojos como de dos norias salieron varias lágrimas calientes que abandonaron el huerto familiar, preguntó a su hermana Tomasinia por su padre, y Sonia que freía batata la que le respondió, está para la parcela hermano José, venga a desayunarse. José miró a su hermana y le preguntó si novio tenía a lo que respondió que no tenía aún. Preguntó por su madre, y le contestaron que andaba para donde Lourdes y Bolívar, la niña está enferma.- Cuándo vuelve para Cuba hermano, preguntó Tomasinia,
Pedro Arseno Regalado, respiraba junto a sus hijos varios tractores en la Ford, compañía en la que laboraba desde muy joven. Polín Leiva llevaba muchos minutos sentados, en un banco de hierro debajo de la mata de toronja, el ruido de la máquina de soldar impedía, escuchar lo que Luisito le decía desde uno de los vehículo, que dice mi papá, que deje el arado viejo y que se lleve el nuevo, búsquelo en la enramada de ordeño, que puede venir el miércoles. Estaré en lo del señor José Herrera en la Virgen, se lo agradezco, me voy con su hijo que me está esperando.
Días después fuimos a vacacionar unas horas al río Higüero, pero fuimos al río Guanuma, donde se hallaba Santo Pérez Abreu y Carmen Milagros y la Secretaria nueva. Llevemos a las esposas y con nuestros hijos, vámonos para Yamasá. Con la familia no se sale lejos dije yo. Eso es cierto dijo Pedrito el comandante. Vámonos con ellas a puerto plata o a las Varía, o a las Marías en las Descubierta. Fuimos a Yamasá para que los muchachos conocieran la descendencia del río Ozama.
La mañana estuvo lluviosa, Bruno llegó mojándose para retirar la carta que llevarían al lic. Ángeles Suárez, le busqué una de mis toalla, bebió café caliente, ahí la tiene está firmada por nosotros, fíjese que tiene la firma de Ricardo que es Agrónomo y por David que labora en Agricultura. Ricardo Figueroa, había llegado al grupo nuestro, cuando el triunfo del precandidato se veía llegar, era del grupo de Franco Badia, es en la actualidad, subadministrador del proyecto arrocero Hacienda Estrella.
--Como usted sabe Arias- dijo Brunildo Mercedes- Jacinto de los Santos, es de aquí, de la Ceiba- lo buscaré para que me ayude a establecer contactos con el secretario de Agricultura, la esposa de Jacinto, es hermana de la Pedrito el mecánico padre del alumno suyo llamado conejo. Ella y la mía son primas.
Bienvenido de la Cruz sacaba punta a un pequeño lápiz de carbón, al ver a Brunildo le preguntó -¿qué le pareció la actitud de la oposición el 24 de abril? Brunildo era un alumno adelantado del profesor Bosch y del doctor Peña Gómez, pensaba sin dejarse llevar por las apariencias lo hacía con sumo cuidado, sin apasionarse… luego de un pequeño reflejo dijo- ¡Compañero fue otro intento de las fuerzas imperialista por dejar, a este país en el desorden, y para llevarlo al caos necesitaban asaltar, las vías publicas, se apoderaron de los medios radial y los escritos, y los televisivos. Asaltaron colmado y los sin caras, desde la sombras mataban a inocentes indefensos que hacía creer que eran delincuentes. El presidente intervino como actúan los demócratas, defendiendo el honor y el respeto de la mayoría y el suyo propio. Apaciguó los destrozos de los actuantes personajes, lamentó las perdidas humanas. Brunildo bostezó y absorbió un trago de café que humeaba todavía, encendió nuevo Montecarlo, y dijo para concluir- oiga Bienvenido… después de los asaltos, de colmados y de gasolineras, de almacenes, en establecimientos de barrios, y de las zonas rurales, el presidentes de la república realizó pequeños ajustes en los salarios de soldados y de policías lamentó los vandálicos de que fue víctimas el comercio detallista.

Días después Elvira fumaba dentro de la habitación, pero miraba los dibujos que describía el humo al escaparse por las persianas le trajo recuerdos de su padre. No tenía la menor idea de las razones de que la imagen de Toribio Peña y Peña, su padre le llegaba borrosa. La cara es un aura borrosa.
¿Qué significa eso Víctor? No distingo el rostro de Santo, mi papá. Cuando quiero traerlo enfoco el resto de su cuerpo, pero su rostro llega destartalado, ¿Qué crees que sea?
-Santo, como les decíamos a tu papá, era alto fuerte, quizá cuando niña lo admiraste por su fortaleza, te agradaba jugar con los brazos, las piernas cuando le llegaste a lavarles los pies, pero temiste mirarles los ojos, y sostenerles la mirada. Pienso que no empleó tiempo para encariñarse contigo en los primeros días de vida infantil, de ustedes sus tres hijos. Como era agente policial se mantuvo en los cuarteles y no sacaba tiempo para acariciarle la cabecita a su pequeña. Tu cerebro no tiene archivada imágenes de tu padre riéndose contigo por eso pienso es que te llega el rostro suyo con una sombra, sólo es por eso no es por más nada. Eso no es nada a casi todos nos ocurre por igual en circunstancias diferentes.
-Vamos arriba hay que crear un ambiente para los gemelos, que en nada se asemeje al tuyo. ¿O no es hoy la echada de agua?
-Sí pero es en la tarde, ¿Qué vamos hacer? Dame los cuartos de comprar las carnes. Tu trae los víveres de allá haremos un sancocho que chupen los dedos. ¿Te gusta la idea?
-¡Sí me gusta, pero debe levantarte!
-¿O quieres que convierte este maravilloso día en una noche para amarnos, y me acueste de nuevo? ¡Ja, ja, ja! Nos reímos cariñosamente. La tarde seguía clara pero bochornosa lo indicaba la cantidad de cúmulo de algodón viajando de este a oeste.
El primero en llegar de los invitados fue Antolino Gómez, luego fueron llegando las amistades de palacio, Mario, David, Durán eran los padrinos, las madrinas… Enemencia Hilda y Mignolia. En el patio había seis pequeños grupos de a seis, al lado de pequeñas mesas. La mesa de los invitados del Palacio era la mejor y la más confortable… tenía mantel blanco, la integraba un coronel del ejército, Santo Pérez, Medina Melo, Antolino Gómez, Carmen Milagros, Héctor de la Cruz, el Cdte. Pedrito, Inoa, y al lado estaba la del pueblo de Villa Victoria, Juan Calzado de los Santos, Rafael Orozco, el Pocero, Manuel Tejada, Emiliano González, Bienvenido de la Cruz, Daniel y Danilo Moreno, Nereida Lendof, Pedro Arseno Regalado y Felipe Vidal Moreno. Negro Quiñónez y Josefita llegaron después. Hablaban de todo, le daban mayor cobertura a los hechos de 24 de abril, de la sangres que corrió en las calles de la parte alta de la cuidad de Santo Domingo, como si volvieran las sombras del pasado como una agresión fantasmagórica empañando las glorias de las fechas puertas de la historia. Santo hablaba muy molesto decía esos fueron los enemigos de los pobres que no pueden ver al presidentes pagaron a mercenarios de las sombras para echar los muertos a los pies del partido y a los del presidente. Bienvenido dijo que estaba disgustado con los gobiernos del partido donde había dejado su sudor y su sangre, en el que como él, millones forjaron esperanzas y sueños se sentían estaban defraudados. Ahora paso más hambre que en los gobiernos donde la muerte se compraba con veinte cheles, pero ahora la vida vale veinte dólares que los pobres no alcanzamos. Pero prefiero pasar hambre a ver caer a mis compañeros por las balas asesinas… se detuvo y pensó en silencio se formuló la pregunta — ¿Cuál es la diferencia al morir, de hambre o por una bala? De los gobiernos lacayos colorados… pero según ¿No importara el color? Prefiero a mi partido porque permite el movimiento de las energías juveniles, a los centros de estudios y de cualquier otra índole, sin que una bala gemela a la de los de Club Héctor J. Díaz, caiga en el corazón de nuestro pueblo. El público presente aplaudió. Usted ve si no fuera por los compañeros Arias, Mario Y David, ya no estuviera encima del esqueleto donde estoy, porque esos tres camaradas, me tiran pedacitos en la faldiquera.
En la cocina el calor a comida se sentía, se hacía viviente iba y venía, a la mesa de los concurrentes. Gelón Ozoria, colocaba los platos en una mesa en la sala. Mensa, madrina de los gemelos, tajeaba los aguacates y los ponía en una bandeja color verde. Hilda la esposa de David, madrina de los gemelos, meneaba una de las 4 pailas. –Le falta un poquito de vinagre-dijo. María la hija del señor Tiburcio Belén entregó a Mario, un litro de ron haitiano, que se lo enviaba el teniente Ureña, esposo de Mery maestra del núcleo 15, ese teniente fue el que el 16 de mayo del 1978 se presentó en las mesas electorales, de Mata Mamón sin claros objetivos. Ese el mismo que aunque con cortesía me llevó prisionero a la penitenciaría sacado de esta misma casa junto a 18 compañeros el 17 de ese mismo mayo luego de saberse del triunfo de nuestro partido. Nos vació en una celda como cocos secos para ser pelados. Valentina Gómez peinaba aYumidla y Lourdes mi hermana vestía su sobrinito Leo.
En la mesa de los profesores estaba Ángela Báez, junto a Rafael Rojas, Ramón de la Cruz, a Juan Antonio Moreno, a Hilda Justina Méndez, a Julito Adón, a Mercedes Rodríguez, a Mery Bello de Ureña, y Valentina Gómez se unió al grupo después, que finalizó de peinar a la ahijada. No, no…no como es posible que no aparezca un puesto para colocarme continuaba de la cruz, moviendo la cabeza de izquierda a derecha. Entonces comenzó a lucubrar ¿Dónde pasé la noche el 17 de mayo del 1978? ¿Dónde pasé las 24 horas del 17 de mayo de 1982? ¡En la cárcel junto a Arias! ¿Y… el 24 de abril y los meses siguientes hasta la firma de reconciliación y renuncia del presidente en Armas Coronel Caamaño? Entonces señores por qué no me ponen aunque sea a recoger los platos que las queridas de los allegados… de los que disfrutan los bienes de nuestro pueblo… tiran en las gramas de nuestro patio nacional, y de esa manera se le da comida al burro que cargó la leña… ¡jejejejeje! Dejando entre risa caer gordas gotas de lágrimas humeantes. Luego dijo para sorpresa de muchos… ¿De cuál leña?... no dijo más nada y se bebió un trago de una botella de ron Macorix que Elvira mi esposa le envió con Timbolote su hijo pasaron los minutos mientas comenzaban unos a comer del sancocho… su voz resucitó cuando don Antonio, no dejaron que comiera porque yo era de la parcela de Salvador… ¿ahora por qué? Papito dijo un día hablando de mí – ¡Tan buen Albañil, pero es Jorjeblanquista! Por eso, tampoco me dieron solar de los de la Virgen.
-Profesor llévese mañana al compañero al palacio, busquemosle, algo… Bienvenido al oír los aplausos miró para la botella que no la había bajado de los hombros, se posesionó como el receptor de Juan Marichar, arremango las mangas de su camisa entonces se embicó la botella de ron Macorix.
Cuando escucharon las bendiciones de los gemelos ya bautizados, iniciaron la entrega en término oficial, del sancocho prieto…con carne de chivo, de cerdo, de res, de conejo, de gallina de pavo, de pato… ah de guinea...
¡Como este- nunca me lo habían servido- dijo el coronel Samuel Asiático, que andaba con los invitados del palacio, me parece que este manjar está sazonado con amor más que co los condimentos. Pienso que más que la yuca, la yautía, los rulos, el ñame, los plátanos la auyama… el amor condimenta todo. Le llevaron otro plato al coronel y sin saber por qué pensó en las elecciones de doble vuelta… parpadeó de vergüenza al recibirlo… quedando tan impresionado que envió para las cocineras la suma de 500, pesos, que yo no acepté que los cogieran… las mujeres aplaudieron las dos actitudes.
Bienvenido que llevaba el ron en la cintura de la botella dijo- del perdido no se espera aplausos. Pero el coronel dijo que se los entregaran a los recién bautizados. Lo rechacé, no acepté que mi esposa lo recibiera porque el era un invitado… y a los invitados se les reserva la estadía. –No se preocupe coronel Asiático- manifesté- recuerde que en el camino se arregla la carga. –recuerde también espetó Bienvenido de la Cruz- que del perdido no se esperan aplausos. Elvira con su delicadeza y utilizando la política de buena vecindad, envió la comida a los vecinos de la calle vista alegre, que no eran muchos y de algunas casas de calle José Soriano. Pero a Selva y a Celso envió a Kleber con una palangana con afecto y cariño para sus hijitos amigos, entre ellos Osiris, de Iván y Kleber. Los compadres llevaron a los niños recién bautizados luego entregaron los regalos.

Meses después la sombra que había llegado a la galería con la muerte de José Francisco Sánchez, estudiante del liceo Hacienda Estrella, y luego con la de Toribio Peña Y Peña, Alia Santo, Padre de Elvira, ahora huyendo de la tragedia y de la fatalidad entró por la ventana de la vivienda pero ya yo vivía en la Hacienda Estrella. Había muerto Rafael Peña Vargas, el hermano Mayor, de Elvira Ramona, Peña Vargas de Arias, la sombra estuvo en la casa del señor David, había muerto su padre en la zona rural de Salcedo, a donde Rafael Brazobán, alia, Felo, Emiliano yo hicimos presente en mi jeep Ebro.
Volviendo a la sombra, de mi entorno familiar, Rafael fue acechado por la sombra, desde el asiento de una Guagua de pasajeros, luego de estropear sus rodillas, la espalda, los brazos y el cráneo, lo abandona en el tramo de la autopista Altamira - Imbert, el la cercanía de Los Llanos De Pérez, y de Quebrada Honda, muriendo horas más tarde en el hospital de la ciudad de Santiago. Aunque no fue en tragedia, otro pariente mío fue acechado por la vieja sombra, luego de los días que a los finados se le guardaba leyendo un poema, en 4to teórico, del poeta Antonio Machado… todo iba como hacia casi doce años de lectura de versos en clase de literatura, de repente se me fue la luz de mi ojo derecho y viendo muy poco del izquierdo. Era el poema: “VOY SOÑANDO CAMINO”
“Yo voy soñando caminos de la tarde. ¡Las colinas doradas, los verdes pinos, las polvorientas encinas...! ¿Adónde el camino irá? Yo voy cantando, viajero, a lo largo del sendero...-¡La tarde cayendo está!- En el corazón tenía la espina de una pasión; logré arrancármela un día: ya no siento el corazón." Y todo el campo un momento se queda mudo y sombrío, meditando. Suena el viento en los álamos del río. La tarde más se oscurece, y el camino que serpea y débilmente blanquea se enturbia y desaparece. Mi cantar vuelve a plañir. "Aguda espina dorada,¡quién te pudiera sentir en el corazón clavada!" Entre otros versos yo leí… y las rosas blancas de un volcán florido… de repente sentí que algo negativo me visitaba fui perdiendo la visión sentí un pincho en el cráneo como si una aguja cruzara la autovía encefálica mía, y cruzara por los túneles de los oídos, oía las cosas que a kilómetros decían,
Al perder el puesto en el gobierno, y sin trabajo como profesor en el día la familia quedaba sin pito y si flauta, sólo tenía el salario del Liceo que no pasaba se los 127 pesos mensuales. Rafael Payamps amigo de nuestra familia llegó muy temprano a la casa donde vivíamos ahora, en la Hacienda la Estrella, con la encomienda de que mi padre tenía interés de verme antes de morir, meses más tarde llegó Eddy mi sobrino para darme la información de la muerte de mamá Nanán mi abuela, la sombra se había llevado la vida de Doña Victoriana Arias, madre de Daniela mi adorada mamá. Terminaba la semana santa del año 87, la sombra continuaba las huellas de mi familia, se había llevado dos de la familia de mis hijos y ahora a su bisabuela, por línea de mi madrea doña Daniela. Era una sombra exagerada, mañosa que no se cansaba…
No habían dejado de llorar las nubes, continuaba lloviendo todavía las lágrimas de la víspera estaba en las hojas de los árboles. Elido Peralta vecino y amigo fue a la pequeña pulpería en calidad de préstamo la suma de 250, o la cantidad mayor que pudiéramos,
-Se los devuelvo en la mañana de mañana. Había dicho el vecino. -
-Espéreme que vuelva, debo decírselo a Víctor, que está en el cuarto con los muchachos.
Elvira me dijo la cantidad que teníamos. Le dije que le entregara 200, y que dejara los de pagar los embustidos, que los suplidores venían hoy.
Elido Peralta era comprador de reses, que vendía al matadero de Santo Domingo. Las cogía fiadas y al día siguiente iba a entregar el dinero, de esa manera se desenvolvía, con una familia de tres hijos adolescentes y una esposa joven todavía. Pero la familia de este buen amigo se vio estrujada por las malas jugadas de la sombra cuando a Puro, hermano de la esposa de don Elido descuella con una Sevillana su mujer de 23 años, encabritada en celos.
Cuando fui a saludar al vecino Elido ya este se había marchado, con los 200 pesos del colmadito. Era las 8 de la mañana, y percibí la vieja Sombra con cara eme mayúscula, la del parto y muerte de la madre de las siameses vecinas de Durán, mía y de Elido, los que estuvieron en el parto dicen que ambas criaturitas hablaron al nacer, antes de vomitar la vida encima de la sombra que le llevaba a su madre. En un cerrar de ojos vislumbré los pasos sepulcrales que traían el mensaje de dolor, eran las pisadas fuertes de Bolívar mi cuñado, quien venía a traerme la información de la muerte de don Varo, mi buen y amado padre. Me sentí molesto cuando me dijo que hacía 12 días de haberlo sepultado… reacciones sin violencia pero sin llanto, el haberme negado el derecho de haber estado al lado de mi madre y de mis hermanos en esa circunstancia sin igual, me robó la consciencia de sensibilidad y embrutecí. Luego en la soledad del dormitorio conversé con Elvira, sentía la mordida en mis entrañas, nacía desde el fondo de mi esencia un individuo rudo que no le daba importancia a la muerte. Ahí iba otra vez Elvira a respirar el oxigeno de los entierros, cogía el camino dejado por la Sombra de los extintos familiares, tras las huellas de las almas mustias, que lloraban en la cestas sepulcrales. También la sombra estuvo en la casa de Pedro Arseno Regalado uno de mis mejores amigos, arrancándoles al Conejo, y a Luisito… a sus otros hijos el alma de su amadísimo padre.
–Es decir compadre- dijo David algo cansado- que no supo de la muerte de Guandule.
-¡De Guandule, quién es Guandule, mi compadre?
–-Pues no sabía que a su amigo y compadre Pedrito le decían Gandulito? Me parece que murió el mismo día que don Evaristo, su padre. Ahí quise llorar, renació la consciencia de hijo… y expulsé un grito de amarillo dolor, que Yumidla mi pequeña hija, vino y me dijo-por ti murió papá Varo, por ti murió papá Varo.


****** CAPITULO 35 ******
Meses después de haber pasado las elecciones del 1986 y que cumplía yo 40 años, en edad, nos mudamos para el barrio Enriquillo de Sabana Perdida, considerado por muchos como lugar de cuevas de los cuarenta pillos y bandoleros vándalos y delincuentes. Montesino no me abandonó siempre estuvo a mi lado… llegué a creer que deseaba que me marchara, mi mujer quería ese traslado y en los haberes de mi consciencia existía la creencia de que era bueno estar donde la esposa se sentía bien. El dueño de la vivienda era un dirigente del partido, llamado Ramón Medina, conocido por mí desde los primeros años de militancia en la zona en el distrito nacional. Amigo de Peña Gómez. Me tuvo consideración y me la dejó en 135, pesos, era una casa de tres amplios dormitorios bien distribuidos, amplia sala, cocinados baños cisterna cobija de zinc, con verja en block de cemento. Estaba en la cercanía del jabillar del río, que orillaba el territorio de La culata y del otro lado de Lucerna, el sector de lo Minas. La calle que pasaba por el frente era la Francisco del Rosario Sánchez, del lado este le quedaba el solar para una cancha, luego de ese solar al este y al borde de una gran barranca una hilera de casas construidas pienso sin control gubernamental, al sur de la calle había casa de igual condiciones la mejor de todas era donde ahora habitamos tenia una hermosa marquesina donde pusimos un colmadito donde vendíamos pollos y otras viandas. Pero esa marquesina se la presté al camarada Durán donde vivió hasta el 16 de agosto cuando recibió uno pequeño apartamento que el gobierno de Salvador Jorge le obsequió. En la terraza de la casa que yo rentaba en La Victoria, al señor Daniel Moreno, di facilidades al compadre Mario, para ese espacio convertirlo en una habitación donde vivió por casi 0cho meses, luego de dejarla se la facilité al profesor Hamilton Sosa. Volviendo a la calle Francisco del Rosario Sánchez. Mi situación económica era realenga, salvaje, troglodita, pero no tenía que ir donde nadie a buscar. Los amigos que tenían que yo había en algunas ocasiones me ponían obstáculos hasta para dejarse ver. En la calle Francis Caamaño de ese mismo barrio conseguí una pequeña habitación en la esquina de un almacén, de mi antiguo compañero Santo Pérez Abreu, individuo que propalaba la solidaridad, me la alquiló por 25 pesos, ahí puse un taller de electrónica, y con ayuda de Obispo Cleto, residente en la comunidad de Juan Tomás, paraje de Villa Victoria, este laboraba en Radio Televisión Dominicana, donde quedo laborando por muchos años. Nos quisimos desde que fuera alumno nuestro, en la escuela Padre García. La mañana y las noches en la nueva vivienda, era muy fresca y era la casa de mayor amplitud y desahogo donde habíamos vivido. Incluso la más cara. Me trasladaba a la Hacienda La Estrella todas las tardes al liceo, y regresaba rondando las once de la noche de lunes a viernes, llegué a sentir temor a ser atacado o confundido en la oscuridad del trayecto.
Rafael dejó la marquesina y fue a vivir al barrio de la lotería en la colindancia con este barrio Enriquillo, había recibido las llaves del pequeño apartamento en una segunda planta. Recibí la suma de 9500, pesos de la venta de la casa de in vivienda, con lo que resurtí el pequeño colmado de la marquesina que duran dejaba, con eso y lo que producía en el taller comíamos de forma humilde y sin prisa. Los del liceo, lo empleaba en el pago de la vivienda. A Flavia ya no le pagábamos dinero, sino que la recibimos como una de la familia la ayudábamos con los útiles de continuar los estudios mecanográficos en un instituto cerca de la calle Caamaño, donde estuvo el taller de electrónica. Nos ayudábamos con el peso del bacalao de la vida. Recibí en mi taller a varios arregladores de abanicos, radios y otros objetos de la casa. Entre ellos Gerardo Lantigua y a Juan Califa ce, al señor Isaac, a Manuel, a un tal Polanquito y a José Abanico. Pero lo malo de estas visita alejaron a Obispo Cleto el más amigo y leal de mi Familia. En los días que leía los poemas de Antonio Machado, preparaba la antena usada en la captación de las señales de UHF, para recoger los canales del Tele club que transmitía por la banda ancha el señor Gómez Díaz. Ahí me volvió la visión y hubo días que producía sobre los 1000 pesos con ese oficio informal. Elvira y Juana la esposa de Gerardo se llevaba muy bien, Niola continuaba siendo una muchacha leal hasta el último peldaño. Era novia de Ferdinand muchacho que yo alfabeticé en la Padre García. Ahora mi residencia no era visitada casi por nadie, en rara ocasiones llegaban Juana y Montesinos, Juana Reinoso Arias, esposa de Rafaelito Fanith, ex alumnos nuestros del Liceo Nocturno La Estrella, con cierta particularidad iban de la Victoria Mensa y Toñita su hija. Una vez estuvo el señor Pérez Sánchez a quien Mario Y David llamaban el Marxista, por la cita que hacía de Karl Marx, buscando arreglo a un Televisor RCA de tubo, este viejo amigo nuestro vivía en los aleros del puente Yuca camino a la Virgen de villa Victoria, era dueño de una parcela arrocera, en la Hacienda Estrella. Laboró en el IAD durante el gobierno de Salvador Jorge Blanco, en el proyecto agrario de la Virgen.
Luis Ernesto cumplió 4 años el seis de enero de 1987, era el júnior de mi familia, Elvira le tomó cariño, niño de ojos grandes, claros, cabello rebelde, y boca y nariz mandinga. Siendo un bebecito tenía manos grandes y gruesas.
Kleber, Iván e Irwing, hicieron buenas y sanas amistades, jugaban pelotas en el caliche y en la cancha, al lado de la casa de donde ahora eran residentes. Pero su hermosa y gran amistad fue la que cosecharon Silfredo Quiroz, de apodo Pinocho, residente en las proximidades del colegio de un señor llamado Querido. Frank Muela los cuidaba y me los protegía de los malvados del barrio o de los que llegaban a meter terror. Frank Muela, era hijo de Ramona Medina hermana de Ramón, el dueño de la vivienda donde vivíamos. Ella tenía un pequeño colmado en la galería de su vivienda, frente a la cancha. El marido de Doña Ramona, y papá de Frank Muela, era un señor muy negro, al que llamaban Manta Negra. Ella tenía arranque masculino pero era sexy y de ojos hermosos labios muy gruesos casi varoniles, protegían sus dientes parejos y blancos como el percal. Tanto toñita como Niola eran personas muy querida por nuestra familia. Mónica Morillo que es el verdadero nombre de Toñita llegó ayudarnos cuando sólo tenía 7 años y que asistía al segundo grado a mis aulas en la Padre García, luego Flavia Torres, llega cuando termina el 8vo, grado en la escuela La Ceiba, escuela subcentral del núcleo 15, que dirigí a partir de la instalación, de la nuclearización escolar en 1976.
Iván tenía 13 para 14 años, no se acostaba mientras yo me hallaba en el taller de electrónica o en el Liceo, me gustaba verlo cuando me iba a encontrar, pero era un lugar muy peligroso, y el gobierno ya instalado era aquellos que gobernaron con manos duras desde el 1966 hasta el 1978. Entre Elvira y ellos ocurría por igual. Respetaban las decisiones de ambos, Elvira no era polémica, hubo días que la llegué a acusar de débil, estaba dotadas de condiciones extremistas, necesitaba de tratos cuidadosos y muy especiales, evitando comportamientos de violencia poco conocido de parte suya, tenía momento que de coger calores afectivos o volitivos extremistas podría caer en un portal abismal, cuando por razones extremas ocurría la terapiaba pasándole las manos en las espaldas como el que planchaba un mantel en una mesa. Le encendía un cigarrillo. Algún cariño de la infancia le hizo falta ligado al biberón o relacionada con la compra de algún juguete. Ella amó tanto a su padre como a todas sus parentelas pero de Saba y Rafael vivía enamorada. Ni sus hijos sustituyeron el amor de su madre y de su hermano mayor. Lo de Ana y ella era el puro amor de hermana gemela sin serlo.
Los defectos suyos eran como los míos no afectaban en lo absoluto a nuestra sociedad no se halló en conflictos de tipo alguno… recibía en el seno familiar a sus sobrinos como a los suyos, sin encararse por comportamientos que fueran provocar rompimiento entre ella y nosotros, ella sabía que yo la amaba… respetaba y hacía, al que con nosotros vivía, eso… respeto para mi descanso. En eso era intolerable. Nunca rifaba mis atenciones con sueños y chismografía. Elvira sabía que la chismografía rompía mi equilibrio emocional, que me embrutecían las contaderas fueran a favor o en contra. Fue mi amiga, mi compañera militante, recorrió las calles, los caminos hasta la prisión y el exilio a mi lado como una mascota fiel leal y consecuente. Por eso ella fue una Noria en mi sendero, en nuestra vida ella refrescó mis calores profesionales y los políticos y los amorosos… ¡Comprende usted ahora compadre! Nunca me sirvió un plato que no desee. Pienso compadre David, que ese fue su mayor tesoro. Nuestras desavenencias se esfumaban con una caricia y los calores los convertíamos frescuras armoniosas entonando las canciones de nuestro pasado entre avenidas y recovecos, entre lomas y corcovas de una política de sueños fantasmales.
En la mañana del 11 de diciembre de 1988 nuestra vivienda era una noria de llantos, un barril de dolencias. Desde la víspera las penas se habían soltado del corral de la sombra. Era un corral de tierra mojada, húmedas en lágrimas amargas y angustiadas volando encima de los habitantes del hogar que antes fuera el misterios de la muerte del luto trágico y amargo. Si alguna mariposa voló lo hizo con la fragilidad de la inocencia sin abrir las heridas infantiles de sus hijos que me miraban viendo el ataúd consternado, abatido asustado mirándola mustia yerta y pálida. En medio de la vivienda donde correteaban minutos antes. De las paredes el brillo se ausentó con la tragedia. La lozanía de las cosas de la casa se marchó con la presencia de la sombra que ahora como cuando Pacheco en la Duarte en villa Victoria, asaltó la esencia familiar. Su alma se iba levitando entre las cortinas y las dolencias, huyendo de la sombra, de los hijos y marido, de los amigos y amigas, de los y las que la quisieron en vida.
Ahí con una flor en los dedos, un rocío amoroso, caídos de los ojos que les abrió la puerta para entrar a su hogar. Doña Gladys, Mensa, Eleodora, Toñita, Gelón, las que la quisieron como a una hija, como a una hermana… estuvo en el féretro doña Hilda, Mercedes, Altagracia, Mignolia,.. Nadie dejó caer un padre nuestro, nadie cantó una salve, tampoco un mantrás aberroso pero su salvia viajó al espacio, entre níveos nimbos, entrando en los valles de rosas de espumas, y, de dalias sacrosantas… entre cogollos de palmeras junto a las infinitas cordilleras donde moran las flores buenas. Mudo, mudo puse mis manos encima del rostro mustio y exangüe de mi amiga compañera, le hice alunas guedejas que descompuse para dejarle la cabellera negra en su pecho cubierto de rosas rojas y amarillas margaritas. Nadie cantó un avemaría, Lourdes mi hermana y Ana la suya, cuñada y hermana, enjugaban las penas dejando el dolor en su pañuelo blanco… ahí estaban como cinco avecillas con las plumas mojadas, sin poder volar, sin abrigo, sin escuchar sus cánticos y eso aumentaba mi dolor y el de ellos al mirarme. La ida de mi amiga de mi compañera de batalla, la madre de mis hijos, de batallas libradas entre ambos entre surcos y caminos, entre bejucales y vericuetos altamiranos y del distrito nacional. De callejas y de galerías civiles, oficiales… compañeras de lidias diurnas y nocturnales, de horas vespertinas y matinales… aumentaban el sufrimiento, arrimados a las paredes, como gatitos salido de una fosa llena de vinagre, eran mis hijos, cinco flores que habían perdido la defensa de su armonía poli cromática eran cinco ramas sin espinas el vergel se había caído, quedaba solo el jardinero, con una sola margarita y 4 jacintos. Había que seguir viviendo, la lucha estaba en espera nuestra. Me vieron peinando nueva vez los cabellos a su madre y lloraron unidos… Elvira se volvió una Noria pálida en nuestro caminar, era una noria sosegada entre dos enormes montañas, como aquellas lagunas en medio del cañaveral. De lejos parecía llevar una corona de topacio encima de las níveas mejillas. Alumnos y alumnas de los centros docentes de La Estrella, de Villa Victoria, pasaron a dejarles las condolencias a los niños y por supuesto a nosotros a quien abrazaban y sollozaban al compás un sol ardoroso de esa mañana de diciembre. Soporté en silencio las miradas de mis pequeños. Desde Imbert, lugar de mi nacimiento llegaron Rosa Teresa y Celeste, las dos primera hermana y celeste sobrina, a las 10 de ese 12 de diciembre de 1988. La vieja camioneta Chevrolet que en la semana anterior había dejado de muerte a Santo Pérez Abreu hoy manejada por la sombra rompía en pedazo la vida de una hermosa y muy útil familia. A decir de algunos, ambos habían sido mandados a matar, iniciando el plan de venganza del imperio. Buscaban Matarme y Santo Pérez pero la sombra cuando no halla lo que busca se lleva a los relacionados.
Como un manantial de solidaridad había un rosario espiritual que por racimo de racimos entraban a mi corazón herido, compartiendo mi angustia, aliviando la melancolía de un alma febril, pasaban las miradas encima del ataúd donde dormía el sueño de la sombra, mi eterno amor el amor de la vida, ese amor salido de las aulas, crecido y florecido a la luz de la fragua y de la lucha, de las luchas sociales, el amor del exilio.
Más allá estaba su prima Hilda y Agustín y su prima Anayda y su esposo Cheo. Daban el adiós Me dieron todo tipo de apoyo, económico y moral. Otra persona que me acompañó hasta la llevada al sepulcro fue Gregorio alumno de La Estrella y compañero del partido me entregó el brazo de la solidaridad buscando el cadáver y el ataúd allá en el hospital a las 3 de la madrugada. Hasta desvolverlo al hogar.
Kleber mi hijo mayor sólo tenia 17 años, asimiló el hecho como un adulto con madurez y responsabilidad, me acompañó como si hubiese tenido 23 años, por decir un número. En menos de una hora pareció madurar, desde el Sabana Perdida en la Capital de la República, hasta Altamira, municipio de la provincia Puerto Plata.
Doña Isabel Vargas, en su cortijo solitario, el Jamo, en la periferia urbana, esperaba la llegada del féretro, ya estaba a acostumbrada, era el tercer… miembros de su familia que se iba en términos trágicos, parecía que estaba marcada. En menos de dos años había enterrado a tres de su familia. Ella y Ana, su hija, veían con el cadáver de Elvira, el rostro enmudecidos, de sus nietos entristecidos.
Las calles de Altamira, que el 14 de febrero de 1972, las vieron partir alegre y muy feliz, hoy 12 de diciembre de 1988, las recibían yerta y fría con lágrimas camino al cementerio….
Mi cuerpo recibió la caída de altos voltajes, enmudecí mientras hablaba con Máximo Rodríguez, quien de los muchachos del pasado, estuvo a mi lado, igual que Vidal Reyes y Kennida su mujer, Luisa la de Negra… me acompañaron al campo santo, … y pude decir
¡Adiós compañera y hermana!
¡Adiós Cáliz de mis sufrimientos, luz de mis brumas, Adiós norias que apaciguó la sed en mis caminos! Vino Kleber y nos marchamos donde doña Isabel su abuela Materna.


FIN DE UNA NORIA EN EL CAMINO
22 DICIEMBRE 1994-

1 comentario:

  1. Leer esta novela es como trasladarse mentalmente a aquellos dís en dode la juventud y las vivencias eran otras. profesor Victor Arias narra con tanta naturalidad episodios de su vida, las cuales han quedado marcada para siempre en la mente de todos los que en algun momento compartimos con él.
    Tiene esa naturalidad, en donde combina con adsoluta destreza y conocimiento las vivencias y costumbres de nuestros mayores, atrayendo lo actual en un lenguaje llano y comprensible para los de esta generación. Es un hombre que ha tenido que enfrentar múltiples situaciones, unas peligrosas, otras muy peligrosas, y otras agradables, dándole siempre ese tono hasta de jocosidad, si se puede decir a su narrativa.
    Una Noria en el Camino es una novela que cunado nos adentramos ene lla nos va transportando a diferentes situaciones, reales,pero con un matiz novelezco, y que no nos quiere soltar sino hasta que se termina. De manera particular me choca sobremanera devido a que viví una parte de esa historia. El Profesor Arias no era de esos profesores que solo hacía lo que tenía que hacer, no, se involucraba de lleno en situaciones en donde el entendía que las cosas podían pmarchar mejor, siempre pensando ebn el país, en nuestra nación. Como siempre ha sido una persona tan seria y honesta, a pesar de haber pasado por tantos estamentos públicos y de poder talvez alguien suele pensar que fué un tonto, que no supo aprobechar las oportunidades, pero hay algo que mucha gente no sabe, la honestidad se hace con eso, y Víctor Arías es una de esas personas.
    No voy a hablar de la muerte de Elvira, en realidad no puedo, no puedo.


    Luis Enrique Antigua

    PD. tuve el privilegio de ser alumno de este magnífico profesor, en la comunidad de Hacienda La Estrella, D N, por allá porlos años de 1986-87. Lo recuerdo no sólo como profesor, sino como el amigo, el consejero, el confidente, el hermano el solidario. Gracias maestro los que en ese momento estuvimos con usted agradecemos infinitamente sus aportes y conocimientos. Hacienda La Estrella lo recuerda como su profesor forjador de generaciones.

    Luis Enrique Antigua.

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